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15 noviembre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE III) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Las investigaciones en la huaca San Miguel, complejo Maranga 


Como escribimos en el artículo anterior el Parque de las Leyendas tiene la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de la ciudad de Lima. En el Parque de las Leyendas se ubica el complejo arqueológico Maranga.

La huaca San Miguel es un extenso edificio de tapia que forma parte del componente tardío del Complejo Arqueológico Maranga. Está ubicada en la zona central del Parque de las Leyendas, en el distrito de San Miguel, provincia de Lima; encontrándose delimitada al Norte por el Hospital Zoológico y el auditorio Chabuca Granda, al Este por la zona Selva, y al Sur y Oeste por vías asfaltadas del circuito de visitas de dicho centro recreativo.

El entorno geográfico del valle bajo del Rímac, entre el litoral y la quebrada de Jicamarca – Huachipa. El Complejo Arqueológico Maranga se ubica a 1,5 km de distancia del litoral ya una altitud de 50 msnm, en pleno abanico deyectivo de la cuenca. En tal sentido, el valle y el mar ofrecen desde tiempos muy antiguos una gran variedad de recursos alimentarios. 

El río Rímac en esta sección presentaba tierras agrícolas fértiles por el limo acumulado por las escorrentías. A este factor, se sumaron los recursos de la flora y fauna silvestres descritos por cronistas como Miguel Estete (1535) y la abundancia de los recursos hídricos que describe Bernabé Cobo (HISTORIA DE LA FUNDACION DE LIMA, (1639) 1956, citado por Agurto Calvo, 1984: 30). El mar y la tierra fueron elementos importantes para las actividades económicas de las sociedades que allí se asentaron (Rostworowski 2003; Shady 1982; etc.). 

A lo largo del siglo XX se han realizado varias excavaciones, pero no todos los arqueólogos que han hecho excavaciones pertenecían al museo de sitio, algunos fueron de otras universidades y proyectos ajenos al museo de sitio. Por ejemplo, Guillermo Lumbreras en 1982 en la Huaca 47 y los trabajos realizados en 1992 por Víctor Ponte, en las lagunas del Parque de las Leyendas, donde se registró una ocupación doméstica con sus fragmentos de cerámica Lima. Lamentablemente los resultados de estos trabajos no han sido publicados y sólo se tienen simples informes de excavación carentes de muchos detalles. 

En la zona de Maranga, cerca del Gran Proyecto del Museo Nacional de Arqueología y Antropología del Perú (en el Patpal), en 1982 la futura descubridora de Caral Ruth Shady encontró el tramo de un canal empedrado que va de Este a Oeste y era parte de la “red hidráulica” de la zona y corresponde al final del Período Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio. Sobre la cerámica Lima ha sido descrita en el artículo anterior, así que esté presente artículo se enfocará en el Intermedio Tardío (1100 dC- 1450 dC,) surge Pachacámac como un importante centro político y económico en el valle bajo del Lurín, sede del Señorío Ichma, el que difunde el estilo alfarero del mismo nombre (definido por Bazán, 1992) y el patrón arquitectónico de “pirámides con rampa”. 

Alrededor de este señorío se articularon los curacazgos de “Malanga” (o Maranga), Sulco, etc., mostrándose el valle dividido sociopolíticamente en territorios asociados a un canal principal y ramales secundarios bajo el control de un curaca y el usufructo de la correspondiente población campesina (Rostworowski, 2003). Cada territorio fue parcialmente autosuficiente, se practicó el intercambio regional y se gozó de un auge económico que originó un incremento de la población como lo evidencia la gran cantidad de construcciones administrativas de los centros o complejos públicos, adoratorios y lugares administrativos. En el valle bajo del Rímac, destacó el centro urbano de Maranga. 

Canziani (1987) analiza la disposición urbana – arquitectónica del Complejo Maranga, y propone que las construcciones públicas Lima se alinean en un eje noreste en torno a los cuales y en los márgenes de los terrenos agrícolas se ubicaron las viviendas de los pobladores. Durante períodos tardíos se erigieron nuevas edificaciones sobre parte de las construcciones Lima. 

Entre recinto, situado al extremo suroeste de la Ciudad Tardío de Maranga, concentró numerosas estructuras de posible función administrativa – religiosa y estuvo rodeado por un amurallamiento, que conformó en algunos tramos caminos epimurales. Middendorf (1973), quien recorre el sitio en 1894, ubica tres accesos al recinto, dos al lado norte y uno al lado oeste, que se dirigía directamente a la huaca La Palma. Bazán (1992) sugiere que probablemente la reutilización de huaca La Palma se produjo durante el prestigio y difusión del centro religioso de Pachacámac, en la que se añadieron murales en alto relieve, algunas plataformas y la rampa central, formaban una “pirámide con rampa”. 

Forma parte del Complejo Maranga, un conjunto de estructuras en tapia que se remontarían a finos del Horizonte Medio e inicios del Intermedio Tardío, los cuales se ubican al Este del Recinto Amurallado. Estos edificios presentan características arquitectónicas de tipo administrativo como huaca Tres Palos, La Cruz, Cruz Blanca, etc. La huaca Tres Palos ha sido objeto de trabajos realizados por el Seminario Riva Agüero de la PUCP (Ramos de Cox 1969; M. Cárdenas 1970, etc.) quienes señalan 2 fases constructivas prehispánicas: una a fines del Horizonte Medio (Intermedio Tardío), y una remodelación de la Época Inca.    


Durante el Horizonte Tardío (1476 dC – 1532 dC) los incas mantienen algunos edificios como centros administrativos, tambos, etc., luego de hacerles remodelaciones (huaca Tres Palos, huaca Cruz Blanca, huaca La Cruz, etc.). 

Otros habrían sido abandonados e incluso atravesados ​​por acequias para acondicionar mayores campos de cultivo e incrementar la producción. Igualmente, la administración de esta época se facilitó mediante una serie de caminos que recorrieron el valle interconectando los centros políticos. 

En este sentido podemos destacar el Camino Real de la Costa, que unía varios valles y que conducía hasta el Oráculo de Pachacámac, y del que aún se puede apreciar un tramo en el campus de la Pontificia Universidad Católica.    



PROBLEMÁTICA DE LA INVESTIGACIÓN 

Desde fines del año 2000, la División de Arqueología del Parque de Las Leyendas viene llevando a cabo un programa de puesta en valor de los monumentos arqueológicos cercanos al circuito de visita. 

Así, las investigaciones en la muralla 55E (2002) mostraron una compleja secuencia constructiva y ocupacional que posiblemente se remonta al Intermedio Tardío, superponiéndose a estructuras Lima, y ​​​​siendo sujeta a sustanciales remodelaciones en el Período Inca. 

En este panorama era necesario complementar nuestra visión del proceso prehispánico tardío en Maranga aclarando como se daba este en los edificios externos al recinto amurallado.

La huaca San Miguel se muestra como el sitio más idóneo para aclarar esta problemática, tanto por ser uno de los edificios más importantes (en atención a su monumentalidad) del núcleo principal tardío en los extramuros, como por su ubicación frente al acceso principal del Parque de Las Leyendas, ideal para que la comunidad visitante pueda contemplarlo.


DESCRIPCIÓN 

La huaca San Miguel comprende cuatro montículos denominados 37A, 37B, 37C, y 37E; los que han sido recortados y mutilados en todos sus extremos. 

Sobre la base de esta separación se demuestra adecuado trabajar en el montículo 37E debido a que es el más alto de aquellos situados inmediatamente al frontis de acceso del Parque de Las Leyendas. Este montículo ha sido sectorizado en cuatro zonas designadas con números romanos (Figura 2). 

SECTOR I: Comprende la parte baja sureste del montículo, donde se aprecian algunos muros de tapial, sin discernirse un plan arquitectónico visible. Cubre un área aproximada de 2250 m2. 

 



SECTOR II: Comprende la parte baja suroeste del montículo, donde José Casafranca, en la década de 1960, realiza excavaciones y descombramientos exponiendo una serie de recintos pequeños y pasadizos. Tiene un área de 1100 metros cuadrados. 

SECTOR III: Comprende la zona más elevada y central (incluyendo los flancos respectivos) del montículo E. Fue el sector sujeto a excavaciones durante los años 2003 y 2004. Tiene un área aproximada de 2000 m2. Está compuesto por una superposición de terrazas escalonadas en cuya cima se distribuyen amplios recintos con banquetes o plataformas, aledaños o corredores largos y estrechos.

Antes de estas excavaciones, la superficie de la parte alta del sector III se mostró como una planicie cubierta por una fina capa de tierra eólica con muy escasos restos arqueológicos visibles. Sólo se encontraron expuestas las cabeceras de algunos muros aislados, como los muros eje 1,4,5 y 6. 

El flanco este del sector presentaba un acentuado declive cubierto por tierra y gramíneas. En el flanco oeste crecían grandes matas de buganvillas y otros arbustos locales. Por último, la parte baja de este flanco estaba circundada por un muro de material noble. 

Sobre los detalles de estas excavaciones lo describiremos en las próximas publicaciones de este espacio cultural que nos revelan poco a poco los misterios de nuestro pasado prehispánico.  



                                                                              

Continuará…

Bibliografía

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 70 – 74. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 29 - 32. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 20 

Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” págs. 29-31.   

Parque de las Leyendas “55 años siendo leyenda una historia por descubrir (marzo 2019) págs.11 – 14.  

Biografía de la autora


La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 octubre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE II) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


 La Cultura Lima en el Parque de las Leyendas 

Como escribimos en el artículo anterior el Parque de las Leyendas tiene la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de la ciudad de Lima. El Parque de las Leyendas es un lugar que presenta un conjunto de 54 monumentos arqueológicos y tiene una historia antigua de más de 2 000 años. 

Las “huacas” o “lugares sagrados” del Parque de las Leyendas se remontan hacia el 200 aC En este período se encontró en pleno desarrollo la cultura Lima. Esta cultura es poco conocida debido al avance urbano que se dio a mediados del siglo XX que destruyó muchas de las huacas de la cultura Lima. 

Afortunadamente eso no ocurrió con las huacas del Parque de las Leyendas que fueron conservadas, restauradas parcialmente y excavadas por los arqueológicos desde mediados de la década de los 80 y fines del 90.  



La cultura Lima se define a partir de dos estilos cerámicos: “El Interlocking” y el “Maranga”. Se desarrolló aproximadamente entre los años 100 – 600 dC, contemporáneamente con las culturas Moche y Nazca y se expandió por la costa central, entre los valles de Chancay y Lurín. La característica principal fueron los “grandes edificios” con forma de una “pirámide”, pero “pirámide trunca” construidas con pequeños adobes hechos a mano y una cerámica policroma. 

El Adobito 

Uno de los rasgos más destacados es la de arquitectura monumental es el adobe modelado a mano y secado al sol llamado adobito, el cual aparece mucho en las terrazas, rampas o paredes de las estructuras. Los adobitos fueron revocados con barro arcilloso y pintados con ocre amarillo, incluyendo los pisos, según se observó en los edificios del campus de la Universidad Mayor de San Marcos. 

Algunos edificios, como “Cerro Culebras” en el valle Chillón bajo, Huaca Pucllana en el valle Rímac (Parque de las Leyendas) y Cerro Trinidad en Chancay, exhiben en sus paredes interiores representaciones de peces entrelazados y motivos marinos pintados de color negro, blanco, rojo indio y ocre. 

Estos edificios se ampliaron periódicamente rellenándose los recintos y pasadizos con tierra y piedras surgiendo así nuevas construcciones en un nivel más alto. Estos monumentos estaban estructurados en torno a plazas y una zona habitacional adyacente, sugiriendo este esquema espacial la ocurrencia de un incipiente patrón urbano. Las viviendas fueron hechas con cañas y barro, o con piedras y adobitos. Hoy esa zona habitacional ha desaparecido por la intensa actividad agrícola y el crecimiento urbano, quedando solamente los edificios.  


 El valle Rímac y Lurín 

 En el Rímac figuran el gran complejo arquitectónico de Maranga, situado entre el Campus de la Universidad Mayor de San Marcos y el Parque de Las Leyendas; Pucllana y Huallamarca en Miraflores y San Isidro respectivamente; Vista Alegre y Cajamarquilla hacia el valle medio. 

En Lurín son notables los edificios identificados en el centro arqueológico de Pachacamac, así como una población significativa a lo largo del valle medio. Como en los casos de Chancay y Chillón, la arquitectura monumental en la parte baja de los valles del Rímac y Lurín.  



Lima ¿un estado incipiente?  

A pesar de conocer con detalle relativo la cerámica, los patrones funerarios y la arquitectura de esta cultura es todavía problemático asignarlos a una forma política específica. 

Los estudiosos defienden la tesis de que las grandes construcciones podrían haber sido residencias palaciegas pertenecientes a personas de alto estatus que organizaron y dirigieron la fuerza de trabajo necesaria para construirlas. Por eso la cultura Lima podría corresponder a una forma de “estado incipiente” que se truncó por razones desconocidas.

Maranga en el bajo Rímac, habría sido la capital de esta vieja cultura. En el Parque de las Leyendas los edificios monumentales de la cultura Lima se levantaron usando adobitos hechos a mano, estos adobitos usaron la “técnica del librero”, con esta técnica sus edificios se convirtieron en “muros antisísmicos” y están asociados a cerámica Lima.  




Siglos después se levantó el Curacazgo de Maranga y la sociedad Ichma (1100 – 1450 dC). El Curacazgo de Maranga o “Malanca” perteneció al Señorío Ichma, asentó su sede principal en lo que hoy es el Parque de Las Leyendas, edificando una ciudadela caracterizada por las construcciones en tapia. Este curacazgo se expandió por la parte baja del valle del Rímac (actuales distritos de San Miguel, Magdalena del Mar y parte del Cercado de Lima) logró un gran desarrollo agropecuario y marítimo, también los depósitos para productos agrícolas.  




La cerámica Lima y sus 9 fases sucesivas.  

Tradicionalmente se ha definido 2 “estilos cerámicos” para la cultura limeña: el “Interlocking” o “Playa Grande” y el “Maranga”. El primero se caracteriza por la presencia de seres serpentiformes entrelazados junto con otros elementos geométricos como líneas y puntos; el segundo las volutas, los triángulos y los círculos. Los colores predominantes son siempre rojo, naranja, blanco y negro. 

Durante 1964, Thomas Patterson estudió y organizó cronológicamente la cerámica de esta cultura, definiendo 9 fases sucesivas que se desarrollaron en el Intermedio Temprano. Las siete primeras corresponden al estilo “Interlocking” y las dos últimas al Maranga. El tema de cerámica será abordado en las próximas páginas más delante de este artículo.    


Ubicación 

El Complejo Arqueológico Maranga se ubica en una amplia llanura aluvial en la margen izquierda del río Rímac y unos 2 km del litoral, cubriendo un área cercana a los 3 km2 en los actuales distritos de Lima, Pueblo Libre y San Miguel. 

Está formado por un gran conjunto de monumentos arqueológicos construidos entre fines del Horizonte Temprano y Horizonte Tardío, entre los que destacan por sus dimensiones y complejidad, aquellos correspondientes al Intermedio Temprano (cultura Lima) e Intermedio Tardío (curacazgo de Maranga). 

El desordenado crecimiento de la ciudad durante la centuria pasada fue reduciendo y disgregando el original en medio de urbanizaciones modernas. Así, por ejemplo, las huacas Concha y San Marcos – los mayores edificios Lima – quedaron dentro del campus universitario. 

La Huaca San Marcos se ubica dentro de la universidad del mismo nombre, huaca que fue recortada a mediados del siglo XX para construir el estadio universitario. A partir de la década de 1960, el más extenso núcleo de edificios prehispánicos tardíos del complejo estaba siendo seriamente amenazado por el avance de las urbanizaciones, lo que llevó a que el entonces Patronato Nacional de Arqueología lo declarase área de reserva y lo cediese en custodia a una institución que debía conformar un parque arqueológico y recreativo. 

Esto dio origen al nacimiento, y la creación del Parque de las Leyendas, el 20 de marzo de 1964.  

Esta es la razón principal por la que la mayor parte del componente tardío del Complejo Arqueológico Maranga se encuentra dentro del Parque de Las Leyendas. Allí, la traza urbana tardía del complejo se desarrolla en dos sectores bien diferenciados: un sector extramuros y un sector amurallado.

Este último sector, también conocido como “El Gran Recinto Amurallado” (Canziani, 1987) es un espacio de alrededor de 44 hectáreas rodeado por un perímetro amurallado, el cual encierra a algunos de los principales edificios Maranga para el Horizonte Tardío, como lo es el “Palacio Inca” y probablemente la “Huaca La Palma”. 

Antecedentes 

Desde la segunda mitad del siglo XX, el Complejo Arqueológico Maranga ha recibido la atención de viajeros e investigadores como Thomas J. Hutchinson, Georges Ephraim Squier y especialmente Ernst Wilhem Middendorf. 

A este último debemos las primeras descripciones detalladas y un invalorable registro gráfico y fotográfico de Maranga antes de su drástico recorte por el incontenible avance de la Lima moderna. Middendorf (1972:56 y siguientes) distingue sectores urbanísticos distintos dentro del conjunto monumental, prestándole especial atención a un espacio amurallado, considerado como el centro de la urbe de Maranga (a la que él llamara la “Antigua ciudad de Huadca”).

Dicho espacio encierra a un conjunto de edificios tales como “Huaca La Palma” y un grupo de recintos considerado como una prisión (pág.59). 

En el amurallamiento, Middendorf identifica tres accesos y la relación de estos con el sistema de circulación por la urbe. Así anota que el primer acceso en la muralla oeste, se interconectaba a un camino entre muros que, dirigiéndose de Norte a Sur, atravesaba transversalmente la urbe, mientras que los dos accesos ubicados en la muralla Norte, donde también pudo existir un camino epimural (un muro usado como un camino peatonal) resguardado por un parapeto.   



Foto de Huaca “La Palma”; Foto de Huaca “Tres Palos”  (Fotos de la autora al libro Huacas de Lima – 2015)


Años más tarde, y retomando las observaciones de Middendorf, Julio C. Tello (1999: 81 y siguientes) describe y registra “barrios”, murallas asociadas a parapetos, caminos amurallados y el grupo de “las prisiones”; Todo ello dentro de lo que a su turno se denominó “Watika Marka”.  


Además de los reseñados, en el siglo XX se dieron varios trabajos en el complejo arqueológico Maranga, centrados en las descripciones o inventarios (Villar Córdova, 1935; Louis Stumer, 1954; Bonavia y Caycho, 1962-63) y excavaciones de investigación en los monículos y edificios prehispánicos del Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio (Max Uhle, 1998, 1910, Kroeber, 1954; Alarcón, 1971; Narváez 1999 y 2000 y otros investigadores). 

Muchos de estos trabajos se conocen solo por modestas publicaciones, mientras que otros, están relacionados con el proyecto de evaluación para el Nuevo Museo de Arqueología y Antropología (realizado entre los años 1983 y 1985 en el área noreste del Parque de Las Leyendas), y el proyecto de rescate de las lagunas del Parque de las Leyendas (Víctor Ponte, 1992), permanecen como informes de excavación.

Para el componente tardío del Complejo de Maranga en el Parque de Las Leyendas, destacando las excavaciones en huaca Tres Palos realizadas por el Seminario de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica (PUCP) durante la década de 1960. Dichas excavaciones determinaron que la construcción y uso de huaca “Tres Palos” fue usado como un “templo astronómico” se remonta a finos del Horizonte Medio, y sufrió varias remodelaciones que lo hicieron en la época inca como “tambo” o “depósito” de distintos productos y finalmente “vivienda” de los españoles durante la Colonia (Ramos de Cox, 1969).  


Se tienen más referencias de excavaciones realizadas a cabo por José Casafranca en la década de 1960 en las huacas “Cruz Blanca”, “San Miguel” y “La Palma”; De las que, desafortunadamente, no conservamos informe técnico alguno. 

Existen más trabajos de excavación que datan de la segunda mitad del siglo XX, así como proyectos de conservación por el Patronato del Parque de Las Leyendas y puestas en valor de los cuales estaremos describiendo en las próximas ediciones de este pequeño, pero valioso espacio cultural.  

                                                                                                     Continuará…


Bibliografía  

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 69 – 72. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 26 - 28. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 20 

Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel” págs. 29-31. 

 










La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 





15 septiembre 2025

REVALORANDO LAS HUACAS DEL PARQUE DE LAS LEYENDAS (PARTE I) - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Las huacas del Parque de las Leyendas

El Parque de las Leyendas es un lugar que posee una gran colección viva de nuestra flora y fauna peruana y de otras partes del mundo, pero también alberga la más extensa y mejor conservada zona arqueológica de Lima Metropolitana: El Complejo arqueológico Maranga, un conjunto de 54 monumentos arqueológicos que tiene una historia antigua de más de 2 000 años. Maranga es el nombre que antiguamente se le daba al área que hoy ocupan los distritos de San Miguel, Pueblo Libre, Magdalena del Mar y parte del Cercado de Lima. 

Las huacas principales del Parque de las Leyendas son “Huaca Tres Palos”, “Huaca Tres Palos”, “Huaca San Miguel” y “Huaca La Palma”, que forman parte del Complejo Arqueológico Maranga. Maranga fue un gran “centro urbano prehispánico” de más de 2.000 años de antigüedad. La Huaca La Palma es notable por sus frisos con representaciones de aves, cruces, mientras que la Huaca Tres Palos funcionó como “templo observatorio” en la época del Curacazgo de Maranga. Este templo representa un paso importante, el hecho de que los hombres de Maranga hayan levantado un observatorio revelación que tuvieron un buen conocimiento de astronomía, y que no eran solo un grupo tribal, sino una cultura preparada, además el Curacazgo construyó varias acequias y acueductos que revelaron que los sacerdotes y sabios tuvieron conocimientos de ingeniería hidráulica.        

Huacas más destacadas  

Huaca La Palma: Es la única pirámide trunca con rampa y se caracteriza por sus frisos decorados con aves piquero y cruces escalonadas. 

Huaca Tres Palos: Es un templo observatorio que se integraba con otras construcciones y contaba con un sistema de pozos que funcionaban como espejos para observar la Luna y diversas constelaciones celestes, estas constelaciones eran usadas e interpretaban los sacerdotes o sabios para medir el paso del tiempo y las estaciones.

Huaca La Cruz y Huaca San Miguel: Estas huacas forman un conjunto arquitectónico con la Huaca Tres Palos, conectadas a través de plazas y caminos.  

 

El Complejo Arqueológico Maranga        

Las huacas del Parque de las Leyendas forman parte del Complejo Arqueológico Maranga, un gran centro urbano que tuvo ocupaciones continuas desde el año 200 aC. Los hallazgos arqueológicos en este complejo incluyen: 

-Construcciones de la cultura Lima (0-600 dC) fueron levantadas con adobitos hechos a mano, estos adobitos fueron colocados usando la “técnica del librero”, con esta técnica sus edificios se convirtieron en “muros antisísmicos” y están asociados a cerámica Lima. 

-Edificios de tapia del Curacazgo de Maranga y la sociedad Ichma (1100 – 1450 dC). El Curacazgo de Maranga o “Malanca” perteneció al Señorío Ichma, asentó su sede principal en lo que hoy es el Parque de Las Leyendas, edificando una ciudadela caracterizada por las construcciones en tapia. Este curacazgo se expandió por la parte baja del valle del Rímac (actuales distritos de San Miguel, Magdalena del Mar y parte del Cercado de Lima) logró un gran desarrollo agropecuario y marítimo, incluidos los depósitos para guardar los productos agrícolas. 


-Finalmente en 1450 d. C con la llegada de los Incas toda esta zona pasa a formar parte del Tahuantinsuyo. La población Ichma sin embargo se mantiene durante esa época en Maranga, aunque bajo la administración imperial.  

 

Antecedentes 

Los primeros trabajos registrados en el Complejo Arqueológico Maranga y alrededores, corresponden a viajeros e investigadores como Hutchinson, Squier, Middendorf 1972 (1894) y Uhle 1998 (1910) quienes identificaron y describieron evidencias significativas en las zonas de Pueblo Libre, San Miguel y Bellavista. Años más tarde, Villar Córdova (1935) también describe esta zona, aunque sin establecer una cronología relativa. 

Son estos trabajos complementados con las realizaciones por investigaciones posteriores (Kroeber, Jijón y Caamaño, Ramos de Cox, M. Cárdenas, etc.) los que han contribuido a incrementar el conocimiento sobre los asentamientos prehispánicos en este valle. 

Para el período Intermedio Temprano (200 a 700 años dC) los estudios han señalado en la Costa Central una serie de cambios en los patrones culturales: cerámica, arquitectura, etc.  

En clasificación a ello, en el valle bajo del Rímac, y hacia mediados del Intermedio Temprano destaca el Centro Ceremonial de Maranga conformado por grandes pirámides escalonadas que se orientan en un eje 25° Noreste, y que ocuparon los actuales terrenos de la UNMSM, y el Parque de Las Leyendas. Estas fueron construidas con adobitos hechos a mano, y están asociadas a la cerámica Lima.

En la próxima publicación profundizaremos sobre la Cultura Lima, su cerámica, deidades marinas, iconografía, y otros detalles más, así como muchos más datos sobre el Complejo Arqueológico Maranga y las huacas internas que se 

                                                                                                     Continuará…


Bibliografía  

Cuaderno de Investigaciones “Museo de Sitio Ernest W. Middendorf (2007) – Lic. Lucénida Carrión “Proceso de desarrollo de las huacas del Parque de las Leyendas” pp. 60 – 68. 

Arqueología y Sociedad Tomo I (2014) – Tosso F. Ricardo “Huacas de San Miguel” págs. 20 - 25. 

Guía de Turismo en el Perú (2018) – “Huacas del Parque de las Leyendas” págs. 15 – 18. 

Huertas C. Revista Sian (2014) – “Los complejos arqueológicos de San Miguel y Pueblo Libre” pp. 24-28.

 













La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 


15 julio 2025

REVALORANDO EL PATRIMONIO COLONIAL DEL CALLAO (PARTE V) - POR MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 

Como escribimos en publicaciones anteriores el barrio de Chucuito nos menciona como un “pueblo de pescadores”. En su ubicación actual existió durante el virreinato. En su ubicación actual existió en el siglo XVIII, es una ranchería llamada Pitipiti poblada “el Viejo”, los pobladores eran collas aborígenes que se dedicaban a la pesca. 

Esta ranchería se extendía fuera de las murallas del Callao en dirección a La Punta. Este lugar era conocido también como el Pueblo de San Miguel de Mancera, y más tarde, vio surgir otro pueblo junto a él, más cercano a las murallas del Callao. De modo que existían dos caseríos conocidos, uno como Pitipiti el Viejo y, el otro, Pitipiti el Nuevo. 

El primero fue arrasado por el terremoto de 1746. Los indios collas perecen haber dado nombre de Chucuito en las últimas décadas del siglo XVIII. Durante el siglo siguiente aumenta el número de extranjeros afincados en el lugar, en especial italianos y españoles, quienes poblaron Chucuito y levantaron abundantes y hermosas casonas, muchas de las cuales se han derrumbado con los temblores o terremotos que se dieron siglos después. De este modo los italianos y españoles fueron los grupos más dominantes a comienzos del siglo XX.  

Pintura de Chorrillos años antes de la Guerra con Chile, es posible que La Punta luciera muy semejante a fines del siglo XIX (Archivo fotográfico del blog – Tesoros de Chorrillos -2010).

La palabra “Piti Piti” en quechua significa “playa de coser”. Este caserío fue conocido después como “Chicuito” y se ubicaba en el actual distrito de “La Punta”, fue un lugar importante durante el Callao antiguo. Las casas que se construyeron en el lugar durante la colonia no figuran en ninguna descripción, sólo se les llama “caseríos” o “rancherías”. Así las llama M. Frezier quien fue uno de los primeros viajeros que se detuvieron a escribir sobre el sitio asentado en el Callao, puerto muy popular a nivel nacional e internacional. 

Hacia 1700 había muchas casas lujosas y también iglesias de estilo Barroco que adornaban las calles del barrio de Chucuito (La Punta) y el puerto del Callao lucía grandes bodegas para guardar las mercancías y productos que llegaban de los barcos extranjeros, pero el terremoto de 1746 y el posterior maremoto cubrió el Viejo Callao y sólo sobrevivieron algunos pobladores del Primer Puerto.    


Reseña histórica de la Punta  

La historia del distrito de La Punta aparece ante nosotros como parte de la historia del puerto del Callao, con el que conforma una unidad geográfica y una misma administración política y judicial desde el año de 1889. Pero allí donde la historia de la ciudad y puerto del Callao es rica en noticias y ampliamente documentada en crónicas y en textos contemporáneos, La Punta ha merecido sólo breves referencias marginales en las monografías sobre la historia de la región. Ha permanecido casi ignorado por los investigadores, y esta ausencia de noticias nos lleva a pensar que la importancia que tuvo el lugar durante la Colonia fue más bien relativa.  

La Punta está situada al extremo de una pequeña península al oeste del puerto, frente al cual se levantaba un gran núcleo urbano cosmopolita que centraba toda la economía del Virreinato, haya tenido que esperar más de doscientos años antes de iniciar su lento proceso de desarrollo.  

No se conoce la fecha de fundación del Callao con exactitud. Las primeras noticias sobre el actual primer puerto aparecen en las actas del Cabildo de Lima, siendo la más antigua la del año 1537 (1). En estas actas son frecuentes las menciones al Callao es llamado el “puerto de la ciudad de los Reyes” o “puerto y Callao de esta ciudad”, pero no hemos encontrado ninguna referencia sobre los terrenos ubica dos al oeste.  

 

Hacia 1614 Lima y Callao formaban parte del “Corregimiento del Cercado”, que era uno de los quince corregimientos que se dividió el arzobispado de los Reyes. Mediante esta división El Callao quedó sujeto a la administración desde Lima, situación que se mantuvo inalterable durante todo el período virreinal. No se ha encontrado ninguna información sobre lo que hoy conocemos como La Punta en las crónicas consultadas. Ni siquiera aquellas obras se encuentran datos sobre el Callao después del terremoto de 1746 nos ofrecen referencias sobre el lugar.

A comienzos del período republicano el distrito comenzó a cambiar. En 1821 el General San Martín creó la provincia del Cercado de la capital, esto incluía al Callao como gobernación independiente. La primera referencia sobre La Punta data de 1836 cuando se unió la provincia del Callao junto con Bellavista. 

El 22 de abril de 1857 se crea la provincia constitucional del Callao y por ley del 18 de noviembre de 1889 se fijan sus límites. Así la provincia del Callao quedó formada por la ciudad de su nombre, los barrios de Bellavista y La Punta, las islas de San Lorenzo y el Frontón, los islotes Hormigas de Afuera, Palominos y Roca Horadada, los fundos rústicos “La Chalaca” y “La Limeña” formados por los terrenos de Miravanes, Baquíjano, La Legua, La Huerta de San Juan de Dios y Villegas y los fundos “Chacra Alta” y “Aguilar” (terrenos de Taboada). 

La primera descripción precisa se remonta a 1910 y aparece una obra Directorio Anual del Perú, escrita por Pedro Paulet, donde se señala que está formada por 2 calles principales (jirones Medina y Sáenz Peña), dos calles secundarias (jirón Ucayali y una calle sin nombre) y una ancha plaza con hoteles y elegantes ranchos.  

Tomando en cuenta las palabras de Pedro Paulet, hacia 1910 La Punta se había convertido ya en un balneario frecuentado por la alta burguesía limeña. Los elegantes ranchos que el autor menciona son seguramente similares a los que en la misma época había en Chorrillos y Barranco, y en menor proporción, también en Miraflores. Recordemos que un rancho es una “casa campestre” o próxima al mar, estaba conformada por una “sala grande abierta hacia el mar, con dos o tres pequeños dormitorios atrás, su construcción es muy modesta, ya que la mayoría tiene pisos de tierra y techos de caña”. Las palabras de Robert Proctor corresponden a las de un visitante de comienzos del siglo XIX. Diversos estudios han demostrado cómo evolucionó el rancho, de modo que al llegar el año 1900 se presenta en pleno desarrollo de sus espacios y volúmenes, tal como los describe el arquitecto José García B.

Cuando se demolieron las murallas de Lima la ciudad se expandió rápidamente hacia sus antiguos balnearios mediante la construcción de grandes avenidas. La avenida Leguía (hoy Arequipa), que une al centro de la ciudad con los balnearios del sur, es una de ellas; la otra la avenida Progreso (hoy Venezuela) sirvió para unir Lima con el Callao. 

Ambas avenidas fueron hechas bajo el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, en cuyo gobierno se vio la transformación de Lima, de una Lima sencilla y modesta en una ciudad de apariencia incipiente de varios problemas que hoy aquejan al gobierno local, tales como: destrucción de las áreas agrícolas debido al crecimiento del área urbana, el tráfico, etc. 

El avance de las avenidas trajo no sólo el desarrollo de la ciudad sino también la desaparición de sus balnearios. Al ser estos absorbidos gradualmente por la ciudad pasó a convertirse en distritos de esta. Así, el balneario de La Punta permaneció como tal hasta que fue alcanzado por las vías urbanas que partiendo del Callao la integraron al casco urbano de la capital en la década del 40. 

Las características arquitectónicas de La Punta cambiaron también junto con el resto de Lima. Entre 1910 y 1920 se extingue la forma del rancho clásico, el cual se convertirá en el “chalet” o villa, típica casa suburbana moderna, rodeada de un jardín que la separa de la calle y de otras casas cercanas (anteriormente los ranchos se habían construido sin espacio de separación entre ellos y pegados a la calle). 

Desaparece también la unidad de estilo y en su lugar se va a practicar una arquitectura ecléctica y de formas variadas, con una marcada influencia foránea. Cambia, igualmente, el material de construcción. La madera, el adobe y la caña van a ser sustituidos por el cemento y el fierro. Los chalets de La Punta no serán más de quincha. Las nuevas casas emplearán los materiales modernos siguiendo en éste los dictados de la moda urbana.  

El barrio de Chucuito sigue siendo en la actualidad un “barrio de pescadores” tal como lo fue durante el virreinato. En su ubicación actual existió durante el siglo XVIII una pequeña ranchería llamada Pitipiti poblada por collas aborígenes dedicadas a la pesca. Esta ranchería se extendía fuera de las murallas del Callao en dirección a La Punta. 

El lugar fue conocido también como Pueblo de San Miguel de Mancera, y más tarde, vio surgir otro pueblo junto a él, más cercano a las murallas del Callao. De modo que existían dos caseríos conocidos, uno, como Pitipiti el “Viejo” y, el otro, Pitipiti el “Nuevo”. El primero fue arrasado por el terremoto de 1746. Los indios collas parecen haber dado nombre al lugar, el cual era conocido ya como Chucuito en las últimas décadas del siglo XVIII. 

Durante el siguiente siglo aumenta el número de extranjeros afincados en el lugar. Especialmente fueron italianos y españoles los que poblaron Chicuito. De ellos sólo los italianos permanecieron allí como grupo predominante al comenzar el siglo XX. Las casas que se construyeron en el lugar durante la colonia no figuran en ninguna descripción, sólo eran caseríos o rancherías. Así las llama M. Frezier quien fue uno de los primeros viajeros que se detuvo a escribir sobre el sitio.  

Conclusiones 

Los estudios sobre Chucuito nos muestran que este modesto lugar tuvo un papel muy importante dentro del proceso histórico del Callao. Chucuito ha sido injustamente olvidado por la historia oficial de nuestro país y pasa desapercibido dentro de los mapas turísticos, Chucuito necesita ser revalorado como un “pueblo de pescadores”, un pasado indígena que debe recordado por las nuevas generaciones, generaciones que aún no comprenden del todo el proceso histórico de La Punta y Chucuito.  

La arqueología es una ciencia que pedazo a pedazo reconstruye una historia más o menos comprensible, pero que siempre requiere ser revisada o en algunos casos mejorados. Este artículo es un homenaje a La Punta y Chucuito, un lugar poco visitado y presentado como lugar turístico del Callao.  

El Callao debe ser visto con otros ojos, con ojos del pasado, un pasado en el cual cada barrio del Callao colonial cumple un rol destacado e importante dentro de su proceso histórico, es necesario más excavaciones arqueológicas y estudios históricos de preferencia hechos por arqueólogos e historiadores locales que analizan el Callao no como un observador distante que investiga y estudia un lugar lejano, sino como un poblador local buscando sus raíces históricas, una historia poco conocida por muchas personas y en especial los peruanos y peruanas. del siglo XXI.  


Bibliografía  

La Punta y Chucuito Instituto Nacional de Cultura Organización de los Estados Unidos – Municipalidad del Callao (2010) – págs. 12 – 15. 

Pedro Paulet. Directorio Anual del Perú. Lima. 1910.

Roberto Proctor. Narrativa de un viaje... Londres. 1825. Pág 293. Publicación citada también por José García Bryce en La Arquitectura en el Virreinato y la República. Tomo IX de la Colección de Historia del Perú editado por Juan Mejía Baca. Lima. 1981.

Revista “Callao turístico” – Municipalidad del Callao (2011) – págs. 21 – 25.

Tosso Robert Arqueología y Sociedad Tomo I (2006) – “Callao Histórico” págs. 12-16. 

Huertas C. Juan Historia del Callao Viejo (2004) “El Callao milenario” págs. 34-36. 

Ávalos José Augusto (2010) – “Arquitectura de Lima y el Callao” pp.39 – 42.   


                                      

 

 






La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



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