Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas

21 junio 2013

El diseño de las oficinas para Google - Arquitecto Stefan Camenzind



El pasado 23 de mayo se inauguró Expo Oficinas 2013, en el Centro de Convenciones y eventos Claro de Plaza San Miguel, el evento contó con la presencia  del Arquitecto Stefan Camenzind quien  diseñó las oficinas de Google en diferentes ciudades del Mundo. en esta reunión también  participó el ex ministro de economía, Pedro Pablo Kuczynski. l

El renombrado arquitecto Stefan Camenzind, es líder del estudio Camenzind Evolution, cuya amplia gama de proyectos internacionales se distinguen por el diseño innovador, entre los que destacan las oficinas de Google en Zúrich, Moscú, Estocolmo, entre otros.

Las imágenes que mostramos, son el resultado de las especiales condiciones  laborales que la Empresa Google brinda a sus trabajadores, propiciando un clima  propicio para su bienestar, el cual generará mayor dedicación al trabajo y a la creatividad.












Expo Oficinas 2013 es una feria de negocios en el Perú, que congrega a más de 80 marcas líderes del sector iluminación, diseño, mobiliario, ambientación y media technology, entre otros; allí se exhibieron las últimas tendencias en productos y servicios para oficinas.

Reconocidos arquitectos nacionales, gerentes y ejecutivos de empresas líderes como Mercury (India), Interface (USA), Divida (Venezuela), Marelli (Brasil), Mobi Office, Ambercrest, Oficinas Integrales, Plamosa, Transmac; se dieron cita en la inauguración de esta feria internacional, asi nos hizo saber la Coordinadora de Prensa Berenice Sánchez Borda de la 
Agencia ASESORES.


Mas información :
http://www.camenzindevolution.com

17 noviembre 2011

ARQUITECTURA SOSTENIBLE Y EL FUTURO - Entrevista al Arq. Jorge Hernán Salazar (Colombia)




Por Verónica Echeverry
veronica.echeverry@rapp.com.co

Inundaciones, heladas y sequías extremas, cientos y millones de damnificados. En este panorama la arquitectura bioclimática y sostenible tiene un papel importante que jugar. La degradación de nuestro planeta está llegando al límite: las industrias se ven obligadas a reinventarse y los gobiernos a construir un nuevo modelo de economía baja en emisiones de carbón, eficiente en recursos y socialmente inclusiva.
En 1987, durante una sesión de las Naciones Unidas se plantea por primera vez el concepto de desarrollo sostenible ligado al desarrollo urbano y a la necesidad de encontrar soluciones que desde el diseño arquitectónico garanticen el bienestar humano y reduzcan el impacto ambiental. El documento que recoge estos principios es el informe Bruntland.
¿Qué es entonces la arquitectura sostenible y qué papel juega en la construcción de futuro? 
 Entrevistamos a Jorge Hernán Salazar, arquitecto docente con estudios de posgrado en Energías Renovables y Tecnologías Avanzadas en la Construcción Arquitectónica.
Jorge Hernán es un estudioso de la bioclimática, durante más de diez años ha asesorado un centenar de proyectos bioclimáticos en Colombia, Latinoamérica y Europa junto a sus colegas de la firma PVG Arquitectos.

Al hablar de arquitectura bioclimática, ¿hablamos de arquitectura sostenible?
La arquitectura bioclimática y la arquitectura sostenible son diferentes, aunque comparten principios y objetivos.
La primera trata en esencia de crear una relación armónica con el clima. Es un término con más de 30 años de acuñado, nace de la crisis que desató el embargo petrolero del año 73. En ese momento los altísimos costos del combustible fósil llevaron a buscar energías alternativas, entonces aparecieron granjas con paneles solares y otros proyectos que apuntaban a la autosuficiencia energética de las estructuras.
La segunda es un poco más reciente y engloba a la primera. El concepto es más amplio pues además de los aspectos climáticos implica que las edificaciones que se construyen deben tomar en cuenta el concepto de equidad intergeneracional, (que implica pensar cómo compartir la capacidad de bienestar entre la gente de hoy la del futuro), energía involucrada en el proceso de construcción, los costos de reposición, y una serie de valores que están relacionados no solo con la dimensión ecológica, sino con la económica, social, política y ética.
 
 



Algunos arquitectos consideran que el concepto de sostenibilidad está implícito en el concepto de arquitectura, ¿es redundante hablar de arquitectura sostenible? ¿Cuál es su opinión?
La sostenibilidad importa porque su ausencia pone en entredicho la supervivencia futura y lo que es cierto es que todos los buenos arquitectos de la historia han construido bajo parámetros de sostenibilidad. Lo que es peligroso es que el término arquitectura sostenible se convierta en una moda, en algo temporal que se hace porque es lo que se usa en el momento y no por convicción.
Sin embargo, hoy sabemos que el cambio climático es real y que diseñar con criterios de sostenibilidad no es un acto de buena voluntad sino una obligación con las generaciones futuras. En este sentido la arquitectura bioclimática y sostenible vinieron para quedarse.
Más que de arquitectura sostenible yo hablaría de una arquitectura coherente con la gente, con las costumbres y con el clima. No es coherente, por ejemplo, construir pensando que no va a nacer más gente, o diseñar una cocina con espacio para una mesa si no existe la costumbre de sentarse a comer allí, por ejemplo, en la arquitectura tradicional antioqueña se justifica un espacio para el comedor dentro de la cocina porque existe la costumbre de sentarse para estar pendiente de que la arepa no se queme. Entonces hay que ser coherentes a la hora de diseñar.

¿Cree que la arquitectura bioclimática, es de cierta manera, un regreso a la arquitectura vernácula?
Antes de la Revolución Industrial no había otra opción más que trabajar con lo que había a la mano. Entonces la arquitectura fue bioclimática hasta que la tecnología le permitió desprenderse del clima y valerse por ejemplo de la climatización artificial.
Lo cierto es que hoy la arquitectura está sometida a muchas exigencias y las tipologías arquitectónicas contemporáneas son complejas: te dicen que diseñes un edificio con cibercafé en un piso y en el otro piso un salón de videos y en otro una galería de arte… y tienes ahí la exigencia de que ese edificio que nunca antes se ha construido involucre los principios del diseño bioclimático.
Hoy estamos reconquistando las bases de la arquitectura vernácula y estudiando los principios científicos para adaptarlos a cada proyecto particular.


¿Hay materiales más sostenibles que otros?
No soy amigo de estigmatizar materiales. No pienso que haya un material menos sustentable que otro, lo que sí creo es que hay usos de materiales más sostenibles que otros, pero no creo que en sí mismos ellos sean menos o más sustentables.
Hoy en día la profusión de proyectos que dicen ser verdes o sostenibles es grande. 
 
¿Qué cosas pueden indicarnos que en realidad son edificaciones bioclimáticas?
Si el arquitecto ha consultado la realidad bioclimática del lugar al momento de tomar decisiones de diseño, con certeza la estructura es bioclimática y es sostenible. Hay señales como que el diseño involucre la gente, el clima, el medio ambiente y las exigencias o necesidades de las personas: lo cierto es que nuestros ojos reclaman luz, nuestros oídos admiten cierta presión sonora, nuestro cuerpo reclama cosas de los objetos y la verdadera arquitectura bioclimática responde a condiciones climáticas, a las costumbres de la gente y está hecha a la medida de los cuerpos y de los lugares. Esto es justamente lo que planteamos Ader García, Alexander González y yo en el libro Labor Cero.
 

¿Existen reglas de diseño que deban seguirse en la arquitectura bioclimática?
En la arquitectura bioclimática cada proyecto determina las reglas. Y estas reglas están definidas por el lugar donde se emplaza la obra. De manera que para crear arquitectura duradera y energéticamente eficiente, el análisis bioclimático exige valorar los hábitos culturales de la población, los recursos existentes en la zona (agua, mano de obra, bosques, etc.), condiciones climáticas (temperatura, humedad, viento, lluvia), condiciones de acceso y capacidad de producir energía, manejo de residuos, almacenamiento de aguas lluvias.  
En un lugar tropical como Santa Marta en Colombia, es posible crear una escuela con ventilación completamente natural y con ello lograr un buen ahorro energético, pero en otras latitudes quizá esta no será la solución bioclimática para la escuela. Así que todo depende.
Lo que sí mínimamente debe saber el arquitecto que pretenda diseñar un proyecto bioclimático es por dónde sale el sol, porque invariablemente siempre habrá que estudiar cómo se comporta el sol, cuántas horas de sol recibe una superficie determinada, etc.

¿Cómo se mide la sostenibilidad de un edificio?
Existen dos métodos: prescriptivo y por desempeño. Los primeros funcionan como una receta que se cumple tal y como viene. Por ejemplo, poner techo blanco, sanitario seco, usar vidrio de determinada especificación… tal y como lo dice la norma, pero entonces el peligro ahí es que se construye cualquier adefesio que a punta de “gadgets” se vuelve “sostenible”.
Esto, sin embargo, no quiere decir que no se puedan hacer buenas cosas con el método prescriptivo.
El otro método es por desempeño, que puede ser un poco más ambiguo pero más flexible y abre campo a la innovación. Aquí, el constructor le dice a usted: “diseñe lo que quiera pero tenga en cuenta que solo le voy a dar 20 kwh por metro cuadrado y por mes”.
La certificación LEED es un sistema que valora mucho el hecho de que un edificio sea energéticamente eficiente, pero hay valores no cuantitativos más difíciles de medir que también tienen que ver con la sostenibilidad y que hoy no los mide LEED. El trópico exige entender y evaluar de manera distinta nuestras realidades. Desarrollar nuestro propio sistema de certificación es el camino.

¿Le ve utilidad a la certificación LEED?
Desde el punto de vista técnico las certificaciones me parecen inútiles, es decir se puede hacer arquitectura bioclimática y sostenible con o sin certificación. Pero desde el punto de vista educativo sí me parecen útiles porque había quienes no sabían que se podían hacer mejores edificios y ahora ya lo saben.
Lo interesante sería que en una segunda etapa los certificadores comenzaran a preocuparse por empoderar a la gente: para una sociedad educada la norma no se necesita porque hay un consenso de lo que está bien y de lo que está mal aunque no esté escrito.
Una sociedad sostenible tiene que ser una sociedad educada en sostenibilidad.


¿Cómo hacer entonces que las ciudades sean más sostenibles?
Con educación. Cuando la sociedad entienda que la sostenibilidad no es negociable, que el confort no se negocia, que el aprovechamiento de la luz natural no se negocia. Cuando la sociedad reclame, obligue y exija la sostenibilidad como pilar no negociable los arquitectos no tendrán excusa para no hacerlo.
A nadie le interesa comprar hoy en día una casa con mazmorra, pero en el siglo XV era inútil comprar un castillo sin mazmorra. Entonces, es el consenso social el que hace posible que las cosas sucedan.
El asunto no es tanto decidir cuál es el mejor sistema de certificación ni cuál el código de construcciones para arquitectura sostenible, la pregunta es cómo nos preparamos para que la mayoría de la gente se sienta en derecho de tener una arquitectura mejor.
Hay que estar educando para que las personas sepan qué es calidad y que la arquitectura de calidad es obligatoriamente sustentable.

¿Cómo ve la construcción sostenible en Colombia?
La veo con muchas posibilidades. Actualmente hay un número importante de arquitectos dispuestos a cambiar patrones de conocimiento y ya lo están haciendo. Creo que el mercado y los usuarios también han madurado… cada vez hay más empresas constructoras que le están apostando a tomar decisiones que contribuyen con una transformación de la disciplina.
Del lado de la academia tenemos buenos indicios: la Universidad Nacional, por ejemplo, ya lleva diez años con cupo completo en la línea de profundización en arquitectura bioclimática. Entonces el interés en hacer proyectos de alta calidad es grande.
 
 Arq. Jorge Hernán Salazar
Colombia

http://www.360gradosblog.com/post/2011/09/22/Arquitectura-bioclimatica-y-sostenible-entrevista-con-Jorge-Hernan-Salazar.aspx

15 septiembre 2010

CARTA AL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS - Jefe Seattle

En 1855, el jefe indio Seattle, de la tribu de los Duwamish, pronunció un discurso dirigido al hombre blanco en el que se expresa la filosofía de vida de su pueblo. Esta lección de ecología constituye uno de los mas bellos mensajes sobre la naturaleza jamás escritos.


"El gran Jefe de Washington nos envía un mensaje diciendo que desea comprar nuestra Tierra.
El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y de buena voluntad.
Es una señal amistosa por su parte, pues sabemos que no necesita nuestra amistad.

Pero vamos a considerar su oferta, porque sabemos que si no se la vendemos, quizá el hombre blanco venga con sus armas y se apodere de nuestra Tierra.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento o el calor de la Tierra?
Si nosotros no somos dueños de la frescura del aire, ni del fulgor de las aguas. ¿Cómo podrían comprarlos?

Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja del abeto, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en el oscuro bosque, cada altozano, cada insecto que zumba es sagrado para la memoria y el sentir de mi pueblo.
La savia que circula por las venas de los árboles, trae consigo las memorias del Piel Roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan la Tierra en que nacieron cuando emprenden sus paseos por las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta maravillosa Tierra, pues es la madre del Piel Roja. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas, el venado, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, las húmedas praderas, el cuerpo ardoroso del potro y del hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por eso cuando el Gran Jefe de Washington, nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestra Tierra, exige demasiado de nosotros. Dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. Él se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por eso consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. 

El agua cristalina, que corre por arroyos y ríos, no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos nuestras tierras, deben recordar que es sagrada, y deben enseñar a sus hijos que es sagrada, y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuentan los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes.
El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, ellos apagan nuestra sed, llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.

Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos -y también los suyos-, y que deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
El Piel Roja siempre se ha apartado del exigente hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte de la Tierra, nos es sagrada.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, pues es un extraño que llega de noche y toma de la Tierra de lo necesita.
La Tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado, sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Él secuestra la Tierra de sus hijos, y no le importa nada.

Tanto las tumbas de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados.
Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se pueden vender, como ovejas o cuentas de colores.
Su apetito devorará la tierra y no dejará nada, sólo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes.

La sola vista de sus ciudades apena los ojos del Piel Roja. Pero quizá sea porque el Piel Roja es un salvaje y no comprende nada.
No existe un lugar tranquilo en las ciudades del Hombre Blanco, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera o el zumbido de los insectos. Pero quizá es porque yo sólo soy un salvaje, y no entiendo nada.

La ruido sólo parece insultar a nuestros oídos. Y, después de todo: ¿Qué es la vida si no se puede oír el grito solitario del chotacabras, o las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un lago?
Yo soy un Piel Roja y nada entiendo.

Nosotros podemos sentir el suave susurro del viento, que sopla sobre la superficie de un estanque, y el olor del viento purificado por la lluvia matinal, o perfumado con la fragancia de los pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el Piel Roja, pues todos los seres comparten un mismo aliento: la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire.

El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante varios días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestra Tierra deben recordar que el aire nos es inestimable; que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, recibe también sus últimos suspiros. Y el viento también insuflará a nuestros hijos la vida. Y si les vendemos nuestra Tierra, tendrían que cuidarla como un tesoro, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento que sopla suavemente sobre las flores de la pradera. Yo soy un salvaje, y es así como entiendo las cosas.

Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla yo pondré una condición: el Hombre Blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha.

Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro que echa humo, es más importante que el búfalo, al que nosotros sólo matamos para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu, porque lo que les suceda a los animales, también le sucederá a los hombres. Todo va enlazado.
Deben enseñar a sus hijos que el suelo que está bajo sus pies son las cenizas de nuestros antepasados.

Inculquen a sus hijos que la Tierra está enriquecida con las vidas de nuestros antepasados. Enseñen a sus hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre.

Lo que le ocurra a la Tierra, le ocurrirá también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos.
Esto sabemos: la Tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien. Todo está enlazado, como la sangre que une a una misma familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la Tierra, le ocurrirá también a los hijos de la Tierra.
El hombre no tejió la trama de la vida, sólo es un hilo. Lo que hace a esa trama, se lo hace a sí mismo.

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el Hombre Blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el Piel Roja y el Hombre Blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. 

Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que, por algún designio especial, les dio dominio sobre ella y sobre el Piel Roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.

¿Dónde está el matorral? Destruido.
¿Dónde está el águila? Desapareció.
Termina la vida y empieza la supervivencia. "

15 noviembre 2009

El Decálogo del Desarrollo y nuestra Ciudad Capital - Arq. Alfredo E. Mujica Yépez






Hace unos días, llego a mis manos un viejo cuaderno escolar, en cuya contratapa estaba impreso el interesante “Decálogo del Desarrollo” que se estuvo difundiendo en el país hace unos años. Me puse a leerlo y se me ocurrió pensar si después de tanta difusión lo ponemos en practica, concretamente, ¿lo ponemos en practica en nuestra ciudad capital, en nuestra vida urbana?

Después de un breve examen de cada punto, llegué a la conclusión a la que llegaríamos todos: por supuesto que no, así que comparto con ustedes algunas reflexiones e ideas respecto a cada punto del Decálogo:

1.- Orden

La ciudad no es un todo armonioso, es más bien un agrupamiento desordenado de edificios, calles, plazas, que se ubican sin un criterio de orden, a pesar de los esfuerzos de los urbanistas de diferentes épocas que quisieron dar un orden, prevaleció al final el gusto, capricho o deseo de cada propietario o alcalde que impuso “su idea” sin contar con el impacto en el entorno.


2.- Limpieza.

La limpieza no solo consiste en recoger papeles, es antes que nada aprender a no arrojarlos a las calles, si bien hay municipios eficientes que han logrado tener un nivel aceptable de limpieza en sus distritos, pero casi nadie ha podido superar la falta de la “otra limpieza” , la referida a las fachadas, a la proliferación de avisos, pegotes, carteles, reclames luminosos, de todo color, forma y tamaño que ensucian la imagen urbana de las calles, sobre todo en área muy transitadas y comerciales.


3.- Puntualidad.

Ser puntual es saber como llegar a tiempo, estamos acostumbrados a llegar tarde y echarle la culpa al congestionamiento vehicular, es casi sobre entendido que si fijamos hora para una cita, reunión o evento que en realidad este se dará 15 o 30 minutos después de la hora fijada (en el mejor de los casos). Pero ser puntual es también saber entregar una obra a tiempo, no es prolongarla hasta que estén cerca las próximas elecciones y esta pueda ayudar a conseguir más votos ¿verdad?

4.- Responsabilidad.

Muchas veces asumimos la responsabilidad de lo que hacemos solo si tuvimos éxito. Si nos sale mal o no se cumple, siempre habrá una excusa, atribuir a un hecho externo sin reconocer valientemente nuestra falta. Gran parte de los problemas urbanos actuales es por que se actuó irresponsablemente, y al final la culpa se diluyó en excusas.

5.- Deseo de superación.

Alguien decía con cierta sorna aquí los únicos que tienen “deseo de superación” son los choferes de combi que todo el tiempo desean superar (en velocidad) a las demás combis para ganar mas pasajeros. La verdadera superación consiste en romper con nuestras viejas costumbres, es aprender a cuestionar nuestro comportamiento, aprender mas, crecer como personas, aspirar a mas, no es solo el deseo de tener mas (dinero, fama, etc.). Si nosotros nos superamos, la ciudad también se supera.

6.- Honradez.

No es solo respetar la propiedad de los demás, sino también saber respetar la propiedad colectiva, en las calles se observa que hay una tendencia preocupante a destruir o sustraer todo lo que es bien público y por lo tanto propiedad de todos. Y para los colegas arquitectos: Ser honrado es también producir diseños originales, auténticos, sin recurrir a las “revistas” o al Internet para tomar las ideas de otros colegas y presentarlas como nuestras. Felizmente ahora es más fácil descubrir esta falta de honradez.


7.- Respeto al derecho de los demás.

Observamos que hay una fuerte tendencia a imponer nuestra voluntad, sin respetar el derecho de los demás, por una mal entendida libertad, de hacer lo que deseamos, olvidamos que los límites están justamente en donde empiezan los derechos de nuestros vecinos. “Esta es mi casa” y en ella puedo hacer lo que me de la gana” dicen algunos, olvidando que la bulla de la fiesta perjudicara a los vecinos que mañana deberán salir a trabajar. No vivimos en una isla, vivimos en una ciudad.

8.- Respeto a la ley y a los reglamentos.

Para respetar las normas, primero hay que conocerlas, en teoría tendríamos que adquirir todos los días el diario “El Peruano” y leer la separata de Normas Legales, que es el contingente diario de leyes, reglamentos, resoluciones, ordenanzas que todos debemos cumplir. Hay demasiadas leyes y normas urbanas, las desconocemos y aun conociéndolas no las cumplimos, siempre buscamos ver la forma de evitarlas “hecha la ley, hecha la trampa”.

9.- Amor al trabajo.

Esto significa, hacer bien nuestras labores, ponerle empeño, no solo trabajar por cumplir o cubrir una necesidad económica, muchas veces nos hemos topado con empleados y funcionarios que se mantiene en sus puestos inamovibles, que parece que nos hacen un favor cuando nos atienden, dilatan los trámites, nos hacen regresar repetidas veces. Si todos cumplieran con su trabajo la ciudad tendría otra imagen, funcionaria mejor.

10.- Afán por el ahorro y la inversión

Es una buena costumbre no gastar todo lo que se gana, disponer de un monto proporcionar para el ahorro. Pero el ahorro no es solo en dinero, puede ser también en energía, en tiempo, en materiales, en desplazamientos, una ciudad bien diseñada genera estos tipos de ahorro. En cuanto a la inversión, muchos alcaldes confunden el invertir con el “gastar”, hacen desaparecer los montos asignados para obras en “cualquier obra”, para que no lo critiquen. Es indignante ver como muchos alcaldes hacen monumentos gigantescos a plantas locales (a la maca en acrílico por ejemplo), o a un casco minero, y también a un sombrero típico con sus trenzas (por el valle del Mantaro), o algún animal regional malgastando fondos, que no se podrán recuperar ni generarán ingresos. Habiendo tantas necesidades insatisfechas.


BUSCA TUS TEMAS FAVORITOS

TE INVITARNOS A SEGUIRNOS