Esta publicación constituye el testimonio del Centro de Interpretación del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima, PROLIMA, a través del cual se ha podido poner en contacto al público con el casco histórico de Lima.
El libro plasma lo trabajado por especialistas en diversos temas relacionados con la historia, la arquitectura, el arte, el patrimonio, la cultura e incluso la gastronomía de Lima.
Además, contempla unas rutas patrimoniales, las cuales quieren motivar a los visitantes a recorrer Lima de una manera distinta, con la ayuda de cinco recorridos temáticos centrados en tres ejes patrimoniales, como son los jirones de la Unión, Junín y Áncash.
Es nuestro deseo que los vecinos conozcan la ciudad para que puedan apreciarla, pero eso no basta. Es importante comprender su valor histórico y patrimonial para crear una identidad que rescate los aportes de todos los pueblos que han formado el rostro actual de nuestra capital. Por ello, la Municipalidad de Lima publica este libro y lo hace accesible a todos los ciudadanos.
Esta publicación constituye el testimonio del Centro de Interpretación del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima, PROLIMA, a través del cual se ha podido poner en contacto al público con el casco histórico de Lima.
El libro plasma lo trabajado por especialistas en diversos temas relacionados con la historia, la arquitectura, el arte, el patrimonio, la cultura e incluso la gastronomía de Lima.
Además, contempla unas rutas patrimoniales, las cuales quieren motivar a los visitantes a recorrer Lima de una manera distinta, con la ayuda de cinco recorridos temáticos centrados en tres ejes patrimoniales, como son los jirones de la Unión, Junín y Áncash.
Es nuestro deseo que los vecinos conozcan la ciudad para que puedan apreciarla, pero eso no basta. Es importante comprender su valor histórico y patrimonial para crear una identidad que rescate los aportes de todos los pueblos que han formado el rostro actual de nuestra capital. Por ello, la Municipalidad de Lima publica este libro y lo hace accesible a todos los ciudadanos.
Contenido:
- Lima ancestral
- Antiguos canales y acequias de Lima
- Evolución urbana de Lima
- La reducción de Santiago del Cercado
- Arquitectura civil virreinal de Lima
- Arquitectura virreinal religiosa de Lima
- Técnicas constructivas en la Lima virreinal y republicana
- Acabados, colores y texturas en los edificios virreinales de Lima
- Lujo y comodidad en la vivienda palacial limeña de la época borbónica
- Destrucción de monumentos en el Centro Histórico de Lima
- Estilo neocolonial: entre la evocación hispanista y el nacionalismo criollo
- La Iglesia en Lima
- El Señor de los Milagros
- Las fiestas barrocas de Lima
- La Semana Santa limeña
- Tejidos virreinales de Lima
- La Escuela Limeña de pintura
- El barroco musical en Lima Lima, capital gastronómica de Sudamérica
- El folklore de Lima
- La Lima de Ricardo Palma “Limeños” ilustres
- Las rutas patrimoniales
- Introducción a las rutas
- La gran ruta
- Virreyes Alamedas y paseos
- Destrucción de monumentos
- Huatica Jirón de la Unión
- Jirón Junín
- Jirón Áncash
- Centro de Interpretación – PROLIMA
- Centro de Documentación – PROLIMA
"En vano los viajeros verdaderamente ilustrados, como Lastarria y Sarmiento y después de la guerra Rubén Darío, formulaban vehementes votos porque no se despojara Lima de su aspecto peculiar en costumbres y edificaciones, nuestros compatriotas, que presumían de expertos y superiores, sin excluir al mismo historiógrafo y costumbrista Manuel Atanasio Fuentes, no tenia sino desdén y compasiva sonrisa para las fabricas y usos de sus abuelos"
José de la Riva-Agüero y Osma
Añoranzas, 1932
Lima ancestral
Inés del Águila - Historiadora PUCP
La visibilidad de los componentes arqueológicos del Centro Histórico de Lima reclama ser incluida en la memoria de los ciudadanos que transitamos por las calles y jirones de la ciudad sin imaginar que lo hacemos sobre huellas del pasado.
Uno de los componentes importantes que debe reconocerse es la red de canales que en los periodos: prehispánico, virreinal y republicano delinearon la morfología y el crecimiento de la ciudad, entendiendo ciudad como territorio habitado. Las calles, casas y conventos, entre otros, esconden vestigios de estos canales, que los arqueólogos vienen registrando para entender el origen mismo de la metrópoli, y reconocer que hace 2000 años el ingenio innovador de los Limay canalizó las aguas del Rímac para abastecer a los habitantes y probablemente, vitalizar los huertos y potenciar el cultivo mediante la ampliación de la frontera agrícola.
La historia arqueológica del centro histórico nos permite hurgar a través de sus vestigios en la vida cotidiana de sus habitantes. Los mates usados por la población prehispánica, la cerámica vidriada virreinal, la loza inglesa republicana, las monedas, fragmentos textiles, cimentaciones, pavimentos, tuberías, entre otros tesoros más que se irán descubriendo hasta agotar el rango de las evidencias, son las herramientas que nos permiten adentrarnos en un tiempo pasado cuyo rastro testimonia los orígenes y el devenir de Lima.
Queda mucho por leer y aprender en las capas por excavar, que aún guardan el valioso testimonio de la historia del centro histórico. Leer y reconocer los restos que subyacen debajo de la vieja Lima, a partir del patrimonio arqueológico, permitirá fortalecer con veracidad su conocimiento y abrazar con afecto su defensa y conservación.
La población de origen español, desde fines del siglo XVI, urgia amurallar la ciudad debido a amenazas de los piratas y a ofertas que éstos hacian a la población subalterna. Pero fue amurallada, sólo en 1687, con más de 30 bastiones de adobe que nunca sirvieron.
En 1873 para expandir la ciudad las murallas fueron derribadas –con casi medio siglo de vida republicana- aunque su población de aproximadamente 110,000 habitantes y su consistencia urbana poco variaron durante ese siglo, que sufrió, inclusive, la ocupación chilena. Lo prueba la comparación del plano colonial amurallado de 1816 del presbitero Antonio Pereira y Ruiz –un conocido de Matías Maestro- con el plano republicano de Eugenio Abele (1890) que, en lugar de las murallas, tiene ya las avenidas periféricas Grau y Alfonso Ugarte.
Asimismo, a fines de siglo XIX el gusto miraba a modelos europeos y desde 1872 el reglamento municipal, prohibía construir balcones cerrados; aunque poco antes -en la Plaza de Armas- al completarse la campaña, para uniformar sus frentes, aparecen los balcones de “arquillos” como testimonian viejas fotografias. Teodoro Elmore (1851-1920) condena estos "arquillos en voladizo" como un absurdo estructural y en sus “Lecciones de Arquitectura" (1876) nos recuerda que: "la Municipalidad comprendiendo cuan perjudicial son los balcones para la ventilación [...] ha prohibido su uso".
A inicios del siglo XX el alcalde Federico Elguera participa de la tendencia que auspicia el urbanismo del barón de Hausmann y decide asi romper el portal de Botoneros en dos, en junio 1906, con proyectos realizados en 1904 y se abre así, este nuevo eje -materializado en el Pasaje Olaya actual y en el edificio Oeschle con mansarda parisina de 1917.
No existían aún ni los coches a motor ni el hormigón armado -que aparecen en Lima a fines del segundo decenio- material nuevo, que con el ladrillo cocido, ofrece posibilidades higiénicas, estéticas y estáticas. Se dejo de usar el adobe y la quincha y se construye finalmente en forma integral con materiales no deteriorables.
Así estaban las cosas cuando el 3 noviembre de 1923 un incendio destruye la Municipalidad y deja baldío ese terreno -en la Plaza de Armas- por casi 20 años. El arquitecto Harth-Terré habia presentado en setiembre de 1923 un "Boceto de Reglamentación Municipal para el Ornato de Lima” e ingresado como “Ingeniero de Ornato” municipal, publicando un “Proyecto de embellecimiento de la Plaza de Armas” el 8 de febrero de 1924 en la revista "Mundial"¹⁴.
FUENTE DE INFORMACIÓN:
https://publicacioneslima.pe/recuperando-la-memoria-de-lima/
