TRADUCE APUNTES A CUALQUIER IDIOMA

15 abril 2020

LUMBRA. UN ASENTAMIENTO DE LA CULTURA CHANCAY CON ARTE RUPESTRE - JORGE ALVINO LOLI (urp-unmsm) Y KEVIN GUILLERMO MAGUIÑO (UNMSM)




Lumbra. Un asentamiento de la cultura Chancay  con arte rupestre

Jorge Alvino Loli (URP-UNMSM)[1]
Kevin Guillermo Maguiño (UNMSM)[2]

1. RESUMEN

Los Chancay[3] fueron gente que habitaron la costa central andina cuyo desarrollo cultural pudo darse entre los períodos arqueológicos conocidos como Horizonte Medio (700 d.C) hasta el Horizonte Tardío (1533 d.C.) de la cronología arqueológica peruana; durante este tiempo se extendieron por distintos valles (incluyendo el que dio origen a su nombre inicial: Chancay) al norte de la actual ciudad de Lima, y alcanzaron a establecerse desde el litoral hasta pisos geográficos más allá de 1000 msnm. Consideramos que en este tiempo y espacio lograron desarrollar diversas formas de expresiones culturales y lograr edificar grandes asentamientos poblados aún no suficientemente investigados. La presente nota trata sobre el asentamiento chancay conocido como Lumbra en donde se ha registrado evidencias de expresiones rupestres, específicamente las llamadas “cúpulas” o concavidades trabajadas sobre rocas.

2. INTRODUCCIÓN

Los principales asentamientos de las sociedades Chancay en el valle fueron los siguientes: Laure, Pancha La Huaca, Miraflores, Pisquillo Chico, Portillo, Saume, Lumbra, Quilca y Santo Domingo, entre otros. En estos asentamientos por lo general existen sectores diferenciados espacialmente destacando sus cementerios y conjuntos de edificios de aparente función residencial (por su escala humana y organización de sus habitaciones). Otra característica casi general reside en la aparente necesidad de que, al menos los asentamientos más importantes, tenga sus propios edificios con rampa central en donde al parecer ocurrirían actividades necesarias para la correcta gestión y funcionamiento del sitio; sin embargo una particularidad presente en muchos de estos asentamientos es la presencia de arte rupestre, en este caso asociado a edificaciones o espacios socialmente importantes.

Para la disciplina arqueológica la investigación sobre la evidencia rupestre plantea muchas problemáticas, es sin duda una de las áreas con mayores carencias en cuanto a información y métodos de análisis. Una de las mayores dificultades radica en la reconstrucción cultural y funcional de la roca debido a la casi imposibilidad de encontrar un contexto intacto. Para nuestro estudio nosotros hemos considerado cinco niveles de análisis: a) el emplazamiento geográfico ambiental, b) la asociación arqueológica cercana a la roca, c) la configuración formal de la roca, d) la consistencia material y, e) la expresión cultural representada. También es necesario aclarar, para evitar confusiones, algunos términos que usaremos:

Forma. Apariencia externa de algo. La forma visual considera ancho, alto y profundidad, además de línea, proporción, etc. (Hesselgren 6).
Figura. Forma visual que se experimenta simultáneamente como un todo. (Hesselgren 30).
Perfil. Es la arista perimetral de un plano o un volumen; sirve para identificar la forma de un objeto. (Ching 36).
Imagen. Representación visual de algo real o imaginario. El diseño es una imagen ideada, es decir una representación que expresa ideas en su forma.
Faceta. Cara o superficie de un poliedro o volumen, generalmente delimitado por una arista o perfil.

Planteadas estas consideraciones se puede abordar (en general) el estudio preliminar de las rocas existentes en Lumbra.

3. LUMBRA
A) Medio geográfico ambiental

Lumbra se ubica en la margen derecha del valle medio del río Chancay, en la desembocadura de la gran quebrada que lleva su nombre y que forma un amplio cono de deyección en su encuentro con el río. Su acceso (18L0275597, 8740192) se ubica a la altura del km 22.5 de la carretera que une Huaral con Acos, la cual corta el asentamiento en su extremo sur. Una característica importante es su emplazamiento inmediato con este tipo de componente de la geografía (una profunda quebrada que a veces se activa) el cual existe en otras partes de la costa central, el investigador Herman Buse comparaba este entorno geográfico con otros similares en otros valles como el de “Jicamarca en el Rímac, o la de Soccos en el Chillón” (Buse, 1962: 213)[4].

El terreno original está conformado por granodiorita en descomposición fuertemente asentada con barro y mezclada con grandes rocas arrastradas desde los cerros Lumbra, Gorgona y La Mina; la quebrada, la cual alcanza varios kilómetros de profundidad, ha sufrido otras modificaciones naturales como la erosión de la original capa superficial geológica por parte de aluviones y fuertes venidas de agua desde interior de la quebrada, de esta manera se forman hondos canales naturales que se reactivan en épocas de lluvia y producen inundaciones, estos canales poseen capas arcillosas y en la parte central y más baja de la quebrada forma un profundo canal. 

Sobre este contexto comenzó a edificarse el asentamiento sobre una superficie horizontal de casi cuatro kilómetros cuadrados, adaptándose y adaptando el terreno en respuesta a sus particulares características (asolamiento intenso, confluencia de vientos, descensos aluviónicos y cambios de dirección en el río)[5]. El planteamiento de adaptación no sólo incluyó la consolidación de terreno seguro sino la implementación de sólidas defensas compuestas por murallas con áreas de mantenimiento y producción agrícola, además de un manejo de las aguas correspondiente en virtud a su importancia a esta altura del valle.

Es importante considerar este contexto geográfico pues las quebradas son terrenos en donde confluyen afloramientos rocosos o cerros y configuran un área cóncava, alargada y debido a la erosión por la humedad o el agua, inestable[6]. Las quebradas más grandes en la cuenca del Chancay a pesar de estar secas durante la mayor parte del año, debido a las lluvias en la sierra atraen en invierno desde ligeras escorrentías hasta grandes aluviones en verano durante el llamado Fenómeno del Niño. Las más grandes son las de Lumbra, Platanal, Portillo, Quinquin, La Mina, Montura, Orcón y La Esperanza.

El asentamiento chancay de Lumbra, a pesar de su destrucción actual, es uno de los más grandes y complejos de la cuenca. Algunos investigadores ya lo habían estudiado en virtud a su ubicación e importancia el alemán Hans Horkhemier la describe como:

“Extensa población con templete, gran recinto de piedra, alto muro divisorio y camino epimural. En otros sitios hay grandes grupos de viviendas, depósitos, cementerios, y una atalaya. En la pampa, la hoyada principal (Quebrada Garganta) y otra vecina se encuentran restos relativamente bien conservados de un sistema hidro-agricola: andenes, campos aterrazados, un canal matriz con muchos ramales, reservorios y dos fuertes diques (uno de terrones de yapana), que servían de protección contra huaycos” (Horkheimer, 1965).

De esta manera es importante comprender la importancia del entorno geográfico y las particularidades del área de emplazamiento; en los valles costeños, principalmente en la llamada chaupiyunga, son constantes, en época de lluvias de la sierra, la irrupción de aluviones por profundas quebradas laterales y su consiguiente perjuicio a los terrenos cultivables cuando no a los poblados. Lumbra se encuentra inmerso en este contexto y sin embargo logró consolidar un asentamiento, al parecer, durante varios siglos. El cálculo de los tiempos de lluvias, cosechas y otros eventos asociados a la producción agrícola debió ser de vital importancia. 

También hay que considerar que en el pasado los grandes campos del saber y la acción humana se encontraban profundamente vinculados y no separados como lo entendemos hoy; por ejemplo la política y la religión tenían motivaciones generalmente dependientes; lo mismo sucedía con la ciencia y el arte y todos aquellas lógicas que hoy nos parecen contrarias formaban parte de sistemas íntimamente vinculados.

B) Asociación arqueológica
El asentamiento

Sobre este contexto comenzó a edificarse el asentamiento sobre una superficie de casi cuatro kilómetros cuadrados, adaptándose y adaptando el terreno en respuesta a sus particulares características (asolamiento intenso, confluencia de vientos, descensos aluviónicos y cambios de dirección en el río). El planteamiento de adaptación no sólo incluyó la consolidación de terreno seguro sino la implementación de sólidas defensas y áreas de mantenimiento y producción agrícola, además de un manejo de las aguas correspondiente en virtud a su importancia a esta altura del valle. La gran mayoría de estas edificaciones fue lograda con roca canteada de cerro y argamasa arenosa aunque existen algunos recintos construidos puntualmente con tapias.

Existen pocas descripciones generales sobre el sitio, entre ellas Frederick Engel, escribe que “Lumbra es el mejor ejemplo que tenemos en cuanto a aun gran complejo de huertas alimentadas por un canal que todavía existe y en donde han sobrevivido algunos edificios de control, además de los sectores de la vivienda (…) Las viviendas se subdividen en cinco unidades y cubren unas 12 Has; las rodean sectores agrícolas de 65 Has. Son casas con muros de piedra (Engel, 1987: 152).

Algunos han planteado algunas sectorizaciones que podríamos considerar urbanas; de esta forma Buse plantea las siguientes:

El primer sector lo postula como “Casa del curaca, o jefe político de la comarca” (Buse, 1962) Este edificio es probable que Horkheimer lo mencionara como “Templete” (Horkheimer, 1965:45)

El segundo sector tendría funciones religiosas debido a la existencia de un edificio categorizado como “gran templo”, además de “varios templetes” (Buse: 1962; Marussi, 1984; Colán y otros, 1935):

Un tercer sector se avocaría a la producción con todos los edificios dedicados a su proceso: depósitos, terrazas, andenes, etc. todo lo que un “centro agrícola” necesita.

Los edificios

En un análisis urbano preliminar nosotros hemos identificado varias zonas, cada una con distintos sectores; en uno de estos sectores, perteneciente a la zona sur, cabe destacar algunas edificaciones que nos permiten asociarla con funciones político religiosas de las sociedades Chancay y el Tawantinsuyu:

“El sector 17 corresponde a un conjunto de edificios delimitados por un cerco cuadrangular de altas tapias que delimitan un área de aparente función administrativa ceremonial, con grandes edificios, uno de los cuales orientado hacia el este presenta plataforma con rampa central, siendo inmediato a un gran volumen en el que probablemente se encuentre enterrado otro edificio similar…” (Alvino 2013: 161).

Marusi encuentra una interpretación ideológica al diseño urbano de este sector de Lumbra:

“Así pues como primera hipótesis se puede señalar que este complejo de edificaciones y espacios, más que cumplir con específicas funciones utilitarias, servía para incrementar las connotaciones de lo laberíntico y de lo misterioso que se asociaban con las prácticas mágico-religiosas… En cuanto al cerco del tapial que rodea la huaca, además de cumplir con una función utilitaria fe protección, nos señala también la existencia  de un símbolo de carácter selectivo en el acceso a los lugares más impregnados de sacralidad… la máxima concentración de formas y espacios relacionados a las funciones rituales mágico-religiosas se encuentra –a su vez- en la parte más elevada de la ciudad, que en este caso resulta ser la parte superior de una pirámide artificial y por tanto, resulta este lugar el más marcadamente simbólico en poder y sacralidad.” (Marussi 1984).

Esta descripción de Marusi se asocia a un área delimitada por altos muros de tapial en cuyo espacio interior existen algunos edificios, uno de los cuales es un edificio con rampa central, el cual lo asocia a muchos similares que existen hemos registrado en otras partes del valle; dentro de una tipología formal tentativa existe en Lumbra un edificio con rampa de tipo C1 que corresponde a rampas únicas (Alvino, 2013).

El sector residencial urbano central del asentamiento, se articula en una planimetría ortogonal, con elementos urbanos como una plaza rectangular, entre estos edificios existen grandes rocas a modo de mesas o lugares de trabajo de molienda.

Buse también plantea la existencia de “puestos de observación para vigilancia militar”, incluso existe un  cerco circular, de piedra pircada, con nichos. Existen áreas de depósitos de basura urbana sobre las laderas periféricas de los cerros, entre la fragmentería cerámica allí encontrada destaca los tinajones de boca ancha con paredes gruesas, con un reborde finamente trabajado hacia fuera, como labio que remata en arista. De color rojo, es cerámica doméstica. Sin embargo en el área residencial destaca el Negro sobre Blanco. Buse señala que existe una Fase de Lumbra, contemporánea a las del valle bajo, pero no cabe duda, como

Finalmente, según Casaverde G. y López S. (2010: 89 Fig. 2d-2e) existen en Lumbra dos kanchas Inka sugiriendo implícitamente una ocupación final del Tawantinsuyu; la importancia de Lumbra en la ideología local se habría mantenido incluso hasta 1939 cuando el Convento de Santo Domingo recibió de Francisco Pizarro las tierras de Palpa hasta Lumbra (Ipinze 1991: 244) y se aceptó la Vicaría de Santo Domingo en el Pueblo de Lumbra, instituyendo a Fray Melchor de los Reyes en 1559, con dos frailes dominicos” (Ipinze 1991: 244).

Infraestructura agrícola

Además en Lumbra existen canales de roca que descienden desde la parte oeste de la quebrada hasta la parte baja de la misma asociada a un camino amurallado en muchos tramos, así como una fina andenería de largos tramos. Hacia el oeste, en las laderas, se encuentran una serie de andenes irrigados por un canal que venía de las quebradas del este. En los cerros oeste también existe la parte mejor conservada de una muralla de piedra que en algunos casos alcanza tres metros de ancho y alto.

El control del agua ha sido muy importante en las sociedades yungas agrícolas, la distribución y canalización de la misma podría asegurar una segura producción de alimentos y la salud permanente de la población. En Lumbra existen canales de piedra que aprovechan el emplazamiento de Lumbra (en una especie de terraza aluviónica) para subdividirse y proveer de agua al asentamiento y además aprovecharse para el cultivo de los terreno valle abajo. De esta manera el canal desciende desde la parte oeste de la quebrada hasta la parte baja de la misma asociada a un camino amurallado en muchos tramos, así como una fina andenería de largos tramos.

Hacia el oeste, en las laderas, se encuentran una serie de andenes irrigados por un canal que venía de las quebradas del este. En los cerros oeste también existe la parte mejor conservada de una muralla de piedra que en algunos casos alcanza dos metros de ancho.
Como evidencia de las edificaciones para el control de las aguas y su mantenimiento se pueden citar los siguientes vestigios:

1) Terrazas escalonadas en el declive la pendiente de la quebrada.
2) Andenes construidas de piedra campestre, de largos tramos y angosta ancho
3)  Presas de agua, construidas con bloques de llapana (deposición endurecida de las aguas) “una recta que, parece, cedió a la presión del volumen retenido, y otra curva, con canal de desagüe bajo control. Ambas fueron de hasta cinco metros de alto y anchas como el doble de su altura. Solo en parte se conservan, hacia el lado de los cerros del Noroeste” (Buse, 1962: 215).
4) Canales de agua. Principalmente un canal que viene de valle arriba de varios kilómetros de largo el cual “entra a la quebrada dando una curva cerrada, donde parece perderse, pero los testimonios de antigua vegetación lo revelan bajo gruesa capa de material rodado” (Buse, 1962).
5)  Reservorios alimentados por los canales destinados al riego de las terrazas.

   




  
Dibujo 1. Mapa de ubicación de algunos de los muchos sitios Chancay en el valle del mismo nombre. Lumbra aparece en el extremo superior derecho ya en un área geográfica de valle medio.




  
  
Foto 1. Fotografía aérea de Lumbra (servicio Aerofotográfico Nacional 1945). Sólo se distinguen los sectores al sur del complejo asentamiento, principalmente aquellos que están encerrados dentro de una gran muralla delimitante y los andenes al oeste y la quebrada al este. Se distinguen edificios de función probablemente doméstica y grandes conjuntos encerrados en cuadriláteros de altos tapiales.

  



   Dibujo 2. Plano esquemático de la zona A de Lumbra (sur) en el contexto geográfico en el que la quebrada confluye con el valle medio. La muralla delimita una extensión triangular en donde existen hasta 5 sectores (algunos desaparecidos). El sector D corresponde a edificios importantes (edificio con rampa central, plataformas escalonadas encerradas en un cuadrilátero de tapia) asociadas al área donde existe una mesa con concavidades con visuales hacia la naciente de la quebrada.



 Foto 2. Plaza cuadrangular en la zona central de Lumbra.


 
  
Foto 3. Fotografía de un depósito cilíndrico bajo el nivel del suelo. Muchos de estos depósitos evidencian funciones domésticas en varios lugares del asentamiento.


  
Foto 4. Fotografía hacia el este. En primer plano una hoyada delimitada por muros, después las chacras que invaden actualmente el área arqueológica y, finalmente el cerro Gorgona y a la derecha la apertura del avalle de Chancay



Foto 5. Fotografía hacia el suroeste. Notable muralla de roca que divide sectores y niveles en Lumbra.





  
Foto 6. Fotografía del estado actual del gran muro de yapana al norte del asentamiento.



 Foto 7. Antigua fotografía de un muro de yapana que servía de protección ante la activación de la quebrada. Fuente: Buse, H. 1962:200-201.


  
Foto 8. Fotografía hacia el noroeste del sector inmediato al cercado cuadrangular. Las bases de edificios en planimetría ortogonal siguen un orden planificado en igualdad del espacio. Como hipótesis planteamos como sector de tratamiento de productos el área de recintos sin techo aparentemente. Atrás se aprecia el gran muro divisorio de todos estos sectores.

 
  
Foto 9. Fotografía hacia el noroeste del sector inmediato al cercado cuadrangular. Las bases de edificios en planimetría ortogonal siguen un orden planificado en igualdad del espacio. Como hipótesis planteamos como sector de tratamiento de productos el área de recintos sin techo aparentemente. Atrás se aprecia el gran muro divisorio de todos estos sectores.


   
Foto 10. Plataforma superior con rampa. En la parte posterior patios con muros bajos.

 

Foto 11. Plataforma superior con rampa a punto de colapsar y piso destruido por excavaciones.


  
Foto 12. Fotografía de un gran espacio abierto de planta cuadrangular en uno de los sectores norte de Lumbre. Los muros perimetrales son de roca anteada y adobes; el ingreso se ubica hacia la esquina suroeste.





Foto 13. Fotografía panorámica de la quebrada.

 

 Foto 14. Fotografía de dos batanes alineados y con huellas de desgaste y erosión. Indicadores de molienda de grano en Lumbra.
  
  
Foto 15. Fotografía de un batán cortado con una mano de moler


4. EVIDENCIAS RUPESTRES

En Lumbra hemos encontrado evidencias de trabajo rupestre en distintos sectores del sitio. Hemos podido reconocer concavidades o “cúpulas” dentro de la literatura arqueológica. En esta ocasión expondremos cinco rocas de distintas características pero bajo esta tipología. Similar a Lumbra existen otras manifestaciones rupestres en la cuenca, por ejemplo en la misma margen derecha a 12 kilómetros valle arriba en el sitio de Chala y Totoral, así como en la quebrada de Orcón, que desemboca en la margen izquierda del valle, en el sitio de Pisquillo Chico, Quilca, Huanchuy y Pacaybamba.

ROCA 1

Contexto formal.
La ubicación de esta roca es dentro de un sector edificado e identificado por nosotros como Sector D, al interior de la Zona Sur de Lumbra, la cual se caracteriza por edificios diferenciados en forma y función. En particular este sector incluye un cerco de planta rectangular construido en tapia que encierra edificios importantes, especialmente un Edificio con rampa Central que ha sido asociado a funciones políticas y religiosas. La roca si bien se encuentra fuera de este límite se encuentra muy cerca de un posible acceso al mismo y su visibilidad no se interrumpe por ningún muro, sino que se asocia a alineamientos de rocas y muros bajos. Complementariamente la roca se emplaza en un lugar desde donde se puede controlar visualmente la apertura de la quebrada, hacia el norte. Anteriormente esta roca había sido identificada por Herman Buse (1962) y Teodoro Casana, este último incluso publica una foto oblicua de la misma y la describe como “horario solar y lunar…” (Casana, 1976:152).

En el extremo este del gran sector rodeado por la muralla (ver croquis) se emplazaba una gran roca a modo de mesa. Buse ya infería su funcionalidad al diferenciarla de otras rocas del lugar al caracterizarla como: “perfectamente lisa con algunos hoyos de imprecisable finalidad, se ofrecía a quienes en torno a ellos trabajaban a un altura cómoda y apropiada como de una mesa”. (Buse, 1962: 217). La gran pieza lítica es posible que haya funcionado como una mesa o altar, pues posee una gran área plana trabajada en alisamiento y con gran cantidad de incisiones y líneas que cubren la totalidad de los más de dos metros que tiene, este tipo de trabajo corresponde a las piedras conocidas con “pocitos” los que en este caso se interconectan con líneas incisas y en un solo sentido. Es un trabajo diferente al resto de petroglifos, y es posible que, a pesar por lo menos dos toneladas, haya sido trasladada de la quebrada.

Estructura material.
La roca es granodiorita típica roca plutónica de las quebradas del valle. Mide aproximadamente 2.30 m de largo, 1.6 de ancho y 1.20 m de alto. La faceta trabajada fue probablemente resultado de la partición de la roca la cual ha sido girada y emplazada sobre sus cantos convexos para exponer la faceta hacia arriba en orientación hacia el cielo. Algunas huellas de percusión y rajaduras en los bordes revelan el proceso de partición. Las “cúpulas” fueron producidas por percusión suave y son de poca profundidad, salvo una ubicada en el centro de la faceta quizá modificada posteriormente. Debido a la densidad de la roca debe estar pesando más de 7 u 8 toneladas.

Expresión cultural.
Son setenta y tres concavidades de hasta 3 tamaños:
Mayor (aproximadamente de 8 cm de diámetro), ubicada en el centro de la faceta.
Medianas (aproximadamente de 5 cm de diámetro).
Pequeñas (aproximadamente de 2 cm de diámetros).
Estas concavidades parecen estar agrupadas en “alineamiento” estructurados a partir de puntos de inicio desde una concavidad media.

Una característica importante de esta roca y que la hace única en su tipo en esta parte del valle es que presenta, no solamente una superficie casi completamente plana y lisa, sino que existen estrías o pequeñas acanaladuras que podrían hacer más complejas las agrupaciones que hemos mencionado, pues mientras las agrupaciones forman curvas abiertas o sinusoides, estas estrías parecen agruparlas en línea recta.

Es de notar otra roca menor esferoide que se encuentra al noroeste y casi tocando esta roca nº1, y que la asociamos por su inmediatez y porque presenta una concavidad mayor (ver Foto nº 16); es de notar también que justo en este ángulo, la roca mayor ha sido cortada en ángulo recto, lo que permite un encajonamiento de la roca secundaria. A modo de hipótesis podemos considerar que ambas rocas interactuaban en su función y que la concavidad de la roca menor pudo servir de receptáculo o espacio de almacenamiento de objetos, sustancias o materiales necesarios para el uso de la roca mayor.
  



 Foto 16. Roca 1 de Lumbra. Vista hacia el noreste. El agrupamiento de las rocas deja en claro su función conjunta; al centro la roca cortada deja ver el interior expuesto y de tonalidad azul de la ganodiorita sin oxidación. En segundo plano el actual poblado de Lumbra; al fondo el encajonamiento del valle de Chancay y las montañas Atavillos.


Dibujo 3. Esquema de la faceta horizontal de la roca 1 de Lumbra. Destaca la concavidad central de gran tamaño. Si bien algunas cúpulas siguen las estrías de la roca al parecer se asocian entre sí por sinusoides y agrupaciones en líneas.



Foto 17. Roca 1 de Lumbra. Fotografía vertical que demuestra el alineamiento de la roca hacia el norte, hacia la abertura de la quebrada de Lumbra; se distingue abajo a la derecha la roca con una gran concavidad, probablemente un repositorio.


ROCA 2
La Roca Nº 2 la ubicamos en el sector B, al sur de los edificios principales que se encuentran cercados por el muro de tapial; actualmente la roca forma parte de uno de los muros de un corral moderno y sufre daños producidos por esa actividad.

Contexto formal.
En el mismo sector D hemos hallado fuera de su ubicación original una roca con concavidades. A diferencia de la anterior Roca Nº 1, esta roca no presenta facetas trabajadas por alisamiento, sino que las mismas son prácticamente las superficies convexas propias de la roca misma.

Estructura material.
La roca es granodiorita con parte de superficie enrojecida por oxidación. Este caso presenta una roca de aproximadamente 1.6m x 1.70m x 1.2m, en donde la medida menor correspondería a la altura original, considerando que la roca evidentemente ha sido volteada lateralmente por maquinaria pesada para lograr un gran corral de ganado que actualmente funciona. Las “cúpulas” fueron producidas por percusión suave y son de poca profundidad.

Expresión cultural.
Son cuarenta y nueve concavidades sobre una faceta irregular que actualmente se encuentra en posición vertical por intervención humana. En general las concavidades parecen seguir alineamientos curvos pero confluentes en el centro de la faceta.

  
Foto 18. Roca 2 de Lumbra. La roca se encuentra en contexto disturbado y forma parte de un cerco para ganado. Se destaca la rugosidad natural de la superficie de la roca de granito.



Dibujo 4. Roca 2 de concavidades trabajada sobre una gran roca de granodiorita de más de dos toneladas. La faceta principal cubre gran parte de la extensión y aunque presenta algunas irregularidades ha sido trabajada ampliamente. Las agrupaciones de concavidades se ordenan formando dos alineamientos principales.
  

ROCA 3

Contexto formal.
Se encuentra en la Zona Norte, muy cera a un montículo artificial inmediato a la quebrada. Lo constituye una roca de mediano tamaño ubicada hacia el sureste de la plataforma baja de un gran edificio de planta rectangular y que actualmente parce un montículo y que fue construido con rocas canteadas de mediano tamaño.

Estructura material.
La roca es granodiorita típica de las quebradas del valle. Mide aproximadamente 1.20 m de largo, .85 de ancho y .80 m de alto. La faceta trabajada es convexa y se extiende entre la parte superior y lateral de la roca. Las concavidades se alinean agrupándose hacia un lado de la misma, no existiendo en las otras facetas.

Expresión cultural.
Son casi cien concavidades siendo algunas poco perceptibles o en proceso de elaboración.


  
 Foto 19. Roca 3 de Lumbra. Sobre una roca cercana a un montículo se han efectuado estas concavidades que inciden en un solo lado densificando el mismo.



Dibujo 5. Roca 3 en donde se aprecian los alineamientos conjuntos y su secuencia lateral y sinuoso.

 
  
Foto 20. Fotografía con el detalle técnico de cómo probablemente se efectuaban las concavidades: inicialmente se delimitaba el área circular con percusión suave y posteriormente se iba erosionando hacia el interior con otras rocas más duras como la andesita. Es probable que durante el proceso se utilizaran rocas silíceas y agua.


ROCA 4

Contexto formal. Se encuentra aislada, al lado de una trocha cercana al dique de yapana al norte del asentamiento y muy cercana a la quebrada.

Estructura material. Es una roca de granodiorita muy erosionada sobre cuya superficie se distribuyen concavidades de distinto diámetro, en algunos casos superpuestas.

Expresión cultural. Las concavidades se encuentran aglutinadas en el centro de la misma sin distinguirse un alineamiento u orden.


  
Foto 21. Roca 19 de concavidades. Solo trabajada en una faceta y con grandes irregularidades. Las concavidades son profundas y presentan un patrón concentrado en muchos casos contiguos formando aristas. Fotografía de un detalle.



Dibujo 6. Roca 4 de concavidades. Se aprecia el caso de concentración, distinto a los otros casos.



ROCA 5

La quinta roca con concavidades es mencionada por Echevarría “… en claro contexto secundario.” (Echevarría 2013: Fig. 113). Por lo tanto es una roca probablemente movida o descontextualizada de su lugar de origen. Se trata de una roca con una de sus facetas cubierta treintaicuatro concavidades de poca profundidad pero de diámetro promedio de 4 centímetros.






Foto 22. Roca. (Echevarría, G. 2013)


Dibujo 7. Roca de concavidades de mayor diámetro sobre faceta plana.


5. DISCUSIÓN

Lumbra es un extenso complejo arqueológico que posee varios sectores relativamente distanciados por áreas agrícolas reutilizadas y modificadas. Existen canales, caminos, diques y distintos elementos que lo distinguen como un antiguo asentamiento agrícola pero con áreas habitacionales con plazas, calles y habitaciones; el material cultural presente es diverso pero aparecen estilos alfareros Chancay y en menor cantidad Inca.

En el área cercana a las rocas con concavidades se establecieron edificios de función pública, uno de los cuales es conocido dentro de la tradición de Edificios con Rampa Central Chancay y que al parecer ha sido intervenido por sistemas de control Inca. El contexto de rocas con concavidades se encuentra cercano pero exento a los edificios por lo que preliminarmente creemos que pertenecen a funciones distintas y probablemente anteriores, esto se contrasta en otros asentamientos del valle en el cual se han registrado exponentes similares.

La roca más grande con concavidades ha sido conocida hace mucho tiempo (Casana 1976: 152) y su función debe haber sido útil incluso pasado el proceso de extirpaciones de idolatrías acaecido en la zona a fines del siglo XVI.

También es importante recalcar el potencial ecológico y agrícola del lugar, considerado punto de control de las aguas y de las vías de comunicación cuyo interés se encuentra vigente en la actualidad; Éngel menciona que en 1983 existió un enfrentamiento entre pobladores Ihuarí (ubicada en las alturas a 60 km de Lumbra) frente a algunos invasores de Lumbra a quienes mataron. “Para explicar su actitud, explicaron que Ihuarí tenía derechos ancestrales sobre Lumbra” (Éngel 1987: 152). Hay que recordar que esta dependencia territorial de un grupo respecto a otro se considera como una evidencia de lo que John Murra denomina “archipiélagos económicos”. En todo caso demuestra un interés y una valoración del lugar que se mantiene vigente.

Si bien los estudios sobre las rocas con “cúpulas” en los Andes no abundan, hay algunos autores que han hecho trabajos en distintos sitios arqueológicos, si bien se centran en lo descriptivo, los resultados de los análisis que realizan nos pueden ayudar a vislumbrar mejor este problema de investigación. Según el glosario de la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR), la “cúpula” es ‘’un petroglifo hemisférico hecho por percusión, que puede presentarse en superficies horizontales y verticales’’.

Methfessel (1998) denomina “cúpulas auténticas” a aquellas que tienen el borde circular bien definido, como una “taza” o un “plato”, las que no se deben confundir con las “cúpulas utilitarias” o sea las que son el resultado de algún trabajo como moler granos, alimentos y pigmentos colorantes. Son conocidos con el nombre de batanes o moledores.

El gran estudioso de arte rupestre, Jean Guffroy (1999) menciona por ejemplo que estas horadaciones circulares aparecen bajo diferentes formas sobre el soporte de la roca, ya sea como depresiones aisladas, en agrupación, alineadas o motivos, hasta cubrir en algunos casos toda una cara o piedra grabada. Así también  vienen a representar una de las manifestaciones culturales más antiguas del arte rupestre, extendida a casi todos los continentes y épocas de la humanidad, y que tendrían una serie de simbolismos y funciones que hoy se desconocen, pero la función ritual es la más cercana. Finalmente, el mismo Guffroy (2011) las clasifica en tres tipos de acuerdo a sus diámetros y profundidades:

 1. Las copas de mayor circunferencia pero con reducida profundidad, asociadas a arquitectura del fin del Formativo o junto con otras manifestaciones rupestres. Señala que representan una fase temprana; 2. Los pocitos con una profundidad superior a su diámetro, aparecen asociadas o junto a otros petroglifos. Son comunes en Loja Ecuador, Piura y en Jaén; 3. Finalmente las cúpulas, cuyo diámetro es inferior a 5 cm, han sido reportadas en sitios de la costa norte y central.

Consideramos que de todos los trabajos rupestres del pasado andino son las concavidades las más complejas de entender cabalmente en su función y significado social. A diferencia de petroglifos con imágenes culturalmente reconocibles o con referentes naturalistas, por ejemplo, las concavidades expresan una abstracción que involucra otros componentes más allá de la propia imagen en sí; y aquí hay algo sorprendente, estas concavidades son casi más numerosas que otras imágenes sobre rocas (petroglifos o pinturas) aunque muchas veces no han sido identificados o pasados por alto por los propios arqueólogos. Las concavidades o “cúpulas” son muy abundantes y se encuentran presentes en muchos sitios arqueológicos. En nuestro caso las estamos encontrando cerca a las quebradas por lo que pensamos eran soportes para interpretar los eventos climáticos por medio de otros instrumentos (hoy perdidos). Bednarik (2008) menciona algunas de las más comunes interpretaciones arqueológicas, basadas en usos supuestos.

1. La preparación de pinturas
2. Rituales de culto o magia no especificados o específicos.
3. Trituración de medicinas (vegetales o minerales), pigmentos o especias
4. La colocación de ofrendas, incluida sangra humana y semen
5. La representación de las constelaciones de estrellas
6. La representación en forma de mapa de elementos topográficos de paisajes cercanos
7. Geofacia – ingestión de polvo mineral
8. Juegos de mesa
9. Un simbolismo que ya no es recuperable
Estas propias posibilidades pueden ser compartidas, pero siempre son necesarias en toda sociedad que amplía sus propios conocimientos en una actitud inteligente y eficaz.

Reconocimiento.
Queremos extender nuestro reconocimiento al arqueólogo sanmarquino Manuel Paredes Montero quien nos ayudó en los trabajos de campo.

Referencias
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Glosario de arte rupestre: https://sites.google.com/site/apartperu/home/glosario-glossary




[1] Arquitecto graduado de Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Ricardo Palma, arqueólogo graduado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Egresado de la Maestría en Arte Peruano y Latinoamericano de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Correo: jc_alvino@hotmail.com

[2] Licenciado en Arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Especialista en documentación, registro y catalogación de Bienes. Correo: kevguillermo9@gmail.com

[3] Chancay en quechua significa “patear o dar de patadas” (Villar Córdova 1935) y es el nombre con el que se reconocía al río y al valle en donde se encontró por primera vez las evidencias de esta sociedad costera, aunque al parecer es una palabra introducida muy posteriormente. No sabemos cómo se llamaban o se reconocían a sí mismas estas personas, pues muchos nombres y topónimos se han perdido a la actualidad; una de las palabras más antiguas que se conservan de la parte baja del valle es el término Pasamayo que significa “río de la luna”. En arqueología el término Chancay se ha utilizado para referirse de manera inicial y general a un estilo alfarero prehispánico disperso en la costa norcentral del Perú, y por extensión a la gente andina que la realizó y que según los estudios preliminares se ubicaba dentro del período conocido como Intermedio Tardío (900 d.C. a 1470 d.C. aproximadamente

[4] Es interesante la comparación geográfica que establece Buse, pues tanto Jicamarca como Socos comparten algunas características climático geográficas con Lumbra, por un lado su ubicación se asocia a profundas quebradas que pueden vincular los asentamientos con se encuentran en zonas altitudinales mayores, y específicamente Socos es la zona de emplazamiento del asentamiento de Macas, muy asociado a las sociedades chancay que habitaron la margen derecha del Chillón.

[5] Fréderick Éngel describe y publica un plano general (aunque a escala reducida) de Lumbra. Indica que el asentamiento “…es el mejor ejemplo que tenemos en cuanto a un gran complejo de huertas alimentadas por un canal que todavía existe y en donde han sobrevivido algunos edificios de control, además de los sectores de la vivienda. El canal está alimentado por el río Chancay, y abastece a otros complejos agrícolas que llegan a cubrir en total unos 5 Km”. (1987:152)

[6] Las quebradas pudieron ser rutas de comunicación lejana con otros territorios. De esta manera la quebrada de Orcón conecta con la quebrada de Quilca, y esta con Trapiche en el valle medio del Chillón. La quebrada de San Juan en Huerequeque alcanza la quebrada de Santa Rosa en Lachay y Huaura; así como la de Lumbra alcanza Sayán.

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