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15 septiembre 2010

GRECIA ANTIGUA PARTE 3 LA FORMACION DE LAS POLIS - Arq. Tania Arevalo Lazo



LA FORMACIÓN DE LA POLIS –LA OLIGARQUÍA Y LA DEMOCRACIA

Por POLIS se entiende una ciudad autónoma y soberana, cuyo cuadro institucional está caracterizado por una magistratura (o por una serie de magistraturas), por un consejo y por una asamblea de ciudadanos (politai).”


En el artículo anterior se dio una introducción a la polis y su formación, aclaraciones sobre su persistencia histórica y sobre la difusión geográfica de la ciudad estado.

Ahora, en la parte 3 de toda esta investigación sobre la Grecia antigua, se define la polis oligárquica y la democrática.

LA POLIS OLIGÁRQUICA
Delineados de ese modo, aun sumariamente y según las tesis más tradicionales, los problemas de origen, y fijados los puntos fundamentales para la comprensión del desarrollo histórico, podemos ahora hablar brevemente de la p. oligárquica.
En este sentido sabemos ya que la superación de las instituciones monárquicas se produjo con el predominio de la nobleza militar; por esta razón justamente el nuevo ordenamiento de la p. se llamó aristocrático. Pero los cambios económicos que se verificaron a partir del siglo VIII,
Con la difusión del comercio marítimo, tuvieron como resultado la formación de una rica burguesía ciudadana e influyeron también sobre le gobierno de la ciudad. Sustancialmente, los que se habían enriquecido, y que habían empleado sus recursos financieros en la adquisición de terrenos, tuvieron poco a poco la posibilidad de tomar parte más activamente en la vida política. Nace de ese modo la oligarquía timocrática, o plutocrática, en el sentido de que el acceso a los cargos públicos está vinculado al alcance de un determinado patrimonio, generalmente muy elevado.
La tipología de las ciudades oligárquicas es muy variada y destinada a evolucionar en el tiempo. Por esta razón sólo en el plano lógico Aristóteles, podía distinguir cuatro formas (es decir una primera forma en la cual el patrimonio para participar en el gobierno era bastante bajo, de modo que las magistraturas eran accesibles para la mayoría; una segunda en la cual el patrimonio necesario era más alto y los magistrados eran elegidos por cooptación; una tercera en la cual el patrimonio exigido era aun mayor y los cargos se trasmitían por vía hereditaria,y , en fin, una cuarta, en la cual se forma inclusive una "dinastía", preeminente por riquezas y no sometida a la ley, como los otros tipos de oligarquía. 
 
En lo que se refiere a los órganos de la ciudad oligárquica, éstos son los mismos que se encontrarán en la ciudad democrática y que se han enumerado precedentemente.
La diferencia fundamental entre los dos regímenes no consiste en el número de estos órganos sino más bien en la gama de poderes que se les atribuyen.
En la práctica en la p. oligárquica era menor en el peso político, y también jurídico, de la asamblea de los ciudadanos (especialmente cuando el número de los mismos era muy elevado), mientras que el consejo y los magistrados tenían mayores poderes. Si por ejemplo tomamos el ordenamiento constitucional de Esparta, que permaneció siempre como la típica ciudad oligárquica, nos damos cuenta inmediatamente de que, por lo menos a partir de una cierta época (pasada la mitad del siglo VII, la Apella, es decir la asamblea, tuvo poderes casi exclusivamente formales (salvo en lo que se refiere, como veremos, a la elección de los efori.
Amplios poderes, para los negocios interiores como para las relaciones exteriores, le correspondían en cambio a la gherousia, que estaba formada por veintiocho miembros elegidos de por vida de la asamblea entre aquellos que habían cumplido los sesenta años. De la gherousia formaban parte también los dos reyes, o diarcas, de manera tal de llevar el número total de sus miembros a treinta; los diarcas eran obviamente un residuo, más resistente en Esparta que en otras partes, de la antigua monarquía, y en sus orígenes tenían funciones de gran relieve (que progresivamente irán perdiendo en favor de otros órganos).
No hay dudas de que bajo el perfil jurídico también el consejo era una verdadera magistratura (más aún, los griegos lo consideraban la magistratura más elevada); sin embargo, también por necesidades de división del trabajo (y por lo tanto de especialización), y de preparación de la actividad del consejo, aparecieron sucesivamente otros magistrados (que en el caso específico de Esparta son los cinco efori).
Estos magistrados, justamente porque eran elegidos cada año por la Apella, representaron sin duda un órgano más cercano a la voluntad popular (y aumentaron cada vez más sus poderes, al comienzo de control, en perjuicio de los diarcas).
Sin embargo se trató siempre de una magistratura muy discutida a la cual se imputaba sobre todo la traición a sus orígenes populares y la tendencia a un poder absoluto.
También por este motivo puede decirse que la constitución espartana (tradicionalmente atribuida al legislador Licurgo, en el que por otra parta la crítica moderna ve sólo una figura mítica), permaneció siempre tendencialmente oligárquica.
LA TIRANÍA Y EL NACIMIENTO DE LA POLIS DEMOCRÁTICA
En el curso del siglo VI se verificó en muchas ciudades griegas un profundo cambio político. Respecto de esto es necesario considerar que en el paso de la oligarquía aristocrática a la timocrática no siempre y no toda la clase media, es decir lo que entonces se llamaba demos, había encontrado reconocimientos políticos adecuados.
Si bien ya desde hacía bastante tiempo la burguesía ofrecía una esencial contribución al ejército citadino, que en la transformación del ejército de caballeros en el ejército de hoplitas, es decir de infantes, había justamente recurrido a todos aquellos que eran capaces de procurarse personalmente una armadura (indudablemente menos cara que el mantenimiento de un caballo).
A esto debe agregarse que por debajo de la clase media existía un amplio estrato de desposeídos, vale decir una base tendencialmente disponible en una lucha de facciones o incluso de clases. Respecto de esta masa de (pequeños) burgueses y de desposeídos se colocaban algunos objetivos inmediatos (como la codificación de las normas consuetudinarias) y otros en una perspectiva más lejana. 
 
Para alcanzar estos objetivos, o parte de los mismos, a las clases inferiores se les presentaba la alternativa entre un acuerdo con las clases dominantes (y a este fin responden los nombramientos de esimneti, o pacificadores, y también de legisladores) y viceversa, el apoyo a un jefe capaz de desplazar el eje del poder político.
La elección de un jefe de ese tipo (con frecuencia perteneciente a las clases más ricas) daba lugar a la "tiranía", institución aborrecida por el pensamiento político griego (sobre todo porque el tirano tendía a afirmar a toda costa su poder personal), pero a la cual puede reconocérsele una precisa función en el paso de la oligarquía a la democracia.
Como es fácil entender, el advenimiento de la democracia implicaba en primer lugar la atribución del máximo o poder político a la asamblea y llevaba consigo nuevos criterios para la elección de los magistrados (hasta la atribución de las magistraturas por sorteo). En este punto debe precisarse que también la idea democrática encontró una amplia y explícita oposición intelectual.
De Sócrates a Platón y Aristóteles, si bien con distintos matices, la condena del individualismo vinculado con la idea democrática y la aversión a la omnipotencia de la asamblea (que frecuentemente terminaba gobernando por medio de decretos y no según la ley), representa en efecto una de las constantes del pensamiento político. Limitándonos a Aristóteles puede observarse que él destaca repetidamente el riesgo de una degeneración de la democracia en demagogia; riesgo mucho más grave en cuanto ya la democracia es considerada una degeneración de la politia,
es decir de aquella óptima forma de constitución en la que gobernaba la mayoría, pero en el interés de todos y no de una sola clase social, aunque sea la más numerosa. Aristóteles (Pol. IV, 4, 2-7, y también IV. 5, 3-5) distingue cinco formas de democracia: la primera es aquella en la que la clase de los ricos y los pobres están por la ley en un plano de igualdad (aun si, siendo más numerosos los pobres, el gobierno de la ciudad tocara inevitablemente a éstos, con la implícita consecuencia de una política de clase); la segunda es aquella en la cual para presentarse a las magistraturas es necesario un patrimonio, pero muy bajo; la tercera es aquella en la cual los cargos son accesibles a todos los ciudadanos de nacimiento incensurable; la cuarta es aquella en la cual todos los ciudadanos pueden aspirar a los cargos; la quinta es aquella en la cual siendo soberana no la ley (como en las formas precedentes) sino la masa (es decir la asamblea) se produce justamente el fenómeno de la demagogia (tanto que Aristóteles termina por adherir a la opinión de aquellos que ven en este último caso inclusive la ausencia de una constitución ciudadana).
Bibliografía

Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino: Diccionario de Política. Siglo Veintiuno Editores.

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/HisArtLit/01/grec.htm

http://www.santiagoapostol.net/latin/gobierno_grecia.html

Sociedad Espacio Cultura (KAPELUSZ)

Con Vivencia Hoy (CIENCIAS SOCIALES 7)

Antigua Grecia (Biblioteca para la Familia)
Arq. Tania Arevalo Lazo
Universidad Ricardo Palma
Premio Koriwasi 2009
a la mejor alumno de la carrera de Arquitectura
Proyectos y Obras en Tarapoto.
ex alumna d ela Universidad Autónoma de México por  intercambio.


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