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22 octubre 2018

Destruir para construir… ¿es construir? - Juan Ignacio Vallet (Argentina)


Destruir para construir… ¿es construir?

Como estudiante de arquitectura tengo la cualidad de mirar un poco más en detalle el paisaje urbano mientras recorro la ciudad y además aprendí con el tiempo que muchas veces lo mejor se encuentra mirando al cielo y no solamente hacia adelante.

En ese ejercicio diario e inconsciente que realizo note con gran tristeza en estos últimos años como la especulación inmobiliaria destruyo innumerables inmuebles de principios de siglo de un valor arquitectónico incalculable.

Destruir para construir… 

Vale aclarar que estas líneas no tienen como finalidad atacar la evolución lógica que se da en todas las grandes ciudades con respecto a la construcción de edificios reconociendo que hoy por hoy la demanda exige albergar en pequeños lotes una cantidad mayor de personas que la que era necesaria hace un siglo.

Destruir para construir

Rosario es una ciudad que ha evolucionado en muchos aspectos los cuales entiendo aceleraron este proceso de modernización y de estructuración en la forma en que se encara el problema de la vivienda.

La enorme oferta de universidades e institutos hicieron que se convierta en un polo de atracción de jóvenes no solo de las ciudades o pueblos cercanos sino también de provincias limítrofes que vienen a formarse como profesionales y cuya estadía no implica los 5 o 6 años que normalmente demanda una carrera universitaria sino que luego de recibidos deciden instalarse definitivamente en Rosario. 

Sumado a esto está la presencia del puerto, el más importante del país, el cual ha generado que las empresas más importantes en el rubro cerealero tengan sus oficinas en la ciudad demandando personal capacitado el cual se instala en la ciudad de forma temporal en algunos casos y en forma definitiva en muchos otros. Es innegable que todas están circunstancias y muchas otras hacen que el modo en que se va configurando una ciudad tenga que cambiar y adaptarse a los nuevos requerimientos.

… ¿es construir?

Ahora bien, este progreso implica que muchas viviendas de un alto valor patrimonial sean destruidas. Y al referirme de valor patrimonial no hablo únicamente de la vivienda en sí y su forma de construcción, distribución interna, su ornamentación, etc. Hablo de aquellas cosas tan o más importantes que lo material que no se ven a simple vista.

 Al destruirse una vivienda construida en el 1900 se pierden años de recuerdos, momentos, rituales familiares, sabores, olores, sonidos, silencios, costumbres, risas, llantos. Esas viviendas fueron protagonistas de las grandes inmigraciones que poblaron este país desde toda Europa y claramente volver a empezar de cero en estas tierras fue una tarea muy dura y para nada fácil. Dejar tu tierra, abandonar tus raíces y embarcarte a otro continente en un largo viaje en el cual en los pequeños bolsos solo entraban unas pocas prendas pero muchos miedos e incertidumbres.

Destruir para construir

En pos de la modernización hemos cambiado viviendas de grandes puertas de madera o hierro – tras de las cuales había un trabajo artesanal y representaban muchas de ellas obras de arte en si – las cuales invitaban a descubrirlas, por edificios de ingresos ínfimos, con cámaras de vigilancia y rejas; cambiamos grandes habitaciones compartidas por hermanos los cuales a fuerza de la imaginación creaban infinidad de mundos de fantasía para jugar, por habitaciones semejantes a una caja de zapatos donde escasea la imaginación y la única manera de divertirse o pasar el tiempo es a través de un televisor y una PlayStation; cambiamos una abuela amasando una pasta con salsa casera, una rica torta, un café batido con amor, una comida reunidos en familia, por el delivery más cercano, comiendo solo o reunidos hipnotizados por la televisión; cambiamos juntarnos en el gran patio familiar de las viviendas chorizo a tomar mates y conversar de la vida, por sentarnos frente a una pc o un Smartphone a chatear.

En el pasado las viviendas eran grandes, vivían varias familias, ocupaban una importante superficie de la manzana pero contrariamente a lo que se piensa sus habitantes eran unidos, solidarios, compañeros, se ayudaban, se apoyaban, conocían a sus vecinos. Hoy por hoy los departamentos son muchos más pequeños lo cual no implica cercanía sino todo lo contrario, cada hijo está en su pieza encerrado con la pc o el celular, escasea el dialogo y predomina la televisión, desconocemos nuestros vecinos, desconfiamos de todos, no nos importa ayudar.

Quizás sea una visión anticuada pero es doloroso pasar por una vivienda antigua demolida y verla así, con sus ambientes desmembrados, vestigios de paredes revestidas de viejos azulejos, paredes destruidas. Es una herida desgarrada en esa manzana que la comprende, una herida que por más que se intente cerrar con un nuevo edificio de varios pisos nunca va a terminar de cicatrizar, porque hay risas que ya no se oyen, hay olores que ya no invaden la manzana, hay sonidos que no están y esto es obvio porque ya los dueños de esas risas, esos olores y esos sonidos no están entre nosotros físicamente… Pero viven en la memoria, en el corazón y en el alma de quienes los conocieron. 

Destruir para construir









Mi nombre es Juan Ignacio Vallet, tengo 39 años y soy estudiante de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario donde restan 6 materias para recibirme. Siempre me intereso escribir artículos de Arquitectura y poder tener la posibilidad de que alguien lo publicara. Busco tener la posibilidad de ser ESCRITOR FREELANCE EN CUALQUIER SECTOR.







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16 agosto 2011

HACIA UN NUEVO MODELO DE CIUDAD 2 : REHABILITACION INTEGRADA - Arq. Francisco J. Carmona R. (Sevilla,España)



En el desarrollo de la ciudad debemos encaminarnos a los criterios de convergencia Europea en materia de “emisiones de carbón casi-nulas” que se proponen en el acuerdo 2020 de la Unión Europea.
Para ello trataremos de plasmar de manera real las estrategias e indicaciones que se promueve desde el Ministerio de Vivienda en su informe “Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbanístico Español”.
Aclarar que en la mayoría de los casos nos referiremos a la intervención de la Ciudad del siglo XX que es la que debido a su rápido crecimiento presenta disfunciones importantes.
Muchas de las líneas de trabajo necesarias para actuar de manera eficaz en estos u otros criterios de sostenibilidad chocan y tienen dificultades para su encuadre en los modelos urbanísticos tradicionales del siglo pasado por lo que será necesaria la adaptación o sustitución de dichos modelos.







Desde el punto de vista arquitectónico, la rehabilitación de los edificios permitirá superar buena parte de las deficiencias del parque edificado existente, en especial de muchas de aquellas viviendas que fueron construidas con precariedad y baja calidad durante la segunda mitad del siglo XX, mejorando su funcionalidad, promoviendo la diversidad y adaptando las tipologías residenciales a los nuevos patrones familiares y demográficos, impulsando la ecoeficiencia de los edificios e instalaciones, resolviendo los problemas de accesibilidad y las deficiencias constructivas que algunas presentan, así como aumentando su diversidad, identidad y calidad arquitectónica.


La puesta en valor de los espacios públicos degradados y la provisión de nuevos espacios libres, junto a la protección y recualificación de las formas arquitectónicas, contribuirá no sólo a mejorar la escena urbana, el paisaje y la calidad espacial de buena parte de los tejidos de nuestras ciudades –y por tanto a incrementar su atractivo para las empresas y los trabajadores altamente cualificados- sino también a mejorar su atractivo y la identificación de los residentes locales con su entorno urbano y su comunidad, con su barrio.



Densificación Urbana.
Los modelos de ciudad pasan por un crecimiento compacto de la misma, densificando en muchos casos la ciudad existente.
Recuperación de Barrios a través de sus vacios urbanos.
Algunos de los crecimientos de la última mitad del siglo XX se han regido por estándares que asignaban una elevada superficie de suelo dotacional (generalmente vacio) que ha provocado que dichas zonas en lugar de convertirse en modelos de ciudad más agradable se conviertan en grupos edificatorios aislados separados por zonas que han ido degradando su calidad para convertirse incluso en zonas inseguras. Debemos seguir estrategias de incentivación y densificación de esas zonas de la ciudad en primer lugar cambiando el concepto de “metro cuadrado suelo dotacional” por el de “metro cuadrado techo dotacional” que es el que realmente llena de contenido a la ciudad, asimismo debemos pasar de los espacios libres que generan vacios urbanos a los sistemas de espacios libres que sirvan de base para los “nuevas formas de desplazamiento” necesarias en nuestras ciudades.


Rehabilitación de edificaciones con déficits estructurales y/o funcionales.


En este caso el problema parte del mal estado (en algunos casos no aparente pero si funcional y/o energético) de gran parte del parque de viviendas de nuestras ciudades. Las perdidas energéticas y los sistemas para acondicionar las mismas son incompatibles con el objetivo de edificios de emisión casi-nula, asimismo la monozonificación que se ha realizado en muchos casos de la ciudad origina desplazamientos en la misma que serian disminuidos en ciudades más complejas.


Estrategias de densificación de la ciudad como las propuestas por Jean-Philippe Vassal en las que se premia la rehabilitación energética y funcional de las edificaciones con aumentos de edificabilidad nos permiten unas edificaciones atractivas para sus ocupantes que ven como mejora su calidad de vida y su factura energética de manera directa así como la revalorización real de su vivienda. Por otro lado aumentos de edificabilidad en zonas consolidadas pueden ser atractivas para promotores/constructores que a cambio de parte de esa edificabilidad pueden acometer las reformas de las edificaciones en el porcentaje que en cada caso pueda llegar a acordarse y siempre teniendo en cuenta criterios claros de sostenibilidad y mejora energética y ambiental. En muchos casos el aumento de la edificabilidad no debe venir solo por el de aumento de la edificabilidad residencial sino también en el de otros usos como comercial, dotacional,… con lo que a medio plazo se activan esas zonas meramente residenciales disminuyendo a su vez los desplazamientos a zonas monofuncionales de la ciudad.

La rehabilitación edificatoria, la mejora física y la modernización de las infraestructuras son no solamente algunos de los requerimientos esenciales para el atractivo de las ciudades, sino también sectores bastante intensivos en mano de obra, que por tanto pueden convertirse en nuevos yacimientos de empleo capaces de ayudar a absorber parte de la mano de obra desempleada, especialmente la del sector de la construcción de obra nueva. Se trata además de un sector más especializado, bastante adecuado a la formación de pequeñas y medianas empresas de base local y con un cierto arrastre sobre la innovación y la industria.


 
Francisco Javier Carmona Ruiz, 
Fundador de Tercera Piel Arquitectura.
Arquitecto de la Universidad de Sevilla.
En la actualidad desarrollo mi trabajo como asesor técnico en materia de infraestructuras turísticas, deportivas y comerciales para la Delegación de Córdoba de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, con la realización de proyectos y la investigación particular en materia de arquitecturas prefabricadas.
Tercera Piel Arquitectura aparece como una nueva área de investigación en la que analizar y desarrollar nuevas formas de habitar que den una solución real a los problemas de vivienda que existen en nuestra sociedad así como en sociedades en desarrollo o subdesarrolladas.
Nuestro punto de partida debe pasar por la industrialización que permita el abaratamiento de costos, así como dar soluciones con el menor impacto ambiental por medio del reciclado de materiales, la reutilización de los mismos e incluso su múltiple utilización en diferentes lugares.
En una primera fase estamos estudiando el desarrollo de estas arquitecturas a través de un clúster sencillo "el contenedor marítimo tipo ISO".
Tercera Piel Arquitectura agradece las aportaciones de sus colaboradores, en particular a Carlos López Taboada y Sara Lamarca Palacio, dos entusiastas de este tipo de arquitecturas que han colaborado en nuestras propuestas.


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