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15 julio 2026

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE VI) - MG. MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Como se describió en la edición anterior se tocarán las evidencias halladas en el depósito, esta descripción, aunque pesada es necesaria para comprender mejor los momentos constructivos por los que pasó la Huaca San Miguel. Esperamos que este modesto articulo aporte valiosa información arqueológica explicada con palabras y frases sencillas, fáciles de comprender para nuestros lectores.

SEXTO MOMENTO CONSTRUCTIVO:  

Sello del Co5 y construcción del corredor 2 (en adelante Co2), paralelo al primero, que se interconecta a un vano, en el frontis oeste. Al mismo tiempo, en el lado norte del sector se construye un recinto al que se asocian una serie de troncos de madera colocados para techado. Puede ser que en este momento se construyera la plataforma 8.

Del relleno de Co5 se recuperó una ofrenda de sello que consistía en una tinaja de borde en “T” y otros fragmentos de cerámica, asociados a una antara de cañas. 

 


Además de los estilos y formas vistas hasta ahora, para este momento se han hallado también fragmentos de estilo tardíos foráneos. Así tenemos un ejemplo de cerámica con decoración de botones aplicados (¿ofrenda ritual?) asociada al complejo cerámico Pativilca, esto prueba que los templos de Costa Central y de la Costa Norte tuvieron comunicación e intercambios culturales y comerciales.   



 

El estilo Pativilca ha sido identificado en materiales de otras unidades de excavación del sitio, aunque aparece muy aisladamente. Relacionado a este mismo momento se ha recuperado de la capa 3 del sondeo 5, fragmentos de cántaros con decoración de semicírculos impresos entre el cuerpo y la base del gollete, así como pintura crema aplicada a manera de “brochado” sobre este último.  



 

SEPTIMO MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Sello del Co 2 y construcción de la plataforma 6, (en adelante Pt 6) que cubre los troncos para postes instalados en el momento anterior. Se dan varias remodelaciones de este espacio. La primera consiste en la construcción de una banqueta escalonada (de hasta tres pasos) que se adosa a la Pt 6, extendiéndose por el Oeste hasta el Muro Eje 2 (ME 2), y por el Este hasta el Muro de Contención 5 (MC 5). Se suceden otras remodelaciones que consistieron en cuatro adosamientos sucesivos a la cara oeste del MC 5 y que a la vez se superponen a la esquina sureste de la banqueta escalonada, consistiendo el último de estos adosamientos en una plataforma sobre la que se hicieron concavidades enlucidas que servían para asentar vasijas. 

Como resultado de este proceso constructivo se tuvo un gran recinto, con una banqueta escalonada en su lado sur, cuya longitud Este – Oeste fue recortada en 4 oportunidades. Es posible que en este mismo momento se hayan construido los recintos 17 y 20. El material cerámico asociado es, a grandes rasgos, el mismo que se ha estudiado anteriormente. Cuando sector era remodelado muchas veces ese espacio es un lugar sagrado y usado por diferentes grupos humanos de una determinada cultura.  




OCTAVO MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Está representado por el sello general de las estructuras del momento anterior con un nivel de piso que define la construcción de los recintos 4,5,6,18 y 19. Es muy posible que estos recintos hayan sido inicialmente espacios muy grandes, que se extendían hasta las terrazas del frontis este y, del lado opuesto, hasta el ME 2. Sin embargo, luego fueron subdivididos con muros transversales a ellos para configurar recintos más pequeños. Igualmente, en el Recinto 6 habría funcionado como una especie de corredor con un primer nivel del Muro Eje 1. 

Este corredor fue rellenado para conformar la plataforma 2, adosándola al mismo tiempo por el oeste a una plataforma perpendicular y configurando así una estructura en forma de “L”. Asociado a este momento se halla una ofrenda constructiva, que consiste en una tinaja con bordes en “T”. Es importante como indicador cronológico, pues constituye un contexto primario. 

En la próxima edición tocaremos los 2 últimos momentos constructivos por los cuales pasó la Huaca San Miguel con un lenguaje o símbolos para todos los lectores o seguidores de este articulo puedan comprenderlo mejor.

 


                                                                                                              Continuará …


Bibliografía  

-Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 82-85  

-Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” pp. 37 - 39. 

-Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” pp. 22 – 24. Anexo – 91 - 92 

-Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” pp. 40 - 41.   



  

La Doctora Marilyn Fanny   Valdez Ríos abogada de profesión   con estudios concluidos en Post   – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 junio 2026

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE V) - MG. MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


  

Como se describió en la edición anterior se tocarán las evidencias previas al inicio de la construcción de arquitectura monumental en el Sector III. Esperamos que este modesto articulo aporte valiosa información arqueológica explicada con palabras y frases sencillas. 


EVIDENCIAS   PREVIAS AL INICIO  DE  LA  CONSTRUCCION  DE ARQUITECTURA  MONUMENTAL EN  EL  SECTOR III:  

Un sondeo excavado en las bases de la esquina suroeste del sector, nos ha dado las evidencias culturales más tempranas para comprender el proceso de ocupación de esta área, se han registrado 16 capas superpuestas (las dos últimas presentan terreno estéril) y se basan en el reconocimiento estilístico del material cerámico encontrado allí, puede apreciarse entre las capas 11 y 14, fragmentes de la cultura Lima (Intermedio Temprano), sin asociación a arquitectura alguna. 

Estos alfareros ya habían sido definidos anteriormente durante el trabajo de os arqueólogos del Parque de las Leyendas (Muralla 55 – Lucénida Carrión, 2003). 

En los rellenos constructivos tardíos de Maranga, la presencia de fragmentos de alfarería Lima en Huaca San Miguel es considerable, debemos recordar que antes del florecimiento de los Maranga vivieron siglos atrás los hombres de la cultura Lima. 

El material pertenece a las fases finales del estilo Lima, es un material valioso, pero lamentablemente es muy fragmentario aún así representa una valiosa evidencia de que los hombres de la cultura Lima levantaron grandes edificios ceremoniales y el culto marino o la adoración a los “dioses marinos” fue algo muy frecuente, unos de estos dioses fueron “tiburones y las orcas marinas”.  




En la secuencia estratigráfica del sondeo 6, los estilos tardíos, específicamente aquel reconocido como “Estilo Ichma” (Bazán, 1992; Vallejo, 1998), aparecen son asociación a arquitectura, entre las capas 10 y 7, que son estratos sedimentarios con material cultural en deposición secundaria. Los fragmentos de cerámica que pertenecen al periodo tardío obtenidos del material de la muralla 55 E. Asociado a la capa 10, se halla por ejemplo un borde convexo convergente y con un labio plano ligeramente acanalado, perteneciente a un cántaro. 

En la capa 9 se han encontrado fragmentos de cántaros con cuello ligeramente cóncavo paralelo, un fragmento de cántaro con cuello cóncavo divergente y asas tubulares verticales que unen los hombros con la parte media del gollete, y dos fragmentos de cántaros con borde recto divergente y el labio rebajado formando una pestaña. Se ha observado un sólo ejemplo de un fragmento donde se insinúa una banda horizontal de pintura crema aplicada en la parte interna del labio.

La capa 6 del sondeo 6, se asocia al inicio de la construcción de un edificio en el sector III de huaca San Miguel, estos fragmentos, aunque pequeños brindan a los arqueólogos valiosas pistas sobre el tipo de vasija o cerámica que elaboraban las culturas del pasado pre incaico. 

 

PRIMER MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Se construyen muros que configuran la esquina suroeste del sector. Debe observarse que este es el primero momento de desarrollo y después ha crecido a partir de un núcleo central más temprano que el momento que aquí tratamos. Se ha recuperado fragmentos “diagnósticos” (fragmentos de cerámica con relieve o detalles sobresalientes a la vista). 




SEGUNDO MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

En este momento se dio un “crecimiento vertical” del frontis oeste. El momento ha sido definido observando los desmoronamientos y perfiles arquitectónicos expuestos en el monumento (edificio sagrado), sin haber registrado mediante excavaciones las respectivas estratigrafías asociadas.  

TERCER MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Se le ha identificado parcialmente en base a su asociación a algunos elementos arquitectónicos (corredor 7, rampa 2) expuestos en las excavaciones. La procedencia del mismo es todavía insegura porque no hay más evidencias o bases de edificio con que compararlo o relacionarlo, esta base de edificio presenta desmoronamientos y perfiles arquitectónicos expuestos en el monumento, sin que hayan practicado las excavaciones correspondientes. 




CUARTO MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Construcción del “Recinto de los Nichos” (Recinto 19 – en adelante Re 19), al que se accedía a través de un estrecho corredor (primer momento de uso del corredor 3) que desciende desde los niveles superiores del edificio. Se le remodelaría hasta en tres oportunidades, en forma de sucesivos recortes de la longitud este-oeste del recinto. No se ha recuperado cerámica directamente asociada a este momento. 

QUINTO MOMENTO CONSTRUCTIVO: 

Sello del Re 19 con un amplio nivel de piso que sirve de base a varios recintos, sin ser posible definir qué tipo de estructuras se edificaron sobre el área superpuesta al Re 19 pues toda esta parte fue removida por las reocupaciones del monumento. Incluso se extrajo relleno de esta área, provocando que muros cercanos (especialmente el Muro Eje 5) colapsaran sobre la hondonada que quedó tras dicha extracción. En este momento algunos recintos asociados al piso que selló completamente el Re 19 se interconectaban con otros, ubicados en la parte norte del sector, a través de un estrecho vano. 

Durante el quinto momento se construyó también el corredor 5 (en adelante Co 5), el cual atraviesa transversalmente el sector III interconectando un vano en el frontis opuesto, que debió ser el acceso principal al sector. El Co 5 debió tener accesos laterales que no han sido ubicados aún, no obstante, llama la atención lo estrecho de este corredor a pesar de ser, aparentemente, la principal vía de circulación interna. 

El sondeo 1 (S 1), una profundización en el frontis este del sector, ha dado una buena muestra representativa del material cerámico proveniente de los rellenos que cubren las estructuras del momento previo. 

El material más variado e interesante es el de la capa 15, donde puede observarse un fragmento de cántaro con cuello bajo, marcadamente convexo – convergente (Figura 6a); las muy recurrentes tinajas de borde en “T”- incluyendo un ejemplo con labio ligeramente acanalado (Figura 6b)- así un fragmento de una olla con cuello corto recto divergente (Figura 6c) que en rellenos contemporáneos de otras unidades de excavación (por ejemplo capa 5 de la unidad 17 -5), aparece con engobe rojo en la parte interna del borde y asociada además a un usa tubular aplanada que une el labio y los hombros. Se registró además un fragmento de cántaro con cuello en tulipa (Figura 6d). 




En la próxima edición tocaremos la parte final del Quinto Momento de Constructivo y los otros 5 momentos constructivos que también se dieron en ese mismo edificio, la evidencia cerámica, fragmentos de un libro que cuentan una historia diferente, escritos en un lenguaje o símbolos que los arqueólogos apenas pueden comprender, pero aún así nos muestran una visión más clara y comprensible del pasado. 

                                                                                                    Continuará …


Bibliografía  

-Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 76-81  

-Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” pp. 34 - 36. 

-Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” pp. 22 – 24. Anexo – 88 - 90 

-Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” pp. 36 - 37.   


Sobre la autora:




La Doctora Marilyn Fanny   Valdez Ríos abogada de profesión   con estudios concluidos en Post   – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 mayo 2026

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE IV) - MG. MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Como se describió en la edición anterior se tocaron detalles de las excavaciones de los Sector I, Sector II y Sector III, en esta edición se tocarán detalles sobre las fotografías aéreas sobre la “Huaca San Miguel” y las estrategias de excavación, así como los momentos constructivos.  


LAS FOTOGRAFIAS AEREAS DE 1945 

Entre 1942 y 1945 la Fuerza Aérea del Perú decidió tomar muchas fotografías de las zonas agrícolas y las zonas arqueológicas, se tomaron más de 150 fotografías que ahora constituyen todo un “archivo histórico de las zonas agrícolas y arqueológicas”. En estas fotografías se pueden apreciar sectores de Huaca San Miguel que hoy se encuentran desaparecidos o quedan fragmentos que apenas son visibles cerca de las huacas, aún así se han conservado más de 50 huacas y tomara muchos años más de investigación arqueológica. 



Foto aérea de las huacas de San Miguel en 1945 y en la actualidad - 2016, nótese la escasez de las zonas agrícolas en el siglo XXI.


Entre 1970 y 1980 se encontraron fragmentos de postes, de sogas y excremento de ganado vacuno, así como monedas de mediados del siglo XX, constituyen la evidencia material de los arrieros que llevaban a pastar al ganado vacuno a las lomas y zonas agrícolas de San Miguel, Lurín y Carabayllo que en ese entonces tenían una escasa población y muchas zonas agrícolas y de lomas, ambas se extendían muchos kilómetros de longitud. 



Foto aérea de las zonas agrícolas de San Miguel y sus huacas (1945) y de la huaca San Miguel (2018). 


ESTRATEGIA DE EXCAVACION 

Para reconocer la estratificación del sector, retirar las acumulaciones modernas y exponer los espacios arquitectónicos prehispánicos se excavó una primera trinchera de lo atravesaba transversalmente en dirección norte-sur. Otras trincheras sirvieron para complementar la información de la primera. Conforme se avanzaba con el retiro de la acumulación de basura que se iban configurando los distintos espacios arquitectónicos del monumento (principalmente recintos y corredores), los cuales pasaron a ser excavados en área con el fin de definir su morfología y la planificación arquitectónica interna del sector. Finalmente, una serie de 8 sondeos en zonas seleccionadas del sector, nos sirvieron para complementar o corroborarlos resultados contando con columnas estratigráficas de control.  



Dos trincheras arqueológicas usadas en la costa (Lurín) y la sierra del Perú (Huánuco) en 2014.


RESULTADOS 

MOMENTOS CONSTRUCTIVOS Y MATERIAL CERAMICO ASOCIADO 

Las excavaciones que se dieron, en primera instancia, para establecer estratégicamente los momentos constructivos del sector III de huaca San Miguel, con el fin de ordenar muchas de las actividades que se desarrollaron allí. En tal sentido se entiende que el “momento constructivo” a un evento de crecimiento sustancial de un edificio, determinado por el sello y/ o la ampliación simultáneos de varios espacios arquitectónicos (recintos, plataformas, etc.) y la consecuente construcción de otros nuevos. 

Por otro lado, llamaremos remodelaciones a aquellas modificaciones de menor escala (levantamiento de un muro medianero, adición de una banqueta, aplicación de nuevas capas de piso o enlucido, entre otros) que se dan al interior de un solo espacio arquitectónico, como un recinto por ejemplo, sin comprometer cambios más importantes en los demás. Se comprende entonces que puede haber varias remodelaciones dentro de un mismo momento constructivo. Para describir la secuencia constructiva de un edificio consideramos más apropiado usar el término “momento” en lugar de “fase” ya que este último tiene connotaciones temporales y espaciales más amplias.

Es así que se han detectados más de10 momentos constructivos en la arquitectura del sector III de huaca San Miguel. Los 9 primeros momentos corresponden al lapso de construcción y uso original del edificio, mientras que el décimo pertenece a una recuperación tras la pérdida del estatus de este. Los momentos constructivos 1 a 4 han sido establecidos sobre todo en base a la observación de los cortes expuestos y no a excavaciones llevadas a cabo hace años atrás.  




Cuadro cronológico de las distintas culturas que se desarrollaron en San Miguel (Museo E.M – 2024)

La cronología relativa se ha establecido en base a la identificación estilística de la cerámica asociada a cada uno de los momentos, aunque debemos hacer la salvedad que procede casi totalmente de rellenos constructivos. 

En la próxima edición tocaremos las evidencias materiales encontrados en el Sector III, y una breve, pero sencilla explicación de cada uno de los fragmentos de cerámica que cuenta una historia diferente, escritos en un lenguaje o símbolos que los arqueólogos apenas pueden comprender, pero aún así nos muestran una visión más clara y comprensible.  

                                                                                                Continuará …

Bibliografía  

-Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 69  

-Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” pp. 29 - 32. 

-Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” pp. 22 – 24. Anexo – 85 - 87 

-Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” pp. 32 - 35.   


La Doctora Marilyn Fanny  Valdez Ríos abogada de profesión   con estudios concluidos en Post   – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 noviembre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE III) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Las investigaciones en la huaca San Miguel, complejo Maranga 


Como escribimos en el artículo anterior el Parque de las Leyendas tiene la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de la ciudad de Lima. En el Parque de las Leyendas se ubica el complejo arqueológico Maranga.

La huaca San Miguel es un extenso edificio de tapia que forma parte del componente tardío del Complejo Arqueológico Maranga. Está ubicada en la zona central del Parque de las Leyendas, en el distrito de San Miguel, provincia de Lima; encontrándose delimitada al Norte por el Hospital Zoológico y el auditorio Chabuca Granda, al Este por la zona Selva, y al Sur y Oeste por vías asfaltadas del circuito de visitas de dicho centro recreativo.

El entorno geográfico del valle bajo del Rímac, entre el litoral y la quebrada de Jicamarca – Huachipa. El Complejo Arqueológico Maranga se ubica a 1,5 km de distancia del litoral ya una altitud de 50 msnm, en pleno abanico deyectivo de la cuenca. En tal sentido, el valle y el mar ofrecen desde tiempos muy antiguos una gran variedad de recursos alimentarios. 

El río Rímac en esta sección presentaba tierras agrícolas fértiles por el limo acumulado por las escorrentías. A este factor, se sumaron los recursos de la flora y fauna silvestres descritos por cronistas como Miguel Estete (1535) y la abundancia de los recursos hídricos que describe Bernabé Cobo (HISTORIA DE LA FUNDACION DE LIMA, (1639) 1956, citado por Agurto Calvo, 1984: 30). El mar y la tierra fueron elementos importantes para las actividades económicas de las sociedades que allí se asentaron (Rostworowski 2003; Shady 1982; etc.). 

A lo largo del siglo XX se han realizado varias excavaciones, pero no todos los arqueólogos que han hecho excavaciones pertenecían al museo de sitio, algunos fueron de otras universidades y proyectos ajenos al museo de sitio. Por ejemplo, Guillermo Lumbreras en 1982 en la Huaca 47 y los trabajos realizados en 1992 por Víctor Ponte, en las lagunas del Parque de las Leyendas, donde se registró una ocupación doméstica con sus fragmentos de cerámica Lima. Lamentablemente los resultados de estos trabajos no han sido publicados y sólo se tienen simples informes de excavación carentes de muchos detalles. 

En la zona de Maranga, cerca del Gran Proyecto del Museo Nacional de Arqueología y Antropología del Perú (en el Patpal), en 1982 la futura descubridora de Caral Ruth Shady encontró el tramo de un canal empedrado que va de Este a Oeste y era parte de la “red hidráulica” de la zona y corresponde al final del Período Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio. Sobre la cerámica Lima ha sido descrita en el artículo anterior, así que esté presente artículo se enfocará en el Intermedio Tardío (1100 dC- 1450 dC,) surge Pachacámac como un importante centro político y económico en el valle bajo del Lurín, sede del Señorío Ichma, el que difunde el estilo alfarero del mismo nombre (definido por Bazán, 1992) y el patrón arquitectónico de “pirámides con rampa”. 

Alrededor de este señorío se articularon los curacazgos de “Malanga” (o Maranga), Sulco, etc., mostrándose el valle dividido sociopolíticamente en territorios asociados a un canal principal y ramales secundarios bajo el control de un curaca y el usufructo de la correspondiente población campesina (Rostworowski, 2003). Cada territorio fue parcialmente autosuficiente, se practicó el intercambio regional y se gozó de un auge económico que originó un incremento de la población como lo evidencia la gran cantidad de construcciones administrativas de los centros o complejos públicos, adoratorios y lugares administrativos. En el valle bajo del Rímac, destacó el centro urbano de Maranga. 

Canziani (1987) analiza la disposición urbana – arquitectónica del Complejo Maranga, y propone que las construcciones públicas Lima se alinean en un eje noreste en torno a los cuales y en los márgenes de los terrenos agrícolas se ubicaron las viviendas de los pobladores. Durante períodos tardíos se erigieron nuevas edificaciones sobre parte de las construcciones Lima. 

Entre recinto, situado al extremo suroeste de la Ciudad Tardío de Maranga, concentró numerosas estructuras de posible función administrativa – religiosa y estuvo rodeado por un amurallamiento, que conformó en algunos tramos caminos epimurales. Middendorf (1973), quien recorre el sitio en 1894, ubica tres accesos al recinto, dos al lado norte y uno al lado oeste, que se dirigía directamente a la huaca La Palma. Bazán (1992) sugiere que probablemente la reutilización de huaca La Palma se produjo durante el prestigio y difusión del centro religioso de Pachacámac, en la que se añadieron murales en alto relieve, algunas plataformas y la rampa central, formaban una “pirámide con rampa”. 

Forma parte del Complejo Maranga, un conjunto de estructuras en tapia que se remontarían a finos del Horizonte Medio e inicios del Intermedio Tardío, los cuales se ubican al Este del Recinto Amurallado. Estos edificios presentan características arquitectónicas de tipo administrativo como huaca Tres Palos, La Cruz, Cruz Blanca, etc. La huaca Tres Palos ha sido objeto de trabajos realizados por el Seminario Riva Agüero de la PUCP (Ramos de Cox 1969; M. Cárdenas 1970, etc.) quienes señalan 2 fases constructivas prehispánicas: una a fines del Horizonte Medio (Intermedio Tardío), y una remodelación de la Época Inca.    


Durante el Horizonte Tardío (1476 dC – 1532 dC) los incas mantienen algunos edificios como centros administrativos, tambos, etc., luego de hacerles remodelaciones (huaca Tres Palos, huaca Cruz Blanca, huaca La Cruz, etc.). 

Otros habrían sido abandonados e incluso atravesados ​​por acequias para acondicionar mayores campos de cultivo e incrementar la producción. Igualmente, la administración de esta época se facilitó mediante una serie de caminos que recorrieron el valle interconectando los centros políticos. 

En este sentido podemos destacar el Camino Real de la Costa, que unía varios valles y que conducía hasta el Oráculo de Pachacámac, y del que aún se puede apreciar un tramo en el campus de la Pontificia Universidad Católica.    



PROBLEMÁTICA DE LA INVESTIGACIÓN 

Desde fines del año 2000, la División de Arqueología del Parque de Las Leyendas viene llevando a cabo un programa de puesta en valor de los monumentos arqueológicos cercanos al circuito de visita. 

Así, las investigaciones en la muralla 55E (2002) mostraron una compleja secuencia constructiva y ocupacional que posiblemente se remonta al Intermedio Tardío, superponiéndose a estructuras Lima, y ​​​​siendo sujeta a sustanciales remodelaciones en el Período Inca. 

En este panorama era necesario complementar nuestra visión del proceso prehispánico tardío en Maranga aclarando como se daba este en los edificios externos al recinto amurallado.

La huaca San Miguel se muestra como el sitio más idóneo para aclarar esta problemática, tanto por ser uno de los edificios más importantes (en atención a su monumentalidad) del núcleo principal tardío en los extramuros, como por su ubicación frente al acceso principal del Parque de Las Leyendas, ideal para que la comunidad visitante pueda contemplarlo.


DESCRIPCIÓN 

La huaca San Miguel comprende cuatro montículos denominados 37A, 37B, 37C, y 37E; los que han sido recortados y mutilados en todos sus extremos. 

Sobre la base de esta separación se demuestra adecuado trabajar en el montículo 37E debido a que es el más alto de aquellos situados inmediatamente al frontis de acceso del Parque de Las Leyendas. Este montículo ha sido sectorizado en cuatro zonas designadas con números romanos (Figura 2). 

SECTOR I: Comprende la parte baja sureste del montículo, donde se aprecian algunos muros de tapial, sin discernirse un plan arquitectónico visible. Cubre un área aproximada de 2250 m2. 

 



SECTOR II: Comprende la parte baja suroeste del montículo, donde José Casafranca, en la década de 1960, realiza excavaciones y descombramientos exponiendo una serie de recintos pequeños y pasadizos. Tiene un área de 1100 metros cuadrados. 

SECTOR III: Comprende la zona más elevada y central (incluyendo los flancos respectivos) del montículo E. Fue el sector sujeto a excavaciones durante los años 2003 y 2004. Tiene un área aproximada de 2000 m2. Está compuesto por una superposición de terrazas escalonadas en cuya cima se distribuyen amplios recintos con banquetes o plataformas, aledaños o corredores largos y estrechos.

Antes de estas excavaciones, la superficie de la parte alta del sector III se mostró como una planicie cubierta por una fina capa de tierra eólica con muy escasos restos arqueológicos visibles. Sólo se encontraron expuestas las cabeceras de algunos muros aislados, como los muros eje 1,4,5 y 6. 

El flanco este del sector presentaba un acentuado declive cubierto por tierra y gramíneas. En el flanco oeste crecían grandes matas de buganvillas y otros arbustos locales. Por último, la parte baja de este flanco estaba circundada por un muro de material noble. 

Sobre los detalles de estas excavaciones lo describiremos en las próximas publicaciones de este espacio cultural que nos revelan poco a poco los misterios de nuestro pasado prehispánico.  



                                                                              

Continuará…

Bibliografía

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 70 – 74. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 29 - 32. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 20 

Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” págs. 29-31.   

Parque de las Leyendas “55 años siendo leyenda una historia por descubrir (marzo 2019) págs.11 – 14.  

Biografía de la autora


La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 octubre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE II) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


 La Cultura Lima en el Parque de las Leyendas 

Como escribimos en el artículo anterior el Parque de las Leyendas tiene la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de la ciudad de Lima. El Parque de las Leyendas es un lugar que presenta un conjunto de 54 monumentos arqueológicos y tiene una historia antigua de más de 2 000 años. 

Las “huacas” o “lugares sagrados” del Parque de las Leyendas se remontan hacia el 200 aC En este período se encontró en pleno desarrollo la cultura Lima. Esta cultura es poco conocida debido al avance urbano que se dio a mediados del siglo XX que destruyó muchas de las huacas de la cultura Lima. 

Afortunadamente eso no ocurrió con las huacas del Parque de las Leyendas que fueron conservadas, restauradas parcialmente y excavadas por los arqueológicos desde mediados de la década de los 80 y fines del 90.  



La cultura Lima se define a partir de dos estilos cerámicos: “El Interlocking” y el “Maranga”. Se desarrolló aproximadamente entre los años 100 – 600 dC, contemporáneamente con las culturas Moche y Nazca y se expandió por la costa central, entre los valles de Chancay y Lurín. La característica principal fueron los “grandes edificios” con forma de una “pirámide”, pero “pirámide trunca” construidas con pequeños adobes hechos a mano y una cerámica policroma. 

El Adobito 

Uno de los rasgos más destacados es la de arquitectura monumental es el adobe modelado a mano y secado al sol llamado adobito, el cual aparece mucho en las terrazas, rampas o paredes de las estructuras. Los adobitos fueron revocados con barro arcilloso y pintados con ocre amarillo, incluyendo los pisos, según se observó en los edificios del campus de la Universidad Mayor de San Marcos. 

Algunos edificios, como “Cerro Culebras” en el valle Chillón bajo, Huaca Pucllana en el valle Rímac (Parque de las Leyendas) y Cerro Trinidad en Chancay, exhiben en sus paredes interiores representaciones de peces entrelazados y motivos marinos pintados de color negro, blanco, rojo indio y ocre. 

Estos edificios se ampliaron periódicamente rellenándose los recintos y pasadizos con tierra y piedras surgiendo así nuevas construcciones en un nivel más alto. Estos monumentos estaban estructurados en torno a plazas y una zona habitacional adyacente, sugiriendo este esquema espacial la ocurrencia de un incipiente patrón urbano. Las viviendas fueron hechas con cañas y barro, o con piedras y adobitos. Hoy esa zona habitacional ha desaparecido por la intensa actividad agrícola y el crecimiento urbano, quedando solamente los edificios.  


 El valle Rímac y Lurín 

 En el Rímac figuran el gran complejo arquitectónico de Maranga, situado entre el Campus de la Universidad Mayor de San Marcos y el Parque de Las Leyendas; Pucllana y Huallamarca en Miraflores y San Isidro respectivamente; Vista Alegre y Cajamarquilla hacia el valle medio. 

En Lurín son notables los edificios identificados en el centro arqueológico de Pachacamac, así como una población significativa a lo largo del valle medio. Como en los casos de Chancay y Chillón, la arquitectura monumental en la parte baja de los valles del Rímac y Lurín.  



Lima ¿un estado incipiente?  

A pesar de conocer con detalle relativo la cerámica, los patrones funerarios y la arquitectura de esta cultura es todavía problemático asignarlos a una forma política específica. 

Los estudiosos defienden la tesis de que las grandes construcciones podrían haber sido residencias palaciegas pertenecientes a personas de alto estatus que organizaron y dirigieron la fuerza de trabajo necesaria para construirlas. Por eso la cultura Lima podría corresponder a una forma de “estado incipiente” que se truncó por razones desconocidas.

Maranga en el bajo Rímac, habría sido la capital de esta vieja cultura. En el Parque de las Leyendas los edificios monumentales de la cultura Lima se levantaron usando adobitos hechos a mano, estos adobitos usaron la “técnica del librero”, con esta técnica sus edificios se convirtieron en “muros antisísmicos” y están asociados a cerámica Lima.  




Siglos después se levantó el Curacazgo de Maranga y la sociedad Ichma (1100 – 1450 dC). El Curacazgo de Maranga o “Malanca” perteneció al Señorío Ichma, asentó su sede principal en lo que hoy es el Parque de Las Leyendas, edificando una ciudadela caracterizada por las construcciones en tapia. Este curacazgo se expandió por la parte baja del valle del Rímac (actuales distritos de San Miguel, Magdalena del Mar y parte del Cercado de Lima) logró un gran desarrollo agropecuario y marítimo, también los depósitos para productos agrícolas.  




La cerámica Lima y sus 9 fases sucesivas.  

Tradicionalmente se ha definido 2 “estilos cerámicos” para la cultura limeña: el “Interlocking” o “Playa Grande” y el “Maranga”. El primero se caracteriza por la presencia de seres serpentiformes entrelazados junto con otros elementos geométricos como líneas y puntos; el segundo las volutas, los triángulos y los círculos. Los colores predominantes son siempre rojo, naranja, blanco y negro. 

Durante 1964, Thomas Patterson estudió y organizó cronológicamente la cerámica de esta cultura, definiendo 9 fases sucesivas que se desarrollaron en el Intermedio Temprano. Las siete primeras corresponden al estilo “Interlocking” y las dos últimas al Maranga. El tema de cerámica será abordado en las próximas páginas más delante de este artículo.    


Ubicación 

El Complejo Arqueológico Maranga se ubica en una amplia llanura aluvial en la margen izquierda del río Rímac y unos 2 km del litoral, cubriendo un área cercana a los 3 km2 en los actuales distritos de Lima, Pueblo Libre y San Miguel. 

Está formado por un gran conjunto de monumentos arqueológicos construidos entre fines del Horizonte Temprano y Horizonte Tardío, entre los que destacan por sus dimensiones y complejidad, aquellos correspondientes al Intermedio Temprano (cultura Lima) e Intermedio Tardío (curacazgo de Maranga). 

El desordenado crecimiento de la ciudad durante la centuria pasada fue reduciendo y disgregando el original en medio de urbanizaciones modernas. Así, por ejemplo, las huacas Concha y San Marcos – los mayores edificios Lima – quedaron dentro del campus universitario. 

La Huaca San Marcos se ubica dentro de la universidad del mismo nombre, huaca que fue recortada a mediados del siglo XX para construir el estadio universitario. A partir de la década de 1960, el más extenso núcleo de edificios prehispánicos tardíos del complejo estaba siendo seriamente amenazado por el avance de las urbanizaciones, lo que llevó a que el entonces Patronato Nacional de Arqueología lo declarase área de reserva y lo cediese en custodia a una institución que debía conformar un parque arqueológico y recreativo. 

Esto dio origen al nacimiento, y la creación del Parque de las Leyendas, el 20 de marzo de 1964.  

Esta es la razón principal por la que la mayor parte del componente tardío del Complejo Arqueológico Maranga se encuentra dentro del Parque de Las Leyendas. Allí, la traza urbana tardía del complejo se desarrolla en dos sectores bien diferenciados: un sector extramuros y un sector amurallado.

Este último sector, también conocido como “El Gran Recinto Amurallado” (Canziani, 1987) es un espacio de alrededor de 44 hectáreas rodeado por un perímetro amurallado, el cual encierra a algunos de los principales edificios Maranga para el Horizonte Tardío, como lo es el “Palacio Inca” y probablemente la “Huaca La Palma”. 

Antecedentes 

Desde la segunda mitad del siglo XX, el Complejo Arqueológico Maranga ha recibido la atención de viajeros e investigadores como Thomas J. Hutchinson, Georges Ephraim Squier y especialmente Ernst Wilhem Middendorf. 

A este último debemos las primeras descripciones detalladas y un invalorable registro gráfico y fotográfico de Maranga antes de su drástico recorte por el incontenible avance de la Lima moderna. Middendorf (1972:56 y siguientes) distingue sectores urbanísticos distintos dentro del conjunto monumental, prestándole especial atención a un espacio amurallado, considerado como el centro de la urbe de Maranga (a la que él llamara la “Antigua ciudad de Huadca”).

Dicho espacio encierra a un conjunto de edificios tales como “Huaca La Palma” y un grupo de recintos considerado como una prisión (pág.59). 

En el amurallamiento, Middendorf identifica tres accesos y la relación de estos con el sistema de circulación por la urbe. Así anota que el primer acceso en la muralla oeste, se interconectaba a un camino entre muros que, dirigiéndose de Norte a Sur, atravesaba transversalmente la urbe, mientras que los dos accesos ubicados en la muralla Norte, donde también pudo existir un camino epimural (un muro usado como un camino peatonal) resguardado por un parapeto.   



Foto de Huaca “La Palma”; Foto de Huaca “Tres Palos”  (Fotos de la autora al libro Huacas de Lima – 2015)


Años más tarde, y retomando las observaciones de Middendorf, Julio C. Tello (1999: 81 y siguientes) describe y registra “barrios”, murallas asociadas a parapetos, caminos amurallados y el grupo de “las prisiones”; Todo ello dentro de lo que a su turno se denominó “Watika Marka”.  


Además de los reseñados, en el siglo XX se dieron varios trabajos en el complejo arqueológico Maranga, centrados en las descripciones o inventarios (Villar Córdova, 1935; Louis Stumer, 1954; Bonavia y Caycho, 1962-63) y excavaciones de investigación en los monículos y edificios prehispánicos del Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio (Max Uhle, 1998, 1910, Kroeber, 1954; Alarcón, 1971; Narváez 1999 y 2000 y otros investigadores). 

Muchos de estos trabajos se conocen solo por modestas publicaciones, mientras que otros, están relacionados con el proyecto de evaluación para el Nuevo Museo de Arqueología y Antropología (realizado entre los años 1983 y 1985 en el área noreste del Parque de Las Leyendas), y el proyecto de rescate de las lagunas del Parque de las Leyendas (Víctor Ponte, 1992), permanecen como informes de excavación.

Para el componente tardío del Complejo de Maranga en el Parque de Las Leyendas, destacando las excavaciones en huaca Tres Palos realizadas por el Seminario de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica (PUCP) durante la década de 1960. Dichas excavaciones determinaron que la construcción y uso de huaca “Tres Palos” fue usado como un “templo astronómico” se remonta a finos del Horizonte Medio, y sufrió varias remodelaciones que lo hicieron en la época inca como “tambo” o “depósito” de distintos productos y finalmente “vivienda” de los españoles durante la Colonia (Ramos de Cox, 1969).  


Se tienen más referencias de excavaciones realizadas a cabo por José Casafranca en la década de 1960 en las huacas “Cruz Blanca”, “San Miguel” y “La Palma”; De las que, desafortunadamente, no conservamos informe técnico alguno. 

Existen más trabajos de excavación que datan de la segunda mitad del siglo XX, así como proyectos de conservación por el Patronato del Parque de Las Leyendas y puestas en valor de los cuales estaremos describiendo en las próximas ediciones de este pequeño, pero valioso espacio cultural.  

                                                                                                     Continuará…


Bibliografía  

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 69 – 72. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 26 - 28. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 20 

Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” págs. 29-31. 

 










La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 





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