El diseño arquitectónico debe realizarse con el objetivo de crear una envolvente que funcione como protección contra las condiciones extremas del clima, debe pensarse en espacios que aprovechen las potencialidades del medio ambiente y de esta manera provean confort al usuario.
En la actualidad, se sacrifica atender estas necesidades por diversos motivos como el aumento de los costos de construcción y de la demanda de vivienda, lo que conlleva a un incremento en la implementación de vivienda en serie y el uso de materiales industrializados por su bajo costo y reducido tiempo de construcción.
Sin embargo, en diversas ocasiones estos no responden a las características climatológicas del sitio, lo que genera un ambiente de disconfort para el usuario y, por ende, repercute en el uso excesivo de sistemas de climatización artificial.
Por lo anterior, y con la finalidad de proveer herramientas que permitan a los prestadores de servicios crear espacios confortables para el habitante, se realizó un análisis basado en las características climáticas de las siete regiones del país, definidas por el sector vivienda (Registro Único de Vivienda, 2020).
En este trabajo se plantean diversas estrategias de diseño, correspondientes a las condiciones de cada región, que en combinación contribuyen a crear espacios higrotérmicamente confortables para el usuario.
Así, se presentan propuestas referentes al emplazamiento de las edificaciones y consideraciones para cada uno de sus elementos en la envolvente, es decir, pisos, muros, vanos, entrepisos y techumbres, además de que se mencionan otros componentes, como la vegetación, que se deben añadir para lograr un mejor comportamiento térmico de la construcción.
1. CLIMA MUY SECO
2. CLIMA SECO - SEMI SECO
Con base en lo anterior, las propuestas se exponen e identifican por medio de una semaforización bajo tres criterios:
1) verde, las acciones adecuadas que son las ideales para mejorar el desempeño térmico de los elementos;
2) amarillo, las alternativas condicionadas, que incluyen observaciones complementarias sobre otros elementos de la envolvente, y en conjunto permiten mejorar el ambiente de la vivienda; y
3) rojo, las opciones no recomendadas, son prácticas que actúan negativamente en el comportamiento de la envolvente y deben evitarse.
Si bien es cierto que, resulta un reto implementar solo estrategias “adecuadas” o “recomendadas” cuando se tiene que intervenir y optimizar una vivienda ya construida, debido a las limitantes de una configuración definida y un emplazamiento existente.
Es necesario analizar la construcción para identificar componentes categorizados en la semaforización roja como “no recomendados”, y realizar modificaciones o incorporar alternativas adecuadas que permitan mitigar o revertir los efectos negativos que generen.

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