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16 octubre 2025

CAJAMARQUILLA SECRETOS DE UN COMPLEJO MILENARIO (PARTE III) - JESÚS ANGEL BÉJAR APAZA

 


Las excavaciones en Cajamarquilla.   

Continuando con el presente artículo acerca de la ciudadela de Cajamarquilla, tocaremos en esta ocasión el tema de las excavaciones arqueológicas, actividad que demanda un gran esfuerzo dado el gran tamaño que presenta la ciudadela de Cajamarquilla, denominada por muchos arqueólogos como la “segunda ciudad de barro más grande del Perú prehispánico”. 



Retomando nuestra historia acerca de Cajamarquilla la ciudad donde seguramente se reunirán diferentes clanes, grupos y etnias de diferentes partes de la costa, sierra y quizás hasta de la selva peruana.

Cajamarquilla es mencionada por primera vez en las “Memorias del virrey Francisco de Toledo” (siglo XVI) y es descrita por Le Porte en el siglo XVIII. A finales de este siglo Adolph Bandelier levanta planos de la ciudad, y en 1865, Ephrain George Squier publica planos y descripciones de los sectores Laberinto y Muelle. 

Entre 1905 y 1908, Max Uhle llevó a cabo una excavación sistemática de uno de los cementerios, llevando los objetos encontrados por los arqueólogos de la Universidad de Berkeley, donde fueron estudiados detalladamente. 

Un estudio a fondo de la arquitectura fue realizado por Pedro Villar Córdova, y en 1938, Alberto Giesecke es comisionado por el gobierno para limpiar la zona. En 1944, comienzan las excavaciones arqueológicas dirigidas por Julio C. Tello, que trabajó en una pirámide que hoy lleva su nombre. 

Fue quien apuntó la relación de la ciudad con la cultura de Lima, pero sus informes no han sido publicados, lo cual nos priva de detalles que ayudarían en los estudios arqueológicos de la ciudadela de Cajamarquilla.  



Entre 1962 y 1971, Claudio Pellegrino Sestieri dirigió una misión italiana que excavó y estudió una de las pirámides, a la que se dio su nombre. En la década de 1980, Arturo Jiménez Borja reconstruyó el sector llamado “Laberinto”. 

Desde 1996, existe el “Proyecto Cajamarquilla” que hasta el momento han publicado estudios sobre los sectores Tello y Sestieri. En el lugar han trabajado los arqueólogos Juan Domingo Mogrovejo Rosales, Rafael Segura Llanos y José Joaquín Narváez Luna. Se ha excavado apenas el 1% del yacimiento. 

Actualmente el proyecto arqueológico está a cargo del Dr. Pieter Van Dalen, quien cada año convoca a colegas y estudiantes de arqueología de la UNMSM a participar en las excavaciones por temporadas, así aún todavía queda mucho por excavar en la gigantesca ciudadela de Cajamarquilla.  


La momia de Cajamarquilla 

En noviembre de 2021 se dio a conocer el hallazgo de una momia en perfecto estado de conservación, envuelta en tejidos de algodón y atado con soguillas. El hallazgo lo realizó la investigadora Yomira Huamán, perteneciente al equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a cargo del profesor, Doctor Van Dalen. Seía tratar de los restos de un hombre de un elevado estatus social, que tendría entre 35 y 40 años al momento de su muerte, de origen altoandino y cuya antigüedad se calcula aprox. mil años. Algunas publicaciones empezaron a llamarlo como el “Señor de Cajamarquilla”.  



Momias de niños

En febrero de 2022, el equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos dio a conocer nuevos hallazgos de restos humanos, muy cerca del lugar donde se descubrió la momia del personaje masculino (nov. 2021). Se trataría de 8 fardos funerarios pertenecientes a niños, junto a los cuales se hallaron otros esqueletos dispersos de adultos, algunos con signos de muerte violenta.

Los arqueólogos dijeron que podrían tratarse de víctimas de sacrificios rituales, realizadas para que acompañaran al llamado “Señor de Cajamarquilla” en su viaje al más allá, aunque todavía falta confirmar esta hipótesis en este caso que se dió hace mil años. 

 


Pese a que han pasado más de un siglo de investigaciones Cajamarquilla todavía encierra muchas preguntas y pocas respuestas, respuestas que iremos 

                                                                                                    Continuará…

Bibliografía  

Diario “El Comercio” (Nov. 1996) –“Los nuevos descubrimientos de la ciudadela de Cajamarquilla” pp.18-19. 

Arqueología y Sociedad (2009) – Sánchez Bello Rafael “La ciudadela de Cajamarquilla” – Sánchez José A. págs. 27-28.

Lima Prehispánica (1988) “Cajamarquilla la gran ciudadela de Lima” – Agurto – pp.27 – 28.  

Revista Sian (2010) “La arquitectura de Cajamarquilla” págs.32-33.    

Revista Zona Arqueológica Cajamarquilla (2016) “Ministerio de Cultura) págs.19.  

 


 








Biografía del Autor 

Jesús Ángel Béjar Apaza estudio arqueología en la UNMSM (2001-2004), cursos de astronomía (SPACE) en la Facultad de Física (2002-2006). Guía de Turismo en Cepea (2006-2009). Bachiller en educación (Pedagógico América). Ha participado como ponente en diferentes Simposios y Congresos tanto en temas de arqueología como paleontología. Escritor que ha participado en 3 revistas, dibujante y caricaturista y también difusor de temas arqueológicos y paleontológicos a todo público en general. 



17 febrero 2025

LA COMPETICIÓN, EL JUEGO Y LOS RITUALES EN LOS ANTIGUOS ANDES CENTRALES (PRIMERA PARTE) - CARLOS ALVINO (URP-UNMSM)

 



1. Introducción

En la tradición de Ricardo Palma Los incas ajedrecistas , se relata el episodio ficticio de la interacción entre Francisco Pizarro y Atahualpa durante la prisión en Cajamarca de éste último, este relato exponen una particularidad (estilizada por el escritor) que durante mucho tiempo se ha tenido sobre la sociedad andina: que aprende jugando

Cuenta Palma como Atahualpa aprende a jugar ajedrez (un juego de gran antigüedad [1] recién popularizado en Hispania a través de los moros) observando y demostrando una gran destreza cuando se le permite jugarlo. 

Paradójicamente el juego le cuesta la vida (a él ya Manco Inca, en otra tradición contada también por Ricardo Palma). Atahualpa interviene en el juego entre Hernando de Soto –su amigo– y Juan Riquelme, produciendo la derrota del segundo, quien posteriormente se vengará al votar por su justiciamiento. 

De la misma manera, Manco Inca cuando aprende a jugar ajedrez con unos almagristas por él acogidos, es asesinado porque aplicó una jugada audaz y prohibida. En ambos casos el acceso al conocimiento lúdico les conduce a un final trágico; esta es una de las tensiones vivenciales que se producen en una sociedad cuando interviene lo que conocemos como juego, la posibilidad de retar al destino y de probarnos a nosotros mismos que somos capaces de trascender, en nuestra sociedad andina estos son principios fundamentales.

En este ensayo intentaremos bosquejar algunas narraciones del pasado en las cuales la competición y el juego ejercían vital importancia social tanto en la vida común y doméstica hasta como en los mitos y las explicaciones sagradas.

2. La competición y el juego en las culturas americanas.

El cuerpo humano se mueve y necesita movimiento, como lo señala Malinowski, esta es una necesidad porque “ …sin actividad muscular y orientación definida del sistema nervioso, el hombre no realiza alguna cosa; de esta necesidad se desprenden actividades corporales e instrumentales .” (Malinowski 1967: 125-126). 

Es probable entonces que el juego competitivo tenga de esta manera una finalidad biológica inevitable en las sociedades que intervienen en la historia humana y requiere investigarse: “… hay, sin embargo, un amplio campo para combinar la investigación biológica, psicológica y cultural en establecidas y organizadas manifestaciones especiales como deportes, juegos, danzas, festividades, etc., en las que una regulada y precisa actividad nerviosa y muscular llegan a ser una misma ”. (Malinowski 1967: 126)

El juego no es una actividad exclusiva del ser humano, también es parte del aprendizaje de muchos animales, sin embargo, ahora nos ocupa su consideración como actividad cultural. El juego posee reglas y su instancia final es ganar o perder, aunque esta definición culturalmente adquiera diversas consideraciones. 

La acción de jugar es innata en las especies de mamíferos, más aún en los primates, esto incluye al ser humano; la cultura es lo que estructura y da forma, en interacción con otras realidades, el carácter lúdico cuando el ser humano diseña los juegos. Poco a poco la cultura de cada sociedad propone formas universales de comportamiento ante la vida, por ejemplo, Herskovits considera los llamados órdenes de actividad cultural [2], los cuales, aunque interrelacionados, pueden separarse para su estudio (por ejemplo, arte, religión, economía, filosofía, etc.). 

En el campo de las Artes y Ciencias Sociales la llamada Antropología Cultural al abordar los estudios de las sociedades autónomas americanas dividen sus características sociales y así nos la presentan, de hecho, al nosotros reflexionar sobre los pueblos del pasado no podemos desprendernos de esta forma de asimilar la información. Kubler (1986) explica que el ser humano actual ha perdido la capacidad de volver a ver las cosas de manera integral; es decir en “…un todo en el que las funciones religiosas, éticas y sociales se experimentaban como una entidad sin fisuras y producían un solo sistema de metáforas.” ( Kubler, G. 1986:.42), probablemente sea este el motivo por el cual se han menospreciado las creencias andinas al no ser totalmente lógicas en el sentido occidental.

Lo cierto es que en el pasado los juegos estaban asociados a otras actividades, principalmente al culto; por ejemplo, en el caso maya el llamado Juego de pelota , el cual se desarrollaba en un espacio delimitado por largos muros con anillos de piedra empotrados, el objeto de lanzar una pesada pelota de caucho con diferentes partes del cuerpo tenían una interpretación religiosa “en los dibujos de los códices se ven frecuentemente pelota dioses astrales jugando a la (por ejemplo Tezcatlipoca), porque la cancha representa el cielo, la pelota en vuelo el sol y los dos anillos, los agujeros en la orilla de la tierra, por los que el sol pasa al amanecer y en la tarde” (Krickeberg 1982:304). 

Otro juego practicado incluso en la actualidad, ahora en fechas de fiestas cristianas, es el llamado “volador”, el cual “en este juego, cuatro hombres, algunas veces cubiertos de pájaros, descienden lentamente en círculos atados a cuerdas, desde un alto mástil que lleva en su punta una tarima giradora. Los hombres representan probablemente almas de guerreros, caídos en la lucha o sacrificados, que bajan a la tierra”. (Krickeber 1982: 304).

 

3. La actividad física y su intencionalidad competitiva

Las acciones competitivas físicas humanas fueron utilizadas culturalmente en la antigüedad andina vinculadas a momentos y espacios importantes socialmente, en esta oportunidad consideramos cuatro sentidos distinguibles (aunque podrían ser más).

Actividades de pasaje o transición

La transmisión de conocimientos de una generación a otra se realizaba considerando la edad de la persona, así la educación se efectuaba de acuerdo a la maduración o desarrollo físico propio. Según Arnold van Gennep (1969: 25), de manera general, los ritos de pasaje constan de tres fases: separación, transición e incorporación ; en el caso andino, por ejemplo, el inicio de cada tiempo era marcado con rituales públicos, entre los cuales el más relevante a nuestro interés es el llamado Warachicuy, esta era una ceremonia que marcaba el inicio de la adultez en los hombres jóvenes de aproximadamente dieciocho años. 

En esta ceremonia los jóvenes eran sometidos a pruebas físicas de control y resistencia; a los que cumplieron correctamente las pruebas se les colocaba un taparrabo llamado wara.

“… Hacíanles ayunar seis días un ayuno muy riguroso…

Pasado el ayuno, habiéndolos confortado con alguna más vianda los examinaban en la ligereza de sus personas, para lo cual les hacía correr desde el cerro llamado Huanacuri (que ellos tenían por sagrado) hasta la fortaleza de la misma ciudad –que debe de haber casi legua y media- donde les tenía puesta una señal como pendón o banda. Y el primero que llegaba quedó elegido por capitán de todos los demás ”. (Garcilaso de la Vega, Comentarios reales de los incas, libro sexto, capítulo XXIV, págs. 378-380).

También se les exigía competir por pruebas de fuerza:


(…) Otro día los dividían en dos números iguales: a unos mandaban quiedar en la fortaleza ya los otros salir fuera y que peleasen unos contra otros, unos para ganar el fuerte y otros para defenderle… (Garcilaso de la Vega, Comentarios reales de los incas, libro sexto, capítulo XXIV, pp. 378-380).

 

Actividades de danza o bailes.

Los mitos andinos parecen recordar siempre disputas o enfrentamientos por imponerse al destino o enfrentarse a guacas o curacas importantes. Es muy conocido el mito del enfrentamiento entre Pachacamac y Vichama. También en la mitología de Huarochirí se recoge el enfrentamiento entre el héroe pobre, Huatiacuri (hijo de la gran huaca Pariacaca), y su cuñado rico quien lo reta a distintas pruebas:


64. Así, un día, ese hombre le dijo [a Huatiacuri]: “Hermano, vamos a competir en distintas pruebas ¡Cómo te atreviste tú, un miserable, a casarte con la cuñada de un hombre tan poderoso como yo?”

65. El pobre ganó el desafío y fue a contarle a su padre lo que el otro le había dicho.

66. “Muy bien” le dijo su padre, “cualquier cosa que te proponga, ven en seguida a verme”

67. He aquí la [primera] prueba.

68. Un día [su cuñado] le dijo: “Vamos a medir nuestras fuerzas bebiendo y bailando”.

69. Huatiacuri, el pobre, fue a contárselo a su padre.

70. Este le dijo: “Vete a la otra montaña donde, convirtiéndose en huanaco, te echarás [como si estuvieras] muerto; entonces, por la mañana temprano, un zorro y su mujer, una zorrina, vendrán a verme; [la zorrina] traerá chicha en un poronguito y traerá también su tambor; al verte, creyendo que eres un huanaco muerto, pondrá estas cosas en el suelo, el zorro hará lo mismo con su antara, y empezarán a comerte; allí te convertirás [de nuevo] en hombre y, gritando con todas tus fuerzas, te echarás a volar; ellos huirán, olvidándose de sus cosas y así irás a la prueba”. Estas fueron las palabras de su padre, Pariacaca.

71. Entonces, el hombre pobre hizo todo conforme a sus instrucciones.

72. Al empezar la competición, el hombre rico fue el primero en bailar.

73. Aproximadamente doscientas mujeres bailaron para él; Cuando acabó, Huatiacuri, el pobre, entró solo con su mujer, los dos solitos.

74. Cruzaron el umbral y bailaron acompañados por el tambor de la zorrina; entonces, en toda la región, la tierra tembló.

75. De esta manera, [Huatiacuri] venció en todo.

76. Después, empezaron a beber.

77. como suelen hacer aún los huéspedes, que en las asambleas se sientan en el sitio más alto, también Huatiacuri y su mujer fueron a sentarse solos [en el puesto de honor].

78. Entonces, todos los hombres, que estaban sentados allí, vinieron a servirle chicha sin dejarles respirar.

79. Huatiacuri bebió tranquilamente todo lo que le sirvieron.

80. enseguida le tocó a él; Empezó a servirles la chicha que había traído en su poronguito. Los demás, cuando vieron lo pequeño que era el porongo para saciar a tanta gente, se rieron a carcajadas.

81. Pero apenas se puso a servirles, yendo de un extremo al otro de la asamblea, cayeron todos sin sentido.

82. como [Huatiacuri] había vencido [en esta prueba], al día siguiente, el otro quiso desafiarlo de nuevo.

83. Esta vez, la competición consistía en ataviarse con las más finas [plumas de] casa y cancho.

84. Nuevamente, Huatiacuri fue a consultar a su padre.

85. Este le dio un traje de nieve.

86. Así venció [a su rival] deslumbrándolos a todos.

87. El otro le desafió a traer pumas.

88. Quiso vencer trayendo los que poseía.

89. Según las instrucciones de su padre, el hombre pobre fue muy temprano a un manantial de donde trajo un puma rojo.

90. ((Cuando se puso a bailar con el puma rojo, apareció en el cielo un arco iris semejante a los que vemos en nuestros días)).

91. Entonces, [su rival] quiso competir con él en la construcción de una casa.

92. Como ese hombre tenía mucha gente a su servicio, casi acabó en un solo día la construcción de una casa grande.

93. El pobre no colocó más que los cimientos y pasó todo el día paseando solo con su mujer.

94. Pero, por la noche, todos los pájaros, así como las serpientes, todas las que había en el mundo, construyeron su casa.

95. Entonces, cuando al día siguiente, [su rival] la vio ya acabada, se austó mucho.

96. Desafió a Huatiacuri a una nueva competición: esta vez debían techar las casas.

97. Todos los huanacos, todas las vicuñas traían paja [para el techo del hombre rico].

98. Huatiacuri esperó en la cima de una peña el paso de las llamas que llegaban cargadas [con la paja]. Contrató la ayuda de un gato montés y, austándolas, destruyó e hizo caer todo.

99. Así también venció [en esta prueba].

 

Estas actividades físicas al aire libre también pudieron haber sido realizadas vinculadas con algunos geoglifos de la costa central, al respecto Rodríguez opina la existencia del taki: “se refirió no solo a la ceremonia de desplazamiento ritual conformada por la acción ritual de bailar y cantar, sino al espacio real en que ésta ocurrió” (Rodríguez 1999: 35); de esta manera las formas de los geoglifos representarían la forma del desplazamiento de bailarines. Finalmente, “… los geoglifos o takis (en su acepción de “camino”) parecen ser las huellas tangibles de los senderos trazados por estas antiguas y misteriosas bailarinas precolombinas, en cuyo diseño estuvo involucrada la totalidad de la cosmovisión de sus ejecutantes ” (Rodríguez 1999: 64).

 

Actividades de comunicación. los chasquis

Existen referencias anteriores al Tawantinsuyu en cuanto al esfuerzo físico humano, en especial el correr; por ejemplo, en las representaciones pintadas de las vasijas de estilo Moche Tardío, se representan personajes con cabezas zoomorfas (generalmente aves) que portan vestimentas especiales y corren ágilmente en fila. Uno de los primeros que investigó esta característica fue Larco (1939, T. II. 89) al respecto la identidad de estos corredores según Larco:


“… Se trataba, indudablemente, de los antiguos mensajeros o propios. … tanto por la ligera indumentaria que les permitía mayor soltura en los movimientos; cuanto porque todos ofrecían el brazo derecho extendido y sujetando una pequeña bolsa que contenía, con toda seguridad, el recado… eran los que devoraban las distancias conduciendo las noticias y los recados” (Larco 1939. T. II 89-90).

Sin duda son los chasquis los que son considerados como atletas andinos, capaces de correr en diferentes contextos geográficos y, además, responsables de la trasmisión de información; Según las crónicas tempranas del Tawantinsuyu su objetivo era trasladar mensajes, de hecho, el nombre de chasqui significa “el que toma alguna cosa” . Los chasquis eran hombres jóvenes escogidos por su Chunca Camayoc para servir por un solo mes de mita debido a su trabajo extremo. Los poblados locales aportaban chasquis por turnos de seis a doce horas en su territorio. Un texto modernizado de la crónica de Huaman Poma los describe así:


“Correón hatun chasque, churu mullu chasque. Estos chasqueros gobernaban este reino. Era hijo de curaca fiel y liberal, tenía una pluma quitasol de blanco en la cabeza y [la] traía por que le viese de lejos el otro chasque. Traía su trompeta pututu para llamar, para que estuviera aparejado llamándolo con la huaillaquepa y por armas traía chambi y huaraca. Este chasquero se pagaba del inca y comía del depósito del inca. El churu chasque estaba puesto a media legua, porque fuese a la ligera (dicen que el caracol de hacia Nuevo Reino, que llaman Tumi, llegaba vivo al inca al Cuzco) y el hatun chasque, de cosas pesadas, a una jornada (a éstos le llaman hatun chasque)."  (Huamán Poma de Ayala [1615] 2017) T. II. 123-124).

Aun así, Luis Millones señala que los chasquis no llevaban armas blancas ni el caracol marino indicado en los dibujos de Guamán poma, pero sí un penacho de plumas y un bastoncillo labrado. Asimismo, existían edificios que hacían función de estaciones denominadas chucllas, en donde los chasquis esperaban, el edificio en sí era muy sencillo acceso desde el camino o ñan, el acceso a cada chuclla se orientaría en una dirección del camino y el otro acceso en dirección propuesta. Cada chuclla se distanciaba de otra por dos kilómetros, aunque los caminos fáciles las tendrían más distanciadas.

Por otro lado, retomando las carreras rituales, son muy detalladas las descripciones de éstas por los cronistas:


“[los jóvenes de la nobleza inca] yban caminando hasta llegar al cerro llamado Anaguarque, que será dos leguas del Cuzco, a dar a la guaca que en lo alto del cerro estaba. Llamada del dicho nombre. Hera guaca de los indios del pueblo de Chocó y Cachona. La razón porque yban desta guaca a hacer deste sacrificio, hera porque este día se avía de probar a correr quien más corriese, porque hacían esta ceremonia; y dicen que esta guaca desde el tiempo del diluvio quedó tan ligera, que corrían tanto como alcón bolava; ado llegados los mancebos, ofrecían a la dicha guaca un poco de lana que en las manos llevaban… Y luego se ponían por su horden, delante de la dicha guaca de Anaguarque, todos en hilera, parejos los dichos mancebos cavalleros, y detrás dellas otra horden puesta en hilera de hombres, los quales servían como abandonados. 


Trayan éstos los yauris y bordones [varas] ya dichos en las manos; y luego más esto se ponían otra horden de jente todos en ringlera cada uno [en fila] y delante de todos ellos al que avía de ayudar si desmayase, y dleante de todos ellos un yndio muy galanamente vestido dava una boz, y en oyéndola comeucavan todos a correr con gran furia, el que más podía; y así si cayan o desmayaban se venían ayudando y hacían algunos pedacos las espinillas, y algo morían dello, de las caydas. Y llgeados donde estaban las dichas doncellas con la dicha, davan de beber a los mancebos armados cavalleros que así venían corriendo. La causa deste correr hera por probar quál hera para más de todos los que se armavan cavalleros. Armábanse cada vez de ochocientos mancebos para arriba. Y estaban todos juntos en el dicho cerro llamado Yauraura”. (Molina 1989 [1573?]: 105-106).

 

Actividades económicas de subsistencia y ritualidad. El mar

Distinguimos estas excursiones marítimas de las realizadas con fines de subsistencia, aunque se sabe que toda actividad tuvo siempre una interpretación simbólica. Actualmente existen objetos que evidencian las actividades en donde se distinguen técnicas físicas de navegación, ya sea en embarcaciones de uso individual (balsas o los conocidos caballitos de totora, pero también en embarcaciones mayores, aunque estas son escasas en el registro arqueológico.

De la misma forma, se producen otras actividades físicas rituales en el mar, tal como lo menciona el cronista Cobo:


“La viuda, creyendo ser verdad la nueva que le dió el visitador, concedió lo que le pedía y mandó para cierto día que le señaló el mismo visitador, que todos los del priehlo saliesen a la mar en sus balsas a festejarle; lo cual todo se efectuó; y estando los indios en el mar con sus instrumentos músicos y mucho regocijo bien seguros de la cautela y engaño del visitador, entraron en el pueblo dos capitanes del Inca y se apoderaron del …” (Cobo 1956, T. II, cap. XV).

En este último relato la ceremonia forma parte final de un proceso de conflicto entre la sociedad Guarco y el Tawantinsuyu, con un fatal desenlace debido al engaño, pero que evidencia la importancia de los rituales en el mar para las sociedades costeras.

 




[1]Se considera que en el antiguo Indo, en Asia Menor, hacia el IV milenio antes de Cristo se jugaba algo muy similar al ajedrez. Objetos muy similares han sido hallados en excavaciones arqueológicas en asentamientos como Harappa o Mohenjo Daro. Incluso otros juegos como los dados o las canicas eran conocidos por esta civilización, una de las prístinas de toda la humanidad.

[2]Herskovits, M. (1964). El hombre y sus obras. México. Fondo de Cultura Económica. 782p.



16 abril 2024

LOS APORTES DE LA PALEONTOLOGÍA A LAS CIENCIAS SOCIALES (PARTE III) - PROF. JESÚS ÁNGEL BÉJAR APAZA

 



Bestiario pleistocénico del Perú 

No existe un conocimiento profundo de la fauna del Pleistoceno de Sudamérica y menos aún del Perú. Se ha especulado y se seguirá especulando son mucha base científica que en Sudamérica vivieron el mamut y el bisonte hace más de 10.000 años atrás, esta afirmación es muy ingenua, debido a la escasez de restos fósiles de ambos animales prehistóricos. 

Lo que si es indiscutible e incuestionable es la presencia de Smilodonte, Mastodonte y muchas variedades de Megaterios (perezosos), lo cual convierte al Perú en un “país de perezosos” como alguien dijera en alguna ocasión a modo de humor fino.

Siguiendo a E. Anderson, quien elaboró ​​una lista de los principales mamíferos que estuvieron presentes en Sudamérica y extinguidos a fines del Pleistoceno es la siguiente: 

Los nombres destacados en letra negrita (8,9,10,11,12,14,19,20,22,27,29) corresponden 
a especies encontradas en el Perú.  

Por otra parte, Richard Mac Neish, señala entre la paleofauna de Ayacucho la presencia de Scelidotherium; Peter Kaulicke, de Agalmaceros entre los restos de la cueva de Uchcumachay (Junín); Heinrich Doering, de Neochoerus en la quebrada de Cupisnique y Michael Moseley y Paul Ossa, de Gomphoteriidae en la cueva de la Cumbre (La Libertad).



El Museo de Historia Natural Javier Prado (UNMSM) ubicado en la Av. Arenales ha sido y es una de las instituciones que más ha coleccionado y estudiado la Megafauna peruana, pero el Instituto de Estudios Paleontológicos de Piura también ha estudiado detalladamente la Megafauna peruana, pero aún que dan muchas preguntas sobre la Megafauna peruana (Foto de JAB A – 2008).

El estudio de los mamíferos de la “Megafauna” peruana representa un reto para los paleontólogos debido a la escasez de especialistas, la agreste geografía y la poca inversión que se da para viajar a lugares más distantes de Ica o Arequipa. 




El gliptodonte peruano vivió al igual que la Megafauna en varios lugares de la sierra y selva del Perú, lo cual significa que eran animales muy adaptables (Foto Universidad Agraria – 2005)

Sin embargo, el esfuerzo de los paleontólogos peruanos Iván Alvarado, Mario Urbina y Rodolfo Salas Gismondi ha rendido sus frutos han contribuido al entendimiento de la extinción pleistocénica de Megafauna. Por otro lado, se han publicado sólo breves reseñas sobre la fauna de mamíferos pleistocénicos halladas en las alturas andinas (Salas y Stucchi, 2005) y la costa del Perú (Salas et al., 2009). 




La Megafauna usada para diferentes eventos paleontológicos (Casona San Marcos 2009)

Esta escasez de estudios y especialistas sobre el tema no significa que exista una escasez de restos fósiles de mamíferos del Pleistoceno, sino todo lo contrario, y es posible que en territorios como la sierra andina o la selva peruana existan restos fósiles en perfecto estado de conservación. que contiene incluso restos de ADN antiguo, lo cual representaría un gran avance para la paleontología peruana.

¿Cuáles fueron los mamíferos de la Megafauna peruana más representativos? 

Los mamíferos de la Megafauna más representativos fueron los Gompotheridos (parecidos a mastodontes) que se han encontrado tanto en la costa como en la sierra de nuestro país y que aún representan un misterio para la paleontología peruana, otro grupo muy abundante y que ha sido ampliamente. estudiado es el grupo Megatherium, cuyo grupo fue muy abundante y cuyos restos fósiles se han encontrado en la costa, sierra y selva de nuestro territorio, el Gliptodonte también se han encontrado en menor proporción tanto en la costa como parte de la sierra, en especial. Cusco y Cajamarca, los Gliptodontes han sido poco estudiados y finalmente tenemos a los Amerihipuss o Hippidion, también conocido como “caballo americano” cuyos rasgos son muy diferentes a los caballos que trajeron los conquistadores al Nuevo Mundo. El caballo americano es de cuerpo bajo como de un ponny, piernas fuertes, cabeza grande y desproporcionada, este veloz pariente del caballo actual vivió en los actuales departamentos de Arequipa, Puno, y posiblemente en otros departamentos más de la sierra central. Sobre la presencia del Smilodonte en nuestro territorio será analizada en las próximas ediciones y también se tocará sobre la procedencia y llegada de la Megafauna a nuestro territorio peruano y que implicaciones o impactos generó la llegada de fauna foránea llegada de tierras lejanas.


                                                                                                       Continuará...  

Bibliografía 

Rey Clarke Catherine I Jornada de Jóvenes Investigadores en Paleontología (2015) “Historia de la trayectoria científica de la paleontología en el Perú 1866-2003.

Iván ALVARADO, Mario URBINA y Rodolfo SALAS GISMONDI I Simposio Internacional Paleontología del Perú (2013) “Mamíferos pleistocénicos del Perú: Avances y perspectivas” pp 69-70.

Salas Gismondi Rodolfo (2009) Diario La Primera “Perú 10.000 años en el Pleistoceno” pp14-15. 

Ravines Rogger BOLETÍN DE LIMA (2010) “Sobre las pinturas rupestres parietales del paleolítico peruano” pp 57-58


Biografía del autor 



Jesús Ángel Béjar Apaza estudio arqueología en la UNMSM (2001-2004), cursos de astronomía (SPACE) en la Facultad de Física (2002-2006). Guía de Turismo en Cepea (2006-2009). Bachiller en educación (Pedagógico América). Ha participado como ponente en diferentes Simposios y Congresos tanto en temas de arqueología como paleontología. Escritor que ha participado en 3 revistas, dibujante y caricaturista y también difusor de temas arqueológicos y paleontológicos a todo público en general, 



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