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15 julio 2010

BIOMAGNETISMO Y DOMOS DE TIERRA - Arq. JOSE ANTONIO NEIRA REYMER





Como se sabe, las tradiciones arquitectónicas ancestrales revelan un profundo conocimiento sobre el manejo de los campos magnéticos sobre la tierra, no sólo como técnica de emplazamiento para regular su influencia (ver artículo en esta revista), sino también en la concepción del espacio interior de edificaciones, entendida como la afectación positiva sobre los campos magnéticos de sus habitantes.

Bajo esta concepción, una de las formas arquitectónicas ancestrales más representativas para la regulación del bioelectromagnetismo yace en los domos de piedra y tierra de sección catenaria, toda vez que estos poseen la cualidad de inducir y sostener la frecuencia de las ondas cerebrales dentro de los rangos de las llamadas ondas “alpha” que se aproximan a la constante “normal” biológica de 7.8 Hz presente en el hipotálamo de todos los mamíferos.

Por otro lado, se conoce que esta constante se corresponde con el llamado “latido del corazón de la Madre Tierra” aludiendo a la frecuencia de “Resonancia Schumann” tal como se denomina al efecto de resonancia en el sistema Tierra-Aire-Ionósfera que genera lo que en física se conoce como una onda transversal magnética.

Asimismo, se ha encontrado que la convergencia armónica de estos campos magnéticos (las ondas alpha del cerebro humano y las ondas de resonancia Schumann) sobre el rango de 7.8Hz a 8Hz, se corresponde con el óptimo comportamiento de células, tejidos y órganos, de los niveles hormonales y los procesos químicos celulares, así como también con el óptimo ritmo cardíaco y ritmo cerebral, la percepción del tiempo, los estados meditativos, los procesos del sueño, e incluso con los procesos de inmunidad, de aprendizaje y de autoregeneración celular.

Bajo estos referentes, de acuerdo a los especialistas en geometría sagrada, los domos de sección catenaria actúan como un “atractor fractal”, vale decir que obtienen voltaje de la gravedad debido a la proporción áurea de su sección, que permite cruzar sus ondas de carga sobre sí mismas sumando y multiplicando sus velocidades y longitudes de onda hacia el infinito.




Adicionalmente, para la actualidad estos domos también presentan una beneficiosa característica: la ausencia de hierro en su estructura; eliminándose por ello el efecto de “Jaula Faraday”, por el cual las construcciones que utilizan una parrilla o cuadrilátero de acero (como nuestras habituales construcciones de concreto armado o albañilería confinada y losas aligeradas de viguetas de concreto armado), anulan el campo magnético exterior (resonancia Schumann) afectando así el campo magnético de sus ocupantes  con efectos negativos sobre la salud humana. 

Desde luego, los domos de sección catenaria también son destacables tanto por la simplicidad de su técnica constructiva, pues se logra mediante hiladas concéntricas de sillares que se van reduciendo progresivamente; como por sus características estructurales  intrínsecas, pues los esfuerzos son verticales y no oblicuos como los de una bóveda circular tradicional, permitiendo esto, teóricamente es términos de fisica, alcanzar más de 200 metros de altura con material de apropiada resistencia a la compresión.





Así, tenemos referentes de este conocimiento y tradición ancestrales en todas las culturas, épocas y latitudes sobre la tierra, donde destacan principalmente:





Chulpas o putucus del altiplano suramericano
A cerca de 4,000 metros de altura sobre el nivel del mar en el altiplano boliviano, como viviendas regulares de las comunidades chipayas, y en el altiplano peruano también como edificaciones de carácter religioso en las culturas Tiahuanaco, Chullpa y Aymará.




El tholos griego
No obstante se denomina tholos a las construcciones griegas funerarias de planta circular, como los usados en la cultura micénica, donde resalta el famoso "Tesoro de Atreo", las primeras edificaciones con este principio constructivo fueron viviendas y se remontan al periodo neolítico.





Los “cases obos” de Camerún
Denominados así por su similitud con las formas naturales de las conchas, estos domos de sección catenaria en Camerún construidos por los musgum incorporan estrías exteriores que, adicionalmente a su expresión plástica por el contraste de luz y sombra, hacen de andamios durante el proceso constructivo y principalmente canalizan el agua de lluvia protegiendo el estado del barro.









Los trullis de Apulia y Alberobello en Italia
Loa orígenes de estos trullis se remontan, según algunas teorías, hasta cinco mil años de antigüedad, pues de acuerdo a algunos investigadores estos trullis también se relacionan con los vestigios arqueológicos  de domos de sección catenaria en piedra en las Islas Baleares, en Cerdeña y en Pantelleria.










Los talayot de las islas baleares









Los Nuraghi de Cerdeña







Los templos de India
En India, encontramos formas más sofisticadas y complejas de domos de sección catenaria (dimensiones, materiales  y ornamentación) básicamente en edificaciones de templos.







Domos de sección catenaria en la actualidad
En nuestra época contemporánea, la referencia más notable del domo de sección catenaria (aunque no en la totalidad de su principio generatriz puro) apunta indudablemente a la obra de Gaudí; pero también, en una escala más reducida, se puede encontrar una vasta oferta de construcciones bajo este mismo principio en el entorno del Mediterráneo, desde luego estilizadas y adaptadas a los estándares de la vida moderna.

Finalmente, en el marco suramericano, encontramos estos principios recuperados en las edificaciones de comunidades Hare Krishna, en Chile, Ecuador, Colombia, Argentina y Perú, además como una interesante y genuina propuesta de arquitectura ecológica. Así, más allá de especulaciones o teorías tenemos la posibilidad de verificar de primera mano las bondades espaciales de estos domos a sólo una hora de Lima (filosofías y creencias religiosas aparte) en el parque ecológico http://ecotrulypark.blogspot.com/ y experimentar su influencia, en términos bioeléctricos, a través de nuestros propios cuerpos y mentes.
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Arq. JOSE ANTONIO NEIRA REYMER
(joneira@ec-red.com)
Arquitecto, Universidad Ricardo Palma; especializaciones en Ordenamiento Territorial y Urbanismo, y en Gerencia Pública por la Escuela Superior de Gobiernos Locales de la UIM. Jefe de División de Inspecciones de la Gerencia de Fiscalización del SAT de Lima. Docente de Escuela SAT sobre impuesto predial y catastro urbano municipal. 35 años de práctica de diversas escuelas de yoga

15 abril 2010

GEOMAGNETISMO Y LAS TRADICIONES ARQUITECTONICAS ANCESTRALES - ARQ. JOSE A. NEIRA R.


Si bien nuestra ciencia contemporánea poco conoce aún acerca del campo magnético de la Tierra, las tradiciones arquitectónicas ancestrales ya preveían dentro de su conocimiento primigenio, diversas expresiones para aprovechar los efectos positivos del geomagnetismo y sobrellevar los negativos.

Se sabe que producto del movimiento de rotación de la tierra, el núcleo de hierro fundido en el centro del planeta (solidificado por las altas presiones, a pesar de la temperaturas), actúa a manera de gigantesco imán dipolar  -con sus polos magnéticos norte y sur ubicados relativamente próximos a los polos geográficos-  configurando así el campo magnético desde el núcleo  mismo de la tierra, atravesando la corteza terrestre hacia el espacio hasta recubrir todo el planeta como una gran burbuja protectora: la magnetósfera.

Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que como consecuencia del efecto dínamo dipolar y toroidal, que se establece por la rotación constante del planeta Tierra y la generación de fuertes campos energéticos debidos a la fricción y resistencia entre la corteza terrestre y el núcleo o magma del planeta, se forma una red de líneas de fuerza geomagnética.

Así, de manera similar a como se forman los patrones de limadura de hierro ante el campo magnético de un imán, las líneas geomagnéticas de la tierra se conforman por patrones reticulares de paredes de aire ionizado que van desde la superficie terrestre hasta unos 2,000 metros de altura, concentrando en ellas una mayor radiación de neutrones desde el interior de la tierra, una mayor afluencia de rayos cósmicos y rayos gamma procedentes del espacio exterior, y una mayor concentración de iones de polaridad positiva, todos ellos con sus ya conocidos efectos nocivos para la vida humana.

Definitivamente, entre las líneas geomagnéticas, destaca la llamada “Red H” o retícula de Hartmann -Ernst Hartmann- que consiste en una red determinada por bandas de  21 cm. espaciadas cada 2,50 m. en sentido N-S y de 2 m. en sentido E-O, y la retícula de Curry -Manfred Curry- como una red en sentido oblicuo a los  puntos cardinales (NE-SO), con bandas de unos 80 cm. de ancho separaciones que oscilan entre los 3,50 y los 4,50 metros. Ambas retículas básicas se inscriben en retículas progresivas mayores (2do orden, 3er orden, etc.) cada siete franjas, con un ancho mayor y de potencia ampliada. Desde luego no se trata de una trama geométrica perfecta pues su trazado presenta múltiples accidentes diversos, ondulaciones, contracciones, e incluso interrupciones puntuales.





Esquema de Líneas de Hartmann y Curry-


Lo resaltante es que desde el siglo pasado se ha documentado ampliamente los efectos nocivos de estas líneas, específicamente en los cruces entre ambas retículas (nudo estrella, nodo A en el esquema), sobre los organismos vivos que se ubican en ellas, alterando y debilitando los sistemas inmunológicos y favoreciendo crecimientos cancerosos en animales, plantas y en el hombre. No obstante se ha evidenciado que algunas especies vegetales presentan tropismos positivos en relación a estas líneas.



Así, estas líneas de fuerza geomagnética fueron desde siempre conocidas y evitadas por nuestros antepasados para el emplazamiento de edificaciones, así como para la configuración de ciudades, donde los ejemplos más notables de ello se encuentran en:

la tradición védica del Vaastushastra observada en el urbanismo de Harappa y Mohenjo Daro. Asimismo en el mapa mágico del Vaastu Purusha Mandala (ver artículo anterior) que es el único sistema tradicional que observa con especial interés las diagonales NE-SO en correspondencia también con la retícula de Curry.
la tradición china del Feng Shui prohíbe la edificación sobre las denominadas “venas del dragón”, haciendo referencia a las líneas geomagnéticas de mayor efecto (las de la retícula de orden mayor) o las que se localizan sobre corrientes de agua subterránea.
la tradición latina observaba las vísceras de los rebaños para elegir emplazamientos de campamentos y ciudades (10 tratados de la Arquitectura de Vitruvio). Asimismo, el cardus romano, se manejaba en torno a esta retícula geomagnética con los emplazamientos de las murallas de las ciudades principalmente sobre las retículas de mayor orden.
la tradición tibetana,  donde los monasterios se disponen en cuadrículas con emplazamientos de acuerdo a la “red H”, quedando las celdas de los monjes en las zonas neutras de la retícula.
las tradiciones preceltas en los emplazamientos monolíticos de dólmenes y menhires para regular la actividad de las líneas magnéticas con sus ya conocidos efectos fractales sobre las cosechas donde resalta el clásico caso de Stonehenge.

la tradición egipcia con emplazamientos especiales de sus pirámides sobre cruces de retículas de orden mayor (planetarias como el caso de Keops) actuando a manera de acupresión sobre la tierra.
las tradiciones americanas con sus monolitos o rocas con alto contenido de basalto al ingreso de edificaciones sagradas para la regulación de los campos magnéticos del entorno.
Actualmente, no se necesita ser un zahorí, rabdomante, adivinador de agua, chamán o brujo para detectar estas líneas y esbozar un mapa básico de las mismas ya sea para un proyecto o para alguna intervención específica. Pues estas estimaciones indirectas que usan la sensibilidad del cuerpo humano al notar sus cambios eléctricos, especialmente sobre la piel, ayudados con diversos instrumentos (Varillas “L”, Antenas de Lecher, Geodinámetros, Antena Lóbulo, Regla de Bovis, etc.), han sido reemplazados con métodos objetivos mediante el uso de aparatos modernos como Magnetómetros, Galvanómetros, Detectores piezoeléctricos, Contadores Geiger de radiación Beta o Gama, Osciloscopios de alta frecuencias, entre otros.



Arq. JOSE ANTONIO NEIRA REYMER
Arquitecto, Universidad Ricardo Palma; especializaciones en Ordenamiento Territorial y Urbanismo, y en Gerencia Pública por la Escuela Superior de Gobiernos Locales de la UIM. Jefe de División de Inspecciones de la Gerencia de Fiscalización del SAT de Lima. Docente de Escuela SAT sobre impuesto predial y catastro urbano municipal.



 Referencias Bibliográficas:
VIVIR EN CASA SANA. 1995.
BUENO, MARIANO
Ediciones Martínez Roca. Barcelona, España.
ARTE DE PROYECTAR EN ARQUITECTURA. 1983.
NEUFERT, ERNST.

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