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16 septiembre 2019

LOS CHUMPIS DE CHINCHERO – LIC. DUNIA SÁNCHEZ MARMANILLO


"Producción literaria protegida por el art.3 de derecho de autor"

INTRODUCCIÓN:
El punto original de partida de esta investigación es comprender que el estudio de las costumbres e instituciones en los viejos pueblos andinos pueden ayudar a entender el proceso de continuidad y cambio en nuestra cultura, lo que implica que esto no ha desaparecido a pesar de los radicales cambios surgidos en este grupo pluricultural.

Buscamos, en este sentido, relacionar, revalorar y redescubrir la antigua cultura andina y sus alcances, mediante el estudio de los tejidos actuales, para fijar nuestra atención en la realidad social de sus productores, considerando que la etnoarqueología, por medio de sus técnicas, nos permite entender la cultura material de las sociedades humanas en todo lugar y, sobre todo, en cualquier época.

El presente artículo se refiere al estudio del arte textil producido en el distrito de Chinchero, provincia de Urubamba, departamento de Cusco, cuyo tema específico se encuentra enfocado a las fajas tejidas utilizadas por los lugareseños a manera de complemento de la vestimenta, fajas denominadas CHUMPIS .

Consideramos que la textileria es un testimonio de histórica tradición popular que ha ido evolucionando y experimentando cambios, los cuales han sido factores influenciables a lo largo de su historia.

Los antiguos peruanos, mientras se mantuvieron aislados del mundo occidental, supieron hallar el equilibrio entre el mundo natural y su explotación gracias a una tecnología evolucionada de manera excepcional. 

Sin embargo, durante la invasión europea no se supo entender el gran potencial artístico y cultural que se tenía en frente y se obligó bruscamente a la asimilación de una nueva plástica, queriendo destruir la idiosincrasia de la población que fue soportada ideológicamente. A pesar de ello y del tiempo transcurrido, las formas y estilos de la textilería andina subsisten y han resistido por muchos siglos el proceso de transculturización.

Actualmente esta tecnología de producción es objeto de desgaste y aprovechamiento constante por parte de núcleos de comercialización, que teniendo como único objetivo la mercantilización y el lucro intentan utilizar no sólo la producción sino también la ideología propia de cada hombre andino, reduciendo nuestra cultura y tradición , de ello parte que uno de los principales fines del trabajo sea conservar el grado de tradición de las fajas, para que su desarrollo sea permanente y no estático, manteniéndose fiel a sus orígenes, sin necesidad de desechar una cadena continua de desarrollo.

Asimismo, consideramos que los chumpis o fajas representan una casi completa del arte textil. Tanto por su tecnología de producción como por su iconografía, es uno de los elementos de la vestimenta nativa que continúa fiel a sus orígenes prehispánicos que, lamentablemente, está en vías de extinción por la presencia de factores extraños que cambian la tradición cultural que se mantiene a través de muchos siglos.

Actualmente los chumpis están tomando una ideología individual influenciada por la ideología occidental, lo cual provoca un problema de destrucción paulatina de la pervivencia de nuestros antecesores y de la herencia cultural.

El tema materia de este artículo será desarrollado en base a la descripción minuciosa de la tecnología de producción que incluye los materiales, simbolismos, utilidad y mercantilización. De lo esperado alcanzar un conocimiento social de esta producción artística como ideal del espíritu humano, de creación cultural y de un fenómeno social e histórico indiscutible.

Presentamos este artículo como un preámbulo a investigaciones posteriores que intenta, modestamente, aportar científicamente al estudio de la textilería en Chinchero y busca contribuir a la conservación de la supervivencia ideológica y tecnológica de esta zona, así como también pretende difundir, revalorar y redescubrir el arte Textil de Chinchero.




DESCRIPCIÓN.
Se conoce con el nombre de Chumpi a las fajas tejidas y usadas por la gente andina como cinturón, tanto por los varones como por las mujeres y niños.

La voz quechua “ ch'umpi ”, se refiere a un color especial de la llama: el color pardo. Sin embargo, desde tiempos pre hispánicos se ha denominado con este nombre a las fajas utilizadas como complemento de la vestimenta andina. Al parecer se trata de dos voces quechuas diferentes: chumpi, que se refiere a la faja y ch'umpi que sería el color pardo.

Ahora bien, las fajas o chumpis siempre han tenido un uso práctico y utilitario, así como decorativo, que complementa la vestimenta de los pobladores andinos y que ha estado presente en la vestimenta de las personas pertenecientes a las culturas prehispánicas.

Felipe Guamán Poma de Ayala, dibujó y describió el chumpi como una pieza importante en el atuendo femenino. Asimismo, en la cerámica ceremonial inca se puede notar la presencia de este importante accesorio, ya sea como una faja de uso necesaria y práctica, o como una faja de uso decorativo.

El vestido de la gente andina cambió con la influencia europea, lo que produjo una especie de mestizaje de la vestimenta nativa, donde se impuso el traje europeo como signo de poder. Es en este momento que aparece la chaqueta, la pollera y el pantalón hasta la canilla para los varones.

Cabe aclarar que el chumpi como accesorio o complemento de la vestimenta es pre hispánico, y, sin embargo, fue el único elemento que supervivió y continúo en su uso durante la invasión hispana. La razón de esto podría ser la funcionabilidad: probablemente los nativos no podrían comprar los cinturones de cuero y tampoco podrían utilizar con libertad todas las prendas europeas por existir ordenanzas reales al respecto.

Este podría ser un factor por el cual el chumpi, que durante el período pre hispánico pudo ser de uso complementario, pasó a ser de uso funcional: debido a que los nativos no pudieron comprar correas de cuero, solucionaron el tema tejiendo sus propias fajas con las mismas técnicas tradicionales y generalizando su uso tanto en varones como mujeres para sujetar los pantalones y polleras.

En el transcurso del tiempo, probablemente el chumpi empiece a cumplir diferentes funciones de acuerdo a la estratificación social de cada comunidad indígena. Así, por ejemplo, en la clase nativa, alejada del bullicio por factores externos, en los diferentes ayllus, el chumpi tiene un uso práctico, mientras que en las comunidades más cercanas a las ciudades, lugares en los que la vestimenta nativa se utiliza esporádicamente y en ocasiones especiales, el chumpi paso a convertirse en un accesorio decorativo.

De lo dicho se infiere que el chumpi es una faja que cumple una función muy importante dentro de la vestimenta, cuyo uso varía de acuerdo a la estratificación social existente hoy en día en el pueblo de Chinchero. De igual manera, representa una muestra casi completa del arte textil tradicional de este lugar. Tanto por su producción como por su historia y pervivencia social, el chumpi viene a ser uno de los pocos elementos textiles que se mantiene fiel a sus orígenes desde la época pre inca.






COLORES.
Los colores utilizados en las fajas de Chinchero dependen mucho del gusto del tejedor, aunque se puede notar que la gama de colores utilizados se definitivamente entre el rojo intenso, amarillo claro, marrón oscuro, rojo vivo, plomo, verde aceituna, verde oscuro, blanco y negro.

Cabe aclarar que muchos de los colores actuales de los chumpis de Chinchero; como son el celeste, la variedad de azules y de rojos intensos, son producto de los tintes artificiales. La diferencia con los tintes vegetales puede ser apreciada en el brillo de la lana sintética por la presencia de la licra.






DIMENSIONES.
El largo de las fajas varía de 1 metro a 1,50, con un ancho de 10 a 20cm.

MATERIAL.
Como ya se mencionó anteriormente, para el tejido de estas fajas o chumpi se utiliza el pelo de oveja, alpaca y fibras sintéticas. Además, para el teñido utilice tintes vegetales, animales y también tintes artificiales.

DISEÑOS.
Los chumpis producidos en el distrito de Chinchero presentan una diversidad de diseños, cuyos significados son ignorados o aún no investigados. Los tejedores manifiestan que lo realizan por costumbre y herencia. Otros diseños son creaciones recientes impuestas y generalizadas por los intermediarios que, con fines de lucro, comercializan con la técnica y con el mismo producto.

De todos los diseños conservados generación tras generación pudimos identificar los siguientes:

LORAYPO .- Figuras geométricas, entre las que destaca el rombo, con un diseño interior en forma de “S” llamado “KUTI”, nombre de una herramienta agrícola. Este diseño se logra con 15 pares de hilos en la urdimbre. 

TANQUE LORAYPO .-Figuras geométricas con predominio del rombo. Se diferencia del diseño Loraypo por el número de pares de hilos, en este caso son 30 pares en la urdimbre.

LEY CON RAKI RAKI .-Figuras geométricas con predominio del rombo y aspa a través de toda la faja. En los costados se pueden apreciar unas líneas cortas y oblicuas llamadas “raki raki”, que corresponden al nombre de una de las plantas silvestres oriundas de Chinchero. Dicho diseño se logra con 7 pares de hilos en la urdimbre. 

LEY.- Figuras geométricas en forma de rombo y aspa, a una distancia de 10 cm y cada una se encuentra bordeada por líneas rectas de distinto color. Dicho diseño se logra con 14 hilos en la urdimbre. 

KAKA KUSISA.- Diseños en líneas curvas con predominio de líneas en dos colores. Los bordes presentan detalles de dos colores y de 8 pares de hilos. 

LEY CON KUTI.- Diseños geométricos con líneas rectas transversales a lo largo de la faja. Dicho diseño es realizado con 12 pares de hilos en la urdimbre. 

UYWAYUQ.- Diseños diversos que representan animales; tales como, serpientes, llamas, vicuñas, roedores, entre otros; así como figuras de seres humanos con sus utensilios de trabajo. Se teje con dos colores y los diseños van alternados con rectángulos claramente diferenciados, los que se consiguen con 16 pares de hilos. 

K'ESWA .-Imita a unas soguillas hechas de paja llamadas “K'eswa”. Tiene cuatro colores diferentes, los que varían de acuerdo al gusto del tejedor. 

AWAPA.- Es una faja delgada de 1 cm de ancho que bordea el chumpi. Se caracteriza por tener diseños geométricos llamados “ñawi”. 


MATERIA PRIMA E INSUMOS.

El chumpi alcanza una importancia especial tanto por su tecnología de producción y diseños, así como por la calidad de material utilizado, especialmente nos referimos a la lana de las llamas. La crianza de dichos animales ha ido disminuyendo desde la llegada de los españoles, razón por la cual, hoy en día, la presencia de ovejas es mayor que la de llamas y alpacas, lo cual, definitivamente, influye en la materia prima que utiliza para sus tejidos.

Los chumpis o fajas, en la actualidad, son tejidos con lana de oveja y una buena cantidad de fibras sintéticas. En cuanto a los tintes, puede decirse que los pobladores de Chinchero heredaron de los antiguos peruanos el conocimiento del uso de plantas e insectos, el cual se complementa con el alto conocimiento de mordientes naturales.

La tradición del uso de plantas naturales para el teñido de sus tejidos, se vio influenciada por la llegada de los españoles, quienes aportaron con especies artificiales oriundas del viejo mundo.

En la actualidad, la combinación de la herencia tintórea pre hispánica con la hispana es utilizada simultáneamente, generalizándose el uso de anilinas artificiales en los tejedores dedicados a vender sus trabajos.

INSTRUMENTOS DE TRABAJO.
Para el proceso de producción de los chumpis, en primer lugar, se requiere de la “Puskha” o rueca para el hilado del pelo del animal. Para el retorcido de la lana se utiliza una vara de madera que funciona como pre-telar y sirve para preparar la urdimbre.

El telar utilizado es más pequeño que los telares de cuatro estacas, se denomina “telar de faja horizontal” y está compuesto de las siguientes partes:

Awatanka .- Son dos soguillas tejidas de 5 cm que sujetan al telar en forma cruzada al pie de las tejedoras, lo mantienen estirado durante el proceso de producción.

Illawa ,- Es una madera de 15 cm de largo por 1 cm de ancho. Separa la urdimbre cerca a la cintura del tejedor y se amarra el hilo con el que se va a tejer, como una especie de peine.

Kallwa. -Es una madera de 20 cm de largo por 5 cm de ancho y un espesor de 1 cm. Tiene dos puntas triangulares a ambos lados, sirve para cambiar colores y ajustar el tejido.

Kaito .- Es el hilo de amarre que separa los hilos del tejido.

Mini.- Es el algodón que se utiliza para hacer la trama del tejido.

Ruki .- Es un hueso pequeño que utiliza para dar los ajustes al tejido. Este elemento ya no es muy frecuente en la actualidad.

Whaqara .-Es el cinturón que sostiene el telar a la cintura del tejedor. Mide alrededor de 3 cm de ancho.

FUERZA DE TRABAJO.-
Desde la trasquila de la lana, lavado, hilado, retorcido y tejido del chumpi participante en la misma medida varones, mujeres y niños, sin embargo es más frecuente la participación de la mujer en la producción del tejido, así como en su comercialización.

Actualmente se tejen las fajas por ser un accesorio de vestimenta, sobre todo en el sector nativo de la población. Por ser una pieza de artesanía de mucha demanda en las ferias de comercialización de productos artesanales, la venta del chumpi es un medio de subsistencia muy importante.

A diferencia de otros tejidos, las fajas tienen mayor acogida para los visitantes por la versatilidad de uso, sus colores y diseños, así como por ser una pieza textil fácil de llevar como un recuerdo.

PROCESO DEL TEJIDO.-
Para la producción de un chumpi se lleva a cabo los siguientes pasos:

Preparación de los hilos de la urdimbre. - El tejedor utiliza una vara de madera de 1,35m. que funciona como un pre telar, gracias a la distribución de tres clavos puestos en los extremos, distantes en 15 cm uno del otro.

Cuando se colocan los hilos las dimensiones se reducen a 1,25 m. Cuando el tejido está concluido es de 1.25.

El proceso que se sigue para colocar los hilos al pre-telar, partiendo del extremo de los dos clavos más cercanos, consiste en jalar el hilo del primer clavo hasta el clavo del otro extremo, se da la vuelta y regresa hasta el segundo, donde se cruza el hilo, formando una X. Se continúa con este procedimiento varias veces formando pares de hilos: dos pares van adelante y dos detrás del clavo, el número de pares varía de acuerdo al diseño y al ancho del tejido. La combinación de colores es de inspiración propia del tejedor.

Para tejer el diseño central, llamado LEY, los hilos se cruzan de diferente forma, en ambos lados del clavo deben ir pares dobles. Para concluir se amarran las puntas y se separa la urdimbre en dos partes, amarrando la primera división en ambos extremos y el centro provisionalmente, esto en vista de que al estar la urdimbre en el telar del chumpi se cambiará con hilos permanentemente. Se saca la urdimbre y se ovilla sola, finalmente le aseguran con un hilo a uno de los extremos.

La Illawa. - Es el proceso mediante el cual el tejedor amarra el urdido a la cintura con una faja y por el otro extremo sujeta el tejido a una estaca oa su pie, seguidamente separa el urdido con el dedo índice de la mano derecha y con un ovillo pequeño de lana separa los hilos del tejido.

En esta separación se utiliza también otro instrumento de madera, llamado “kallwa”, el cual sirve para separar el tejido. El número de “kallwas” depende del tejedor.

Proceso del tejido .-El tejedor separa la primera kallwa y con los dedos pulgares cepilla la urdimbre, formando dos combinaciones de colores. Pasa por los hilos el mini o hueso para separarlos y vuelve a poner la primera kallwa, jalando hacia abajo todo el tejido y presionando hacia la cintura del tejedor. En una vuelta sube la illawa y en la otra baja, siempre cepillando la urdimbre y pasando el mini.

Conclusión del tejido. - Para terminar el tejido, se deja 10 cm. de tejer, se trenza en tres partes y el chumpi está concluido, en dos horas de trabajo continuo.






CONCLUSIONES
1. Los chumpis de Chinchero, de acuerdo a los resultados de la investigación, constituye una muestra casi completa del arte textil que se desarrolló en el Perú desde hace 10.000 años ac

2. Hoy en día los chumpis vienen a ser un testimonio de tradición y la prueba de una intensa búsqueda de nuevos códigos estéticos que, lamentablemente, corre el riesgo de extinguirse por factores externos influyentes en la cultura andina.

3. Por medio del estudio iconográfico de los chumpis, se puede entender el mundo del tejedor, sus vivencias y expectativas actuales.

4. La tecnología de producción e instrumentos de trabajo con los cuales se teje un chumpi son bastante complejos, con un hondo significado ideológico tradicional que se mantiene fiel a sus orígenes a través de la historia del tiempo.

5. El chumpi es una prenda muy importante del nativo actual, pervive como un elemento de la vestimenta del uso diario, mientras que para el mestizo constituye un elemento de mercantilización.


Bibliografía.

"EL ARTE TEXTIL EN CHINCHERO: LOS CHUMPIS"
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
CARRERA PROFESIONAL DE ARQUEOLOGIA INFORME PRACTICA PRE PROFESIONAL UNSAAC 1988.


Dunia Sánchez Marmanillo

Guía oficial de Turismo/Editora Turística - Arqueóloga
dsanchez.marmanillo@gmail.com

Alejandra Pacheco Sánchez - estudiante de la Facultad de derecho de la PUCP
Corrección de estilo


16 mayo 2019

EL SITIO ARQUEOLÓGICO DE PUCA PUCARA Y TAMBOMACHAY: USO Y FUNCIÓN - LIC. DUNIA SANCHEZ MARMANILLO (CUSCO)



"Producción literaria protegida por el art.3 de derecho de autor"

INTRODUCCIÓN.


La evidencia arquitectónica, junto al medio geográfico acondicionado y la tradición etnográfica, constituye uno de los más grandes testimonios físicos heredados de los antiguos peruanos, que permiten entender el desarrollo cultural del Perú. 

Cada sitio arqueológico presenta un modelo típico de distribución espacial, adecuado a su estilo arquitectónico ya su configuración geográfica, que viene a ser una realidad evidente de la función que tuvo originalmente. Esto tiene que ser definido a partir de los elementos materiales y las variedades morfológicas por identificar y estudiar con un gran nivel de conocimiento técnico, ideológico y artístico.

En este sentido el sitio arqueológico de Puca Pucara perteneciente al parque arqueológico de Sacsayhuaman – Región del Cusco - reúne un valioso conjunto de particularidades arquitectónicas, que es necesario identificar en contexto y asociación con el sitio arqueológico de Tambomachay, perteneciente a la misma zona, como parte integrante del conjunto arqueológico. 

Para ello, son importantes los datos etnohistóricos, en base a testimonios orales de los nativos cusqueños, que lejos de tener una buena o mala interpretación europea, constituyen la fuente única primaria de información escrita sobre la historia de los incas. 

Estos datos, confrontados con los resultados de investigaciones anteriores, que presentan la estratigrafía y las evidencias materiales halladas durante las diferentes campañas de excavación arqueológica, ayudan a bosquejar un acercamiento al posible uso y función del sitio arqueológico de cuyo estudio trata la presente investigación que es parte de la tesis de licenciatura presentada el año 1991 por la autora.

Ahora bien, desde inicios del presente siglo hasta la actualidad se han realizado diferentes trabajos de carácter histórico y arqueológico en busca de resolver aspectos relacionados a la verdadera función que tuvo la zona en estudio. Dichos trabajos han dado muchos aportes importantes. 

Partimos, en primer lugar, del problema específico de la función y uso que se le ha dado, a través de las diferentes épocas, al sitio arqueológico de Puca Pucara. Así, comenzamos en base a la documentación escrita ya los testimonios materiales de superficies visibles, cuentos como la arquitectura, la cual es altamente compatible con los diferentes sitios arqueológicos de la zona, como Tambomachay, Sacracancha y Cabracancha; unidos por caminos prehispánicos, debiendo estar relacionados dentro de un aspecto de tiempo y espacio. 

Asimismo, existe una serie de rocas labradas pertenecientes a una arquitectura que no es precisamente civil ni militar y que puede corresponder a una función ritual, que incluso hasta hoy se manifiesta. Sabemos por la fuente primaria que estos sitios eran huacas o lugares religiosos.

En cuanto a la presencia de canales, la arquitectura de Tambomachay y la transformación del medio ambiente natural, en función de puntos de captación o inicio de canales de riego, presenta una problemática relacionada con la ubicación en el tiempo y en el espacio, dentro de una función de riego prehispánico.



En síntesis, el trabajo busca aportar sobre el uso y función del sitio arqueológico de Puca Pucara y los sitios asociados en el aspecto arquitectónico, de riego e ideológico de aquel.
De lo expuesto a continuación, nos permitimos plantear las probables respuestas: 

Primero, en lo referente a la comunicación de los sitios arqueológicos, es posible que exista una relación desde el punto de vista cronológico y corológico de la zona por la que probablemente tuvo una función concertada dentro de las coordenadas tempo-espaciales. 

Por otra parte, los canales que tienen su inicio en el área de estudio, deben corresponder al período incaico o del Horizonte Tardío en el valle del Cusco y tuvieron una implicancia ceremonial y económica.

Del mismo modo, sostenemos que el sitio arqueológico de Puca Pucara, además de ser una huaca, de acuerdo a las referencias de la crónica del Padre Bernabé Cobo (1653) e identificado como Tambomachay por el Dc. Jhon Rowe (1981), probablemente fue un núcleo que tuvo diferentes funciones en contexto con los otros sitios arqueológicos de la zona, descubriendo un rol importante dentro de la ideología como huacas en relación al agua, aprovisionamiento y condición. 

Asimismo, cumplirá la función de centro ceremonial, administrativo y de control del área circundante, por su ubicación geográfica, su distribución espacial y características arquitectónicas visibles. 

Por otro lado, una de las principales características del sitio arqueológico es que se encuentra construida en un afloramiento de roca caliza, cuya superficie fue adaptada al diseño y distribución de los patrones arquitectónicos de los incas. Tuvo una distribución y estructura propias del estilo ceremonial y civil, los cuales respondieron a una planificación organizada estatal. 

De acuerdo a los datos etnohistóricos de los siglos XVI y XVII, el sitio arqueológico de estudio no tiene un nombre que corresponda a la función que pudo haber cumplido originalmente, en razón de que “Puca Pucara”, según la traducción del diccionario de la lengua quechua de Rafael Aguilar Paez, Gramática Quechua y Vocabularios, significa “Fortaleza Roja”. Dicho nombre no se encontró en ninguna de las crónicas consultadas para el desarrollo de la presente investigación. 

La fuente primaria al describir a las Pucaras, las describe con características físicas y de ubicación fortificada, completamente diferentes a las que presenta Puca Pucara.

Finalmente, los cronistas Bernabé Cobo (1653), Polo de Ondegardo (1571) y Cristóbal de Albornoz (1582), entre los principales, ubican exactamente a Puca Pucara en sus relaciones de huacas y adoratorios alrededor de Cusco, pero con el nombre de “Tambomachay ”, según el Dc. Jhon H. Rowe (1981), considerando que el nombre real apareció en el siglo XX. 

Específicamente se inicia este trabajo con la descripción del marco geográfico y de las principales características naturales del sitio. Seguidamente, se determinan los antecedentes etnohistóricos y arqueológicos del monumento, incidiendo principalmente en la ubicación de Puca Pucara en el sistema de Ceques. 

De esta manera, por medio del presente trabajo, y pensando sobre todo en los estudiantes y profesionales en turismo, así como en los turistas que visitan a diario este sitio, convertido hoy en día en un atractivo turístico principal, se desea aportar científicamente al conocimiento funcional del mismo. 


 
MARCO GEOGRÁFICO.

El sitio arqueológico de Puca Pucara se encuentra ubicado al norte de la ciudad del Cusco, a 8.80 Kilómetros de la misma y dentro del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman, a dos kilómetros de la localidad de Yuncaypata, a 900 metros del sitio arqueológico de Tambomachay ya 4 kilómetros del sitio arqueológico de Qenq´o, (componentes del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman) con una altura de 3,785 metros sobre el nivel del mar. 

Los límites geográficos referenciales de Puca Pucara son los siguientes: 

Por el norte, el cerro Bandorani.

Por el sur, los sitios arqueológicos de Llulluchayoc y Pelorcocha. 

Por el este, el río encausado de Yuncaypata.

Por el oeste, el sitio arqueológico de Tambomachay.


Desde la ciudad del Cusco se accede por la pista asfaltada Cusco - Písac, en 15 minutos en automóvil, así como por los caminos de herradura existentes. 





DESCRIPCIÓN DE LA ZONA. 

Como limites referenciales de la zona, se han tomado en cuenta los sitios arqueológicos conocidos actualmente como Tambomachay, Sacsayhuaman, Sacracancha y Cabracancha, así como la comunidad de Huayllarcocha. 

Para una mejor compresión de la descripción en conjunto, comenzaremos considerando que el sitio arqueológico de Puca Pucara es parte conforme de una asociación de sitios existentes desde la zona de Fortaleza, donde nace el río Tambomachay, en la laguna de Locre cocha. 

Las aguas de este rio, encausadas desde la época prehispánica, discurren por la quebrada de Tambomachay, y toman otras denominaciones, como Yuncaypata, Tambillo, y Kallachaca; para concluir en el sector de San Sebastián, con el nombre de Salineras. 

En ambos márgenes de esta quebrada existen evidencias de canales, andenes y algunas edificaciones que sobre salen por sus características arquitectónicas, como Tambomachay y Puca Pucara; y que, probablemente, formaron un solo grupo, en la época inca, que cumplieron diferentes funciones. 

En la margen izquierda del rio Tambomachay se ubican Huallatahuaccha, Mach´ay y el Torreón, así como los canales que pertenecen a las secciones de este rio encauzado y que van a regar terrenos de las comunidades de Tambillo y Yuncaypata. 

Es necesario indicar que la captación de aguas realizada para Tambomachay no es la misma que la utilizada para Puca Pucara. Llegamos a esta conclusión después de haber realizado una prospección superficial que nos permitió observar que el agua captada por la fuente de Puca Pucara procede de la laguna de Locrecocha. 

El relieve en la zona de estudio está dado por laderas suaves, ligeramente onduladas. Los suelos que dominan son relativamente profundos, arcillosos de tonos rojizos, opacos. La roca es de consistencia calcárea. Existen, asimismo, planes que son aprovechadas por los lugareños al convertirlas en campos de cultivo que circundan todo el sitio de Puca Pucara. 

La hidrografía de la zona está constituida por el desplazamiento del río encausado de Yuncaypata al este y el río Tambomachay al norte; cuyas aguas se juntan para seguir hacia el rio Inquiltambo y luego al Cachimayo, estos dos últimos ubicados al sureste de Puca Pucara. 





DESCRIPCION DE LA ARQUITECTURA: EVIDENCIAS MATERIALES. 

Tomando en consideración todo el contexto geográfico y arqueológico descrito, describiremos con mayor precisión a Puca Pucara, que se presenta como un conjunto definido de forma semicircular, acondicionado por los incas en base a la topografía del lugar. 

Se halla conectado, por la sección sur, con un camino inca de un ancho promedio de 5.50 metros, con evidencias de empedrados en algunos sectores. Dicho camino parte del sector de San Blas ascendiendo pór los sitios arqueológicos de Kusilluchayoc, Lanlacuyoc, Tukaqaq y la quebrada entre las ex haciendas de Yuncaypata y Huayyarcocha, extendiéndose hasta el abra de Ceremarka. Es necesario indicar que en la comunidad de Yanahuaylla, hoy comunidad de Pucara, se une con el camino que viene de Tambomachay.

Según Agurto Calvo, este camino ha formado parte de los “anillos concéntricos”: “(…) Los espacios encerrados por la trama de los caminos secundarios eran subdivididos en igual forma por el tejido de los caminos de orden terciario (…)” (1980) : 44).

Según este autor, el camino descrito anteriormente, se une a este anillo de red de caminos terciarios ubicados alrededor de Cusco. Asimismo, va con dirección del Antisuyo uniéndose con el camino troncal de dicho cuadrante en el área de Yuncaycalla. 

Erróneamente se considera que este camino forma parte de la red vial de Cusco al Anti. Si se revisa la red de anillos concéntricos, estudiados por Agurto Calvo, se ve, claramente, que el camino principal al Antisuyo pasaba por Qenq'o, Callachaka, Alto, Chillcapujio y Yuncaypata. 

Continuando con la descripción, existe el llamado “Puente Inca” sobre el riachuelo encausado de Ccebolla Huayco, el cual se dirige hacia la comunidad de Yuncaypata. Sus dimensiones son de 3.90 metros de largo por 1.50 de ancho y se ubica al pie de Puca Pucara. 

Los estribos del puente, así como los bloques de piedra que sirven de pasarela, los identificamos como posteriores a la época inca, por las características de su construcción, por el tratamiento de la piedra y por las referencias históricas, que mencionan a dicho puente como correspondiente a una factura contemporánea. Es por ello que planteamos que, en la época inca, el puente estuvo construido en la misma dirección que siguen los vestigios del camino.

Puca Pucara está representada por estructuras correspondientes a recintos y muros de manufactura inca, en relación con la formación natural de afloramientos rocosos de caliza, y que coincide en un mismo nivel, de acuerdo a la sinuosidad que presenta el amurallamiento de este sitio.

Para un mejor conocimiento del sitio arqueológico tomamos, como punto inicial de referencia, el ingreso actual al monumento, representado, en un primer plano, por dos fuentes que tienen las siguientes características: 

La primera fuente está formada por cuatro muros que delimitan un espacio interno donde existe una piedra labrada con dos caídas de agua. En la base se distingue una taza con dos canales de drenaje, uno de los cuales se dirige a la segunda fuente, ubicada en un nivel inferior y de iguales características.

Por el ancho de los canales se diría que hubo gran cantidad de agua, la cual, de acuerdo a nuestra prospección, era captada, como ya se manifestó, en la Laguna de Locrecocha. Se pueden notar todavía, en algunos sectores de la Laguna de Tambomachay, parte de los canales de agua, principalmente sectores que corresponden a la solera de los mismos y que fueron destruidos con la habilitación de la carretera. 

Luego, se nota un vano de puerta de doble jamba, que corresponde a un pasaje de 35 metros de longitud. Actualmente solo se aprecia la cimentación en ambos lados. 
Seguidamente, se observa un vano de acceso de doble jamba, acondicionado en el afloramiento rocoso de caliza, hacia una estructura semicircular dividida, básicamente, en tres recintos, también de forma rectangular.

Estos tres últimos recintos, con sus diferentes características de factura inca, están asociados a un afloramiento de roca caliza labrada en la parte superior. Hasta ahora no hemos podido definir la representación que tuvo originalmente.

Todo este primer nivel continúa por un amurallamiento de forma compuesta, conformado por paredes acondicionadas al afloramiento de roca Caliza y que en su conjunto no muestra una forma geométrica definida, razón por la cual estas formas irregulares compuestas varían en su complejidad, debido a que las estructuras han sido adecuadas a un área pequeña.




SEGUNDO NIVEL. 

Consideramos como punto de partida el vano de acceso existente en el primer muro que da a tres recintos de forma semicircular. Entre recinto y recinto se encuentran espacios libres muy pequeños. 

Continuando con las estructuras que delimitan en forma irregular en este segundo nivel, encontramos una especie de pasaje denominado “Cueva”, al cual se eleva por un desnivel con tres peldaños.

NIVEL TERCER. 

Comprende una estructura de forma semicircular que permite diferenciar este nivel del segundo por estar a mayor altura y tener un vano de acceso. Esta parte superior es, básicamente, de forma plana y se puede notar, al nivel de la superficie, un afloramiento de la roca caliza. No existe mayor evidencia de otros elementos arquitectónicos.




EL SITIO ARQUEOLÓGICO DE TAMBOMACHAY.

Tambomachay se encuentra ubicado a 3.5 kilómetros de la ciudad del Cusco ya 900 metros de Puca Pucara, al cual se unía por medio de un camino de herradura, y ahora por una vía carrozable. Sus límites geográficos no varían en relación a Puca Pucara. Y se encuentra a una altura de 3, 700 metros sobre el nivel del mar. 

El sitio se caracteriza por estar construido en una quebrada regada por el rio encausado de Tambomachay, el cual cuenta con 5 canales.

Tambomachay cuenta, en sus tres primeros niveles, con una fuente de dos canales. En dirección al oeste, se encuentra un acceso constituido por escalinatas que conducen al segundo nivel, donde se puede observar el origen o captación del agua, así como su asociación a dos hornacinas grandes. 

El último nivel, que está conectado por una sucesión de peldaños y una puerta de acceso definida, permite ascender a la última plataforma, donde se pueden observar cuatro grandes hornacinas. 

Al frente de las fuentes existe una construcción conocida como Pucara, la cual tiene forma de torreón semicircular, cuya mampostería concertada tiene un aparejo tipo poligonal acolchado.

Por otra parte, en la quebrada de Tambomachay se puede notar la presencia de una cueva (Huchuy Mach'ay) a la cual se aumenta por medio de escalinatas que tienen la particularidad de estar orientadas hacia el cerro Huanacaure, cumpliendo una importante función religiosa, según Jhon Rowe (1981).

De la misma manera, se nota la presencia de un pequeño conjunto de construcciones, representada por seis andenes que parten desde el rio, en forma ascendente, para terminar en dos recintos pequeños, cuya puerta de acceso se ubica en la parte central. El conjunto referencial se encuentra, aproximadamente, a 150 metros del sitio arqueológico de Tambomachay.

Consideramos, por las características especiales de ubicación, que resulta válido decir que es muy probable que, frente al sitio arqueológico de Puca Pucara, en la época prehispánica haya servido, originalmente, como corral de camélidos. Las construcciones y canales de este tipo, pertenecientes a la época inca, fueron un importante núcleo de riego y cumplieron una función de culto. 





CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS Y DE CONSTRUCCIÓN. 

En base a los estudios realizados desde inicios del siglo XX, por diferentes especialistas, principalmente arqueólogos, se afirma que la arquitectura inca se ha caracterizado por una serie de atributos signados por tres principios: la simetría, la solidez y la sencillez. 

Y desde este punto de vista morfológico existe una regularidad que permite diferenciarla, cualitativamente, de otros desarrollos que se dieron en el espacio andino.

Según Anna Kendall, los estilos de mampostería se derivan o están relacionados con las propiedades de la roca y el uso de las piedras en el área de Cusco, está en relación con la función que pueden tener los restos arqueológicos. 

Tambomachay, Puca Pucara y zonas aledañas presentan construcciones de carácter religioso y civil, pertenecientes a la clase gobernante, dentro de un estilo arquitectónico del Inca Imperial, por su mampostería concertada de tipo poligonal acolchado en roca caliza, así como por evidencias de elementos líticos de andesita

En cuanto a las formas y disposición espacial, están condicionadas a la topografía del lugar. Predominan las formas regulares con espacios definidos relacionados a características como de la planta rectangular oa formas compuestas que aparecen en algunas estructuras; principalmente en los muros que sirven de contención a la superposición del afloramiento rocoso característico de la zona. 

Se combinan, además, rasgos muy definidos en los vanos de acceso ventanas y hornacinas con la clásica forma trapezoidal. 




MATERIALES DE CONSTRUCCION Y CANTERAS. 

El material lítico utilizado para la construcción corresponde a la roca caliza de origen marino, característica de la formación Yuncaypata. Se observa su utilización selectiva típica de los antiguos peruanos que supieron aprovechar las rocas con cualidades de inalterabilidad y resistencia en función al medio.

Estas rocas han podido ser extraídas de los afloramientos naturales de caliza existentes en la zona, aprovechando, también, las rocas sueltas; las formaciones kársticas o, en su defecto, han tenido que ser extraídas de las canteras existentes en todo el parque arqueológico. 

Por la cercanía del lugar y la calidad del material se ha podido extraer material lítico de la cantera de Ucu Ucu, ubicada en el kilómetro 6 al norte de la carretera Cusco - Pisac. 

Finalmente, podemos afirmar que en el sitio arqueológico existen rocas de origen volcánico, como la andesita, que, por sus dimensiones, han podido ser utilizadas como dinteles o en diversas estructuras y que, probablemente, fueron transportadas desde otras canteras como Huaccoto y Rumiqolqa.  



PUCA PUCARA Y SU UBICACIÓN DENTRO DEL SISTEMA DE CEQUES. 

En el siglo XVI, el Jesuita Bernabé Cobo describió la organización espacial del Cusco incaico, mediante la presentación de una relación de aproximadamente 332 Huacas o lugares sagrados, ubicados tanto dentro como fuera de la ciudad. Dicha relación incluye construcciones, fuentes, piedras, cerros, etc. que tienen importancia dentro del contexto Inca. 

Bernabé Cobo, al ocuparse de los adoratorios del Cusco, dice en primer lugar: 

“(…) del templo del sol salián del centro ciertos, líneas que los Indios llaman ceques, hacianse quatro partes conforme a los quatro caminos reales que salían del Cusco y encada uno de aquellos ceques estaban por su orden las guacas y adoratorios que habían en erl Cuzco y su comarca, como estaciones de lugares pios, cuya veneración era general a todos. Y cada ceque estaba a cargo de las parcialidades y familias de la dicha ciudad del Cuzco, de los quales salían los ministros y sirvientes que cuidaban las guacas de su ceque y atendían a ofrecer a sus tiempos los sacrificios estatuidos. (…)” (Capítulo XIII: 223: de la relación transcrita por John Rowe: 1981).

En la lengua quechua la palabra “ceque” significa “línea”. Cobo se refiere a las líneas imaginarias que habían sido trazadas desde el Qoricancha o Templo del Sol hacia los cuatro puntos cardinales de la ciudad; es decir, el Chinchaysuyo al norte, el Qollasuyo al sur, el Qontisuyo al oeste y el Antisuyo al este. 

Asimismo, da a entender que cada grupo de sitios estaba dividido en tres partes llamadas de la siguiente manera: Qollana, Payan y Callao; que significan “primero”, “segundo” y “tercero”, respectivamente. En cada línea había varios adoratorios al cuidado de diferentes grupos sociales y de acuerdo a una jerarquía especial. Para el Doctor Manuel Chavez Ballón se trató de una división de espacio, tiempo y persona. 

Para realizar una interpretación lógica de los adoratorios citados y tratar de ubicar cuál fue Puca Pucara será necesario entender el sistema de los ceques. Tom Zuidema (The ceque Sistem of Cuzco: 1964) realiza un trabajo de carácter estructuralista, en el cual sostiene que los cuatro barrios; vale decir Chinchaysuyo, Qollasuyo, Antisuyo y Contisuyo, estarían divididos, a su vez, en tres grupos llamados Qollana, Payan y Cayao; y que luego surgirán otras divisiones por mitades y se irían sucediendo los respectivos grupos en forma inversa; encontrándose en un punto dos o tres Ceques iguales. Según Zuidema, los barrios o Ayllus estarían asignados a diferentes grupos sociales, produciendo una relación de parentesco entre cada grupo y una jerarquía espacial. 

Nathan Wachtel, al interpretar la obra de Zuidema dice lo siguiente: 

“(…) socialmente los individuos Qollana pertenecen al grupo de los jefes, el de los conquistadores Inkas, los individuos Payan tienen evidentemente, una naturaleza ambigua, el ser asistentes o servidores de los jefes, pueden ser considerados a la vez como Inkas y no incas; los individuos Cayao representan a la población vencida, es decir no Inka. Especialmente estos tres grupos están localizados siguiendo una estructura concéntrica (…)” (1973: 32.). 

De lo dicho se infiere que la estructura arquitectónica de Cusco inca estaba dividida en grupos y que cada grupo de sitios sagrados estaba dispuesto en los ceques, los cuales iban a dar o partían del centro del Cusco. Cada huaca estaría expuesta a un grupo social diferente, especialmente escogido de acuerdo a ciertas condiciones preestablecidas en relación a su organización social, política y económica.

El Doctor Manuel Chávez Ballón, al estudiar el sistema de los ceques, llegó a la siguiente síntesis (comunicación personal, 1991):

“El Cusco Inkaico estaba dividido en cuatro suyos que tenían relación con los puntos cardinales, la distribución urbanística tenía la forma de un Puma, cuya cabeza era el adoratorio o templo de Sacsayhuaman, el centro era la Plaza Mayor, y el sexo el Qoricancha. 

A su vez existió la división de los Hanan Qosqo y los Hurin Qosqo, los de arriba y los de abajo, cada cual con sus propias costumbres, como los de arriba usaban cabellos largos, mientras que los de abajo no, unos se vestían de rojo y los otros de negro, etc. 

En lo referente al cruce de caminos, los que iban del Norte al Este pertenecen al Chinchaysuyo, entre el Este y el Sur, corresponden al Qollasuyo, entre el Norte y el Este son del Antisuyo, y del Centro por el Sur al Oeste son del Contisuyo. 

En cada suyo había tres barrios Inkas, en total fueron doce barrios. De cada uno salían tres caminos que conducían a la Plaza de Huacaypata, los cuales correspondían a tres familias, el Inka su esposa y una tribu. En total Cusco tenía treinta y seis caminos, cada camino con diez Huacas, y Sacasayhuaman contaba con 5 más, sumando entonces 365 huacas; de lo cual se deduce que Cusco pudo haber sido un calendario por los 365 días del año, o una manera de dividir la tierra…”

Ahora bien, después de entender el sistema de los ceques, según Zuidema y Chavez Ballón, podemos ubicar el sitio arqueológico de Puca Pucara dentro del contexto de distribución de los diferentes ceques y huacas:

- En primer término, de acuerdo a su ubicación geográfica, los sitios arqueológicos conocidos actualmente como Tambomachay, Puca Pucara y Mach'ay, en su conjunto, están ubicados sobre el camino a los Andes, hacia el noreste, concretamente hacia el Antisuyo, de acuerdo a la división cuatripartita. 

- De acuerdo a la división dual de este sistema de ceques, Puca Pucara se halla en el Hanan Qosqo.

- Según la división de grupos realizada por Zuidema (1964), estas huacas se ubicarían en la Collana y, como tal, pertenecerían al grupo de los jefes.

Tomando como documento de trabajo la relación del manuscrito original de Cobo, publicado por Rowe, se describe que en los adoratorios y huacas que había en el camino del Antisuyo existían 9 ceques y 68 Huacas.

Por razones de metodología citaremos únicamente las huacas que aparecen dentro del primer ceque llamado Collana, a cargo del “Ayllu Sucsu” “Pañaca Ayllu”, que tenía diez huacas, y dentro del cual estaba el sitio arqueológico de Puca Pucara. 

“(…) (AN-1:8) la octava huaca tenía por nombre Tioc Puquio (sic, debe decir Puquiu). Era una fuente que estaba cerca de Tambomachay, llamase así por que emana de modo que hierve el agua. 

(AN-1:9) la novena huaca se llamaba Tambomachay. Era una casa del inca Yupanqui donde se hospedaba cuando iba de caza, estaba puesta en un cerro, cerca del camino de los Andes. Sacrificaban de todo excepto Niños.

(AN-1:10) la décima huaca se decía Quinua Puquiu. Era una fuente cabe Tambomachay que se compone de dos manantiales. Hacían los sacrificios universales fuera de niños. 

(AN-2:0) el segundo ceque del dicho camino del Antisuyo, se decía Payan y tenía diez huacas. 

(AN-2.7) La sétima se llamó Caynaconga. Era un descansadero del inca, que estaba en llano cerca de Tambomachay.

(AN-2:8) La octava huaca se decía Puquiu. Era una fuente que está de ese cabo de Tambomachay. Ofrecían carneros, ropa y conchas.

En su artículo “Una Relación de los Adoratorios del Antiguo Cusco”, al hablar sobre percepciones topográficas de la relación de huacas del Cusco, el padre Bernabé Cobo, Rowe se refiere a la manera como debe emplearse el documento para una mejor comprensión de la arqueología cusqueña. 

Al referirse a Tambomachay manifiesta lo siguiente: “el nombre de Tambomachay se da ahora a una fuente Incaica monumental, sin embargo, en la lista de Huacas designaba a Un pabellón de caza construido originalmente por el Inka Yupanqui. (AN-1:9).

Su descripción coincide con el sitio ahora llamado Puca o Puacara más que con la fuente Mach'ay, que es la palabra Inka para cueva, y ciertamente hay una cueva en una roca más arriba de la fuente. 

La cueva no es notable por su tamaño, pero tiene la interesante propiedad de que está directamente al frente del cerro sagrado Huanacaure (…)” (Rowe, 1981:221).

Se debe estudiar la zona considerándola dentro de su contexto, desde el nacimiento del río denominado Tambomachay, en cuyos márgenes existen restos arqueológicos que en la actualidad no presentan solución de continuidad en su estructura y tampoco en las denominaciones contemporáneas, como Mach'ay, Torreón , Pucara, Tambomachay, Puca Pucara y otros sectores que contienen también estructuras preincas como Sacra Cancha y Cabracancha. 

De todo lo dicho, tomando como referencia a Cobo y la transcripción realizada por Rowe, y considerando las características tanto topográficas como las particularidades constructivas visibles de las huacas que están en relación con el nombre de Tambomachay, se puede plantear que el actual sitio de Puca Pucara correspondería a la novena huaca llamada Tambomachay, la cual está referida a la casa del inca Yupanqui, y que el actual Tambomachay Quinua Puquio. 

A ello acotamos que las huacas del segundo ceque que corresponden a Payan, como Cainaconga (AN-2:7), que se decía Puquiu, estarían ubicadas también dentro del contexto del actual Puca Pucara. 

De lo expuesto, todas estas huacas, que adquirieron nombres diferentes de acuerdo al documento de Cobo, no han sido identificados en su totalidad, pero debemos entender que los ceques Coyana y Payan corresponden a un solo grupo religioso, y también a otros usos como los de administración y control. 




ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

De acuerdo a las informaciones y documentos escritos correspondientes a los siglos XVI y XVII, se conoce que los españoles se repartieron el Cusco y sus alrededores teniendo en cuenta factores de distancia, clima y producción. Se sospechará de un sistema de reparto, luego de herencia, y de compra y venta, o simplemente de usurpación. 

Es así como puede apropiarse y usufructuar tanto de las tierras del sol como del inca, las mejores en el sistema del incanato. Asimismo, se produjeron las reducciones y las encomiendas trastocando todo el sistema y esquema de carácter económico, religioso y político que tuvieron los incas. 

Con referencia a la información existente, relacionada a documentos correspondientes a la ocupación post inca, en primer término, debemos abordar los estudios realizados por la doctora Janette Sherbondy y publicados en “Código de canales en el Cusco Incaiko” (1986). En el epílogo, de la Panaca a la Parroquia, manifiesta que en la época colonial, por la dominación española, las Panacas devienen en simples Ayllus de incas. 

En la zona de Puca Pucara, que correspondía a las Panacas “Sucsu Pañaca Ayllu”, actualmente solo existe el llamado “Sucsu Aucalli Ayllu”. Revisando la documentación publicada en la revista del archivo histórico número 8, referencia al legado “Títulos, Provisiones, Instrumentos y demás autos por pertenencia a las tierras de Amaru Cancha, la Calera, encima de la Parroquia de San Blas”, que data de 1599 , encontramos uno de los primeros elementos que permiten ubicar esta zona, dicho documento transcribe lo siguiente: 

Debemos aclarar que al referirse el legajo a estas tierras y su distribución del agua lo hace en relación a Tambomachay y no al sitio que actualmente se conoce como Puca Pucara, incluso se expresa la existencia de construcciones del “Inga” que van a ser usados ​​no como zonas de vivienda o de cultivo, sino como corralones, por lo cual este monumento sufrió una serie de modificaciones espaciales. Cambió de uso durante los siglos XVII y XVIII.

Posteriormente, encontramos un vacío hasta el siglo XX por la falta de documentación, aunque es posible deducir, por la caracterización que corresponde a los siglos XVIII y XIX, que una sucesión de dueños dividiéndose las tierras entre varios propietarios y usufructuarios, bajo sistema de herencia , compra y venta. 

Bajo el sistema de haciendas, la zona sufrió una serie de alteraciones, sobre todo en relación a las estructuras arquitectónicas, sobre todo en el sector de Puca Pucara. Al estudiar esta zona en el contexto de la hacienda Huayarcocha, los expedientes del juicio de expropiación de dicha hacienda, existentes en el fuero privativo agrario del Cusco, nos informan que dentro de la hacienda Huayarcocha, que tuvo una extensión de 624 hectáreas, se encontró Puca Pucara, en la zona de Chilca Puquiu que correspondía a los corrales de dicha propiedad. 

CRONOLOGÍA.

Tomando como referencia datos históricos y evidencias arqueológicas proporcionadas por los fragmentos de cerámica hallados en las excavaciones arqueológicas del Ministerio de Cultura en sus diferentes campañas, se puede dar a Puca Pucara una datación cronológica tentativa entre 1350 y 1480, DC 

considerando al cronista Cabello de Balboa y el hecho de que la huaca de Puca Pucara se atribuye al inca Yupanqui, el cual, según el Dc. Rowe, sería el mismo inca Pachacutec, cuyo gobierno se rompió de 1471 a 1493, correspondiente a la segunda dinastía del Hanan, la construcción de los monumentos debió realizarse en la etapa inicial de dicho período. 

INFERENCIA CRONOLÓGICA, COROLÓGICA Y FUNCIONAL DE PUCA PUCARA. 

En base a los datos etnohistóricos.

Para profundizar y entender mejor el sitio de Puca Puacara, son de suma importancia los documentos etnohistóricos que, junto a las evidencias arquitectónicas y las investigaciones arqueológicas, nos ayudan a pensar sobre su posible función.

En primer lugar, los datos etnohistóricos nos ayudan a comprobar la hipótesis acerca del uso religioso del monumento y, en segundo término, nos muestra en extensión lo que fueron en realidad las “Pucaras”, agotado y debendo datos importantes para descartar la función militar que se le ha venido asignando incorrectamente a este sitio arqueológico. 

Primeramente, veamos qué datos traen las crónicas de los siglos XVI y XVII sobre las Pucaras: 

Pedro Cieza de León (1550) dice lo siguiente: “(…) en los tiempos pasados ​​antes que los Ingas reinasen, es cosa muy entendida que los naturales de estas provincias no tenían pueblos juntos como ahora los tienen, sino fortalezas con sus fuertes que llamaban Pucaras, de donde los Ingas reinaron sobre ellos pareciéndoles más este orden y la manera que tenían en los pueblos mandaron les por bien de no vivir como salvajes de esta manera los indios dexados los Puacaraes que primero tenían (…)” (Obr. Cit : 71).

En este caso, el cronista, aparte de describir a las Pucaras como pre incas, proporciona el dato de que estas construcciones fueron abandonadas, desde que se inició el estado inca, para ser reemplazadas por templos. 

Se podría interpretar lo anterior, no como la desaparición de las Pucaras al iniciarse el gran Estado inca, sino como el inicio de un prolongado proceso de organización en el que la religión dentro jugaba un papel muy importante de la economía, cuya base era la agricultura , el pastoreo y la artesanía. Los incas, en los cien años que demostraron su poder, se preocuparon, básicamente, por el ciclo agrícola, la buena alimentación y el vestido para el pueblo; se interesaron por sus caminos, sistemas de riego y mejor uso de las tierras. 

Todo esto giraba en torno a sus Dioses, de quienes dependería el éxito de sus actividades económicas. Por lo que consideramos que los incas, más que un pueblo guerrero fue un grupo de gente eminentemente espiritualista, donde la casta sacerdotal tenía un gran dominio político sobre el pueblo, y el inca era considerado un ser divino, jefe máximo, hijo supremo del Dios principal. 

Garcilaso De La Vega, en 1609, dice que los incas construyeron Pucaras para delimitar su lugar conquistado y que eran grandes construcciones, en algunos casos hasta ciudades completas. 

Se sabe que el estado inca fue expansionista y muy espiritual, por lo que una hipótesis sería que las Pucaras eran un signo de dominio y de control en un pueblo sometido y que no tenían “grandes fortalezas” donde se daban enfrentamientos entre ellos. Si en algunos documentos del siglo XVI y XVII se encuentran datos se debe a que los europeos tratados de justificar su acción devastadora durante la invasión de 1532. 

Felipe Human Poma de Ayala (1613) se refiere a unas personas llamadas Pacharuna. Eran guerreros que vivían en las partes altas de los cerros y que “(…) obtuvieron a construir fortalezas en los cerros y peñas más inaccesibles para poder defenderse.

Estas fortalezas llamadas Pucaras, las edificaron con paredes y murallas sólidas dentro de las cuales construyeron casas, escondites y pozos de agua para asegurar el suministro de este elemento (…)”.

Guaman Poma, en líneas más adelante, especifica que las Pucaras eran las construcciones más grandes que tenían los incas y que había personas encargadas del cuidado de estas construcciones llamadas “Pucara Camayoc”, que eran los vigías de este lugar. 

La edad a la cual se refiere Poma de Ayala es anterior a los incas, una época caracterizada por las constantes luchas y ataques para cuidar y ganar territorios. 

Estas Pucaras, como especificamente el cronista, tambien existieron en la epoca inca, como grandes construcciones provistas de todos los servicios. Tuvieron la función de prevenir los posibles ataques o guerras.

Las características arquitectónicas del monumento del actual “Puca Pucara”, de acuerdo a las observaciones y prospección arqueológica hechas en el lugar, no corresponden a la descripción de los que serían las Pucaras según Guaman Poma.

En cambio, según la relación de ceques Puca Pucara fue también residencia del inca Pachacuti, cuando este iba a cazar. Según los mismos documentos, se sabe que este inca fue el reformador de la religión, por la cantidad de construcciones de este carácter que hizo, siempre relacionadas con el origen de los incas. Construcciones como el Qoricancha, Pacarectampu y Quishuarcancha demuestran que fueron de interés religioso, tratándose de un reformador para el cual no hubo problema de combinar su recreo con la religión. 

En términos generales, estas son observaciones y deducciones obtenidas directamente de las fuentes etnohistóricas (crónicas de los siglos XVI y XVII). 

Lo expuesto es solo una hipotética sostenible sobre la posible función de este sitio arqueológico, que, lógicamente, hace suponer que las llamadas fortalezas cumplieron diferentes funciones, como depósitos y centros administrativos de control y vivienda; lo cual influyó en su distribución espacial. 

Por ejemplo, la fortaleza o pucara de Cotapachi, en Cochabambas, con 2400 qollqas o depósitos. En cambio, los adoratorios daban idea de religiosidad, por lo que podrían ser cerros, fuentes, piedras, etc, al aire libre o con pequeñas construcciones para la vivienda de sus guardianes.



POSIBLE FUNCIÓN EN BASE A LAS EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS: 

  Para un acercamiento al sitio arqueológico de Puca Pucara desde el punto de vista de las evidencias materiales representados por su arquitectura, cerámica y muestras que afloran en la superficie y que han sido recuperadas mediante las excavaciones arqueológicas realizadas en diferentes campañas, se plantea una serie de interrogantes y sus consiguientes respuestas. 

La ubicación de Puca Pucara como punto estratégico de paso obligado, en asociación a un gran camino prehispánico, permite plantear la hipótesis de que era un sitio de control y administración, relacionado a la tributación de quienes podrían pasar por el sector. 

Por otro lado, considerando que tanto Tambomachay como Puca Pucara (conocido con ese nombre actualmente) tuvieron huacas principales (Quinoa Puquio, Tambomachay, Timpu Puquiu), correspondientes a un lugar sagrado de carácter estatal, asociados al culto del agua, podemos concluir que fueron sitios importantes dentro de la organización administrativa, tributaria y de orden religioso mayor, posiblemente visitados, de acuerdo al calendario inca, en forma periódica y controlados por personas que vivían permanentemente al cuidado de los mismos. 

De allí que en esta formación natural el espacio disponible fue utilizado al máximo para el acondicionamiento de los espacios, incluso para la circulación interna o la agrupación de recintos, dispuestos en pequeños grupos que tuvieron múltiples funciones. 

Las construcciones rectangulares que dan un espacio libre o un patio están distribuidas por niveles, constituyendo un conjunto eficientemente coherente, solucionando los niveles mediante accesos, graderías o rampas y por la conformación de terrazas.

Por el momento no podemos especificar si cada una de estas unidades corresponde a un determinado uso, es decir como vivienda o unidad habitacional, como un lugar sagrado para determinadas ceremonias, como depósitos o qollqas u otros sitios que quizás hayan existido en este tipo de construcciones. 

Por otra parte, es evidente que Tambomachay y Puca Pucara, considerados como unidades independientes y como huacas destinadas específicamente para ciertas ceremonias u ofrecimientos, están específicamente relacionados al agua, porque en ambos sitios existen fuentes ceremoniales y, aunque con diferentes aprovisionamientos (uno de un afloramiento tipo manante y otro de la lejana laguna de Locrecocha), ambos sitios están relacionados a un mismo rio principal que nace de la quebrada de fortaleza y termina en Sucsu Aucalli Ayllu.

Asimismo, estos dos conjuntos arquelógicos tienen en común dos corrales ubicados exactamente en la parte intermedia llamada “Comunidad Tambomachay”, con el nombre de Cabracancha y Sacracancha, cuyas características arquitectónicas son completamente diferentes y que en la actualidad son consideradas pre incas. En nuestra opinión, simplemente tuvieron la función de ser corrales de camélidos para consumo y ofrenda. Quizá el corral de Sacracancha lo era para la huaca de Tambomachay y Cabracancha para Puca Pucara, tomando en consideración sus dimensiones e incluso su forma, aunque la arquitectura sea la misma, correspondiente a la época inca. 

Relacionando los dos sitios arqueológicos, hoy separados por la vía pavimentada Cusco – Pisac, se puede observar que ambos tienen el mismo estilo de arquitectura, con las mismas características en el uso de material de caliza, con algunas combinaciones de piedra andesita, la mampostería concertada de tipo celular acolchado en las formas de sus accesos, puentes, ventanas y hornacinas.

Esto permite plantear que corresponde a un determinado desarrollo cultural ya una determinada época inca imperial. 

Estos planteamientos están sustentados por los trabajos arqueológicos realizados por el Ministerio de Cultura, que en diferentes campañas realizaron excavaciones arqueológicas y restauraciones de ambos sitios, así como su puesta en valor.

Los informes de estos trabajos nos han permitido también verificar, por los restos recuperados, estructuras soterradas, cerámica superior, que corresponden a la época inca imperial. Aunque en Tambomachay no se encontró mucha cerámica, en Puca Pucara se hallaron fragmentos de cerámica inca, como restos de la reocupación de la época colonial y republicana, expresadas en las muestras de cerámica vidriada y de gran cantidad de osamenta de ganado vacuno y ovino, incluso con mezcla de cerámica contemporánea. 

Finalmente, el sitio arqueológico de Puca Pucara es muy especial en relación a su orientación, porque a partir de este punto se pueden ver los principales cerros sagrados o “Apus” que para los incas constituyeron una constelación de dioses, citados en las crónicas de los siglos XVI y XVII e identificados en la actualidad con los nombres de “Pachatusan”, “Ausangate” y “Huanacauri”.



POSIBLE FUNCIÓN EN BASE A LOS DATOS ETNOLÓGICOS.

Durante la prospección arqueológica, en el sector correspondiente a la curva y con orientación hacia el nevado de Ausangate, se encontraron dos hoyos circulares, cubiertos de carbón y cenizas, ya corta distancia restos de caramelos. 

De acuerdo a las encuestas realizadas en las comunidades cercanas (Tambomachay, Yanahuaylla, Yuncaypata y Huayllarcocha) se trataron de un “pago a la tierra”; es decir, de una ofrenda a la madre tierra o “Pachamama”, realizada por campesinos de la zona, con diferentes objetos metálicos, de lana, comida, bebida, flores, etc. 

Los lugareseños afirman que cada elemento colocado en el “despacho” cumple con un fin u objetivo y que utilizan, para los mencionados pagos, las tierras de todo el parque de Sacsayhuaman, porque se trata de lugares sagrados. 

Estas respuestas demuestran que el continuum cultural de nuestro mundo andino permite tener una visión integral de la concepción espacial y temporal de los antiguos peruanos y los posibles usos que dieron a sus construcciones. 

Es evidente entonces, por los datos etnológicos, que Puca Puacara tiene un rol de importancia dentro de la concepción religiosa de los actuales comuneros que viven en el Parque Arqueológico de Sacsayhuaman, a pesar de la aculturación occidental, por lo que puede decirse que existe una supervivencia del sitio como “huaca” o lugar sagrado. 

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2. “Excavaciones y puesta en valor de Tambomachay”. INC, Cusco 1990.


DUNIA SÁNCHEZ MARMANILLO 
(Cusco)

Licenciada en Arqueología, Guía Oficial de Turismo, editora turística
dsanchez.marmanillo@gmail.com Corrección de estilo: Alejandra Pacheco Sánchez Estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP











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