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15 julio 2025

REVALORANDO EL PATRIMONIO COLONIAL DEL CALLAO (PARTE V) - POR MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 

Como escribimos en publicaciones anteriores el barrio de Chucuito nos menciona como un “pueblo de pescadores”. En su ubicación actual existió durante el virreinato. En su ubicación actual existió en el siglo XVIII, es una ranchería llamada Pitipiti poblada “el Viejo”, los pobladores eran collas aborígenes que se dedicaban a la pesca. 

Esta ranchería se extendía fuera de las murallas del Callao en dirección a La Punta. Este lugar era conocido también como el Pueblo de San Miguel de Mancera, y más tarde, vio surgir otro pueblo junto a él, más cercano a las murallas del Callao. De modo que existían dos caseríos conocidos, uno como Pitipiti el Viejo y, el otro, Pitipiti el Nuevo. 

El primero fue arrasado por el terremoto de 1746. Los indios collas perecen haber dado nombre de Chucuito en las últimas décadas del siglo XVIII. Durante el siglo siguiente aumenta el número de extranjeros afincados en el lugar, en especial italianos y españoles, quienes poblaron Chucuito y levantaron abundantes y hermosas casonas, muchas de las cuales se han derrumbado con los temblores o terremotos que se dieron siglos después. De este modo los italianos y españoles fueron los grupos más dominantes a comienzos del siglo XX.  

Pintura de Chorrillos años antes de la Guerra con Chile, es posible que La Punta luciera muy semejante a fines del siglo XIX (Archivo fotográfico del blog – Tesoros de Chorrillos -2010).

La palabra “Piti Piti” en quechua significa “playa de coser”. Este caserío fue conocido después como “Chicuito” y se ubicaba en el actual distrito de “La Punta”, fue un lugar importante durante el Callao antiguo. Las casas que se construyeron en el lugar durante la colonia no figuran en ninguna descripción, sólo se les llama “caseríos” o “rancherías”. Así las llama M. Frezier quien fue uno de los primeros viajeros que se detuvieron a escribir sobre el sitio asentado en el Callao, puerto muy popular a nivel nacional e internacional. 

Hacia 1700 había muchas casas lujosas y también iglesias de estilo Barroco que adornaban las calles del barrio de Chucuito (La Punta) y el puerto del Callao lucía grandes bodegas para guardar las mercancías y productos que llegaban de los barcos extranjeros, pero el terremoto de 1746 y el posterior maremoto cubrió el Viejo Callao y sólo sobrevivieron algunos pobladores del Primer Puerto.    


Reseña histórica de la Punta  

La historia del distrito de La Punta aparece ante nosotros como parte de la historia del puerto del Callao, con el que conforma una unidad geográfica y una misma administración política y judicial desde el año de 1889. Pero allí donde la historia de la ciudad y puerto del Callao es rica en noticias y ampliamente documentada en crónicas y en textos contemporáneos, La Punta ha merecido sólo breves referencias marginales en las monografías sobre la historia de la región. Ha permanecido casi ignorado por los investigadores, y esta ausencia de noticias nos lleva a pensar que la importancia que tuvo el lugar durante la Colonia fue más bien relativa.  

La Punta está situada al extremo de una pequeña península al oeste del puerto, frente al cual se levantaba un gran núcleo urbano cosmopolita que centraba toda la economía del Virreinato, haya tenido que esperar más de doscientos años antes de iniciar su lento proceso de desarrollo.  

No se conoce la fecha de fundación del Callao con exactitud. Las primeras noticias sobre el actual primer puerto aparecen en las actas del Cabildo de Lima, siendo la más antigua la del año 1537 (1). En estas actas son frecuentes las menciones al Callao es llamado el “puerto de la ciudad de los Reyes” o “puerto y Callao de esta ciudad”, pero no hemos encontrado ninguna referencia sobre los terrenos ubica dos al oeste.  

 

Hacia 1614 Lima y Callao formaban parte del “Corregimiento del Cercado”, que era uno de los quince corregimientos que se dividió el arzobispado de los Reyes. Mediante esta división El Callao quedó sujeto a la administración desde Lima, situación que se mantuvo inalterable durante todo el período virreinal. No se ha encontrado ninguna información sobre lo que hoy conocemos como La Punta en las crónicas consultadas. Ni siquiera aquellas obras se encuentran datos sobre el Callao después del terremoto de 1746 nos ofrecen referencias sobre el lugar.

A comienzos del período republicano el distrito comenzó a cambiar. En 1821 el General San Martín creó la provincia del Cercado de la capital, esto incluía al Callao como gobernación independiente. La primera referencia sobre La Punta data de 1836 cuando se unió la provincia del Callao junto con Bellavista. 

El 22 de abril de 1857 se crea la provincia constitucional del Callao y por ley del 18 de noviembre de 1889 se fijan sus límites. Así la provincia del Callao quedó formada por la ciudad de su nombre, los barrios de Bellavista y La Punta, las islas de San Lorenzo y el Frontón, los islotes Hormigas de Afuera, Palominos y Roca Horadada, los fundos rústicos “La Chalaca” y “La Limeña” formados por los terrenos de Miravanes, Baquíjano, La Legua, La Huerta de San Juan de Dios y Villegas y los fundos “Chacra Alta” y “Aguilar” (terrenos de Taboada). 

La primera descripción precisa se remonta a 1910 y aparece una obra Directorio Anual del Perú, escrita por Pedro Paulet, donde se señala que está formada por 2 calles principales (jirones Medina y Sáenz Peña), dos calles secundarias (jirón Ucayali y una calle sin nombre) y una ancha plaza con hoteles y elegantes ranchos.  

Tomando en cuenta las palabras de Pedro Paulet, hacia 1910 La Punta se había convertido ya en un balneario frecuentado por la alta burguesía limeña. Los elegantes ranchos que el autor menciona son seguramente similares a los que en la misma época había en Chorrillos y Barranco, y en menor proporción, también en Miraflores. Recordemos que un rancho es una “casa campestre” o próxima al mar, estaba conformada por una “sala grande abierta hacia el mar, con dos o tres pequeños dormitorios atrás, su construcción es muy modesta, ya que la mayoría tiene pisos de tierra y techos de caña”. Las palabras de Robert Proctor corresponden a las de un visitante de comienzos del siglo XIX. Diversos estudios han demostrado cómo evolucionó el rancho, de modo que al llegar el año 1900 se presenta en pleno desarrollo de sus espacios y volúmenes, tal como los describe el arquitecto José García B.

Cuando se demolieron las murallas de Lima la ciudad se expandió rápidamente hacia sus antiguos balnearios mediante la construcción de grandes avenidas. La avenida Leguía (hoy Arequipa), que une al centro de la ciudad con los balnearios del sur, es una de ellas; la otra la avenida Progreso (hoy Venezuela) sirvió para unir Lima con el Callao. 

Ambas avenidas fueron hechas bajo el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, en cuyo gobierno se vio la transformación de Lima, de una Lima sencilla y modesta en una ciudad de apariencia incipiente de varios problemas que hoy aquejan al gobierno local, tales como: destrucción de las áreas agrícolas debido al crecimiento del área urbana, el tráfico, etc. 

El avance de las avenidas trajo no sólo el desarrollo de la ciudad sino también la desaparición de sus balnearios. Al ser estos absorbidos gradualmente por la ciudad pasó a convertirse en distritos de esta. Así, el balneario de La Punta permaneció como tal hasta que fue alcanzado por las vías urbanas que partiendo del Callao la integraron al casco urbano de la capital en la década del 40. 

Las características arquitectónicas de La Punta cambiaron también junto con el resto de Lima. Entre 1910 y 1920 se extingue la forma del rancho clásico, el cual se convertirá en el “chalet” o villa, típica casa suburbana moderna, rodeada de un jardín que la separa de la calle y de otras casas cercanas (anteriormente los ranchos se habían construido sin espacio de separación entre ellos y pegados a la calle). 

Desaparece también la unidad de estilo y en su lugar se va a practicar una arquitectura ecléctica y de formas variadas, con una marcada influencia foránea. Cambia, igualmente, el material de construcción. La madera, el adobe y la caña van a ser sustituidos por el cemento y el fierro. Los chalets de La Punta no serán más de quincha. Las nuevas casas emplearán los materiales modernos siguiendo en éste los dictados de la moda urbana.  

El barrio de Chucuito sigue siendo en la actualidad un “barrio de pescadores” tal como lo fue durante el virreinato. En su ubicación actual existió durante el siglo XVIII una pequeña ranchería llamada Pitipiti poblada por collas aborígenes dedicadas a la pesca. Esta ranchería se extendía fuera de las murallas del Callao en dirección a La Punta. 

El lugar fue conocido también como Pueblo de San Miguel de Mancera, y más tarde, vio surgir otro pueblo junto a él, más cercano a las murallas del Callao. De modo que existían dos caseríos conocidos, uno, como Pitipiti el “Viejo” y, el otro, Pitipiti el “Nuevo”. El primero fue arrasado por el terremoto de 1746. Los indios collas parecen haber dado nombre al lugar, el cual era conocido ya como Chucuito en las últimas décadas del siglo XVIII. 

Durante el siguiente siglo aumenta el número de extranjeros afincados en el lugar. Especialmente fueron italianos y españoles los que poblaron Chicuito. De ellos sólo los italianos permanecieron allí como grupo predominante al comenzar el siglo XX. Las casas que se construyeron en el lugar durante la colonia no figuran en ninguna descripción, sólo eran caseríos o rancherías. Así las llama M. Frezier quien fue uno de los primeros viajeros que se detuvo a escribir sobre el sitio.  

Conclusiones 

Los estudios sobre Chucuito nos muestran que este modesto lugar tuvo un papel muy importante dentro del proceso histórico del Callao. Chucuito ha sido injustamente olvidado por la historia oficial de nuestro país y pasa desapercibido dentro de los mapas turísticos, Chucuito necesita ser revalorado como un “pueblo de pescadores”, un pasado indígena que debe recordado por las nuevas generaciones, generaciones que aún no comprenden del todo el proceso histórico de La Punta y Chucuito.  

La arqueología es una ciencia que pedazo a pedazo reconstruye una historia más o menos comprensible, pero que siempre requiere ser revisada o en algunos casos mejorados. Este artículo es un homenaje a La Punta y Chucuito, un lugar poco visitado y presentado como lugar turístico del Callao.  

El Callao debe ser visto con otros ojos, con ojos del pasado, un pasado en el cual cada barrio del Callao colonial cumple un rol destacado e importante dentro de su proceso histórico, es necesario más excavaciones arqueológicas y estudios históricos de preferencia hechos por arqueólogos e historiadores locales que analizan el Callao no como un observador distante que investiga y estudia un lugar lejano, sino como un poblador local buscando sus raíces históricas, una historia poco conocida por muchas personas y en especial los peruanos y peruanas. del siglo XXI.  


Bibliografía  

La Punta y Chucuito Instituto Nacional de Cultura Organización de los Estados Unidos – Municipalidad del Callao (2010) – págs. 12 – 15. 

Pedro Paulet. Directorio Anual del Perú. Lima. 1910.

Roberto Proctor. Narrativa de un viaje... Londres. 1825. Pág 293. Publicación citada también por José García Bryce en La Arquitectura en el Virreinato y la República. Tomo IX de la Colección de Historia del Perú editado por Juan Mejía Baca. Lima. 1981.

Revista “Callao turístico” – Municipalidad del Callao (2011) – págs. 21 – 25.

Tosso Robert Arqueología y Sociedad Tomo I (2006) – “Callao Histórico” págs. 12-16. 

Huertas C. Juan Historia del Callao Viejo (2004) “El Callao milenario” págs. 34-36. 

Ávalos José Augusto (2010) – “Arquitectura de Lima y el Callao” pp.39 – 42.   


                                      

 

 






La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 mayo 2025

REVALORANDO EL PATRIMONIO COLONIAL DEL CALLAO (PARTE IV) - POR MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Como escribimos en la publicación anterior el último suceso militar de la fortaleza se dio durante la Guerra del Pacífico, y la fortaleza impidió el desembarco de la escuadra chilena al mando del almirante Galvarino Riveros Cárdenas en el Callao. El castillo sobrevivió a la guerra, pero no paso lo mismo con los fuertes “San Rafael” y “San Miguel” que fueron destruidos por las tropas chilenas. 

Durante el siglo XX la fortaleza del Real Felipe cumplió otras funciones durante el siglo XX, esta es una historia que contaremos en esta publicación y otros detalles más.  


                                                                                         

La función de la fortaleza Real Felipe en el siglo XX 

En la segunda década del siglo XX, el presidente Augusto B. Leguía decretó que se hiciera una restauración a este monumento histórico del Callao. El 20 de febrero de 1931 se estableció una sublevación militar – policial encabezada por el general de Brigada EP Pedro Pablo Martínez y Ledesma contra el presidente Luis Miguel Sánchez Cerro. El general Martínez intentó con un discurso obtener el apoyo de la población chalaca, pero fracasó. Tras varias luchas de resistencia, los rebeldes se rindieron después de que los aviones del ejército bombardearan el lugar.  

 


Desde 1934, la fortaleza ha tenido y cumplido diferentes usos. En sus instalaciones se han alojado oficinas de Resguardo, Capitanía de Puerto y hasta una Comisaría del Cuerpo de Seguridad de la República, sirvió también como Comisaría una cárcel para presos políticos. En 1945 fue sede de la Escuela de Suboficiales del “Cuerpo Aeronáutico del Perú”, y funcionó además como depósitos del Ministerio de Aeronáutica.  

El 19 de mayo de 1952 la fortaleza Real Felipe fue declarada “Monumento Histórico Nacional” mediante la Ley N°11841 dada por el Congreso de la República y promulgada por el presidente Manuel Odría. Se convirtió en sede del “Museo del Ejército Peruano”. 

 


En 1962, el diputado que representaba al Callao Víctor Pérez Santistevan presenta un proyecto para la fortaleza del Real Felipe. El proyecto de restauración de la fortaleza fue llevado a cabo en ese año, dirigido por el arquitecto Víctor Pimentel Gurmendi. 

El Castillo del Real Felipe fue cuartel del Batallón de Infantería Paracaidista “3 de Octubre” N°39 del Ejército del Perú hasta 1980 y desde el mes de junio de 1980 hasta 1983 el Batallón de Infantería de Comandos “Guardia Chalaca” N° 40 tuvo su sede allí. Desde 1984 hasta la actualidad, lo ocupan el Batallón de Infantería Motorizada “Legión Peruana” N°1 y la Batería de Artillería Volante del Ejército del Perú.   



 

En esta fortaleza fue recluida por 3 años el general Jaime Salinas Sedó al ser capturado en su intento por restablecer el orden democrático tras el Autogolpe de 1992 en el gobierno de Alberto Fujimori. 

En 2007 durante el segundo gobierno de Alan García se inició una nueva restauración de parte del Servicio de Ingeniería del Ejército, en coordinación con la Dirección de Museos del Ejército y con la supervisión del Instituto Nacional de Cultura. Esta reparación se hizo con motivo del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (2008), y la fortaleza se usó como una de las sedes de ese evento internacional. 

 


En 2016 el museo fue restaurado otra vez y también fueron restaurados muchas piezas de su colección como trajes militares y cartas manuscritas de Bolognesi. El equipo de la historiadora del arte costarricense Eugenia María Abadía y los restauradores peruanos Roxiemiro Fernández y Carlos Huallpa fueron los responsables de la restauración de las obras y del museo.  

Nuevos hallazgos arqueológicos en el Real Felipe

En el 2023 se iniciaron trabajos de excavación arqueológica, y se encontraron vestigios de un piso de ladrillo que sería del siglo XVII, fragmentos de cerámicas, implementos de guerra y piedras preciosas, todos estos objetos pertenecen a una época anterior al terremoto de 1748, una ventana al mundo perdido del Callao que hoy está completamente sumergido en el mar peruano. Los trabajos de excavación arqueológica continúan hasta el día de hoy (2025). ¿Qué nuevas sorpresas nos revelarán estas excavaciones arqueológicas que comenzaron el 2023? Solo el tiempo nos lo dirá.  

 

En la próxima edición contaremos la historia de la Punta que presenta varias casonas del siglo XIX y comienzos del siglo XX, casonas que son muy poco conocidas dentro por el turístico cultural e histórico de Lima y casi desconocidos por el turismo nacional.

                                                                                                        Continuará…


Bibliografía  

Revista “Callao turístico” – Municipalidad del Callao (2011) – págs. 21 – 25.

Tosso Robert Arqueología y Sociedad Tomo I (2006) – “Callao Histórico” págs. 12-16. 

Huertas C. Juan Historia del Callao Viejo (2004) “El Callao milenario” págs. 34-36. 

Ávalos José Augusto (2010) – “Arquitectura de Lima y el Callao” pp.39 – 42.   

Revista Somos (1987) – “Los tesoros ocultos del Callao” págs. 25 – 27. 

Revista Somos (2007) – “El Callao que se fue en la historia págs. 28 – 30.

Revista “Arqueo” – “Secretos del Callao centenario – 2023” 

Archivo histórico del Callao – 1923- 1935 – 1957– Biblioteca Municipal del Callao.




 







La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 



15 abril 2025

REVALORANDO EL PATRIMONIO COLONIAL DEL CALLAO (PARTE III) - POR MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Como escribimos en la publicación anterior durante el siglo XVIII se levantaron muchos edificios emblemáticos del Callao colonial, muchos desaparecidos, uno de estos edificios sobrevivientes ha sido la Fortaleza del Real Felipe, complejo de estilo militar usado con multas defensivas. Sin embargo, la Fortaleza del Real Felipe fue levantada a lo largo de más de 30 años, una fortaleza que ha sido mudo testigo de muchos acontecimientos históricos trascendentales. Historia que contaremos detalladamente en este artículo. 

Antecedentes 

Durante el Virreinato del Perú, El Callao era el puerto más importante donde se embarcaban las riquezas de la región con rumbo a España. Esto lo convirtió en un “punto principal” del ataque de corsarios y piratas. Por esta razón el virrey Pedro de Toledo y Leiva dispuso su fortificación, construyendo entre 1640 y 1647 las murallas que rodearon el entorno de la ciudad, sin embargo, el terremoto de 1746 y el maremoto tiempo después destruyó gran parte del puerto, incluyendo las murallas protectoras, y dejó al Callao desprotegido. 

El virrey José Antonio Manso de Velasco, ordenó la construcción de una fortaleza. Es una de las pocas obras de arquitectura militar que quedan en el Perú, es la obra más grande construida por los españoles en América. Fue conocida durante el virreinato, en conjunto con los fuertes “San Rafael” y “San Miguel”, como los “Castillos del Callao”.  

Recibe el nombre fue elegido en honor del rey Felipe V de la Casa de Borbón, que había fallecido en 1746. Después de Don José de San Martín como “Castillo de la Independencia” al iniciarse la “Etapa Republicana”.



Meses después del terremoto, el 29 de diciembre de 1746 se aprobó el diseño presentado por el matemático y arquitecto francés Luis Godín y los españoles José Amich y Juan Francisco Rossa. El 21 de enero de 1747 se iniciaron los trabajos con el cavado de zanjas, a mediados de ese año se colocaron las primeras piedras. Fue una de las más grandes obras de arquitectura que realizó España y, costó 3 millones de pesos. Se usaron bloques de piedra atraídos de las canteras de la isla San Lorenzo y de los restos desenterrados de las antiguas murallas destruidas por las catástrofes anteriores. Estos bloques compuestos de cuarcita y arenisca fueron reforzados con “calicanto”. El nombre fue elegido en honor de Felipe V de la Casa de Borbón, que había fallecido por esos días. La fortaleza fue terminada por el virrey Manuel de Amat y Junient en 1774.   

  


En 1782, el virrey Manuel Guirior notó que la fortaleza era vulnerable por sus flancos. Por eso construyeron dos pequeños fuertes, llamados “San Miguel” y “San Rafael”, que se encontraron a corta distancia ambos lados del recinto principal, llamado “Los Castillos del Callao”.  



Durante la independencia

La fortaleza no sufrió incidentes hasta 1806 cuando comenzó a gestarse la independencia del Perú. Fue entonces cuando el virrey José Fernando de Abascal y Sousa ordenó construir un almacén para las armas y la artillería, así como la cisterna que podía contender agua para 2.000 hombres por 4 meses.  

El Almirante Guillermo Brown realizó un bloqueo al puerto del Callao el 21 de enero de 1816. Una flotilla capturó algunos barcos españoles y bombardeó el puerto sin causar mayores daños. Fueron contestados por los cañones de los castillos y de las baterías terrestres, que hicieron retroceder a los atacantes. 

El 16 de enero de 1819, la fortaleza rechazó el ataque de la escuadra libertadora del almirante Lord Thomas Cochrane durante el gobierno del virrey Joaquín de la Pezuela. Ese intento fallido obligó al general José de San Martín a entrar a la capital por Pisco y no por el Callao.

Una vez declarada la independencia, se ordenó el sitio del fortín, que se encontró bajo dominio español al mando del general José de La Mar. El 19 de septiembre de 1821, al ver la escasez de alimentos y amenaza de epidemia. La Mar decidió entregar la plaza y unirse a las fuerzas independentistas. San Martín renombró a la fortaleza bautizándola como “Castillo de la Independencia”.

La fortaleza volvió a dominio español tras la Sublevación del Callao realizada por el sargento Dámaso Moyano en 1824, tomando el mando el brigadier español José Ramón Rodil, quien, negándose a reconocer la Capitulación de Ayacucho, resistió el asedio de las fuerzas patriotas al mando del general Bartolomé Salom hasta el 22 de enero de 1826, en que entregó la plaza al ver que la ayuda de España no llegaba. Esta acción era el fin del Imperio español en América del Sur, pues el mismo día se juraba la independencia de Chiloé, que fue anexione a Chile con la firma del Tratado de Tantauco una semana antes.   


En la República  

Entre 1826 y 1833, la fortaleza del Real Felipe sirvió como prisión política. 

En 1834 sirvió de refugio al recién elegido presidente Luis José de Orbegoso y Moncada, al sospechar de un golpe de Estado de parte del ex presidente Agustín Gamarra. Al año siguiente, el presidente Orbegoso se dirigió al Cusco en un intento de frenar las acciones del mariscal Gamarra en el sur del país. En su ausencia, el sargento Pedro Becerra se amotinó en el Callao, en la madrugada del 1 de enero de 1835, apoderándose de la fortaleza, pero es sofocada a los pocos días por el general Felipe Santiago Salaverry.  

El 10 de mayo de 1839, la fortaleza fue convertida en aduana, por el decreto del presidente Agustín Gamarra, se desmanteló el Castillo, destinando sus edificios para dicho uso y se vendieron las áreas cercanas de terreno vecinos a privados. En 1866, con el combate del 2 de mayo, el fuerte fue una de las líneas defensivas peruanas contra la flota española al mando del almirante Casto Méndez Núñez. 

El último suceso militar de la fortaleza fue en la Guerra del Pacífico, y la fortaleza impidió el desembarco de la escuadra chilena al mando del almirante Galvarino Riveros Cárdenas en el Callao. El castillo sobrevivió a la guerra, pero no paso lo mismo con los fuertes “San Rafael” y “San Miguel” que fueron destruidos por las tropas chilenas. Después de la guerra la fortaleza cumplió otras funciones durante el siglo XX, pero esa es otra historia que contaremos en la próxima publicación y también la extensión de la fortaleza y otros detalles más.  

                                                                                                      Continuará…

Bibliografía  

Revista “Callao turístico” – Municipalidad del Callao (2011) – págs. 21 – 25.

Tosso Robert Arqueología y Sociedad Tomo I (2006) – “Callao Histórico” págs. 12-16. 

Huertas C. Juan Historia del Callao Viejo (2004) “El Callao milenario” págs. 34-36. 

Ávalos José Augusto (2010) – “Arquitectura de Lima y el Callao” pp.39 – 42.   




                                        

 

 




La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 


15 febrero 2025

REVALORANDO EL PATRIMONIO COLONIAL DEL CALLAO (PARTE II) - POR MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 


Como escribimos en la publicación anterior el “Gran Terremoto de 1746” destruyó casi todo el viejo Callao y dejo muy poca evidencia material de ese tiempo, según los registros históricos difíciles más de 2 minutos, quizás 3 o 4 minutos. Este terremoto produjo un tsunami que provocó olas de aprox. de 8 y 24 metros de altura

Según los actuales estudios geológicos este terremoto tuvo una intensidad de 9 grados, y se convierte en uno de los terremotos más intensos y destructivos del Perú, su intensidad fue tan fuerte que dejo muchas viviendas y edificios en “trampas mortales” para muchos de sus habitantes, quienes murieron atrapados sin poder escapar, y sólo sobrevivieron unas 200 personas.   




Siguiendo con nuestra historia, tiempo después de que ocurriera el terremoto el virrey Manso de Velasco decidió trasladar a los pocos sobrevivientes del terremoto de Lima y el tsunami que cubrió el antiguo Callao, incluido el pueblo nativo de Piti Piti.

El virrey Manso de Velasco tomó varias medidas de emergencia: Reubicó a la población que sobrevivió al terremoto y tsunami que ocurrió en el Callao en una parte más alta lejos del mar. Reconstruyó las viviendas y varios edificios que quedaron en escombros y finalmente fundó nuevos vecindarios y urbanizaciones y también el uso de un nuevo tipo de “estilo arquitectónico”. 

Así renació un nuevo Callao a nivel físico, arquitectónico y también artístico. Esta reconstrucción tomó varios años y los sobrevivientes ayudaron para que fuera más rápido. Existen muchos misterios sobre el Callao que iremos revelando poco a poco en las próximas publicaciones. 

     


El nacimiento del distrito de Bellavista               

El distrito de Bellavista es uno de los más antiguos del Callao, que surgió a consecuencia del terremoto de 1746, en épocas del Virrey Manso de Velasco; quien por temor a que se repita el sismo; decretó el 20 de enero de 1747, formar población en “las tierras altas que están sobre el camino que va al Callao a la izquierda”. Una vez señalado el lugar fue comisionado el matemático Luis Godín (catedrático de la UNMSM), para que delineara y fabricara casas, bodegas, rancherías, calles, plazas e iglesias, para la formación del pueblo, con el nombre de Bellavista. 

El distrito de Bellavista tiene 4 zonas residenciales diferentes: Cercado de Bellavista (sector histórico); Ciudad del Pescador; Urbanización Virú y aledaños y Urbanización San Joaquín – San José. 




Según cuenta la historia, muy pronto esta ciudad tomó un fomento considerable, con casas muy regulares y el palacio que servía para recibir a los nuevos virreyes que llegaban al Perú (ubicada en donde existe aún el edificio del ex cine Bellavista). Hoy esta ciudad tiene más de 250 años de fundación y 110 años de creación como distrito (06 de octubre de 1915). 

Su primer alcalde fue: Don Eduardo García Calderón. Actualmente este distrito es llamado “Ciudad Jardín” por la cantidad de áreas verdes que tiene en sus diversas urbanizaciones. El Centro Histórico del Callao también conocido el “Callao Antiguo”. Estos edificios han sido poco estudiados por el abandono y el poco interés de los historiadores y arquitectos del siglo XIX y XX. 

Iglesia Matriz del Callao

La Iglesia Matriz del Callao también conocida como La Catedral de San José del Callao es el principal y más antiguo edificio religioso. Esta iglesia es propiedad de la Iglesia Católica. Este edificio es de estilo neoclásico. Se comenzó a construir en 1862 y se terminó en 1893 con el diseño de Antonio Dañino. Fue remodelada luego de un sismo en 1970. El 16 de septiembre de 1995 fue consagrada oficialmente como la “Catedral del Callao”.   



El Centro Histórico del Callao 

El Centro Histórico, está conformado por 44 manzanas con bellas edificaciones de la época republicana, donde destacan balcones de diferentes estilos. Lamentablemente la mayoría de estos edificios históricos se encuentran abandonados por las autoridades culturales y locales. 

Iniciemos nuestro viaje al pasado visitando el paseo de en la Plaza Independencia, admirando su gran pileta ornamental y amplios jardines frente al majestuoso fortín de sólidas piedras que forman la Fortaleza del Real Felipe, que guardan los testimonios históricos, en sus museos interiores. 

Al comenzar la cuadra dos de la Av. Sáenz Peña, por ese paraje-1ra. Cuadra del Jr. Salaverry – ingresamos a la Plaza Gálvez (1868) para observar el entorno de casonas, balcones y ventanas talladas, recordando años atrás, este lugar fue lugar obligado de reunión y hermoso paseo. 

Nuestro recorrido es hacia el Jirón Gálvez, donde antes existía la Casa de las Misiones, construida de dos pisos con arcadas y portales de estilo republicano. Frente a ella se encuentra la calle Salaverry – antes conocida como la Calle Palma – con un edificio de cuatro pisos con numerosos departamentos familiares en su interior, llamado “El Buque”. 

   


En el Callao Antiguo, destacan sus calles angostas y empedradas, que tienen como dirección el muelle, conocidas como las calles Paita, Constitución, Castilla, Necochea, etc. Todavía conservan vestigios de antaño, se pueden observar casos de amplios ventanales y balcones republicanos (de los siglos XIX-XX), destruidos por el paso de las décadas.

Cruzando la calle Libertad, ingresamos por el Jr. Independencia, sede del Instituto Nacional de Cultura del Callao (actualmente recibe el nombre de Ministerio de Cultura), seguir a las calles Gálvez o Miller, hacia la plaza donde está la Parroquia Matríz convertida en Catedral. Alzando la mirada se puede ver el edificio de la Cámara de Comercio y la Producción, al lado de la Prefectura.  




Seguimos nuestro recorrido por el Jr. Constitución y nos encontramos con el edificio Ronald, de estilo inglés, con seis pisos y un hermoso pasaje de tiendas y oficinas. Destacando los bustos de los personajes del arte universal, en lo alto de las columnas de mármol, en el largo paseo de losetas. Subiendo sus escaleras, nos dirigimos a las azoteas, de donde podemos divisar toda la bahía y parte del Callao Antiguo.   



Siguiendo nuestra visita retornando al Jr. Constitución en dirección al muelle, divisamos hacia nuestra derecha la Plaza Grau donde está el monumento erigido en su memoria, a su lado se encuentra la Dirección de Capitanías de Puertos y Guardacostas, al frente se observa el antiguo faro, que años atrás guiaba el arribo de los barcos. Regresando hacia la Av. Jorge Chávez ve el Museo Naval, que puede ser visitado para conocer la historia marítima del Perú, y las reliquias de los héroes, en sus diferentes ambientes. 

Por la avenida - Jorge Chávez – nos dirigimos a conocer Chucuito antiguo pueblo de pescadores (Piti Piti), de inmigrantes italianos; Antes observamos en nuestro viaje, la inmensa extensión del fortín Real Felipe. Nuestra ruta ahora es para conocer el balneario de la Punta, que aún conserva casos antiguos. Desde el moderno bulevar podemos, a lo lejos divisar las islas San Lorenzo y el Frontón.           

En la próxima publicación profundizaremos en la construcción, extensión y funciones que cumplió el Fortín Real Felipe que cumplió durante la Colonia, La época de la Independencia y la República, y después sobre el emblemático. 

                                                                                                    Continuará…


Bibliografía  

Revista “Callao turístico” – Municipalidad del Callao (2011) – págs. 19 - 20

Tosso Robert Arqueología y Sociedad Tomo I (2006) – “Callao prehispánico” págs. 28 - 30. 

Huertas C. Juan Historia del Callao Viejo (2004) “El Callao milenario” págs. 33-35. 

Ávalos José Augusto (2010) – “Arquitectura de Lima y el Callao” pp.38 – 40.   





                                        

 

 






La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos abogada de profesión con estudios concluidos en Post – Grado en la UNSAAC. Maestría en Derecho Civil y Procesal y Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas (2018). Talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNMSM (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020) y Chasquis (2020). 




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