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12 octubre 2016

Proyecto Centro Cultural y Museo en Suncheon, Corea - Matteo Cainer Architects Ltd




FIRMA  Matteo Cainer Architects Ltd
TEMA Cultural › Centro Cultural y Museo
Centro Comunitario y Centro de Información

La propuesta de la nueva Plataforma de Arte Suncheon se coloca estratégicamente en medio de senderos históricos y culturales de la antigua muralla de Suncheon, actuando así como un nuevo centro cultural y puerta de entrada a la ciudad vieja. Dinámica y diversa, que va a revitalizar la vida cultural y social de Suncheon para sus ciudadanos y visitantes . 

Como un nuevo centro de arte, centro de visitantes y el jardín al aire libre y un  espacio para eventos, que se conectará con la ciudad. Aquí se darán  múltiples eventos culturales, educativos y comunitarios, los que fortalecerán la identidad de la ciudad haciendo de esta un destino cultural muy  importante de la región.

Se propone  un edificio simbólico que hace una clara referencia a la historia de Suncheon. A la vez simple y funcional, el concepto se deriva de la pared circular de la ciudad con cuatro puertas de entrada para dar una imagen de algo cerrado y protegido como  la vieja ciudad . 

El nuevo edificio se basa en esta idea, para proteger el hábitat natural de la ciudad con mayor amplitud. Diseñado como una forma circular elevada en un lado, se abre su espacio interior para dar la bienvenida a la ciudad como una 'puerta abierta'. A diferencia de la pared original con sus cuatro puntos de acceso restrictivas, las múltiples aperturas y su forma elevada proporcionan espacios urbanos permeables que enlazan el interior de los espacios públicos externos y el contexto más amplio de la ciudad.


La fachada exterior de hormigón blanco con piso a techo de cristal proporciona vistas abiertas a la ciudad. La fachada de vidrio interior con su brise soleil , será el marco y definir el jardín interior y espacio de la comunidad. 

Los espacios interiores están vinculados a través de superficies de rampa suave bajo un techo curvado complejo anterior. La forma circular del edificio permite una colocación flexible de espacios de diferentes tamaños, creando un marco único para el arte del museo y el centro de visitantes. 






Los visitantes son libres de caminar por estos espacios que albergan una red de servicios que incluyen exposiciones digitales, de usos múltiples e instalaciones profesionales, recopilación de información, espacios sociales y de estudio y jardín al aire libre / eventos.

Las zonas de carga y estacionamiento se encuentran al oeste al norte del sitio con muelles de carga de la planta baja y plazas de aparcamiento del sótano que conectan verticalmente al nuevo edificio de arriba y horizontalmente a la zona comercial subterráneo.


El diseño del paisaje se basa en dos ideas principales, una intención global aplicada sobre toda el área, con un jardín en su centro que hace referencia a Suncheon. La inspiración para la propuesta general del paisaje es el trabajo pionero varios círculos por el pintor y teórico del arte ruso Wassily Kandinsky. 

El jardín interior se concibe como un 'salón' público para todos, y cuenta con un mapa urbano conceptual de Suncheon, a escala y orientado al sitio de conformidad con la geomancia coreana. 

Las áreas específicas hansido diseñadas con rocas y  agua, áreas de vegetación y espacios para eventos culturales y festivales. El oasis verde central se ve como espacio dinámico y abierto flexible, fomentando una nueva biodiversidad que unirá las montañas de los humedales. 

Para proteger este espacio público de la calle , el paisaje se eleva para proporcionar una barrera natural como un nuevo anfiteatro público y urbano con la construcción en voladizo por encima y la  adición de un elemento de tensión.

La nueva plataforma de arte inspira a los residentes a través de investigación, conservación, exposiciones y educación. Además, proporcionará un lugar acogedor y accesible para todos, independientemente de su edad o discapacidad. 

Open Gate será un lugar atractivo reuniones de la comunidad, un lugar para conectarse o desconectarse, un lugar para aprender, un lugar para soñar, un lugar para participar y comprometerse, un lugar para el arte y todo tipo de imaginación . Dentro de la ciudad que será un nuevo símbolo para representar la unidad de los ciudadanos en Suncheon.

Como se ha señalado Kandinsky, "el círculo es la síntesis de las mayores oposiciones. Combina la concéntrico y excéntrico en una sola forma y en equilibrio. De las tres formas primarias, que apunta más claramente a la cuarta dimensión ".







Open Gate - Suncheon Art Platform






25 abril 2013

Las pampas urbanas de Lima , según el Dr. Wiley Ludeña - Nilton Torres Varillas




En los límites de Surco se extiende una inmensa área verde que, sin pretenderlo y casi por casualidad, representa el ideal de parque urbano que una metrópolis como la nuestra debe poseer.

Son un poco más de las cuatro de la tarde y Wilmar Iribarren pasea tranquilamente con sus hijos Ryan y Annie. El pequeño de siete años corretea detrás de una pelota esquivando velozmente a contrincantes imaginarios. La chiquitita ensaya sus tambaleantes primeros pasos.

Ambos corren y caminan sobre el césped del parque que tienen frente a su casa: una vasta explanada verde que se extiende desde el cruce de las avenidas Próceres y Paseo de la República, en Surco, hasta casi tocar la Panamericana Sur. Un área rectangular de más o menos 1.500 metros cuadrados, cercada en uno de sus contornos por árboles colocados en hileras, que en algunas zonas produce el efecto de efímero bosque.

Wilmar dice que es afortunado de tener esa alfombra verde frente a su casa. Un espacio que su hijo y sus amigos utilizan para practicar béisbol algunas tardes y que él mismo usa para correr por las mañanas.
–Es como si fuera mi jardín, pero a lo grande, dice Wilmar.
–¿Sabes cuál es el nombre del parque?
–Uhhhmmm… no lo sé. Nunca me lo he preguntado, responde.

Este parque no tiene nombre. Ni siquiera está considerado entre los 35 parques identificados en el directorio de parques y jardines de la Municipalidad de Surco. Para el arquitecto y urbanista Wiley Ludeña, este es sin duda el mejor parque de Lima, porque precisamente no ha sido diseñado como tal.

Ludeña dice que este lugar representa el mejor ejemplo de “verde social”, donde lo “menos es más”; donde a menor equipamiento, máximo potencial social. Y es la gente, con el uso y apropiación del espacio, la que le da sentido y contenido.

Cada día, pero sobre todo los fines de semana, este lugar es tomado por decenas de personas que lo usan para jugar, caminar sobre el césped o sentarse a descansar.

Un espectáculo de convivencia ciudadana en un sitio que encaja en la categoría de parque urbano y sigue la tradición europea del eco paisajismo, en la que lo importante es la re naturalización de la ciudad y la manipulación mínima de la naturaleza.

Ludeña prefiere catalogarlo de una forma más peruana. Él la llama “pampa urbana”.



Mistura andina y europea

Wiley Ludeña, autor del estudio titulado “Lima y espacios públicos”, publicado recientemente, dice que la pampa urbana es el tipo de parque que Lima necesita.

“Cuando en la sierra dicen 'vamos a la pampa', se refieren a esa explanada verde, a veces cercana a un río, donde no hay esculturas de héroes que nunca ganan guerras, imágenes religiosas o bancas por todos lados. Paradójicamente eso es muy parecido a lo que son los parques europeos: enormes llanuras de verde donde la gente se saca los zapatos y camina descalza, se echa a dormir, juega y hace deporte”, dice el urbanista.

Carlos Montero Salazar es entrenador del equipo de fútbol Cosmos Internacional, de Surquillo. Tres veces por semana llega hasta la pampa urbana de Los Próceres –como la ha bautizado Ludeña– junto con sus pupilos para hacer trabajo físico y así ahorrarse los 120 soles del alquiler de una cancha. Pero además él mismo, los fines de semana, viene hasta este lugar junto con su familia para pasar la tarde desde la vecina San Juan de Miraflores. “Así nomás no hay un parque como este”, dice el entrenador.

El tema, según Ludeña, radica en que los peruanos y limeños tenemos el chip de que el único verde de la ciudad tiene que ser el manipulado artísticamente, y el mejor parque es el que está híper diseñado, con arbustos y árboles podados milimétricamente, enrejado, con letreros que dicen "prohibido pisar el césped".

El Parque de la Reserva, hoy convertido en escenario del Circuito Mágico de las Aguas, sería un ejemplo de lo definido por el urbanista. Un lugar que convierte al ciudadano en un consumidor de espectáculos y lo aleja de ser un usuario anónimo, sereno, que necesita disminuir el estrés como habitante de una urbe como la nuestra.

Este modelo se inspira en el concepto del verde artístico colonial derivado de la tradición ítalo-ibérica-musulmana en la que a menos verde más civilización. Eso se trasladó al trazado de la Lima colonial, con plazas y parques de ejes peatonales que van de un extremo a otro y al centro una pileta. Sumándole a esto el miedo barroco al vacío y el dominio de la naturaleza.

Y precisamente espacios que rompieron con este ideal, como la republicana Pampa de Amancaes del Rímac, el Parque Matamula o el original Parque de la Exposición, hoy han desaparecido o se les ha cambiado de sentido.

El arquitecto identifica algunas áreas verdes que, por su envergadura, se acercan a ese ideal de pampa urbana: los parques cementerio y parte de los acantilados miraflorinos. Los primeros, por su naturaleza, no son utilizados como un espacio público, mientras los segundos, por suerte, están allí conciliando con la infinitud del mar y quizá sean las únicas áreas verdes en las que no se prohíbe pisar el pasto.


Un modelo a seguir

Antes de irse a trabajar, la señora Elba, vecina de la pampa urbana de Surco, hace deporte en el lugar. Corre veinte minutos y finaliza con otros quince de ejercicios aeróbicos. Elba dice que el sitio es ideal no solo por su tranquilidad. También porque hay una convivencia amistosa con los otros corredores.

Wiley Ludeña dice que lo que se pone de manifiesto en la pampa urbana son esos valores que hacen posible que personas extrañas entre sí se saluden, se vean y convivan. Él los llama los “valores de lo público”, y es lo opuesto a ese mundo de la cultura autista de vivir en parques guetos y condomizados, espacios contemplativos de la realidad donde el usuario vive atemorizado por cometer algún tipo de estropicio en esa maqueta bien cuidada, y que generan una percepción errónea de lo que es espacio público.

En “Lima y espacios públicos” figura una encuesta reveladora. Ante la pregunta ¿considera los parques un espacio público?, el 62,8% de los entrevistados en el 2010 dijo que sí lo eran, mientras que en el 2011 esa misma respuesta la dio solo el 44% de los encuestados.

Artículo publicado en el Diario La República
Por eso –afirma el arquitecto– la gran tarea pendiente del urbanismo contemporáneo es incentivar el proceso de la re naturalización de las metrópolis, y así como tenemos nuestros parques de urbanización cuidados y vigilados, en Europa, por ejemplo, está proscrita la poda; lo esencial es que lo verde crezca de manera natural. En ese sentido, hay algunos parques como el del zoológico de Huachipa o la Loma Amarilla, también en Surco, que no son una pampa urbana pero están en sintonía con esta.

Guardando las distancias, si comparamos una instantánea de un día cualquiera en el Vondelpark de Ámsterdam o en el Tiergarten de Berlín con una escena cotidiana de la pampa urbana de Surco, no hay gran diferencia en lo que se refiere al uso del espacio.

Wilmar Iribarren cuenta que ha vivido varios años en Madrid y más de una vez se ha sentido de vuelta en el Parque del Retiro.
“Hay mucha gente que viene a correr aquí. De no existir este pulmón verde, los niños tendrían que buscar otros lugares para jugar. Ryan seguro estaría destrozándome la casa”, dice Wilmar.

Lo trágico del hallazgo de esta pampa urbana es que el terreno está exactamente sobre lo que será la prolongación de la Vía Expresa.

Un proyecto que tiene previsto comenzar obras el próximo año. Por ello, Ludeña insiste en el imperativo de pensar en el desarrollo de áreas verdes en Lima bajo el concepto de pampa urbana, de parque urbano, de ese parque que es para todos y para todo. Espacios verdes como este ayudan a mejorar la salud física y el bienestar mental de quienes vivimos en las ciudades. Y Lima, como metrópoli, necesita no una sino decenas de pampas urbanas.


Vista aérea de la pampa urbana de Surco


Texto: Nilton Torres Varillas.
Fotografía: Carlos Lora. (primera foto)
Publicado en el Diario La República  Suplemento Domingo página 25 el día 31/3/2013


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