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31 mayo 2015

Arquitectura "in situ" - Semillas para el Desarrollo Sostenible - Marta Anducas

INTRODUCCIÓN

Asociación Semillas para el Desarrollo Sostenible (Semillas) es una asociación sin fines de lucro, que se dedica al desarrollo de proyectos en contextos de criticidad humana, sobre todo en zonas rurales e indígenas del Perú. 

Semillas desarrolla, principalmente, proyectos de arquitectura dentro de un marco de desarrollo integral comunitario, basando su trabajo en la participación comunitaria a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto, desde el diagnóstico hasta la culminación. La implicación directa de la comunidad proporciona mayor apropiación e identificación con el proyecto, creando importantes cimientos para su sostenibilidad.

Aquí compartimos un breve artículo de Marta Anducas, responsable de la área de comunicaciones y procesos sociales.



ARQUITECTURA IN SITU

La escuela de la vida también tiene sus maestrías en arquitectura. Tras años de estudio, el arquitecto o arquitecta termina la Universidad con la cabeza llena de estructuras, materiales y sistemas de ventilación; además de una jerga inentendible para el resto de la humanidad. Sin embargo, el aprendizaje no se detiene con un diploma y el birrete al aire; y es precisamente entre personas que no saben usar la wincha, mucho menos interpretar un plano de planta o alzado, donde uno puede matricularse al curso de “arquitectura in situ”.

Cualquier infraestructura o intervención pública urbana se proyecta dentro de un contexto específico: un entorno rural o urbano; un clima seco, cálido, lluvioso o desértico; una cultura selvática, asiática, cosmopolita o arábiga; una geografía accidentada, plana o multisectorial. Infinidad de factores definen infinidad de realidades. Ante un contexto en particular, uno puede replicar un modelo prefabricado; o puede consultar el entorno y crear en integración con el mismo.

La más grande ventaja de la réplica de modelos prefabricados o estándar, se define en términos de ahorro económico y de tiempo: el trabajo se limita a copiar-y-pegar. Sin embargo, cuestiones como el impacto visual, cultural, climático o la sostenibilidad a largo plazo quedan en duda al no ser estructuras adaptadas al contexto. Un ejemplo, los módulos de escuelas de la costa peruana utilizados en la selva: el techo, plano y no adaptado a la lluvia intensa, genera goteras por doquier, una pesadilla para alumnos y docentes. Otro ejemplo, la escuela inicial construida con demasiado cemento, entre las casas de madera y techo de palma de la comunidad nativa Asháninka de Alto Incariado, un garbanzo en el corazón de la Selva Central del Perú.


Ante estos garbanzos entre lentejas, la arquitectura in situ plantea la integración de la construcción con el entorno. El proceso se alarga, pero las ventajas son múltiples y diversas. 
En primer lugar, la adaptación al clima y al contexto geográfico parece algo obvio e imprescindible para la viabilidad y sostenibilidad de la obra. Además, el uso de materiales locales y fácilmente accesibles reduce los gastos de transporte, así como impulsa la revalorización de los materiales propios, tantas veces menospreciados. El uso de madera, en lugar de cemento, en las construcciones de la selva, es un ejemplo de ello.

Por otro lado, una de los más grandes aprendizajes que ofrece la arquitectura in situ es la integración de la construcción con la identidad y cultura del lugar. Para ello, es necesaria la interacción con el entorno y hacer partícipe los habitantes del barrio, distrito o comunidad en el diseño del espacio. Mediante talleres participativos, el equipo de profesionales y los habitantes de carne y hueso, aportan su punto de vista, consideraciones y sugerencias. De la integración de las diferentes informaciones surge un proyecto único y adaptado al entorno. Además, el proceso brinda cierto empoderamiento de la población, pocas veces consultada, en demasiadas ocasiones ignorada.

Definitivamente, la arquitectura in situ requiere de una mentalidad abierta y la voluntad de hacer las cosas bien hechas. El proceso de construcción no es algo aislado y el arquitecto un simple diseñador que produce mapas; al contrario, el arquitecto es creador y artífice de un pedazo del mundo en que vivimos al orquestar un proceso colectivo de producción del hábitat. Una responsabilidad que no debería reducirse al copiar-y-pegar.



ILUSTRACIÓN 3: 
PROYECTOS DESARROLLADOS POR LA OFICINA AMA, B0SCH ARQUITECTOS Y LA COOPERACION DE ASOCIACION SEMILLAS Y VSP GENERACIONES.

15 octubre 2009

Centro Comunal en Jicamarca - Arq. Anita del Cisne





El presente trabajo es mi tesis de grado para optar el título de Arquitecto, que fue el diseño de un proyecto de centro comunal, que surgió como respuesta a las necesidades de servicio y equipamiento comunal de la población del sector JULIO C. TELLO en la provincia e Huarochiri, del departamento de Lima.

La comunidad campesina de Jicamarca, está asentada en una zona geográfica histórica, dentro de los linderos de lo que fue, una de las más grandes y antiguas culturas andinas de América, perdiéndose sus orígenes en la noche de la historia. En este proyecto por primera vez sentí que trabajaba en arquitectura, porque tenía la oportunidad de relacionar los intereses, aspiraciones y motivaciones del poblador de Jicamarca, con su desarrollo socio económico, en una infraestructura que los representara.

Mi diseño tenía que reflejar sus principios, valores, y costumbres de esta población emprendedora, con sus orígenes ancestrales y su actual capacidad de resiliencia e innovación, en una infraestructura arquitectónica. Por primera vez pensaba como arquitecto, porque no hacía caso, a lo que a mí me gustaba como persona, sino que partía del principio, que antes de empezar a diseñar, primero “hay que entender el corazón del usuario en todas sus dimensiones”. Regla que ahora enseño a mis alumnos, en los talleres de diseño en los que participo.

Es así, que tenía que vincular el espíritu ancestral de la Chacana (que fue el elemento representativo de la cosmovisión andina y sus interrelaciones comunales), con los nuevos principios valores y costumbres de una población muy pobre, pero que emprende proactivamente la construcción de su propio porvenir, con entusiasmo contagiante.

El proceso de diseño de esta tesis comenzó, con la necesidad de realizar un análisis de las raíces andinas, para poder identificar el espíritu ancestral andino que guía al poblador de Jicamarca, con sus tradiciones y al mismo tiempo entender sus interacciones comunitarias domesticas. Es decir estaba generando una visión multidimensional, para vincular toda la concepción antropológica, psicológica y cultural con su actual apropiación y manejo de su espacio territorial.

En un segundo momento de este proceso, tenía que captar la concepción arquitectónica que manejaron nuestros antepasados, desde su cosmovisión, hasta su relación espiritual con la dualidad y la armonía, entre lo femenino y masculino, entre el entorno y el medio ambiente.

Por eso, en sus diseños, siempre vamos a encontrar dos elementos diferentes que se entretejen y al mismo tiempo se complementan, sin dejar su propia individualidad. Se unen para formar una unión armónica perfecta de relaciones e interrelaciones, que dan forma al color, al material, a la infraestructura y al entorno.

Esta dualidad la encontramos en la tawa chacana, que representa la cruz del sur, que fue su estrella guía, su elemento orientador del espacio tiempo biológico andino.

Según el arq. Carlos Milla Villena, en su libro “Génesis de la Arquitectura Andina”, sostiene que el sistema operativo de la TAWA CHACANA, fue usado como modulor y ordenador de los espacios arquitectónicos, urbanos y regionales en el Estado Comunitario Andino del Tawantinsuyo.

Dentro su concepción arquitectónica ancestral andina, encontré que había una interrelación, entre la religión, el cosmos y agricultura, una tripartición permanente que se reflejan en sus construcciones, en la manera de diseñar y organizar su infraestructura, donde armonizaban su sistema productivo con sus creencias de fe y su respeto por el entorno.

Esto se observa mejor al contemplar sus templos, que están alineados con el sol, en fechas claves, de tal forma que el ingreso de la luz solar produzca efectos de luz y sombra, casi en una danza perfecta de luz, sombra y penumbra, que exalta el simbolismo mágico religioso de la fecha agrícola.

Llegue a entender que para el arquitecto milenario andino los conceptos, del círculo, cuadrado, chaupi o centro, no son simple figuras geométricas, sino que son representaciones de su relación consigo mismo y con el entorno, así por ejemplo:

EL CÍRCULO, elemento formal que agrupa e integra y representa el tiempo.

CHAUPI O CENTRO, representa al hombre que mira hacia los 4 puntos cardinales, ejerciendo control sobre el espacio. En el proyecto, el espacio central está representado por una tawa-chacana, donde se controla los cuatro puntos cardinales. Pero está orientada al este, para que coincida con la salida del sol, que representa el inicio de la vida del hombre hasta alcanzar su zenit para luego recorrer un espacio hasta su ocaso final. El ciclo de la vida: Nacimiento – producción y muerte.

EL CENTRO COMUNAL

Es el corazón de la comunidad, su núcleo, es todo el lugar en el alberguen, todas las acciones de interacción, de desarrollo humano y de integración comunal. Su concepción responde a un diseño de bloques, para que a simple vista podamos observas la paridad, dualidad y armonía entre lo femenino y masculino, entre el amor por la tierra y la fuerza resiliente y emprendedora del poblador de Jicamarca.

Es por eso, que el diseño el proyecto se definió por dos grandes bloques que articulan hacia su interior todos los componentes y que actuaban como una dualidad, el primero definido como el elemento femenino, formas más suaves y circulares, en el se desarrollan las actividades, de reflexión, dialogo, y ejercicio de toma de decisiones, comunales. alberga en su interior, el espacio comunal, (el ágora).






El segundo definido como el elemento masculino, por sus formas fuertes, rígidas y ortogonales, es donde se desarrollan las actividades, de acción, superación, y realización personal, de los miembros de la comunidad, porque ahí se encuentran las áreas de talleres semi industriales y espacios de usos multiples). Ambos bloques se unen para formar el centro comunal objeto de este proyecto.

Otro elemento importante en el diseño fue su organización espacial, definida por un eje de orientación lineal y tripartición espacial, que se inicia en el edificio circular (agora), a remembranza de las construcciones de templos en U, que tenían una orientación inicial hacia la salida del sol y produce la sensación de movimiento, extensión y crecimiento, y el uso de los tres niveles andinos.

En toda la composición de este proyecto CENTRO COMUNAL, se ha usado la tawa chacana como elemento de modulación, trama general de diseño, y tripartición del espacio, en los distintos componentes.

Mi motivación al presentarles mi tesis es la de describir, al estudiante de arquitectura, el proceso mental, que realizamos los arquitectos para diseñar un proyecto.

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