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12 mayo 2021

ARBOLES DE LIMA - INFORMACION NECESARIA PARA EL DISEÑO DE ESPACIOS PUBLICOS - SERPAR

 



En los últimos años, el deseo de una ciudad verde se ha arraigado en el imaginario urbano de los limeños: lo dicen las encuestas, lo dibujan los niños, lo expresan los vecinos cuando cuidan las huertas en sus casas, los jardines de las escuelas, cuando proponen importantes iniciativas en los arenales o en la cumbre de los cerros.

Se trata de una pequeña paradoja, pues Lima está situada en un contexto árido y lo más racional sería construir una ciudad, bella quizá por su arquitectura y no tanto por los árboles que son muy escasos todavía. Pero no es así: todos deseamos una Lima verde. Todos queremos mirar muchos árboles en nuestras calles, todos queremos tener un parque cerca de la casa y todos queremos admirar la intensidad de las plantas y de las flores.

¿Es el sueño del césped anglosajón –imitación de Londres o Miami– el que ha calado hondo en el inconsciente de los limeños? ¿O son los cartelones publicitarios de condominios verdes con familias felices que hoy se exhiben por toda la ciudad, desde Chacarilla hasta Puente Piedra? ¿Ese deseo por lo verde viene quizá de un recuerdo de los valles andinos?

¿O es simplemente la expresión de esa necesidad humana por entablar un contacto directo con la naturaleza?

En todo caso, la racionalidad no explica completamente a las personas. Somos seres cargados de pasiones y no podemos vivir sin imaginar algo diferente, vale decir, sin apostar por aquello que parece imposible. Por eso aceptamos que una “ciudad verde” es una legítima demanda colectiva y, sin duda, es nuestro desafío contribuir a construirla.

Desde el año 2011, la Municipalidad de Lima y el Servicio de Parques de la ciudad (SERPAR) han puesto en marcha diversas iniciativas para crear un verde para todos. Este libro,
dedicado a los árboles de nuestra ciudad, quiere fortalecer la cultura del verde urbano.

Nos ilusiona pensar que juntos estamos aprendiendo a valorar los árboles de Lima. Y a convertirlos, poco a poco, en un invalorable patrimonio de la ciudad. 

ANNA ZUCCHETTI
Presidenta
Servicio de Parques de Lima

Aquí una selección de las paginas del valioso libro con información especifica sobre cada árbol:

















Para la ciudad y los urbanistas, el árbol tiene un valor muy especial pues a través de ellos se puede fomentar el desarrollo de múltiples actividades vitales.

Son muchas las relaciones que tienen los árboles con el entorno, tantas como ramas hay en un árbol. Debido al enfoque cultural de esta publicación, estos factores serán: su procedencia, adaptación, influencia y relación con la gente en diversos medios y culturas, ya que Lima es una ciudad multicultural, y nuestra naturaleza y nuestros árboles son un reflejo de ello. 

Tenemos árboles de costa, lomas, sierra y selva así como de los cinco continentes, por lo cual el estudio resulta complejo y fascinante. Lima es una ciudad globalizada, con influencias diversas: tenemos barrios chino, puneño, afro descendientes, así como barrios multiculturales.

Las plantas nativas, al igual que algunas especies criollas, se
pueden observar en muchos lugares de la ciudad. Así, tenemos los ceibos, el huaranhuay, el floripondio, el guarango y especies introducidas como las poncianas, tulipanes africanos, ficus, etc.

Pero hay árboles que solo se encuentran en lugares específicos, como el de malambo, presente en el Rímac, que llegó al Perú con las migraciones africanas y centroamericanas. También los árboles japoneses como el Ginkgo biloba y el sakura, que se encuentra en las inmediaciones de la Embajada de Japón, en Jesús María. También tenemos los olivos del Mediterráneo en San Isidro, entre muchos otros ejemplos.

Para la ciudad y los urbanistas, el árbol tiene un valor muy especial pues en torno a ellos se puede fomentar el desarrollo de múltiples actividades vitales, mediante la creación de corredores de biodiversidad, cortinas rompevientos, áreas de recreo y esparcimiento, así como otras funciones con gran impacto positivo en el entorno.
















 





Fuente de información:

https://periferia.pe/assets/uploads/2020/06/Libro-Arboles-de-Lima_compressed.pdf


14 marzo 2019

LAS ÁREAS VERDES URBANAS: UNA ALTERNATIVA PARA MEJORAR EL MICROCLIMA URBANO - JOSE ALBERTO SOTO




DEBIDO A LA ACELERADA TASA DE CRECIMIENTO QUE HOY EN DÍA SE REGISTRA EN LOS CENTROS URBANOS DE TODO EL MUNDO, SE HA HECHO CADA VEZ MAS NECESARIA LA CREACIÓN DE LOS ESPACIOS VERDES ARBOLADOS COMO UNA DEFENSA DEL HOMBRE CONTRA LA ENERVANTE ACTIVIDAD ANTRÓPICA.


El desarrollo armónico de las ciudades implica un adecuado diseño urbanístico que incluya un ordenamiento acorde a las construcciones, enmarcadas en un contexto humanizado. El crecimiento de las ciudades, particularmente de Latinoamérica, no ha permitido cumplir la cabalidad de este precepto. La mayor parte de las ciudades de nuestro continente sufren los estragos del crecimiento desordenado, a causa de una inadecuada planificación urbana.

Debido a que las ciudades sacrifican el entorno natural en las que están asentadas, se originan cambios sustanciales a nivel ambiental, teniendo como denominador común la contaminación citadina que incluye dentro de sus principales elementos los desechos no reciclables, los gases nocivos expedidos por automóviles e industrias y finalmente la contaminación sónica.

Una de las formas de contrarrestar el caos urbano es la correcta planificación y administración de sus áreas verdes, ya que por medio de ellas se humaniza la ciudad y se rescata en gran medida el ambiente natural, minimizando los efectos de contaminación.

La vegetación de una ciudad, cumple para la mayor parte de los habitantes un servicio esencialmente ornamental y paisajístico: es agradable a la vista, da una sensación de frescura y proporciona sombra. Pero, a pesar de estas cualidades tan positivas, siempre ha habido una ambigüedad con respecto a la vegetación de las zonas urbanas, en especial por parte de los urbanistas, ya que por un lado se propicia la construcción de edificaciones, autopistas, estacionamientos y otras infraestructuras, todo esto en detrimento de la vegetación, y por otra parte, se controla la misma cercándola y limitándola.



La calidad de vida de una zona urbana depende en gran parte de la calidad y el mantenimiento de los espacios verdes. El desarrollo urbanístico de las grandes ciudades depende y se encuentra estrechamente relacionado con la expansión del bosque urbano.

La presencia de espacios verdes atenúa el impacto de la contaminación proveniente de vehículos de motor e industrias, así como también, actúan como neutralizantes de varios contaminantes, productos de la actividad antrópica, entre ellos la contaminación sónica, y son también reguladores térmicos en las ciudades y sitios para la recreación y la salud.

Las áreas verdes urbanas representan un eslabón fundamental en la regulación del microclima urbano, en la regulación de ruido, en el mejoramiento de la calidad de aire, en la disminución de la erosión del suelo, en el incremento de la biodiversidad y sirven de hábitat y alimento para la fauna silvestre, y como lugar para el asentamiento  y descanso de muchas especies de aves migratorias.

Los árboles urbanos ayudan a mejorar la calidad del aire refrescándolo y limpiándolo. La ingeniería del paisaje, mediante plantaciones estratégicas, puede conservar la energía y mantener un ambiente confortable sin aire acondicionado. En la medida en que reducen la necesidad de consumir combustibles fósiles, los arboles son una buena inversión para atenuar el efecto invernadero.



Los espacios verdes arbolados contribuyen a la formación de microclimas urbanos placenteros. Disminuyen los niveles de anhídrido carbónico (CO2), monóxido de carbono (CO) y anhídrido sulfuroso (SO2), las cuales son responsables de la formación de calina y brumo en las zonas urbanas. Se estima que mientras el ser humano consume entre 500 y 600 gramos de oxigeno al día, un solo árbol urbano adulto y frondoso puede producir esa cantidad en poco mas de 20 minutos.

Los arboles de las áreas verdes urbanas, al igual que los de los bosques, ayudan a conservar el suelo, mejorando las propiedades físicas, químicas y microbiológicas, impidiendo deslizamientos en ecosistemas frágiles con terrenos en pendiente, como ocurre en el caso de los taludes.

Asimismo, las zonas verdes desempeñan un papel esencial en la biodiversidad urbana. Mediante redes de zonas verdes se mejora la conservación de la vida y la biodiversidad; los cinturones verdes y las avenidas verdes pueden servir como corredores biológicos.

Gran parte de los arboles que revisten de verde a las grandes ciudades, además de poseer un valor estético, representan una fuente de alimento para la fauna urbana y para el propio hombre, arboles como el mango (Mangifera indica L.), el merey (Anacardium occidentale (Pers.) K. Schum.), el níspero (Manilkara achras (Mill.) fosb.), el semeruco (Malpighia glabra L.), la guayaba (Psidium guajava L.) y el limón (Citrus aurantiifolia (Christm.) Swingle), entre otros, han servido además durante años como objeto de comercio en los principales centros urbanos.



PROBLEMÁTICA ACTUAL DE LAS AREAS VERDES URBANAS

Aun, a pesar de la importancia que representan estos espacios, hoy en día, solo se consiguen retazos de vegetación en las grandes ciudades, ya sea en los pocos parques que quedan, en casas, calles y avenidas, así como en los jardines públicos y privados.

Las actividades económicas han producido un crecimiento desmedido y anárquico de las grandes urbes, por lo que se ha utilizado la mayor parte de su territorio para satisfacer las demandas urbanas de su población. Mientras esto sucede, las áreas verdes se han reducido a su mínima expresión, siendo ya pocas las calles y avenidas por las que se puede transitar agradablemente bajo la sombra de un árbol.

El establecimiento de áreas verdes urbanas es una práctica imprescindible la cual esta ubicada entre la ecología y la forestaría, sin embargo  no ha sido bien canalizada, en un solo esfuerzo, para crear áreas o espacios verdes que en conjunto enriquezcan y expandan el bosque urbano de las grandes ciudades, esta problemática ha sido detectada cuando se transita por las calles y se observan plantas sembradas en sitios inadecuados o en condiciones desfavorables para su desarrollo, lo que en parte se debe a la mala planificación urbanística, al abandono y al desconocimiento de las especies de plantas, sus usos y el manejo desde el punto de vista urbanístico.

De igual forma, el adornado de las áreas verdes en los principales centros urbanos, erróneamente ha sido enfocado en una decoración provisional al utilizar especies de plantas introducidas, que ha terminado por desplazar a otras especies nativas de alto valor. Sembrar arboles introducidos se ha convertido en muchos casos en una practica poco ecológica para los centros urbanos. Cultivar especies introducidas resulta a largo plazo una practica no sustentable.



Por lo general las plantas introducidas requieren mayor mantenimiento, y son más susceptibles a enfermedades ocasionadas por hongos, bacterias u otros organismos, así como también, por factores del medio ambiente, lo que no resulta ecológica y económicamente sostenible.

De igual manera, también es muy frecuente observar: arboles abandonados y/o ubicados cerca y debajo del  cableado eléctrico u otros sitios inadecuados, la práctica de pintar los troncos de los arboles y la poda indiscriminada por los habitantes de los centros urbanos es muy común.




ALGUNAS SOLUCIONES

La solución a este problema, no es eliminar drásticamente a las especies introducidas; la solución más bien, es desplazarla con el cultivo de especies autóctonas, especialmente utilizando aquellas que se encuentran en peligro de extincion en los bosques y que por sus características, se les puede atribuir un uso ornamental.

Es importante que a la hora de planificar la creación de áreas verdes, se realicen estudios exhaustivos de las plantas más adecuadas que deben ser utilizadas, sus usos y su manejo desde el punto de vista urbanístico. Asimismo, siempre debe contarse con el apoyo de especialistas en el área de la arboricultura, la botánica, el paisajismo y la arquitectura, para garantizar a largo plazo resultados más satisfactorios. Siempre debe hacerse énfasis en el uso de plantas autóctonas, las cuales requieren menor mantenimiento y se adaptan mejor a las condiciones ambientales de los espacios públicos de las ciudades.

A continuación algunas recomendaciones generales para mejorar las condiciones ambientales de las áreas verdes urbanas.



La arborización debe estar enfocada, más que en un fin decorativo, centrarse en una práctica ambiental bien planificada. Por tanto, en la arborización deben seleccionarse las especies más duraderas y no utilizar especies, que aunque posee crecimiento rápido, son de vida muy corta.

Deben seleccionarse especies de arboles de gran durabilidad, tronco recto, copa piramidal y redonda y con sistema radical profundo, a fin de evitar el levantamiento de pavimento que perjudique al transeúnte.

Se deben sembrar arboles en estado semi adultos y desarrollados que sobrepasen los 3 m de alto, no se deben plantar en avenidas y calles, arboles pequeños que no excedan los 2 metros de altura, que en la mayor de los casos, son victimas de la actividad antrópica de los centros urbanos.



En la arborización de avenidas y calles, especialmente en sus islas divisorias centrales, deben utilizarse especies arbóreas resistentes, de tronco y copa bien desarrollados y arboles que puedan ofrecer un atractivo permanente por su follaje y su floración vistosa, es decir, árboles que presenten hojas perennes o que las renueven en un lapso de pocos días.

Para los lugares de suelo escaso, como islas de avenidas y aceras con poco espacio, deben utilizarse sólo árboles, arbustos o algunas hierbas ornamentales muy resistentes, capases de desarrollarse en ambiente microclimático de semi decierto urbano.

Es primordial que en la arborización deban preferirse las especies autóctonas a las introducidas, lo cual resulta una práctica ecológica y económica más sustentable.

Se debe evitar el pintado de los troncos de los arboles de blanco y otros colores, que aunque quizás pueda parecer muy estético para algunas personas, resulta perjudicial para una función importante de la planta como es el intercambio de gases con el medio ambiente.



Deben evitarse en lo posible aquellas especies que ensucien demasiado los pavimentos por la caída constante de sus hojas, flores y frutos.

La plantación de vegetación ornamental debe estar relacionada con el diseño paisajista y la planificación urbana. Las especies más adecuadas son las que presentan un follaje persistente y gran resistencia a las condiciones ambientales.

En todo plan de arborización se debe incluir  un modelo de valoración economica del arbol en ambientes urbanos. Se debe considerar el valor básico del individuo: Costo de produccion, plantacion y mantenimiento en vivero-Costo de plantacion y mantenimiento en el sitio definitivo. Asi mismo, es importante conocer el el valor intinseco de la especie: Riesgo de extinción, aporte paisajistico, servicios ambientales, sensibilidad a la contaminación y actitud del individuo dentro del espacio urbano.



Es primordial la realización de jornadas de arborización bien planificadas, seleccionando las especies más apropiadas para cada uno de los lugares que se quiera arborizar,  haciendo un estudio exhaustivo de cada planta, sus usos y su manejo desde el punto de vista urbanístico.

Asimismo, es importante la participación de las comunidades en la ornamentación de su ciudad. Resulta primordial integrar a las comunidades en las jornadas de arborización y fomentar en ellos una conciencia ecológica y conservacionista integrándolos en la práctica del cuidado y el mantenimiento de los espacios verdes.



NOTA: Cabe destacar, que este artículo es resultado de una revisión exhaustiva a productos de investigaciones realizadas por especialistas en el área de la botánica, la arboricultura y la biología (Jesús Hoyos Fernández, Omar Zambrano, Darisol Pacheco, Miguel Ángel Pietrangeli, Guillermo Sthormes, León Morales Soto y mi persona).

FUENTE:
https://www.otromundoesposible.net/las-areas-verdes-urbanas-una-alternativa-para-mejorar-el-microclima-urbano/










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