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13 julio 2022

REVALORANDO LA CULTURA CHANCAY - SEGUNDA PARTE - JESÚS ANGEL BÉJAR APAZA

 

                                                             

La iconografía de los tejidos Chancay

La iconografía de los tejidos Chancay han sido poco estudiada y difundida por los arqueólogos nacionales, salvo contadas excepciones. 

Los tejidos Chancay no provienen en su mayoría de un sitio – tipo. Las técnicas de tejido empleadas son muy variadas; pero en cuanto a su decoración predominan las telas pintadas. Las de variados colores van asociadas, en cuanto a sus figuras, a la fase “tricolor” de Chancay; las bicolores parecen, en cambio, ser más tardías y por lo tanto estar asociadas a la cerámica blanco/marrón oscuro. 

Las telas de la primera fase que se observan muestran una fuerte dosis del “primitivismo” que hoy en día se valoriza tanto en el arte. Y son, como la cerámica y mucho más que ella. Las telas constituyen un testimonio, una forma del pensar “mágico – religioso” de ese entonces: visiones del cosmos con figuraciones del Sol, la Luna y el arco iris o el cielo representado en forma de “serpientes bicéfalas dentadas” (¿acaso estas son serpientes emplumadas sagradas como en el caso de la cultura Maya?), y otros símbolos.

La divinidad principal fue el “Señor de los Báculos”, personaje que también aparece en la Portada del Sol en Tiahuanaco. La deidad mantiene los brazos extendidos mostrando la palma de sus manos, las piernas flexionadas y los pies hacia afuera. Conserva una expresión pacífica y serena y su atuendo consiste en un penacho de plumas y orejeras. 

La iconografía de los textiles Chancay es más rígida y simétrica que la de los tapices pintados. Usaron imágenes de pájaros, peces, felinos, monos, perros peruanos, figuras en zigzag y diseños de dameros. Evocan un ambiente de inocencia y paz. La iconografía de la tela pintada Chancay contiene semejanzas con la trilogía de las divinidades solares pan-andinas. Destaca el dios antropomorfo custodiado por dos felinos o pumas, asociados al Sol y la Luna.  



Este afloramiento de ideas religiosas rurales, se muestra liberado del sofisticado y complejo pensamiento de Tiahuanaco – Huari. Sobre las telas de Chancay se ha ocupado, desde un punto de vista estético, L. Miro Quesada Garland, en una valiosa nota. 

Asimismo, Yoshitaro Amano, a quien se debe que las telas pintadas de Chancay se hayan conservado para la posteridad. Los buscadores de tesoros sólo perseguían objetos de metal y cerámica y dejaban los tejidos abandonados a la intemperie, hasta los años 50 supieron que Amano se interesaba por ellos y los compraba. 

Sólo entonces fueron valorados; los coleccionistas nacionales mostraban poco interés por los tejidos Chancay, por el “primitivismo” un estilo pictórico atribuido a Pablo Picasso, hoy sabemos que no fue Picasso el primer ni el único que uso este estilo pictórico, es muy posible que Picasso viera los tejidos Chancay en alguna exhibición de España o Francia y los usara para desarrollar su nuevo estilo pictórico. 
 


Las gasas Chancay

Son tejidos con tramas y urdimbres, pero las urdimbres no se quedan paralelas, en el transcurso del tejido se cruzan una urdimbre y otra. Son tejidos muy livianos en hilo de algodón y de color blanco. Hay una diferencia de torsión de los hilos de urdimbre y trama. Esto provoca cierta elasticidad en el tejido.

Si bien fue conocida y usada de forma básica en culturas anteriores como la cultura Paracas (Período Paracas Cavernas) y Nazca, no aparecieron en culturas posteriores y no alcanzaron una maestría como las gasas Chancay. Los tejedores de la cultura Chancay hicieron sus gasas como redes muy finas adornados con diseños marinos y figuras humanas. 

Los tejidos Chancay fueron un lenguaje simbólico y cada imagen significa algo, por ejemplo: un pelícano con un pez en el pico significa “lugar donde abundan los peces”, o un hombre cercado por peces, significa “zona de acequias buena para pescar”, y otras imágenes y símbolos más. 



Arquitectura de la cultura Chancay 

La cultura Chancay también levantó muchos templos, y edificios poco conocidos y estudiados que han sido poco estudiados y conservados que han sucumbido al paso de los siglos y de los cuales quedan muy poco, sólo fragmentos que representan un rompecabezas para los diversos estudiosos de la cultura Chancay. Los pocos lugares que se han conservado hasta nuestros días son: Lauri, Lumbra, Tambo Blanco, Pasamayo, Pisquillo Chico y Tronconal, en estos lugares se concentraban los artesanos y producían ceramios y textiles a gran escala, un caso único que no se dio en ninguna otra cultura prehispánica.

Lamentablemente muchos de estos sitios han sido destruidos por la mano del hombre, el abandono y la falta de voluntad política para su recuperación, restauración y puesta en valor que constituye parte de nuestra arquitectura peruana. En ese sentido el trabajo de campo e investigación de Guzmán (1991) es un valioso aporte porque describe la detallada disposición espacial de dos edificios, y nos brinda conceptos aplicados a la arquitectura tales como la dualidad andina, simetría, oposición, unión de contrarios materializados en estas construcciones. 

"La arquitectura es otro soporte más de memoria que evidencia y acentúa el pensamiento de los pobladores Chancay. Los ejes de construcción hacia donde sale y se oculta el Sol, los esquemas de cuatri-partición por medio de rampas, los edificios en pareja idénticos pero invertidos, las rampas, graderías, varas de acceso, pasajes en zigzag todo un universo constructivo diferente, enfocado hacia como ordenaban el mundo, un mundo en movimiento y regeneración. Los edificios urbanos prehispánicos no son estáticos, sino cambiantes y dinámicos:

En la arquitectura de la cultura Chancay se levantaron varios edificios desde construcciones por etapas, refacciones, demoliciones, reconstrucciones y, en otros casos fueron enterrados con rituales. En este caso, ambos, centro urbano y edificio, son dinámicos y no estáticos. La arquitectura refleja a las familias o instituciones, así como una estructura social con vínculos de participación, reciprocidades, alianzas o conflictos internos e interétnicos"  (Guzmán 1991: 47).  



Estas modificaciones tanto como la propia edificación mostraron una capacidad constructiva, las especializaciones, la organización efectiva que se daba en diferentes expresiones culturales de Chancay.  

La orfebrería 

La cultura Chancay también desarrolló la orfebrería fina. Se han hallado piezas invalorables de orfebrería, pues los artesanos Chancay trabajaron de manera llamativa el cobre, el bronce, plata y el oro siendo el repujado y calado de láminas el procedimiento más usado. 

Elaboraron exquisitas figurillas y diversos adornos con decoraciones geométricas, aunque los motivos antropomorfos y zoomorfos son bastante frecuentes. Desarrollaron un arte figurativo muy rico a base de tupus o prendedores de prendas de vestir rematados por figuras humanas o zoomorfas. Colgantes, pectorales, collares, aretes, anillos, brazaletes y pulseras son otros objetos fabricados según estas técnicas. También confeccionaron objetivos rituales, como vasos, copas, ídolos, etc. Utilizaron como amuletos u ofrendas, que representan animales y figuras humanas, entre los que destacan estilizadas figuras antropomorfas, así como llamas y vicuñas. 


Restos arqueológicos 

En el aspecto arquitectónico, la cultura Chancay desarrolló núcleos urbanos de grandes dimensiones. Como material de construcción emplearon el adobe fabricado en serie en base a moldes y mezclado con piedra. La agricultura precisó obras de ingeniería hidráulica tales como terrazas, reservorios de agua y canales de regadío. Las ofrendas y ajuar funerario de pequeños poblados, donde los habitantes estaban asentados por oficio. 

Los principales centros de la cultura Chancay fueron: Pisquillo Grande, Pisquillo Chico, Lumbra, Zapallal, Puerto Chancay, Jecuán, Pancha la Huaca, Tronconal, Tambo Blanco, Pasamano y Laura que concentraron una población de artesanos. Comprendían sectores residenciales, ceremoniales y administrativos con pirámides, complejos de edificios, grandes plazas, cementerios, reservorios, terrazas de cultivo, etc. El acceso a las pirámides fue a través de rampas. Pisquillo Chico habría sido una compleja urbe de adobe. 

El sitio arqueológico de las Shicras consta de estructuras de piedra y tierra de hasta 9 m de altura y fue usado como centro ceremonial. Presenta ocho niveles y tendría unos 4 800 años de antigüedad. Añay es otro conjunto arquitectónico que se encuentra en Huayopampa, al este de Huaral.      
  

Conclusiones 

Podemos llegar a las siguientes conclusiones:

- La cultura Chancay desarrolló una cultura sofisticada que no era la réplica ni copia de ninguna otra cultura, aunque recibió la influencia de las culturas del norte de nuestro país.

- La cultura Chancay alcanzó una gran maestría en el manejo de los tejidos y las gasas, usando técnicas superiores a los desarrollado por los hombres de la cultura Paracas. 

- La cultura Chancay logró avances sorprendentes en el campo de la navegación al construir caballitos de totora y embarcaciones más grandes.

- La cultura Chancay pudo desarrollar una orfebrería fina en objetos de oro y plata, lo cual sugiere que sus orfebres alcanzaron una maestría admirable en el trabajo con metales finos. 

- La cultura Chancay también desarrolló una cerámica escultórica y fue la primera cultura en desarrollar la producción de sus ceramios en masa, algo admirable, ya que otras culturas no consiguieron la producción en masa. 

- La cultura Chancay desarrolló un arte abstracto que fue usado y expandido por el pintor Pablo Picasso, quien no reveló que su fuente de su estilo pictórico estaba en la cultura Chancay. 


Bibliografía

Cultura Chancay (2004) – Edgar Wiesse – Editorial Atenea pp. 25 – 68.
Culturas pre incaicas del Perú (2007) – Editorial El Comercio pp. 54 – 64. 
Del Busto José Antonio (1994) – Perú Pre – Incaico pp. 83 – 89.
Revista de arqueología “Arqueología y Sociedad” Nro. 12 - (2004) “Un acercamiento a la cultura Chancay y sus logros más destacados” pp.163-178.
Perú Prehispánico Kauffman Doig Federico (1989) “Cultura Chancay” pp. 180- 194

Sobre el autor:


Jesús Angel Béjar Apaza
es profesor de Ciencias e Historia del Perú en Nivel Primaria y Secundaria, Cursos de arqueología en la Facultad de Ciencias Sociales (UNMSM -2002- 2005), Astronomía en la Facultad de Ciencias Físicas (UNMSM .2002 – 05), Guía de Turismo en el Cepea (2005- 2008). Educación en el Pedagógico América (2018 -2021), Experto en temas de Paleontología (2019 - 2022).  Especializado en temas de Ecoturismo, escritor de Temas prehispánicos, divulgador científico y cultural.



19 mayo 2022

REVALORANDO LA CULTURA CHANCAY - JESÚS ANGEL BÉJAR APAZA

 


Introducción 

La cultura Chancay floreció en el Horizonte tardío poco después de la caída del imperio Wari y conquistada por el naciente imperio inca. Figura dentro de la cronología peruana, sin embargo, permanece a la sombra de muchas culturas y en más de una ocasión en el siglo pasado fue llamado “cultura menor”. Hoy sabemos que no fue una “cultura menor”, sino todo lo contrario fue una cultura que jugó un papel muy importante.

La cultura Chancay surgió en los distritos de Chancay y Huaral, y se expandió hasta el valle Chillón (los actuales distritos de Ancón, Puente Piedra y Ventanilla) y posiblemente a zonas cercanas a Cañete. Desarrolló una cerámica muy rica y variada y una textilería muy fina, en especial las “gasas” que alcanzaron una calidad semejante a los tejidos Paracas, a los cuales igualaron y después superaron. 

En el tema de arquitectura y agricultura consiguieron grandes logros, levantaron grandes pirámides truncas, casas de carrizos y de adobe, fueron una sociedad que vivía en armonía con la naturaleza y en sus ceramios no aparecen dioses feroces que pedían sacrificios humanos, pero sí tuvieron un culto lunar, lograron tierras productivas y chacras fértiles de las cuales no quedan muchas debido al intenso avance urbano que se ha dado tanto en Chancay como Huaral. En fin la cultura Chancay no deja de sorprendernos con los nuevos estudios arqueológicos que revelan que fue una sociedad más rica y sofisticada de lo que muchos creían. 

Breve historia de la cultura Chancay 

Esta cultura se desarrolló al norte de la ciudad de Lima, en los valles de Huara y Chillón, entre 1300 y 1450 d.C., pero también abarcó el valle de Pisco y otros lugares vecinos (Ancón y Ventanilla). 

Esta cultura es conocida por su especial estilo cerámico y por el refinamiento en su arte textil. Su cerámica también es conocida como Chancay o Negro sobre Blanco.

Puerto Chancay, Lauri, Jecuán, Pancha La Huaca, Pisquillo Grandes, Pisquillo Chico, Tronconal y Lumbra son algunos lugares que nos ha legado esta cultura, realizadas con diversas técnicas y materiales, entre los que podemos nombrar a la piedra, el adobe y el adobón.

Pese a que los hombres de la cultura Chancay nos han legado una enorme producción de su arte cerámico no contamos con la información necesaria para interpretarlos. 



Organización Social

La cultura Chancay estaba organizado o gobernada por curacas locales que tenían diferentes rangos dependiendo del valle o territorio que gobernaban. Los curacas y gente de alto rango practicaban la deformación craneana como una marca de status y se decoraban el cuerpo y posiblemente con tatuajes o pinturas faciales, sin olvidar que también se adornaron con collares, orejeras de cobre o plata. 

Los guerreros usaban símbolos y objetos semejantes usados por la nobleza, y posiblemente usaban ropas de finos textiles, que lucían pinturas faciales con símbolos marinos. Los principales símbolos usados por los hombres de la cultura Chancay eran de origen marino, esto incluye a las aves marinas como los zambullidores o los pelícanos (animales representados con mucha frecuencia en los textiles Chancay).  

Costumbres funerarias 

Los hombres de la cultura Chancay usaban fardos funerarios para enterrar a sus muertos. El difunto era colocado en posición flexionada y envuelto en una tela colorida con símbolos geométricos. Junto al cuerpo flexionado se ponía cáscaras y hojas que servían de relleno para darle forma de un paquete.

Sobre este fardo funerario se colocaba una falsa cabeza en la cual se pintaba un rostro y se le ponía una nariz de madera. Al lado del fardo se ponían cuchimilcos, chinas, platos, cántaros, canastillas, mates, utensilios para tejer, etc.  



Los famosos perros chinos 

Al principio se les llamaba perro chimú. Esta es una raza de perros prehispánica que vivió en la costa peruana. Es bastante conocida debido a la especial apariencia: solo tiene pelo en la cabeza y en la punta de la cola. 

Estos animales también participaban del ritual funerario, pues los perros eran enterrados en la boca de una tumba para, que, según la creencia, guiaran al difunto por el camino de la muerte. 

La cerámica Chancay

La cerámica Chancay estaba pintado con los colores blanco (para el fondo) y negro (para los diseños) y sus representaciones fueron muy particulares. En la cerámica Chancay podemos apreciar figuras de peces, monos, felinos, aves, etc.

Sus vasijas en su mayoría fueron modeladas, aunque usaron moldes. Los más comunes fueron los cantaros grandes con asas, platos, copas, representaciones de perros, camélidos, aves y frutas.

Por lo general los cántaros tenían representados en su cuello, una cabeza humana, esto fue el motivo principal por el cual recibe el nombre de “china”.

Existen también otros tipos de cerámica, de tipo ceremonial ritual que recibe el nombre de “cuchimilcos” y que representa a hombres o mujeres desnudos con el sexo bien definido. Los cuchimilcos tenían un tamaño que va desde unos cuantos centímetros hasta casi un metro de altura. 

Por lo general estaban representado de pie con las palmas de la mano hacia adelante como si estuviera orando. Los cuchimilcos fueron encontrados sobre el cuerpo de los difuntos, por esto se cree que su función fue “proteger a los muertos” o “proteger a las tumbas”, aunque es probable que también fueran amuletos u ofrendas vinculadas a la fertilidad y al culto de los antepasados. 

En un principio los cuchimilcos fueron hecho de forma de forma tosca y sin decoración, pero con el paso de los siglos adquirió una forma estilizada y con decoración de colores claros, rojos, variaba con cada grupo familiar que ofrendaba a su pariente muerto. 

Los personajes de la élite o grupo dominante eran enterrados a gran profundidad entre dos y tres metros de profundidad colocados en mucho esmero rodeado de especie de ajuar funerario, mientras que los personajes del pueblo eran enterrados casi a ras del suelo dentro de un fardo funerario con un pobre ajuar funerario. 

Los difuntos eran acompañados por unas muñecas de trapo o de cerámica cubiertas con ropa colorida, estas muñecas eran acompañadas con objetos que indicaba el oficio o actividad que tenía el difunto en vida, por ejemplo, si fue pescador era acompañado de un caballito de totora, si era un agricultor, era acompañado por una herramienta de labranza, etc. 
 

Sus tejidos 

La cultura Chancay destacó por su elevada producción textil, poco estudiado por los arqueólogos y aún queda mucho por estudiar. Según el historiador José Antonio la cultura Chancay fue una “cenicienta” injustamente olvidada por la arqueología peruana, y tiene razón para muchos arqueólogos Chancay fue puesta a la sombra de otras culturas tales como Mochica y Chimú, las cuales han sido ampliamente estudiadas al detalle y han generado muchos libros publicados y exhibidos en los museos más importantes del Perú y del mundo, mientras que Chancay fue relegada a un segundo plano.

                                                                                               
                                                                                                              Continuara …




Jesús Angel Béjar   Apaza es profesor de Ciencias e Historia del Perú en Nivel Primaria y Secundaria, Arqueología en la Facultad de Ciencias Sociales  (UNMSM -2002- 2005), Astronomía en la Facultad de Ciencias Físicas (UNMSM .2002 – 05), Guía de Turismo en el Cepea (2005- 2008). Educación en el Pedagógico América (2018-2022). Astronomía en la Facultad de Ciencias Físicas  (SPACE – UNMSM – 2003- 2006). Guía de Turismo en el Instituto Superior Cepea (2005 – 2008), escritor de   la revista Rumbos (2020) y Chasqui (2021).


16 febrero 2022

DE LOS AMARUS Y OTRAS CRIATURAS DE LEYENDA DEL ANTIGUO PERÚ - JESÚS ANGEL BÉJAR APAZA

 

Introducción 

En muchas culturas del mundo tienen mitos y leyendas donde aparecen serpientes de gran tamaño, aves gigantescas tan grandes que podían llevarse un niño, una mujer o un hombre adulto al vuelo y extraños reptiles gigantes son los protagonistas principales con los cuales lucharon los hombres hace cientos o miles de años atrás. Estos 3 diferentes seres míticos o de leyenda también aparecen en nuestros diversos grupos culturales de la Costa, Sierra y Selva del Perú y en algunos casos todavía se pueden apreciar que de tiempo en tiempo reaparecen para curiosidad de los medios de comunicación, y son motivo de preocupación para las tribus nativas, quienes conservan un recuerdo de todos los animales legendarios. 

En este artículo se presentará y analizará cada uno de estos 3 animales míticos o de leyenda de forma detallada, animales que a pesar del paso de los siglos aún mantienen una magia cautivadora, La Yacumama fue y aun es una de los reptiles más largos que se conocen en nuestro tiempo actual, las aves trueno tan grandes que hacen que un cóndor parezca un colibrí y extraños reptiles de los cuales se mantienen presentes y vivos en los mitos y leyendas, animales que vivieron mucho antes que llegaran los primeros hombres al territorio peruano y que han sobrevivido a la llegada a los primeros humanos, al avance territorial, y a la contaminación ambiental. Estos 3 animales representan la fuerza de la naturaleza y el conocimiento de un mundo perdido y desconocido del cual aún sabemos muy poco a pesar de los siglos transcurridos.

Las leyendas de las serpientes gigantes

Según las leyendas de los aguarunas, las serpientes gigantes llegaron a sus territorios de forma inesperada: “Fue cuando los aguarunas conocieron el dolor y el pánico, pues en la laguna Negra surgió una Panky (serpiente gigante) que salía de la laguna, reptaba por los bosques a cazar, a su paso destruía muchos árboles y los animales al verla quedaban tiesos del pánico, tan asustados que no se atrevían ni a mover ni un musculo y la Panky se los comía por montones. Cuando la Panky bramaba se podía escuchar a varios kilómetros a la distancia. Al principio los guerreros pensaron en enfrentarla, pero fueron vencidos, las lanzas se clavaban en su carne como pequeñas agujas y las flechas eran como pequeñas espinas, la condenada serpiente tenía la piel muy dura y devoraba a varios guerreros con mucha facilidad, nadie la podía vencer y aparentemente era invencible 




Este fragmento de la leyenda nos motiva a reflexionar acerca de la posibilidad de que las tribus de la selva del Perú convivieran con reptiles de gran tamaño, y figura en muchas leyendas que se conservan en las diferentes tribus no solo del Perú si no también de Brasil y otros países donde abundan los bosques frondosos. 

Cabe preguntarnos ¿Pertenece las serpientes gigantes y otros animales prehistóricos al campo de la fantasía o fueron seres reales que convivieron con los primeros grupos humanos? 

Las leyendas mencionadas líneas arriba no nos permiten afirmar o negar nada concreto, sin embargo, muchas culturas parecen guardar en sus memorias e historias seres gigantescos que convivieron con los primeros grupos humanos tanto de Sudamérica como de diferentes partes del mundo. 

En los mitos y leyendas de diferentes pueblos del mundo aparecen boas gigantes, aves descomunales y extraños reptiles desconocidos (¿dinosaurios vivos?) destruyendo sus casas y enfrentándose cuerpo a cuerpo con sus antepasados. En nuestro país también pasó lo mismo en los grupos culturales de la sierra y selva del Perú, estos mitos y leyendas los presentan como seres reales con tantos detalles que nos hace pensar que en verdad existieron tales seres gigantescos. 



Según la antropología peruana los “Amaru” eran serpientes gigantes que vivían diferentes partes de las montañas del Perú”. Los Amarus varían en tamaño y detalles y cumplen diferentes roles, que varían en cada pueblo o comunidad del Perú, dichas historias o leyendas se remontan a muchos siglos atrás, antes de la llegada de los españoles al territorio sudamericano. 
 


En los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega menciona que Túpac Yupanqui “observo en una montaña cercana a la zona de Abancay una serpiente tan grande que demoró muchas horas en cruzar de un extremo al otro de una quebrada”, se menciona en otro párrafo que Huayna Cápac encontró una serpiente de más de cincuenta pasos de largo”, sin embargo, ambos fragmentos no son muy conocidos ni divulgados en las diferentes versiones resumidas de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. 

Los verdaderos Comentarios Reales son grandes tomos con cientos de hojas que tomaría varias horas de lectura. De estos y otros libros que pude observar en la Biblioteca del Coricancha se conservan muchas historias desconocidas. 

Según la definición más conocida la palabra Amaru es de origen quechua y significa “serpiente”, “culebra de gran tamaño” o en aimara significa “Katari”, es el nombre que recibe una deidad representada como una “serpiente alada”, con ojos cristalinos, hocico rojizo, cabeza de llama, y una cola de pez. En la época incaica era considerado un símbolo de la sabiduría, esta es la razón por la cual los hijos de las Casas del Saber los “Yachay Wasikuna” se colocaba la imagen de dicho animal, un “ser totémico”. Amaro en aimara significa “duro”. 

Amaru es una deidad que se relaciona con la economía del fuego en las tierras o zonas agrícolas, simboliza la vitalidad del fuego que ayuda a la existencia del pueblo aimara.  Para otros pueblos el Amaru simboliza el agua que corre por canales de irrigación, ríos y vertientes y que hacen posible que las semillas del cultivo se conviertan en hortalizas. Además, se dice que todo aquello que compone la vida está escrito en las escamas del Amaru.
 
En Tiwanaku el Amaru se encuentra representado en un qalawawa o monolito de piedra, también se puede observar la figura de Amaru. La serpiente aparece cerca del dios central de la Portada del Sol “Tunupa”, eran seres muy presentes en la iconografía del edificio sagrado de Tiwanaku.

En Cusco es un personaje muy destacado en la cosmovisión andina, el Amaru representa el comunicador entre el cielo y la tierra, primero como “Illapa” o Rayo que va hacia la tierra luego como serpiente, agua, etc. El Amaru pasa del Hanan Pacha (Mundo Celestial) al Kay Pacha (Mundo presente) y después al Ukhu Pacha (Mundo Interno o madre Tierra). 

Es considerado una deidad más mental que real, como los chinos, mayas y los aztecas. Su representación fue como el de una serpiente alada, que pasa de un mundo a otro como un gran comunicador de los dioses incas (Pedro de Gamboa). También era usado como parte de los nombres incas, por ejemplo: Túpac Amaru, Amaru Yupanqui, etc. 
     


La Sachamama y la Yacumama 

Entre las tribus de la selva del Perú la serpiente sagrada era clasificada como: Sachamama o Yacumama.
 
Sachamama: Es la gran serpiente (boa) de la madre Tierra, era considerada la que trae la vida y abundancia, los Boras la consideraban como la mensajera que se conectaba entre el mundo presente y el mundo de los muertos o espíritus (mundo de abajo), por eso incluían a la Sachamama dentro de sus cantos y ceremonias principales. 

La Sachamama o “Serpiente de Tierra” aparece en culturas muy antiguas tales como Chavín, Nasca, Moche, y otras más. En todas estas culturas aparecen infinidad de veces cerca de otras deidades, y cumplían diferentes funciones como atraer las lluvias, dar fertilidad de la tierra, ser mensajero de los dioses, etc.

¿Yacumama o Titanoboa?

Es posible que la Yacumama guarde relación con la Titanoboa de Colombia.

Yacumama: Es la una serpiente semejante a la boa, pero mucho más grande, hallada en las aguas de los ríos y lagos. La Yacumama tenía un tamaño gigantesco (según los mitos y leyendas entre 40 y 60 metros de largo) y vive en la desembocadura del río Amazonas. La Yacumama es considerada como la “Madre de las aguas” que solo sale a tierra o se hace visible en los años más calurosos”. 

Según la tradición de las tribus de la selva del Perú “La Yacumama representa la vida de un bosque, si muere la Yacumama los animales que viven cerca del río o lago donde se refugia también mueren”. Curiosamente cada cierto tiempo aparecen noticias de grandes serpientes rondando en los bosques de las selvas del Perú. 

Existen registros donde se describen serpientes gigantes de más de 10 metros de largo, incluso los miembros del ejército del Perú se enfrentaron y mataron a una serpiente de 30 metros de largo en la década de los 80.

Recientemente se han encontrado los restos fósiles de la Titanoboa en Colombia, una serpiente que media entre 12 y 15 m. de largo. Sin embargo, en el Perú aún no se ha encontrado ningún esqueleto o hueso fósil de una boa de más de 10 metros de largo, esto dificulta el estudio paleontológico de la Yacumama.



Según los registros oficiales la serpiente (boa) más grande alcanza los 8 m de longitud, sin embargo, no debemos olvidar que algunas boas que pasan los 100 años alcanzan tamaños gigantescos. Si las serpientes de 30 metros son seres reales, cabe preguntarnos ¿Por qué no se han encontrado sus huesos o restos de piel en las zonas cercanas a los ríos o las desembocaduras donde viven? .

La respuesta más lógica seria por tres razones principales:

1.- Porque en la selva peruana los cadáveres rápidamente se malogran, se descomponen y desintegran en menos de dos días, un suelo como el de la selva es muy ácido, que debilita y desintegra los huesos en poco tiempo, este tipo de suelo dificulta la conservación o fosilización de los huesos de la gran serpiente. La conservación o fosilización es un proceso casi imposible de ser llevado a cabo en los estratos del suelo de la selva peruana. 

2.- Porque, aunque se conserven los huesos de un animal de gran tamaño, las lluvias torrenciales y la espesa vegetación cubriría con suma facilidad los afortunados huesos que hayan escapado a la destrucción del suelo ácido. Estos huesos estarían tan cubiertos de vegetación que su detección sería un golpe de suerte para los biólogos o paleontólogos que se aventuren a ir en su búsqueda.  

3.- Los huesos de dichas serpientes gigantes se encuentran en terrenos de difícil acceso, o con la crecida de los ríos pudieran ser fácilmente transportados y sus huesos dispersados en diferentes direcciones, perdiéndose así una valiosa evidencia física que avale su existencia.

Como se ha podido observar para que un cuerpo o sus huesos se conserve y sea descubierto deben pasar por una serie de factores favorables. No debemos olvidar que la mayoría de los restos de plantas o animales son devorados rápidamente por carroñeros, el clima caliente que descompone un cadáver en menos de 48 horas, esto dificulta mucho más el proceso de conservación de los huesos de la serpiente de gran tamaño mencionado líneas arriba.

A falta de pruebas directas (cuerpos o huesos), sólo nos queda analizar las pruebas indirectas que se encuentran en las narraciones antiguas y modernas que las mencionan con mucha frecuencia (tribus de la selva del Perú) y se les menciona como seres reales que lucharon con sus antepasados hace miles de años atrás. 

Para algunos biólogos la Yacumama guardaría relación con la Titanoboa, sin embargo, aún no se han encontrado restos óseos para poder comparar entre los dos, para otros especialistas la Yacumama sería una boa o pitón de gran tamaño. 

Por el momento la Yacumama permanece presente solo en el mundo de los mitos y leyendas de las tribus de las selvas de Perú, Brasil, Ecuador y Colombia y es necesario más estudios para aclarar si esta serpiente es un animal mítico o real, el tiempo y futuras investigaciones revelaran la realidad o falsedad de este animal de leyenda del cual sabemos tan poco. 

Las aves del trueno

Los nativos de Norteamérica más conocidos como “pieles rojas” mencionan en sus leyendas la presencia de “las aves del trueno”. Estas aves son descritas como aves de gran tamaño con alas tan grandes que generan vientos fuertes, con poderosas garras capaces de llevarse un niño, una mujer, incluso un hombre con suma facilidad. 

Para los Navajos, Hopi, Cheyenne, etc., eran conocidas como las Aves del Trueno, estas historias hasta más de cien años eran vistas por los hombres de ciencia como leyendas, exageraciones o fábulas para asustar a los niños, sin embargo, recientemente han aparecido informes y reportes a lo largo del siglo XX que han despertado una profunda curiosidad por las aves gigantes rapaces más grandes que las águilas o cóndores actuales. 
  
 

¿Aves del trueno, mito o realidad? 

Para poder comprender mejor a estas aves rapaces de gran tamaño son mito o realidad debemos estudiar sus orígenes. Estas aves rapaces vivieron en Norteamérica y Sudamérica del Mioceno al Pleistoceno y eran carnívoras, y a veces se alimentaban de carroña. Estas aves estaban emparentadas con los modernos cóndores y no guardan relación con otras aves rapaces diurnas, ni con los buitres del Viejo Mundo. 

Estas aves rapaces se extinguieron a fines del Pleistoceno, sin embargo, desde fines del siglo XVIII se han dado informes de ataques de aves gigantes semejantes a cóndores, estas aves atrapaban a niños, niñas y aún hombres con sus garras afiladas y se llevan a sus víctimas a las montañas donde tienen sus nidos o lugares de descanso. 



Las leyendas e historias de las aves rapaces de gran tamaño no son exclusivas de Norteamérica, también figuran en Sudamérica. En las tradiciones de Cusco y Apurímac las personas más ancianas contaban a mediados del siglo XX que “Hace mucho tiempo atrás bajaban de las montañas aves como cóndores o quizás más grandes que se llevaban niñas de 6 a 8 años y también a jovencitas entre sus garras hacia sus nidos que se ubican en las montañas más altas y nadie volvía a verlas de nuevo” (Tradiciones del Cusco antiguo - 1952). 
 
En la Sierra de Lima se cuenta una vieja leyenda: “y cada dos días bajaban de las montañas varias aves gigantes parecidas a cóndores que raptaban niños, niñas y aún personas adultas entre sus garras, a quienes nunca más volvían a verlas, y todos vivían, hasta que llego un cura que subió a las montañas y se enfrentó a las aves gigantes, en una batalla que duro 2 noches durante el cual salían rayos y truenos. Al tercer día se vio las aves se habían convertido en piedra y el cura también se había convertido en piedra, y ya no volvieron a aterrorizar a nuestro pueblo” (Tradiciones orales del pueblo de Huarochirí - 1970)

Sin embargo, por las características mencionadas en las leyendas, esas aves no pueden ser cóndores ni águilas andinas o Harpías, por las siguientes razones: 

- Los cóndores no tienen las garras ni las fuerzas para levantar un niño o una joven mujer y llevarlas hasta sus nidos, además el cóndor es carroñero no un ave rapaz, no posee un pico afilado como las águilas. 

- Las águilas andinas tienen una envergadura máxima de 1.60 m y las águilas Harpía tienen una envergadura máxima de 2 m. Ambas águilas pueden cargar a lo mucho un cordero o un perezoso de 8 kilos, pero un niño pesa entre 10 y 20 kilos y una joven mujer entre 50 o 60 kilos.
 

Es posible que las aves rapaces gigantes semejantes llamadas “Teratornitidos” no se hayan extinguido hace 10, 000 años atrás, sino que hayan sobrevivido muchos siglos más hasta nuestra época actual. El Teratornitidos más conocido y grande fue el Argentavis Magnificens, un ave rapaz de 6 m de envergadura.

Entre la década de los 40 y 80 los reportes sobre los ataques de los Teratornitidos continúan en Norteamérica, pero misteriosamente desaparecen en Sudamérica y no vuelven a escuchar ¿Acaso esas aves rapaces gigantes habían desaparecido totalmente en Sudamérica?, es probable que sí. 

Sobre los extraños reptiles gigantes que aparecen en las leyendas de las antiguas culturas del Perú se describirá en la próxima edición de este artículo.
                                                                                                       (Continuara) …












Jesús Ángel Béjar Apaza

Es profesor de Ciencias e Historia del Perú en Nivel Primaria y Secundaria. Cursó arqueología en la Facultad de Ciencias Sociales (UNMSM -2002- 2005), Astronomía en la Facultad de Ciencias Físicas (SPACE - UNMSM. 2003 – 2005) . Guía de Turismo en el Cepea (2005- 2008).  Educación en el Pedagógico América (2018 -2021). Especializado en temas de Ecoturismo, escritor de temas prehispánicos y arqueológicos, divulgador científico. Escritor de las Revistas Rumbos y Chasqui.     





 



16 diciembre 2021

CULTURA LIMA, EL LEGADO OLVIDADO DE LA CIUDAD DE LIMA - JESUS ANGEL BEJAR APAZA



Introducción  

La cultura Lima se desarrolló aproximadamente entre los años 100 y 650 d.C., fue contemporánea con los Moche y los Nasca, y se expandió por la costa central, entre los valles de Chancay y Lurín. Esta cultura está caracterizada por sus grandes edificios construidos con adobes hechos a mano, así como su fina cerámica policroma decorada con diversos motivos: serpientes, motivos marinos y formas geométricas.

El área de la costa central donde se asentaron los hombres de la cultura Lima, cuenta con un clima benigno, ni muy caluroso, ni muy frío, en ese entonces la zona de la ciudad capital presentaba zonas ricas en humedales, lomas, ricos valles y zonas marinas rica en flora y fauna marina.

Los cementerios y numerosos entierros nos indican que presentaban caracterices particulares, las construcciones levantadas por los hombres de la cultura Lima presentaban formas semejantes a pirámides truncas, con zonas de poder central claramente diferenciada. Los valles de Chillón, Rímac y Lurín fueron los que más edificios de la cultura Lima presentan. 

Si bien es cierto a principios del siglo XX, se podían encontrar en toda la ciudad de Lima más de 300 huacas en varios distritos. Actualmente quedan poco más de 60 huacas, aún con esta pequeña cantidad, las huacas tienen el poder de revelarnos muchos misterios y nos pueden enseñar más sobre los pobladores que vivieron y levantaron edificios sagrados semejantes a las pirámides llamadas por lo general como “Pirámides truncas”, son un tesoro de información aún por descubrir.  



Etimología 

La palabra “Lima” viene de la voz quechua “Rimaq”, que significa “Hablar”, “Conversar”, esta palabra guarda relación con la palabra “Rimaq Mayu” que significa “Rio Hablador”.  

Geografía  

La cultura Lima se ubicó en la actual ciudad de Lima y abarcó los tres valles principalmente cerca de los ríos Chillón, Rímac y Lurín, estos valles se encuentran en la costa central del Perú.   Sin embargo, la evidencia de la cultura Lima también puede apreciarse en la zona costera de Ancón, y algunos rasgos llegaron hasta parte de Chancay. 





La cultura Lima ha sido poco estudiado por la arqueología peruana y aún es mucho lo que se conoce sobre ella. Sin embargo, en las últimas décadas varios arqueólogos han retomado los estudios sobre la cultura Lima y están encontrando más de una sorpresa cultural, elementos que se creían exclusivo de la cultura Moche o Nazca, estos hallazgos le están devolviendo su rol de cultura destacada e importante y ya no se les ve como una “pequeña cultura” que se asentó y desarrollo en algunos distritos de Lima, idea que es incorrecta como veremos en las próximas ediciones de este artículo. 

Los hombres de la cultura Lima florecieron entre los 100 y 650 d.C en la misma época que Roma gobernaba sobre el Mediterráneo, en que Egipto se convertía en una provincia cristiana, cuando en la India se daba la “Edad de Oro” del imperio gupta y el budismo se expandía por varios reinos poderosos de la India. La dinastía Han gobernaba sobre China, la cual y estaba ya completamente unida. 

En Norteamérica Los Delaware eran el pueblo más poderoso entre los pieles rojas. En América Central, los mayas se encontraban en un apogeo semejante al Renacimiento Italiano que se daría en Europa varios siglos después, estaba en su mayor apogeo el “Período Clásico”, los astrónomos mayas comenzaban a elaborar su Calendario de la Cuenta larga. 

Iconografía 

La cultura Lima tuvo una rica iconografía que es sencilla, y al mismo tiempo compleja. Los principales motivos iconográficos fueron las imágenes de las “serpientes con cabeza triangulares” cuyos cuerpos tenían forma de zigzag, un ser sobrenatural sonriente y un pulpo de la especie “Octopus sp”. 
Su principal fuente de inspiración debió ser el mar, y los seres marinos posiblemente fueron tomados como “dioses” o “seres míticos” poderosos que daban vida y abundancia en la pesca y las actividades agrícolas en los 3 valles de Lima. 
 


La cerámica Lima ha sido organizada en dos estilos: Interlocking o Playa Grande, y el Maranga. 

- Interlocking: En este período los Lima fabricaron ceramios de color rojo, negro y blanco, y presentaban seres en forma de serpientes entrelazadas con elementos geométricos. 

- Maranga: En este período los Lima fabricaron ceramios que tenían un fondo anaranjado en el cual aparecía un nuevo color gris, otros colores fueron el negro y el blanco. Este tipo de cerámica se caracterizaba por tener volutas, círculos y triángulos. 

- En 1964 Patterson organizó cronológicamente la cerámica Lima en 9 fases, lo cual nos revela que los Moches y los Nazca no fueron los únicos que pasaron por 8 diferentes fases. 



Otras características peculiares de la cultura Lima fueron: 

Las técnicas de construcción, básicamente dos: 
- El uso del “tapial”, el cual era elaborado con grandes adobes o adobones de barro apisonado.

- El uso de “adobes pequeños” que eran elaborados en forma semejante a libros, y colocados tan unidos que muchos arqueólogos han llamado la técnica del “librero” porque parecen libros colocados sobre estantes. 

- El diseño de edificios monumentales, nos muestra una cultura muy rica y compleja. Estos edificios estaban estructurados en torno a plazas y una zona habitacional adyacente (una especie de viviendas ubicadas a un lado del edificio monumental, cuya función sigue en estudio).

- Las costumbres funerarias fueron igual de únicos y originales, a diferencia de los gobernantes Moches o los Nasca que enterraban a sus muertos cubriéndolos con finas ropas o tejidos de colores brillantes y diseños complejos y objetos de oro y plata.  Los entierros Lima eran sencillos, los cuerpos se presentan en forma extendidos cubierto de burdos tejidos, sin objetos de oro o plata y con poca cerámica al lado de los fallecidos. 



- Después de cubrir el cuerpo con telas sencillas, eran envueltos en dos o tres telas y amarrados a una especie de camilla con forma de escalera hecha de troncos o cañas. En el cementerio era puesto boca abajo con la camilla sobre la espalda ¿Por qué ponían el cuerpo en esta posición?, es una pregunta destinada a quedar sin respuesta en nuestro tiempo.

- En 1952 el arqueólogo Luis Stumer encontró en Playa Grande cuerpos cubiertos con sus telas, con collares de piedras semipreciosas, también había loros de coloridas plumas y cerámica fina. La presencia del loro nos revela que los Lima tuvieron un contacto comercial con la selva, en Caral habia un comercio entre costa, sierra y selva.

- En 1993 el INC (Actualmente es llamado Ministerio de Cultura) excavo en Cerro Culebras un cementerio y encontró más de 40 entierros, dentro de las envolturas textiles se hallaron mazorcas de maíz morado, collares de spondylus, pequeñas esterillas y atados de cañitas.

En el periodo Interlocking los cuerpos eran enterrados boca abajo con la camilla sobre sus espaldas y en la segunda fase eran enterrados boca arriba con la camilla abajo. Tiempo después apareció el estilo Nievería en el Horizonte Medio, la forma de entierro cambio mucho, los cuerpos fueron enterrados con las piernas flexionadas y ya no se usaron las camillas de troncos o cañas. Esto puede ser apreciado más claramente en Cajamarquilla. 
        



Principales asentamientos fueron: 

En el valle Chancay: Cerro Trinidad.
Zona seca del valle seco de Ancón: Playa Grande.
En el valle Chillón: Cerro Culebra, La Uva, Copacabana.
En el valle Rímac: Maranga (distritos de San Miguel y alrededores), el cual fue un enorme complejo arquitectónico, considerado el más importante de las últimas fases de la cultura Lima, uno de los más destacados la “Huaca San Marcos”; el complejo de Cajamarquilla y la pirámide de Nievería, ambos en el distrito de Lurigancho-Chosica. Mangomarca en el distrito de San Juan de Lurigancho; la Huaca Pucllana o Juliana de Miraflores, y otras más.




En el valle de Lurín: El viejo templo de Pachacamac, la más antigua construcción del santuario de Pachacamac.

Esta lista de los sitios de la cultura Lima que parecen muy abundantes, son sólo un puñado de huacas sobrevivientes. A principios del siglo XX, existían en Lima más de 300 huacas, ya en el tiempo de Julio C. Tello (1940 – 1950) se fueron perdiendo irremediablemente para la ciencia y la arqueología en especial decenas de huacas, para mediados de la década de los 80 aún se pueden apreciar unas 100 huacas, en la actualidad no quedan ni 70 huacas en toda la ciudad de Lima, una perdida que nos debe poner a reflexionar sobre el avance urbano y el crecimiento descontrolado de las poblaciones nuevas que han invadido y destruido las zonas arqueológicas, causando su colapso y perdida. 



Sobre los primeros estudiosos de la cultura Lima, sus etapas de desarrollo, sus creencias y otros puntos más tocaremos en las próximas ediciones de este artículo que busca develar los misterios de la arqueología e historia de nuestro siempre largo y riquísimo desarrollo prehispánico que los peruanos debemos conocer poco a poco.   
                                                                                                      
Continuara …



Jesús Ángel Béjar Apaza 

Es profesor de Ciencias e Historia del Perú en Nivel Primaria y Secundaria. Cursó arqueología en la Facultad de Ciencias Sociales (UNMSM -2002- 2005), Astronomía en la Facultad de Ciencias Físicas (SPACE - UNMSM. 2003 – 2005) . Guía de Turismo en el Cepea (2005- 2008).  Educación en el Pedagógico América (2018 -2021). Especializado en temas de Ecoturismo, escritor de temas prehispánicos y arqueológicos, divulgador científico. Escritor de las Revistas Rumbos y Chasqui.


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