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14 mayo 2019

“EL PROBLEMA HABITACIONAL DEL CASCO COLONIAL” 3° PARTE - ARQ. IVAN PATRICIO CORTES GALVEZ (QUITO)




CAPÍTULO CUARTO

CRECIMIENTO URBANO Y 
EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA


LOS GRUPOS SOCIALES EN LA EVOLUCIÓN DE LA CIUDAD

Aproximadamente hasta los años cincuenta el centro histórico de Quito se encontraba habitado por los propietarios tradicionales, es decir por las familias herederas de aquellas que habían construido sus casas, desde períodos antiguos de la colonia o en muchos casos por arrendatarios.

Estas casas estaban habitadas por una clase económica alta que en cierto modo gozaba de un desarrollo comercial y administrativo, pues el área central de Quito fue la primera que recibió la implementación de servicios públicos y de infraestructura sanitaria, construyéndose allí los edificios mas sobresalientes y tradicionales del centro histórico de Quito.

Es a partir de los años cincuenta, donde hay unas innovaciones de la arquitectura desde el punto de vista del confort donde hay ideas de lo que tiene que ser una casa, de donde tiene que estar ubicada, produciéndose una emigración de la clase pudiente hacia el norte de la ciudad, que poco a poco se fue transformándose en un área residencial, entonces el casco histórico de Quito se va vaciando de sus propietarios los que venden la propiedad o la arriendan para la gente que posteriormente va a habitar las viviendas del casco colonial.

Las áreas centrales de la ciudad fueron las primeras en recibir el impacto de las migraciones del campo como demuestran las investigaciones hechas a base de encuestas a los habitantes de los barrios suburbanos. Es así mismo como se produce la tugurización y el hacimiento en las viviendas del centro histórico, por la gran cantidad de gente que viene del campo en busca de mejores condiciones de vida, puesto que se sienten atraídos por los servicios existentes en una ciudad en desarrollo. 

Al salir las familias de nivel económico alto y medio hacia las nuevas áreas de desarrollo urbano, las familias de escasos recursos tienden entonces a llenar estos espacios deshabitados por los anteriores dándose entonces un cambio notorio en el uso de los edificios de carácter residencial en el centro, puesto que existe predominio de arrendatarios y familias que ocupan 1 o 2 cuartos sin los servicios indispensables, es decir sin equipamiento adecuado, por la misma falta de recursos se ven obligados a vivir en casas estrechas, inseguras, húmedas, sin equipo sanitario, produciéndose así el hacimiento y la promiscuidad.

Con los salarios bajos no pueden pagar rentas altas de esos locales tendiéndose así a la sobreocupación ya que en muchos de las casos en una sola casa viven más de cinco familias, en general los edificios no fueron construidos para ocupar un número tan alto de personas, puesto que no cuentan si quiera con los servicios necesarios. Aún más, la renta que el usuario paga sobre el 60% de su ingreso, es decir, la mayoría de familias pagan sobre los $ 100.000,00 al mes por consumo habitacional, por otro lado el propietario del inmueble sin invertir en mantenimiento tiene una renta libre de gastos. Como consecuencia de este fenómeno los edificios se deterioran alcanzando diferentes grados de decaimiento (tugurización).

Al mismo tiempo que esto sucede en el sector de la vivienda colonial, la presión del desarrollo comercial y administrativo es muy fuerte. Muchas actividades que prestan cierto tipo de servicio a la población empieza a desaparecer y a dar paso al establecimiento de almacenes y oficinas. 

Atraídos y coadyuvados por este proceso de industrialización y de desarrollo aparecen los grandes flujos migratorios del campo a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida y mayores fuentes de trabajo, ante el constante deterioro del agro, pero desgraciadamente esta migración no fue absorbida por la producción de los centros urbanos dando lugar a la formación de grandes masas de desempleo y subempleo, los primeros inmigrantes al no encontrar pronto un trabajo con el que puedan en cierto modo mantener un estándar de vida moderado, la única solución es vivir en los tugurios dentro del área central en donde ademas encuentran pocos recursos o fuentes de trabajo.

Nuestra sociedad se encuentra dividida en clases antagónicas que tienen intereses contrapuestos y en lucha permanente determinando el funcionamiento del conjunto social, el nivel económico y la inserción de los hombres en  el proceso de producción conforman las clases sociales antagónicas. No se trata de diferencias y desigualdades entre espacios geográficos, entre ingresos medios ni producciones medias; se trata de de desigualdades entre clases sociales puesto que el problema de desigualdad en todos los niveles de vida urbana y rural no solo se tornan agudos sino en muchos casos ya crónicos, debido a que los grupos dominantes tratan de relegar a las clases marginadas. 

No se puede por lo tanto por este camino llegar a la solución de desigualdades sin llegar a su verdadero origen. El deterioro del agro es causa importante de las constantes migraciones que se dan del campo a la ciudad motivando como es lógico la especulación de la tierra, es decir del espacio urbano, por parte de la empresa privada.

El mismo crecimiento poblacional existente y la falta de empleo determinan en cierto modo el nacimiento del centro histórico. La gente necesariamente al buscar mejores condiciones de vida trata de emigrar a las grandes urbes con miras a soluciones mas que nada el problema económico.

La sobreocupación del espacio y la tugurización esta determinado por el subempleo de los niveles más bajos. El anillo periférico inicialmente habitado por la clase media constituye también parte importante en el desarrollo comercial llegando a su vez a las áreas residenciales más pobres. Es de suponer que en estos sectores viven personas con bajos niveles de escolaridad, sin afiliación al seguro y con estándares de vida muy bajos, creando así el subdesarrollo cultural, socio – económico y por ende el urbano de la ciudad, en donde se encuentran dos grupos de habitantes y de hacinamiento. 

Siendo así el primero el grupo tradicional de nativos de la ciudad que son en general artesanos que prestan servicios a través de pequeños talleres integrados a su vivienda. Estos cuentan con un ingreso permanente del cual invierten gran parte para pagar la renta del local. El otro grupo consiste en los inmigrantes con ingresos económicos ocasionales y viven cerca del centro donde encuentran oportunidades de trabajo. El contraste entre sus ingresos y la renta que pagan es aún mayor que la anterior y las condiciones habitacionales son marcadamente inferiores por la sobreocupación y ausencia de elementales servicios.

En el caso de Quito es necesario conservar y defender su centro histórico como un patrimonio físico y humano. Una sucesión de manzanas que vienen a ser el núcleo central en el cual se encuentran ubicados los monumentos de arquitectura civil y religiosa más importantes y tradicionales del casco colonial de la ciudad, con densidades de vivienda muy bajas constituyendo una cadena de residencias de alta densidad que rodea a la zona monumental en la que se han asentado sectores sociales de bajos ingresos económicos y por ende en su mayoría de bajo nivel cultural. 

La población rural mas que por las posibilidades de empleo en la ciudad ha sido atraída y a la vez empujada fuera del campo por la falta de oportunidades. Además, les atrae los servicios con que una ciudad cuenta, y también ven con ello la esperanza de que algún momento encontraran algo que hacer allí.

Quito esta conformada de una estructura urbana y arquitectónica cerrada, producto de una formación social posterior a la colonia. Lógicamente la clase pudiente se orienta siempre hacia el norte de la ciudad por causas no sólo de tipo físico o topográfica e infraestructura sino principalmente porque la presión que ejercen las clases económicas hegemónicas que tienen en sus manos la administración de la ciudad es decir, construyen en el norte de la ciudad centros comerciales, cómodas viviendas, lugares de recreación, en una palabra todos los servicios indispensables acompañados lógicamente de una corriente de modernismo y mejores formas arquitectónicas así como también las atrayentes contexturas de los grandes edificios que reflejan su poder económico y su clase social.

Así podemos claramente ver el salto que da la burguesía, en términos de apropiación urbana desde el centro de la ciudad al norte que se verifica en terrenos que hoy se conoce con el nombre de la “Mariscal Sucre” sector que hasta las primeras décadas del presente siglo estaban ocupadas por las huertas y quintas de la burguesía criolla, todavía se conservan hasta la presente fecha a pesar del rápido desarrollo de la ciudad.

Los terrenos quedaron en propiedad de las clases económicamente pudientes en donde todavía tenían construidas sus quintas y donde a partir del año 35 se evidencia un tipo de vivienda eminentemente burguesa, como veremos más adelante; contrarias al ambiente de tugurio*.

“La aplicación del esquema metropolitano como el de la ciudad jardín de Tony Gamier, incorpora elementos positivos, pero contradicción interna del mismo sistema, estas ventajas como el espacio verde, el aire, la luz, el sol, como elementos exteriores de la arquitectura se convierte en el patrimonio exclusivo de determinada clase social”.

Así el problema habitacional del acceso a la vivienda constituye uno de los más grandes de la población ecuatoriana, como ya hemos mencionado anteriormente por la escasa posibilidad de obtención de los mismos, lo cual ha determinado que el espacio de vivienda sea el mínimo vital.
 
Desarrollo comercial en el anillo periférico

La Compañía

Viviendas tradicionales de la "Mariscal"

Colón y Seis de Diciembre.


  

RESULTADO DE ENCUESTAS

Las siguientes encuestas se realizaron a personas que habitaban las casas del casco colonial de Quito, sobre todo a aquellas personas que comparten estas casas haciendo de los patios, terrazas, lavandería, grifo de agua, SSHH y baño, uso común. A base de estas encuestas se ha logrado conocer en parte la estratificación social del centro de Quito, el nivel de escolaridad, etc. 

Estas encuestas fueron efectuadas en las calles: Cuenca y Rocafuerte.
Por lo general, el número de cuartos, excepto baño y cocina son:

    23,40 %      4 cuartos o más
    41,40 %      2 o 3 cuartos 
    35,20 %       1 cuarto

COMPOSICIÓN SOCIAL:

Burguesía                                 0,50%
Pequeña burguesía alta                 1,00%
Pequeña burguesía media        10,50% 88,50%
Pequeña burguesía baja                45,00%
Proletariado                                36,00%
Subproletariado                          7,50%
PERMANENCIA EN LA VIVIENDA:

20 años                       18%
De 2 a 20 años           20,70%
10 años                       61,30%

TENENCIA DE VIVIENDA:
Arrendada                  78%
Propia                        15%
Otras                          15%

INGRESO FAMILIAR MENSUAL:
Sobre 6.000.000         30%
De 2.500.000              25%
Hasta 2.500.000         45%

CENTRO HISTÓRICO: Ordenanza 1727 del año 1971, en revisión y rectificación de nuevas zonas de protección.

LIMITE MÁS AMPLIO: De las encuestas realizadas se pudo deducir que 100.000 personas están ocupando las siguientes áreas:

254 manzanas                          394 habitantes
4.304 casas                              6 viviendas, 24 habitantes
23.600 viviendas                      5 habitantes

LIMITE MÁS PEQUEÑO: 25.000 habitantes ocupan:

75 manzanas                           333 habitantes
Cinturón: 400 habitantes/ hectáreas
Mayor densidad: 1000 habitantes/ hectárea


AÑO HABITANTES HECTÁREAS DENSIDAD

Fines XIX 35000 230      277 h/hc.
1906         52000 1335 158
1950       209000 2895 140
1960       355000 7000 100
1974       736000 9847 76
1994     1526000 19694 77





CAPITULO QUINTO

PRESERVACIÓN DEL CENTRO 
HISTÓRICO DE QUITO



PRESERVACIÓN DEL CENTRO HISTÓRICO DE QUITO
  
“Los Centros Históricos no solo son patrimonio Cultural de la Humanidad, sino que pertenecen en forma particular a todos aquellos sectores que los habitan”.

“La conservación de los Centros Históricos debe ser una operación destinada a restituir no solo los inmuebles sino primordialmente las condiciones de vida de la sociedad que los habita, aplicando su calidad creativa y equilibrando la tecnología tradicional con la contemporánea.

“Las acciones sobre los Centros Históricos, deben fundamentarse en un especial ordenamiento de la tendencia y uso del suelo, con miras a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Deberían ser progresivas y contemplar los recursos financieros de ellos: manteniendo una pluralidad funcional sin dezmero de la habitacional”.

“Frente a la situación planteada, mientras se realizan las gestiones de negociación entre Municipio y la Junta Nacional de la Vivienda, se procura obtener de la forma más conveniente que los inquilinos vayan desocupando sistemáticamente”.

Todos estos procesos afectan muy de cerca a los sectores sociales de bajos recursos económicos, apareciendo como transformación preservativa de los monumentos de valor histórico, y cultural, beneficiando a los sectores dominantes (Comercio, La Banca, y Turismo extranjero).

“Considerando los problemas que soporta el Centro Histórico que sustentan en el crecimiento explosivo de la población, aumento de la densidad de tránsito, presencia de centenares de vendedores ambulantes, necesitan un tratamiento de solución especifica en sus correspondientes niveles, la Comisión planteo la necesidad de llevar adelante un plan integral que consideraría varios aspectos, entre otros la preservación y restauración de las áreas inmuebles y monumentos arquitectónicos y por otro lado la solución de caracteres socio-económicos que contribuyen al deterioro del sector. 

Con el fin de llevar adelante la tarea, la Comisión considero la necesidad de implantar mecanismos adecuados que faciliten que los residentes y propietarios en el Casco Colonial puedan llevar adelante programas de restauración con sujeción a la Ordenanza 1727 relacionada con el Centro Histórico.

La rehabilitación del Centro Histórico de Quito debe centrarse principalmente en su tipología arquitectónica residencial preservando y rescatando todos aquellos inmuebles que constituyen Patrimonio de la Humanidad estableciendo parámetros sociales que, en términos económico – urbanos, arquitectónico y técnico posibiliten que el costo y el diseño final de la construcción actual, permita que la población que vive en estos lugares pueda mejorar sus condiciones de habitación.


LEYES Y ORDENANZAS DE PRESERVACIÓN EXISTENTES

Si bien es cierto que las causas de deterioro y transformaciones que sufren los centros históricos en su forma y contenido, son de origen estructural, relacionadas con el modelo de desarrollo socio -  económico de cada país, hay que reconocer que es la falta de una política general de preservación del patrimonio histórico o la implantación tardía y la falta de aplicación estricta de las leyes y reglamentos, lo que precipita la destrucción de estos testimonios culturales. Esto, que en general es válido para casi todos los países latinoamericanos, en Ecuador tiene características particulares.

Se puede decir que recién en los años 60, nace en el Ecuador la concientización de preservar y restaurar los valores arquitectónicos y urbanísticos, gracias a la preocupación constante de grupos representantes de la cultura del país y de algunos organismos estatales como la Casa de la Cultura y Municipio de Quito, que consiguen implementar la Dirección del Patrimonio Artístico y buscan sustituir la caduca Ley de Patrimonio Artístico, expedido por la Asamblea Constituyente de 1945, la falta de un reglamento complementario o Ley no pudo evitar el vandalismo sobre nuestro patrimonio cultural.

En el año de 1978, se expide por fin la Ley de Patrimonio Cultural que tiene a su cargo la aplicación de los artículos contenidos en la Ley.

Este valioso instrumento legal, a pesar de no tener todavía una reglamentación que le permita una mayor operatividad, ha permitido que se detenga en algo el continuo deterioro y la fuga de bienes culturales, con su permanente vigilancia ha logrado incentivar un contacto coordinado con los organismos de gestión, especialmente municipales y provinciales para llevar adelante planes de inventario, restauración y rehabilitación de los bienes culturales, como en el caso de la ciudad de Quito, donde se ha logrado concretar algunos proyectos coordinado la labor de este instituto con la Comisión de Centro Histórico y el Departamento de Planificación Municipal.

Sin embargo, la Ley de Patrimonio es muy tacita en algunos aspectos. Así, en lo concerniente a la preservación arquitectónica, al enumerar las categorías de estos bienes describe…” templos, conventos, capillas y otros edificios que hubieran sido construidos durante la Colonia…” dejando abierta la interpretación de que las obras arquitectónicas y urbanísticas del periodo republicano y moderno no entra dentro de la categoría de bienes a preservarse.

Por otro lado, la Ley, sin ser categórica, en cuanto a sus atribuciones de preservación del trazado urbanístico de los centros históricos y del paisaje natural y regional, limita la acción que deben tener los organismos seccionales en tanto ser ellos los encargados más específicamente de la limitación de las áreas históricas y del entorno natural a través de los respectivos planes urbanos y regionales que pongan en práctica, partiendo de la consideración que ningún sector de la ciudad por histórico que este sea, puede desvincularse del contexto total de la ciudad o región.

Obviamente, estos vacíos se pueden superar sin un trabajo de coordinación inter institucional y al momento que se reglamente más específicamente la Ley y le otorguen mayor operatividad.

En el año de 1975, el Municipio de Quito logró expedir la “Ordenanza 1727”, que da atribuciones muy importantes a la Comisión del Centro Histórico, organismo integrado institucionalmente por representantes del Municipio, Instituto del Patrimonio Cultural, Colegios de Arquitectos, y ciudadanía, esta ordenanza delimita claramente los perímetros del centro histórico.

A través de la aplicación de estas normas se ha logrado detener buena parte del deterioro del testimonio arquitectónico y urbanístico, aunque también esta ordenanza requiere un reajuste que le permite ampliar su campo de acción con la incorporación de nuevas zonas urbanas y arquitectónicas que aumentan, un urgente inventario. En este punto la tarea se vuelve difícil porque adquiere connotaciones políticas que tendrán que ser separados para lograr la declaratoria patrimonial y modificar las ordenanzas actuales de zonificación y uso del suelo de la ciudad.

En el caso de Quito podemos considerarla como un modelo de análisis, partiendo de la base que en esta ciudad tiene el Centro Histórico de innegable valor que, al margen de la asentada declaratoria “Patrimonio de la Humanidad” por parte del Municipio de la ciudad, en llevar adelante un plan global mediato y de proyectos concretos para su Centro Histórico, pero siempre coherente con el Plan General de la Ciudad.

El llamado” Plan Quito”, que señala las políticas generales para el desarrollo de la estructura urbana de la ciudad como un objetivo urgente para delimitar el área metropolitana, tiene como preocupación constante del estudio el correcto tratamiento del Centro Histórico. Partiendo de los conceptos iniciales emitidos del análisis de la situación actual de las áreas históricas y de sus leyes y ordenanzas de preservación vigentes.


 (Antes) Rehabilitación del casco Colonial (Convento de la Inmaculada)
(Después) 
Arq. Ivan Patricio Cortes Galvez
Titulo Profesional de Arquitecto  
Universidad Particular Ricardo Palma 
Facultad de Arquitectura y Urbanismo Lima Perú.
Registro Profesional Colegio de Arquitectos del Ecuador
 Núcleo Provincial de Pichincha CAP 004288
Consultor Nacional

Contacto:

Teléfono fijo: 2341800 -  Teléfono móvil: 0966672691
Llamada internacional  593 02 2341800 
Dirección: Urb. Ontaneda 1;Lote 81, Conocoto, 
Quito-Ecuador
Correo : kultakucha@hotmail.com.ar

        

CONCLUSIONES Y 
RECOMENDACIONES


CONCLUSIONES

1. La tasa de crecimiento poblacional de Quito es en la actualidad indefinida, especialmente se origina en la inmigración, y sobrepasa a cualquier cálculo de densidad poblacional anual.

2. El crecimiento poblacional, ha obligado a los propietarios a desocupar sus casas en el Casco Colonial, para trasladarse en áreas residenciales. El abandono de las casas del Centro de Quito ha provocado la ocupación de numerosas familias indigentes, apreciando en ellos la “tugurización”.

3. Los cálculos para implementar la infraestructura sanitaria de Quito, siempre han resultado insuficientes. El tugurio se acentuó en Quito a partir de los años 60, constituye dentro del campo sociológico, el más serio problema que origina una cadena de taras sociales y desviaciones de la moral y ética, que han distorsionado la convivencia social quiteña.

RECOMENDACIONES

Me permitiré recomendar algunas soluciones que a mi criterio se podrían dar, en conjunto o separadamente.

1. Evitar el éxodo de la población campesina hacia Quito, implementando en el campo fuentes de trabajo permanentes y estimulantes, en la rama agraria; creando también condiciones de vida mejores que interesen a sus habitantes disfrutarlas, sin añorar la ciudad.

2. El problema del tugurio podrá controlarse con programas de vivienda barata y creando ciudades satélites de Quito, con buenos medios de transporte, quizá pudiera pensarse en el “metro” *.

3. La restauración del casco colonial y su preservación para uso comercial y quizá turístico, lo cual podría desplazar a la población que origina el tugurio.

4. Que el Municipio dicte una ordenanza que obligue a los propietarios de las casas del casco colonial a restaurarlas sin perder su arquitectura tradicional, para su uso habitacional, dotándolas de todos los servicios sanitarios que hagan interesante habitarlas y no sea señalada como lacra, el área por la cual Quito fue nominado “PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD”.


BIBLIOGRAFÍA

VARGAS, José María, El Arte Ecuatoriano, Quito Ed. Santo Domingo 1967; 17-19 pp.

VARGAS, José María, Quito Centro de Proyecciones Artísticas, Quito Ed. Santo Domingo 1967, 32-33 pp.

QUITO Eterno, La Ciudad de Ayer y Hoy, Ed. Paralelo Cero 1975, 76-80 pp.
BARRERA Isaac, Quito Colonial, Quito1961, 19-21 pp.

DI CAPUA Constanza, Quito Colonial, Quito 1964, 22-23 pp.

VARGAS, José María, Arte Quiteño Colonial, Quito Ediciones Sto. Domingo 1955, 30-33 pp.

TRAMA, Revista de Arquitectura, Marginalidad y Vivienda en el Ecuador, Edit. en Quito, Junio 1978, 1-7 pp.

COMISIÓN DE PRESERVACIÓN MONUMENTAL, Plan Quito.

TRAMA, Revista de Arquitectura, Patrimonio Urbano y Arquitectónico del Ecuador, Edit. Quito Ecuador, Octubre 1980, 5, 12, 15 pp.


GLOSARIO

- ARCIFIÑO: Limite natural, ejemplo: río, quebrada, etc.

- DAMERO: Arquitectura perfectamente ortogonal.


- SOLARES: Revestir el suelo con material.

- PROMISCUIDAD: Mezcla de personas y familias.


- TUGURIO: Favelas (Brasil), Villas Miseria (Argentina); Suburbio (Guayaquil-Ecuador).

- METRO: Transporte urbano subterráneo.


- HACIMIENTO: Aglomeración de personas en un espacio reducido de vivienda.

- TUGURIZACIÓN: Condiciones infrahumanas de vida en lugares marginales de la sociedad. 



ÍNDICE


INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………1
CAPITULO PRIMERO
Evolución Histórica del Casco Colonial…………………………………………..3
CAPITULO SEGUNDO 
La Formación de Quito como Centro Urbano y Administrativo………………11
CAPITULO TERCERO
Los Grupos Sociales en la Evolución de la Ciudad……………………………23
CAPITULO CUARTO
Crecimiento Urbano y el Problema de la Vivienda…………………………….36
CAPITULO QUINTO
Preservación del Centro Histórico de Quito…………………………………….44
CONCLUSIONES………………………………………………………………….49
RECOMENDACIONES……………………………………………………………50
BIOGRAFÍA……………………………………………………….........………….51
GLOSARIO…………………………………………………………………………52

21 febrero 2019

“EL PROBLEMA HABITACIONAL DEL CASCO COLONIAL” 1° PARTE - ARQ. IVAN PATRICIO CORTES GALVEZ (QUITO)



MONOGRAFIA

INTRODUCCIÓN

El área urbana de todos los países, tanto los llamados en vías de desarrollo como los desarrollados, son motivo de enorme preocupación y de análisis para definir en forma real los problemas de cada uno, para satisfacer así las necesidades de su creciente población.

La ciudad de Quito, en la época de su creación, sus fundadores no previeron las magnitudes de sus necesidades futuras en función del bienestar social de la población y más aun considerando que la concibieron como la capital del Ecuador, su crecimiento debía ser en proporciones muy superiores, a la de las otras ciudades integrantes del país.

Para nuestro estudio, en el análisis del Casco Colonial de Quito, encontraremos un común denominador, de aquellas contradicciones que obligaron a la ciudad, desde los años cuarenta, a un crecimiento urbano desmesurado, lo cual originó la insuficiencia de la infraestructura sanitaria existente y por tanto a buscar soluciones de emergencia, para cubrir el déficit habitacional y proyectar obras sanitarias jamás antes pensadas.

El crecimiento poblacional de Quito, fue generado por el éxodo de la población campesina a la ciudad motivado por el deseo de buscar mejores condiciones de vida y un trabajo mejor remunerado, al que ofrecía la agricultura tradicional.

Este movimiento poblacional, ocasiono los problemas de hacinamiento que degeneró en la actualidad, en la “tugurización”. Nos daremos cuenta en nuestro análisis, de manera concreta cuales son las contradicciones sociales de Quito en su condición de capital del Ecuador; y trataremos de llegar a conformar conclusiones claras que permitan plantear soluciones reales de la situación arquitectónica de nuestro Quito; tendremos presente el problema del tugurio, para intentar un cambio en la forma de vida de la población inmigrante, que obliga a una planificación de la vivienda y de los servicios básicos sanitarios, para hacer frente al crecimiento insospechado de esta Franciscana y Conventual Ciudad de Quito, hasta hace treinta años atrás.


CAPÍTULO PRIMERO

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CASCO COLONIAL



La fundación de las ciudades fue parte primordial dentro del sistema colonizador de España. La ciudad de Quito se proyectó por razón política y fueron tres fundaciones las que antecedieron a la actual. El 6 de Diciembre se llevó acabo la fundación definitiva de Quito. Para su ubicación se utilizó el asentamiento de la población Quitus. En el acta del 22 de Diciembre se alude a la “traza de la villa” y figuran los linderos arcifiños* las quebradas que rodeaban el área de la futura capital por los cuatro costados cardinales. 

El área de la ciudad así limitada era muy estrecha, lo que determino también, que sus solares sean reducidos y que sus plazas sean pocas y localizadas en las mesetas lo cual obligaba a dotarlas de cuatro salidas. Cabe anotar que Quito es una ciudad sujeta a la topografía del terreno, es decir, definida por la naturaleza geográfica y no por el capricho del hombre, gracias a esto se ha podido mantener hasta la presente su belleza natural.

Ese determinismo geográfico, en el que coincidieron respetarlo tanto los aborígenes del Ecuador como los españoles al conquistarlo, con la idea de aprovechar su situación geográfica relativa para designarla como capital natural del Ecuador. Lo que significa usufructuarlo en beneficio del control político – económico del gobierno, y en efecto su acción administrativa de gobierno sobrepasa los límites materiales de lo que sería la Real Audiencia de Quito.

La traza urbana de la ciudad corresponde efectivamente a una decisión política y administrativa puesto que nuestra arquitectura definida por la implantación de modelos urbanos y arquitectónicos en la metrópoli española, a través de las Leyes de Indias, las cuales reglamentan y dictan ordenanzas para regular la propiedad, el usufructo del espacio urbano a semejanza de lo que eran las villas españolas, en ese basamento lugar desde luego extraño al medio, se origina la institución de las municipalidades que se encargaran con el correr del tiempo del desarrollo de las ciudades creando condiciones adecuadas de vida para la población, es decir, son responsables en representación de la comuna de hábitat urbano.

Las órdenes religiosas son las que implantan a Quito, modelos españoles e italianos de arquitectura religiosa, renacentista y barroca. El trazado de la ciudad que adoptan los españoles es en damero* modificado por los principios urbanos y arquitectónicos del renacimiento, todo esto, combinado con las condiciones topográficas y la belleza de su paisaje dan a la ciudad un aire monumental y la hacen digna de ser llamada Relicario de Arte.

Las formas y dimensiones adquiridas no son alternadas hasta comienzos del siglo XX, pues durante los siglos XVIII y XIX la decadencia de España por las guerras de Europa mercantil, y la orden de cerrar y demoler obrajes y telares, el contrabando y el comercio traen como consecuencia la contracción del desarrollo urbano en la ciudad. La vivienda colonial tiene una trascendencia importante en la actualidad, es el fundamento arquitectónico de Quito. 

Así pues, a mediados del siglo XX, cuando la arquitectura moderna es aceptada en nuestro medio, la arquitectura colonial se respeta como basamento de la ciudad y la nueva concepción arquitectónica pasa a desarrollarse en otra área aledaña a la histórica e inmutable área colonial; creándose un contraste arquitectónico y estructural que hace reflexionar a los más caracterizados estudiosos del desarrollo urbanístico y pasa a simbolizar el respeto y la preservación de una arquitectura, así la zona colonial de Quito se la nomina para siempre “Casco Colonial”.

Las viviendas de la colonia fueron construidas con una técnica estructural muy elemental en comparación con las técnicas modernas, sin embrago, es cuestionable, cuál de las dos es mejor, la colonial tiene al momento algunas casas de más de doscientos años y ahí están majestuosas ante el tiempo; la nueva técnica es representada por los edificios de hormigón, hierro y cemento.

En cambio, las casas antiguas son el holocausto a las entrañas del Pichincha, a sus piedras, barro y chocoto, estableciendo una diferencia del bareque frente a las paredes de ladrillo prensado (Cerinec e Imaco); el eterno eucalipto del Itchimbia, de Miraflores y Cotocollao, frente a las vigas y columnas de hormigón, el enchagllado hecho de carrizo y chilpes frente a la malla metálica y al cemento para las tumbados.

Este contraste que aparece de la comparación del uso de materiales también existe en la resistencia de sus edificios que hoy forman el relicario de arte del Ecuador, Quito. Las obras de los albañiles indígenas, pisando el barro, empañetando las paredes se ha perpetrado en los edificios que permanecen incólumes, frente al clima, a las lluvias, a los vientos, a los temblores y terremotos e inclusive al hombre, quizá principal enemigo de los edificios antiguos en su gran afán de destruirlos para sustituirlos con los edificios “renteros” ha sido la falla de mantenimiento, el abandono y el modernismo junto a la explosión demográfica los factores que han acelerado su proceso natural de envejecimiento, pero no su muerte.

Fueron factores los que han hecho que las construcciones coloniales hasta nuestros días, el gran espesor de sus paredes, pues en algunos casos llegan hasta los 1,50 metros de ancho; en la calle Paredes, la casa quizás la más antigua del casco colonial; las paredes son de adobe o adobón de tierra, la cubierta eterna también de eucalipto y teja, estos con los elementos que han hecho eternas las casas de nuestro Quito Colonial.

















CAPÍTULO SEGUNDO

LA FORMACIÓN DE QUITO COMO CENTRO 
URBANO Y ADMINISTRATIVO

El urbanismo elemental de los conquistadores, determino en la ciudad capital, el sitio que debía ocupar cada convento, cada casa e institución pública como traza fundamental del futuro gran Quito.

La distribución y asignación  de lotes, no fue equitativa en el concepto elemental y humanístico, ello obedeció en forma directa a la estratificación social; el valor e importancia de los lotes que se asignaba a la mayor o menor cercanía a la Plaza de la Independencia, estaba en relación directa a la categoría social de quien iba a ser su propietario; se puede aseverar que al realizar un estudio de las áreas urbanas del Quito Colonial, las cercanas a la Plaza de la Independencia son las mansiones tradicionales, pertenecientes a sí mismo a familias de apellidos de abolengo social. 

En cambio, las áreas apartadas de la Plaza de la Independencia fueron destinadas a los aborígenes e indios, cabría mencionar que la estructura de clases sociales se pragmatiza en la estructura urbanística de la ciudad.

La naturaleza geográfica del asiento terrestre de la capital, determinó la ubicación de los principales edificios públicos e iglesias; sobre la topografía se definió el plano de Quito y en 1580 se construyeron las primeras iglesias de Santo Domingo, San Agustín, La Compañía y naturalmente la primera iglesia de Quito que fue el Belén; así mismo fueron proyectados y construidos los puentes que permitían salvar quebradas y barrancos de la ciudad: ahí tenemos el puente de los Gallinazos, el Puente de la Veinticuatro de Mayo, el Puente del Machángara, etc.

El emplazamiento sobre los barrancos y quebradas hubo de exigir esfuerzo de muchas generaciones, para entubar los ríos, y rellenar las quebradas, lo que fue aprovechado para estructurar el sistema de canalización y alcantarillado de la ciudad, lo que le permitió asumir el aspecto de ciudad monumental. 

La distribución de Quito se realizó de la siguiente forma: Al centro la Plaza Mayor con solares* para la iglesia y casa parroquial hacia el Pichincha, y distancia casi simétrica los sitios para el templo y morada conventual de San Francisco y La Merced, por llegar al último Santo domingo hubo de escoger el puesto que quedaba al sur. 

De hecho, los emplazamientos conventuales determinaron urbanísticamente la traza y la categoría de los barrios. La limitada economía de aquella época colonial no permitió en un principio, dotar de mayor comodidad ni mayores condiciones de vida a la población, que el albergue pajizo rodeado de huertas con cerramientos de tapial.

Las mismas casas religiosas no salían del plano común sino en la magnitud de su categoría. Vale la pena mencionar la presencia del arquitecto de fuste trascendental en nuestra arquitectura colonial, que daba realce a las construcciones.

Se ha discutido profusamente sobre el contenido de una arquitectura colonial; no es la soledad de un edificio, es el conjunto característico de un sector o barrio urbano que ha construido el casco de nuestra ciudad.

La presencia de los conventos y la ubicación desordenada de sus casas, la estrechez de sus calles serpenteantes y la visión panorámica del hermoso paisaje de nuestra ciudad le ha dado a Quito a través de los años un aire de evocación histórica y de serena inmortalidad.

Sin embargo, este esquema de Quito negativo para unos, ha sido para otros, el motivo que ha inspirado los mejores, elogios de hermosura para cantarla y dedicarla frases tradicionales y conocidas, “Quito, la carita de Dios”. Al concluir el trazado básico de las calles y plazas de la ciudad, correspondiente con lotes de terreno destinados a las primeros conventos y edificios públicos importantes que hubieron de construirse, termino el diseño de Quito. Posteriormente se procedió a repartir el sobrante de la tierra entre el elemento civil con el fin de que construyeran sus viviendas. 

La ciudad comenzó urbanísticamente con los solares que repartió el Cabildo a los particulares, es decir, Benalcázar señaló tanto solares cuantos fueron los conquistadores, a quienes se les asignó solares dobles en superficie. La urbanización comenzó a partir de la plaza central, fue trazando las manzanas y encerrándolas con calles y luego con una extensión limitada para los que intervinieron en la fundación de la ciudad; el casco colonial comienza desde la plaza central de la Independencia hacia La Merced, San Francisco, San Agustín en el barranco que estaba entre las dos quebradas que era propiamente lo que se llamó Monosalvas la una y la otra plaza de la Marín. 

Desde el principio se señala lotes para los fundadores de los conventos San Francisco, San Agustín, La Merced y más tarde La Compañía formaron ejes conventuales y barrios, según el espíritu de cada comunidad religiosa; hay barrios que se denominan en relación a la iglesia cercana así, San Marcos, El Tejar, San Roque, y otros. Todo esto engloba una perspectiva urbanística que se fue poco a poco proyectando para llegar a convertirse en una ciudad capital.

El apretado ambiente de las cúpulas y torres de las iglesias de Quito, es una característica importante de la ciudad, tanto que el símbolo que identifica a Quito es la Cúpula de la Catedral, con la cruz y el gallo, también se destacan similares monumentos religiosos en toda el área colonial; las iglesias y conventos, plazas y atrios que en la actualidad constituyen obras de arte, la ubicación espectacular de las cruces en las esquinas libres, en atrios y pretiles son parte importante de la composición de los templos, puede especificarse en general que no hay iglesias sin atrios, se destaca la calle de las siete cruces (García Moreno); los atrios en Quito como en Nueva España, respondían a un ideal misionero y religioso pues era el lugar de cita donde los indios escuchaban las liturgias y los actos religiosos. 

San Agustín y San Francisco fueron los que más se caracterizaron en Quito, lo que le mereció el bien ganado nombre de ciudad de Monasterio por su místico ambiente conventual y el nombre oficial de San Francisco de Quito. La Real Ordenanza de Felipe II -1576 (Leyes de Indias), obra de creación urbana entre los siglos XV y XVII fue enorme. En la conformación de los elementos urbanos se contaba con plazas, calles y solares trazados a cordel y regla, la traza o primera división de la ciudad se la hizo sin mayores concepciones o topografía. 

Alrededor de la plaza mayor se reunieron y se agruparon los edificios más representativos del gobierno eclesiástico y civil dando lugar a un centro administrativo en torno al cual se dispusieron las restantes actividades de la ciudad, este centro, corazón de Quito, adquirió significado no solo por sus funciones políticas y sociales sino porque llego a tener valores artísticos relevantes y simbólicos. 

Esta característica es la que da a las ciudades americanas un encanto extraordinario, resultado de una clara composición de valores trascendentes de la vida. Dentro de esta traza de acuerdo a la ubicación adoptada por las órdenes religiosas más importantes, se crean otras plazas a más de la plaza mayor, como Santo Domingo, La Merced, cuyos conventos están concebidos de acuerdo a una pauta más o menos general pudiendo notarse que todas ellas tiene una estructura similar, al ingresar en ellas se destaca en primer lugar la cruz como símbolo religioso, también tienen en su generalidad escalinatas construidas con el fin de vencer obstáculos naturales, y que en manos de sus creadores se convierten en obras de arte.

Las plazas son genuinos remansos urbanos que tienen su contrapunto en las calles estrechas y tortuosa en las respectivas insospechadas de una torre de un juego de bóvedas, una orquestación de paisajes, todo dentro de un ritmo que crea una verdadera sinfonía de espacios. El conjunto de monumentos religiosos y su pro función hace de Quito una ciudad conventual y la traza urbana en su mejor expresión y en un importante tesoro histórico artístico.

La ciudad es el único pasaporte del conquistador español en América. En 1523 Carlos V dictó a este respecto unas ordenanzas tan sabias que constituyen todo un programa avanzado de urbanismo en el cual se tornaban en cuenta la higiene y salubridad públicas tanto como la seguridad y riqueza de los habitantes hasta el ornato y belleza de las ciudades. En ellos se establecieron desde reglas para la dirección del sitio y el trazo de la ciudad, ubicación de sus templos y casas publicas hasta la situación, tamaño, orientación de las plazas, y dimensiones de sus calles.

DISTRIBUCIÓN DE LA PLANTA EN UNA CASA COLONIAL. - En las primitivas casas que por lo general fueron de un solo piso, las habitaciones principales estaban siempre en el segundo patio, distribuyéndose muy especialmente los cuartos, la sala y la antesala, la sala era el cuarto ordinario en donde se daban cita los proveedores de la casa lo mismo que los mendigos y criados y la chiquillería de la familia. Además, había otras salas una de las cuales servía de comedor en las casas de numerosa familia. 












Arq. Ivan Patricio Cortes Galvez
Titulo Profesional de Arquitecto  Universidad Particular Ricardo Palma Facultad de Arquitectura y Urbanismo Lima Peru.
Registro Profesional Colegio de Arquitectos del Ecuador Nucleo Provincial de Pichincha CAP 004288
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