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15 noviembre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE III) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Las investigaciones en la huaca San Miguel, complejo Maranga 


Como escribimos en el artículo anterior el Parque de las Leyendas tiene la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de la ciudad de Lima. En el Parque de las Leyendas se ubica el complejo arqueológico Maranga.

La huaca San Miguel es un extenso edificio de tapia que forma parte del componente tardío del Complejo Arqueológico Maranga. Está ubicada en la zona central del Parque de las Leyendas, en el distrito de San Miguel, provincia de Lima; encontrándose delimitada al Norte por el Hospital Zoológico y el auditorio Chabuca Granda, al Este por la zona Selva, y al Sur y Oeste por vías asfaltadas del circuito de visitas de dicho centro recreativo.

El entorno geográfico del valle bajo del Rímac, entre el litoral y la quebrada de Jicamarca – Huachipa. El Complejo Arqueológico Maranga se ubica a 1,5 km de distancia del litoral ya una altitud de 50 msnm, en pleno abanico deyectivo de la cuenca. En tal sentido, el valle y el mar ofrecen desde tiempos muy antiguos una gran variedad de recursos alimentarios. 

El río Rímac en esta sección presentaba tierras agrícolas fértiles por el limo acumulado por las escorrentías. A este factor, se sumaron los recursos de la flora y fauna silvestres descritos por cronistas como Miguel Estete (1535) y la abundancia de los recursos hídricos que describe Bernabé Cobo (HISTORIA DE LA FUNDACION DE LIMA, (1639) 1956, citado por Agurto Calvo, 1984: 30). El mar y la tierra fueron elementos importantes para las actividades económicas de las sociedades que allí se asentaron (Rostworowski 2003; Shady 1982; etc.). 

A lo largo del siglo XX se han realizado varias excavaciones, pero no todos los arqueólogos que han hecho excavaciones pertenecían al museo de sitio, algunos fueron de otras universidades y proyectos ajenos al museo de sitio. Por ejemplo, Guillermo Lumbreras en 1982 en la Huaca 47 y los trabajos realizados en 1992 por Víctor Ponte, en las lagunas del Parque de las Leyendas, donde se registró una ocupación doméstica con sus fragmentos de cerámica Lima. Lamentablemente los resultados de estos trabajos no han sido publicados y sólo se tienen simples informes de excavación carentes de muchos detalles. 

En la zona de Maranga, cerca del Gran Proyecto del Museo Nacional de Arqueología y Antropología del Perú (en el Patpal), en 1982 la futura descubridora de Caral Ruth Shady encontró el tramo de un canal empedrado que va de Este a Oeste y era parte de la “red hidráulica” de la zona y corresponde al final del Período Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio. Sobre la cerámica Lima ha sido descrita en el artículo anterior, así que esté presente artículo se enfocará en el Intermedio Tardío (1100 dC- 1450 dC,) surge Pachacámac como un importante centro político y económico en el valle bajo del Lurín, sede del Señorío Ichma, el que difunde el estilo alfarero del mismo nombre (definido por Bazán, 1992) y el patrón arquitectónico de “pirámides con rampa”. 

Alrededor de este señorío se articularon los curacazgos de “Malanga” (o Maranga), Sulco, etc., mostrándose el valle dividido sociopolíticamente en territorios asociados a un canal principal y ramales secundarios bajo el control de un curaca y el usufructo de la correspondiente población campesina (Rostworowski, 2003). Cada territorio fue parcialmente autosuficiente, se practicó el intercambio regional y se gozó de un auge económico que originó un incremento de la población como lo evidencia la gran cantidad de construcciones administrativas de los centros o complejos públicos, adoratorios y lugares administrativos. En el valle bajo del Rímac, destacó el centro urbano de Maranga. 

Canziani (1987) analiza la disposición urbana – arquitectónica del Complejo Maranga, y propone que las construcciones públicas Lima se alinean en un eje noreste en torno a los cuales y en los márgenes de los terrenos agrícolas se ubicaron las viviendas de los pobladores. Durante períodos tardíos se erigieron nuevas edificaciones sobre parte de las construcciones Lima. 

Entre recinto, situado al extremo suroeste de la Ciudad Tardío de Maranga, concentró numerosas estructuras de posible función administrativa – religiosa y estuvo rodeado por un amurallamiento, que conformó en algunos tramos caminos epimurales. Middendorf (1973), quien recorre el sitio en 1894, ubica tres accesos al recinto, dos al lado norte y uno al lado oeste, que se dirigía directamente a la huaca La Palma. Bazán (1992) sugiere que probablemente la reutilización de huaca La Palma se produjo durante el prestigio y difusión del centro religioso de Pachacámac, en la que se añadieron murales en alto relieve, algunas plataformas y la rampa central, formaban una “pirámide con rampa”. 

Forma parte del Complejo Maranga, un conjunto de estructuras en tapia que se remontarían a finos del Horizonte Medio e inicios del Intermedio Tardío, los cuales se ubican al Este del Recinto Amurallado. Estos edificios presentan características arquitectónicas de tipo administrativo como huaca Tres Palos, La Cruz, Cruz Blanca, etc. La huaca Tres Palos ha sido objeto de trabajos realizados por el Seminario Riva Agüero de la PUCP (Ramos de Cox 1969; M. Cárdenas 1970, etc.) quienes señalan 2 fases constructivas prehispánicas: una a fines del Horizonte Medio (Intermedio Tardío), y una remodelación de la Época Inca.    


Durante el Horizonte Tardío (1476 dC – 1532 dC) los incas mantienen algunos edificios como centros administrativos, tambos, etc., luego de hacerles remodelaciones (huaca Tres Palos, huaca Cruz Blanca, huaca La Cruz, etc.). 

Otros habrían sido abandonados e incluso atravesados ​​por acequias para acondicionar mayores campos de cultivo e incrementar la producción. Igualmente, la administración de esta época se facilitó mediante una serie de caminos que recorrieron el valle interconectando los centros políticos. 

En este sentido podemos destacar el Camino Real de la Costa, que unía varios valles y que conducía hasta el Oráculo de Pachacámac, y del que aún se puede apreciar un tramo en el campus de la Pontificia Universidad Católica.    



PROBLEMÁTICA DE LA INVESTIGACIÓN 

Desde fines del año 2000, la División de Arqueología del Parque de Las Leyendas viene llevando a cabo un programa de puesta en valor de los monumentos arqueológicos cercanos al circuito de visita. 

Así, las investigaciones en la muralla 55E (2002) mostraron una compleja secuencia constructiva y ocupacional que posiblemente se remonta al Intermedio Tardío, superponiéndose a estructuras Lima, y ​​​​siendo sujeta a sustanciales remodelaciones en el Período Inca. 

En este panorama era necesario complementar nuestra visión del proceso prehispánico tardío en Maranga aclarando como se daba este en los edificios externos al recinto amurallado.

La huaca San Miguel se muestra como el sitio más idóneo para aclarar esta problemática, tanto por ser uno de los edificios más importantes (en atención a su monumentalidad) del núcleo principal tardío en los extramuros, como por su ubicación frente al acceso principal del Parque de Las Leyendas, ideal para que la comunidad visitante pueda contemplarlo.


DESCRIPCIÓN 

La huaca San Miguel comprende cuatro montículos denominados 37A, 37B, 37C, y 37E; los que han sido recortados y mutilados en todos sus extremos. 

Sobre la base de esta separación se demuestra adecuado trabajar en el montículo 37E debido a que es el más alto de aquellos situados inmediatamente al frontis de acceso del Parque de Las Leyendas. Este montículo ha sido sectorizado en cuatro zonas designadas con números romanos (Figura 2). 

SECTOR I: Comprende la parte baja sureste del montículo, donde se aprecian algunos muros de tapial, sin discernirse un plan arquitectónico visible. Cubre un área aproximada de 2250 m2. 

 



SECTOR II: Comprende la parte baja suroeste del montículo, donde José Casafranca, en la década de 1960, realiza excavaciones y descombramientos exponiendo una serie de recintos pequeños y pasadizos. Tiene un área de 1100 metros cuadrados. 

SECTOR III: Comprende la zona más elevada y central (incluyendo los flancos respectivos) del montículo E. Fue el sector sujeto a excavaciones durante los años 2003 y 2004. Tiene un área aproximada de 2000 m2. Está compuesto por una superposición de terrazas escalonadas en cuya cima se distribuyen amplios recintos con banquetes o plataformas, aledaños o corredores largos y estrechos.

Antes de estas excavaciones, la superficie de la parte alta del sector III se mostró como una planicie cubierta por una fina capa de tierra eólica con muy escasos restos arqueológicos visibles. Sólo se encontraron expuestas las cabeceras de algunos muros aislados, como los muros eje 1,4,5 y 6. 

El flanco este del sector presentaba un acentuado declive cubierto por tierra y gramíneas. En el flanco oeste crecían grandes matas de buganvillas y otros arbustos locales. Por último, la parte baja de este flanco estaba circundada por un muro de material noble. 

Sobre los detalles de estas excavaciones lo describiremos en las próximas publicaciones de este espacio cultural que nos revelan poco a poco los misterios de nuestro pasado prehispánico.  



                                                                              

Continuará…

Bibliografía

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 70 – 74. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 29 - 32. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 20 

Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” págs. 29-31.   

Parque de las Leyendas “55 años siendo leyenda una historia por descubrir (marzo 2019) págs.11 – 14.  

Biografía de la autora


La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



02 septiembre 2019

MANUAL DE CONSTRUCCION CON ADOBE REFORZADO CON GEOMALLAS - MARCIAL BLONDET (PUCP)










El adobe es un material de construcción muy común en el Perú y en muchos países del mundo. Lamentablemente, la mayoría de las casas que usan este material no está preparada para resistir terremotos. 

Los terremotos destruyen miles de viviendas de adobe y causan muerte y lesiones a muchas personas. Felizmente estas tragedias pueden ser evitadas mediante la construcción de viviendas de adobe con tecnología sismo resistente.

En el manual publicado por la Pontificia Universidad Católica del Perú se muestra paso a paso, como construir una vivienda de adobe sismo resistente reforzada con geo mallas ( mallas de prolipopileno). 

Está dirigido a los pobladores del Perú y del mundo que merecen una vivienda de adobe que resista terremotos y les permita vivir tranquilos. En el manual con lenguaje claro y sencillo se explica el proceso constructivo de viviendas de adobe con este refuerzo,  se ofrecen planos de tales viviendas y la disposición de los adobes enteros y  partidos en los muros a levantar.

Adicionalmente se incluye información muy  importante para que los pobladores puedan construir su cocina mejorada, la cual permitirá un ahorro considerable en  leña, contaminando menos y sobre todo evitando que el humo quede dentro de los recintos y cause problemas de salud a sus ocupantes.


Finalmente se detalla como construir una letrina de pozo seco ventilado, para mejorar las condiciones higiénicas de la población rural.

El manual completo puede bajarse e imprimirse  son un total de 96 páginas llena de información y gráficos que harán mas comprensible  la tecnología que se quiere difundir en los pueblos mas apartados del Perú y países vecinos.

Mostramos a continuación algunos de los gráficos del manual:




















02 junio 2019

COMO CONSTRUIR CON TAPIAL, TECNOLOGÍAS TRADICIONALES VIGENTES - ININVI



RESUMEN

Con el objeto de estudiar la manera de reforzar las viviendas de tapial, se desarrolló un Convenio entre el Instituto Nacional de Investigación y Normalización de la Vivienda (ININVI) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). 

Se buscó mejorar el comportamiento sísmico utilizando recursos naturales y económicos, sin modificar mayormente el proceso constructivo tradicional.

En este reporte, se resume primeramente la técnica de construcción tradicional observada en las visitas hechas a los departamentos de Junín (Valle del Mantaro) y Ancash (Callejón de Conchucos), luego se describen los ensayos estáticos realizados en muretes y muros, en donde se investigó el efecto de diversas variables sobre la resistencia al corte del tapial. 

Finalmente, se analiza el comportamiento ante un sismo simulado en mesa vibradora, de 2 módulos de vivienda y 6 muros con diversos tipos de refuerzo. 


INTRODUCCIÓN

El tapial es un tipo de construcción en base a tierra húmeda apisonada, de gran uso en nuestra serranía y segundo en importancia después del adobe. 

Según los pobladores, por la rapidez en su construcción y porque el adobe generalmente hay que adquirirlo, las viviendas de tapial resultan ser 3 veces más económicas que las de adobe.

Sin embargo, por su gran masa, por las fisuras producidas por la contracción de secado, por la debilidad de sus juntas de construcción y por la pobre conexión entre muros ortogonales, el tapial resulta vulnerable a las acciones sísmicas. 

Es así que surgió el Convenio ININVI-PUCP, cuya finalidad fue estudiar la manera de mejorar su comportamiento sísmico, utilizando recursos naturales y económicos, sin alterar mayormente el proceso constructivo tradicional. 

Les ofrecemos a continuación una serie de imágenes de muros y proyectos construidos con tapial, algunas con el procedimiento constructivo a manera de motivación para  que los arquitectos del siglo XXI no dejen de considerar al tapial como una alternativa vigente de construcción en zonas donde abunda la tierra.


























30 enero 2018

Diseño bioclimático en altura - la Casa Caliente ( K´oñichuyawasi) de Langui en Cusco - PUCP







El Grupo de Apoyo al Sector Rural de la PUCP ha recibido su segundo National Energy Globe Award gracias a su proyecto Casa Caliente Limpia para los Andes. Gracias al proyecto, familias como la de Octavia y Esteban han cambiado sus vidas.

En Langui, distrito cuzqueño ubicado a más de 3900 msnm, el frío es cruel. Allí, la temperatura puede llegar rápidamente a negativo y congelar el agua que se acumula después de la lluvia. Los animales tienden a protegerse, aunque muchas veces terminan muriendo víctimas de las bajas temperaturas. Dentro de las casas la situación no era mejor: con los techos congelados, las paredes débiles, las ventanas mal encajadas, el frío se convertía en el peor enemigo.

A Esteban Huayllani el recuerdo de esa época le causa aún escalofríos. Él tiene 40 años y, en los nueve años que conoce a Octavia Ccahuata, se han convertido en padres de seis hijos: John, Zaida, Jerson, Romina Jasmín, y los gemelos Antony y Jamil, de un año y medio.

La numerosa familia vive en Langui, frente a la laguna de Languilayo, y se dedican a la siembra, el pastoreo y la pesca para la subsistencia. “Hoy día he cocinado cuy chactado con papas. Tengo ochenta cuyes”, cuenta risueña Octavia en su cocina, que se ha convertido en el nuevo centro de reunión familiar. Ellos fueron unos de los primeros beneficiados con las Casas Calientes del Grupo de Apoyo al Sector Rural de la PUCP. “No solo hemos construido un cuarto caliente en el que nos protegemos del frío, sino que con las cocinas mejoradas nuestros hijos están más sanos, se resfrían menos”, comenta Esteban. “Antes yo tenía una cocina muy mala. El humo se tenía dentro de la cocina salía hasta por la puerta. Peor era cuando nosotros cocinábamos hojas de eucalipto, eso humea más fuerte y te hace arder los ojos. Yo antes no pensaba en estas cosas. Cuando llegó la cocina mejorada todo cambió”.

Pero no se refiere solo a la dinámica familiar en torno a las comidas. Son dos, principalmente, los problemas que tiene el poblador de las zonas más altas de nuestra serranía: el frío y las enfermedades respiratorias producto de la inhalación del humo por cocinar a fuego abierto. Según la Revista América Renovable, editada por el Grupo PUCP, al año mueren más de 500 personas y se reportan más de 20 mil casos de enfermedades respiratorias debido a estas dos situaciones.
Por ello, las casas que implementa Grupo tienen dos objetivos primordiales: elevar la temperatura al interior de la casa y evitar la ingesta del humo que se produce al cocinar para evitar las enfermedades respiratorias. “Ver cómo antes hemos podido vivir en esa casa era tan triste y en ese entonces yo ya tenía dos chibolos, dos hijos. Igual mis hijos vivían así, se paraban enfermando siempre porque el humo entraba a los pulmones y decíamos que se habían resfriado y no era eso, ¿no? Porque el humo realmente estaba malogrando a mis hijos. Pero ahora viven muy tranquilos, son bien despiertos”, explica Esteban.

El trabajo de Grupo
Miguel Hadzich sabe que su trabajo y el de su equipo está cambiándole la vida a miles de personas. Lo sabe pero no lo dice, porque es un hombre generoso y desprendido. En 20 años oficiales de trabajo ininterrumpido, el Grupo de Apoyo al Sector Rural, Grupo PUCP, ha desarrollado más de 55 tecnologías aplicables al sector rural en el Perú que utilizan energías renovables para mejorar la calidad de vida de las personas. Estas tecnologías que han sido trabajadas por los técnicos del Grupo PUCP, desde el bosquejo inicial hasta la instalación final en la casa de alguna familia altoandina, se ofrecen a bajo costo y libre de patente, lo que significa que cualquiera puede replicar el modelo utilizando sus propios recursos. “Varios gobiernos regionales y otras instituciones se han mostrado interesadas por tecnologías como la cocina mejorada, la pared caliente o muro Trombe y el techo sellado”, explica Hadzich. “Incluso sé que varias ONG han ganado financiamiento internacional por replicar nuestros diseños en sus zonas. Mientras se cumplan con las características técnicas requeridas y esto sirva para ayudar a la gente, estamos felices de que se haga”, agrega.

Hadzich es ingeniero mecánico, fundador y actual coordinador de Grupo PUCP. Él recuerda, como si fuera ayer, los primeros trabajos y las inquietudes que lo llevaron a formar esta unidad académica junto con sus alumnos de mecánica y sus compañeros de ingeniería civil. “Nuestro primer proyecto fue la Casita Ecológica en la que mostrábamos las máquinas que hacíamos que tenían una característica fundamental: trabajaban con energía renovable, es decir, viento, agua y fuego, principalmente”, comenta el ingeniero Hadzich, quien tiene además un MBA en Energía y Medio Ambiente por la Universidad Twente en Holanda.

Los primero miembros de Grupo PUCP fueron ingenieros; sin embargo, se dieron cuenta pronto de que, para generar un verdadero impacto en las comunidades a las que querían llegar, no solo era necesario un buen producto, eficaz y eficiente, sino establecer un enfoque cultural al acercamiento. “Nos dimos cuenta de que había muchas costumbres enraizadas que no se podían cambiar, por lo que consideramos importante tomar en cuenta el factor cultural para mejorar nuestros productos”, expone Hadzich. Por eso se convocó especialistas egresados de las Ciencias Sociales, especialmente sociólogos y antropólogos. “Ganamos mucho con el aporte de ellos, pudimos ampliar nuestra visión técnica”, explica. Un ejemplo simple: varias instituciones han intentando aportar con cocinas que hagan poco humo por combustión; sin embargo, si bien se trata de buenas cocinas, la mayoría de ellas está preparada para instalarse en el medio de la habitación. “En los Andes, quien se encarga tradicionalmente de cocinar es la mujer, ellas usualmente ubican sus cocinas de fuego abierto en las esquinas y les cuesta mucho cambiar de lugar. Nosotros nos dimos cuenta de ello y les ofrecemos cocinas mejoradas que pueden ubicarse en las esquinas. Tal como ellas acostumbran”, comenta Hadzich. Un cambio simple que ha traído excelentes resultados.

K´oñichuyawasi

El Premio que Grupo ha recibido este año se suma a la larga lista de reconocimientos recibidos a lo largo de sus dos décadas, y es gracias a su proyecto de Casa Caliente Limpia para los Andes, K´oñichuyawasi, que implica la combinación de varias tecnologías trabajando juntas para mejorar la calidad de vida del poblador altoandino.
Para combatir el frío y las enfermedades respiratorias, implementan lo que se denomina un Paquete tecnológico que consta de: Pared caliente (muro Trombe), Techo sellado y Cocina mejorada.

El trabajo de Grupo es un ejemplo de cómo la labor universitaria no se desvincula de la aplicación práctica que tenga efectos positivos y reales en familias como la de Octavia y Esteban. Importante reflexión ahora que el frío arrecia.
















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