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16 diciembre 2010

Plazas de Mercado : Una Tradición Continua - Arq. María Cecilia Coronado Jimemez (Colombia)


Para poder abordar correctamente, este concepto, es necesario realizar una investigación, sobre el cambio que ha surgido en el concepto general de plazas de mercado con el transcurrir de los años. Cambio que permitió al mundo de la modernidad, optimizar los espacios de trabajo y propender por mejorar la calidad de vida, tanto para quien ejerce el papel de vendedor, como para quien va en busca del producto.

La primera idea de plaza se puede interpretar, como:
El núcleo principal de la vida urbana, en numerosos pueblos y ciudades. Un espacio ancho y espacioso dentro de un poblado, al que suelen concurrir varias calles.
Unos cuantos años antes del Descubrimiento y Conquista de América, se planteaban a manera de cada arquitecto la ciudad Ideal: 
 
Vitruvio: “ Si la ciudad se encuentra situada a la orilla del mar, es preciso que el sitio en donde se quiera construir el foro esté cercano al puerto, mientras que si la ciudad se hallare tierra adentro, el foro deberá encontrarse en el centro” 
 
“Su ancho debe de ser tal que, dividiendo su longitud en tres, le correspondan dos: De esta manera tendrá forma alongada, disposición que le proporcionará mayor comodidad para los espectáculos” 
 
“Las plazas públicas entre los griegos, son cuadradas y están circuidas, por doquier con amplios y dobles pórticos cuyas columnas muy próximas unas a otras, sostienen arquitrabes”…Se precisa dejar mucho mayor espacio entre las columnas y que, bajo los pórticos, así como en las galerías, las tiendas de los combatistas tengan suficiente espacio para sus operaciones de tráfico y se puedan recaudar los impuestos”. 
 
Cataneo: “La plaza mayor, de donde se ha de comenzar la población, siendo en costa de mar, debe hacerse al desembocadero del puerto y siendo en lugar mediterráneo, en medio de la población”. 
 
 
Filarete: “Toda la plaza a la redonda y las cuatro calles principales que de ellas salen, tengan portales, porque son de mucha comodidad para los tratantes que aquí suelen ocurrir”. 
 
Además de considerar el ascendiente de los clásicos y de los utopistas como algo lógico de la época, debemos considerar otros factores de inspiración como la imagen moral hispano-cristiana de la ciudad profundamente arraigada. 
 
Los ejemplos y conceptos que se han mencionado permiten definir nuestras ciudades como una amalgama de orígenes: militares romanos, agro-militares españoles, clásicos, religiosos y nativos. Un mestizaje muy adecuado a nuestra aculturación y conformación racial. 
 
* Primeros Asentamientos 
 Bajo la práctica del urbanismo rudimentario practicado por los primitivos, se talaban árboles cuando era menester, para hacer una plaza, según el pueblo era grande o chico, y hecha la plaza, ella en medio, talaban en cruz muy ancha y de un tiro de piedra largo. 
 Las ciudades tomaron el nombre de tales, solamente cuando los españoles entraron en contacto con las civilizaciones indígenas más avanzadas y pudieron utilizar sus instalaciones y readaptar su trazado. 
 
Fue Nueva Granada, la primera en ostentar el pomposo título de ciudad. 
 
* Edificación
En las ciudades fundadas en terrenos ocupados por culturas indígenas avanzadas, los españoles utilizaron la vivienda nativa y las instalaciones existentes, incorporándolas al nuevo trazado. Era el comienzo del mestizaje urbano-arquitectónico.
Algunos puertos, que originariamente habían sido desembarcaderos de emergencia y por lo tanto carecían de espacio suficiente para su futuro crecimiento, con el tiempo se convirtieron en cabezas de puente, para la exploración del interior y en plazas fuertes para defender los tesoros acumulados con destino a España. 
 
Superada la etapa de la conquista y establecida la Colonia, las ciudades adquieren diferentes jerarquías, que responden a diferentes consideraciones.
* La plaza Mayor
Debe transcurrir todo el siglo XVI y parte del siglo XVII para que algunas ciudades lleguen al asentamiento definitivo. 
Doscientos años después de la llegada de los conquistadores podemos caracterizar una típica ciudad colonial cuando se conformaba de la plaza mayor, la parroquia, el barrio y los cuarteles. 
 
El elemento básico central de toda ciudad era la plaza mayor, un lugar abierto en donde se tenía el trato común de los vecinos, se constituía en el obligado sitio de reunión cuando algo novedoso despertaba el interés del ambiente reposado y conventual en que vivían y que no tenía otros accidentes ordinarios que la llegada del correo de España cada seis meses, la elección anual del ayuntamiento y la escogencia de los regidores y demás funcionarios municipales. 


Alrededor de la plaza y en algunas privilegiadas calles vecinas, se desarrollaban numerosas procesiones que exigían una cuidadosa y laboriosa preparación para no irrespetar las santas imágenes y evitar fallas litúrgicas, ocasionalmente se degollaban algunos reos condenados a muerte, en una columna de piedra llamada “rollo”, era el símbolo de “horca y cuchillo” de toda ciudad o villa de respeto, también se hacían mascaradas populares, a veces con toros y un día a la semana se destinaba el amplio espacio como plaza de mercado.
 
La plaza, es un lugar característico en los pueblos y ciudades, está principalmente constituida, por su particular servicio a cientos de personas. Por su fuerza dentro de la estructura de una ciudad, es razonada como un salón urbano, es el albergue de varias oportunidades que se ven representadas en la vida cotidiana, una historia que divide este espacio urbano en el juego de un niño, la muestra de un artesano, o el paisaje de una comunidad. 
 
Este punto de uso mixto, se volvió tan particular, que dio la oportunidad de convertirse en el lugar, para reunión de comerciantes de distintos productos, conformando de esta manera en la plaza Mayor, acciones de trueque entre productos alimenticios, vestido, muebles, animales, entre otros; conformando de esta manera, los primeros mercados ambulantes como escenario central de los pueblos y ciudades, en donde la gran mayoría de ventas, era fuera de cualquier tipo de estructura fija. 
 
La aparición de sistemas de transporte y de moneda, trajo consigo la transferencia de bienes y el sistema de trueque cambió a una forma de empresa al menudeo. La expansión del comercio creó una clase de vendedores que se dedicaban al intercambio de bienes producidos por otros, con lo cual la importancia de las plazas de mercado en las ciudades, aumentó hasta convertirse en centros de comercio al mayoreo. 
 
Con el transcurrir del tiempo, se crearon nuevas plazas ya constituidas como un espacio consolidado con muros, pilares, cubiertas, etc., para que las personas pudieran protegerse de cualquier amenaza natural. En este tipo de edificaciones, se realizaban negocios considerables de comercio al por mayor y al por menor. 
 
La plaza de mercado, en similitud con la plaza, es entendida como el sitio de encuentro entre vecinos, conservando una memoria cultural alimentaría, rica en tradiciones locales y regionales, base para fortalecer la identidad y la pertenencia en una ciudad plural e incluyente. Hoy, se constituyen en
espacios populares para intercambiar sabiduría tradicional, fomentar prácticas culturales, incrementar el sentido de pertenencia de comerciantes y vecinos y garantizar la seguridad alimentaria con nutrición a precio justo. 
 
Parte de este valor radica en sus comerciantes, quienes heredaron la función y los conocimientos de sus mayores en temas de interés de la cultura alimentaría en sus procesos de producción, técnicas de preparación y rituales de consumo, prácticas tradicionales que conservan el gusto por el regateo, la “ñapa” o el “encime”. 
 Mercar en las plazas es comprarle al campesino colombiano, reviviendo y renovando gustos y costumbres gastronómicas, conociendo la utilidad medicinal de plantas y alimentos y acercando a las nuevas generaciones a la sabiduría popular vertida en refranes, modismos, hablas y saberes, trasmitidos por los comerciantes de generación en generación. 
 Los compradores tienen en las plazas de mercado la posibilidad de mercar al menudeo, de encontrarse con vecinos e intercambiar gustos en un espacio propicio para la solidaridad y la inclusión. 
 
Este espacio se convirtió a nivel mundial, en un punto necesario para la reunión de negociantes, por lo que cada ciudad o país, le atribuyo un nombre para referenciarlo. De esta manera hoy en día se le atribuyen más de diez sinónimos, los cuales en cualquier estancia, determinan su misma función; la compra y venta.
 
Entre los más conocidos se pueden mencionar:
  • Plaza de comercio
  • Mercado de plaza
  • Galería
  • Plaza de abastos
  • Feria campesina
  • Central de abastos
  • Mercado libre
  • Centro de acopio
  • Mercado campesino
  • Feria de ventas
  • Mercado de calle Mercado nómada
El planteamiento de plazas de mercado en países como Colombia dueños de una diversa tradición, no debe ser simplemente el de dar un nombre a una gran área, sino que se debe realizar una doble consulta cultural y arquitectónica.
Diseñar sin tener en cuenta a los usuarios de nuestros mercados tradicionales no sólo es inútil, indigno y obstinadamente ciego, sino que conduce a inmensos fiascos.
 
Realizar grandes construcciones, no siempre es el reflejo de un antiquísimo proceso mercantil y de comunicación con raíces muy profundas, porque la plaza en su sentido más puro, es un sitio destinado al intercambio humano en todos sus sentidos y no gratuitamente ha ocupado de manera consecutiva, el lugar más central en el planeamiento ciudadano de múltiples culturas. 
 
El mercado, siempre ha sido el punto focal de la ciudad, una luz para el intercambio de bienes, en donde todo tipo de clases, emergen para conformar una dinámica peatonal y vehicular de gran alcance; esto ocurre cuando se logra convertir una zona de convivencia externa, en un centro de reunión muy visitado. 
 
Este alcance tan alto en cuanto a popularidad, da al mercado un valor urbano y arquitectónico incalculable, ya que se convierte en un lugar de constante actividad y da pie para determinar que el comercio de cualquier distrito, es el factor que origina el constante movimiento económico y da apertura a los nuevos y variados productos. 
 
Se pueden tener todas las ventajas de las plazas de mercado tradicionales, organizando en éstas la circulación de vehículos y sus correspondientes espacios de cargue y descargue de productos y pasajeros, áreas libres y ventiladas para evitar la propagación de malos olores producidos por almacenamiento de basuras, sitios apropiados para baterías sanitarias, buena distribución de basureros para el uso del público y vendedores, zonas de estar, áreas de comedores, administración adecuada, parqueaderos, áreas demarcadas tanto para campesinos como para vendedores de productos industriales. 
 
Una zonificación lógica y conveniente tanto para compradores y vendedores; acompañado de una sencilla señalización por medio de colores y símbolos, en donde personas, aún las iletradas, puedan encontrar el sector o puesto en
que estén interesados, atención a los niños de los vendedores en guarderías con todos los servicios apropiados.

1.1.2 Tipos de comercio
Existen tres categorías de comercio, que permiten saber un promedio para el cual se diseña cada tipo de servicio o comercialización: 
 
* El centro vecinal
Es la fuente local de bienes de consumo y servicios diarios para una población de 7.500 a 20.000 hb. 
 
* El centro comunitario
Puede servir a una población de 20.000 a 100.000 hb. y extiende los servicios del centro vecinal proporcionando un supermercado a un centro comercial pequeño, como inquilino mayor. 
 
* El centro regional
Está generalmente construido alrededor de un gran centro comercial e incluye un complemento y surtido completo de servicios de menudeo, como ciudad equilibrada, podría servir a una población de 100.000 a 250.000 hb. 
 
La plaza de mercado puede hacer parte de una organización regional. Estos tipos de centros, se realizan en diferentes poblaciones y distintos días de la semana, con asistencia de unos mismos vendedores ambulantes y unos pocos locales.

Por lo regular en estos casos, existe un pequeño núcleo de mercado completamente establecido y a los vendedores ambulantes, se les asigna un lugar en un espacio libre, en donde ellos extienden sus mercancías. 
 
Estos mercados semanales al aire libre, se podrían mejorar bastante con un poco de organización, teniendo pisos y desagües apropiados, dotándolos de algunos servicios esenciales y dando lógica a la circulación. 
 
Del mismo modo que en la arquitectura, el comercio es un factor que continuamente se ha tenido presente y ha ido invadiendo al urbanismo, de una manera descontrolada, abrumando y sirviendo a la comunidad, sin tener presente factores de tipo social, cultural, económico, político y hasta religioso, involucrando y mezclando de esta manera, distintas razas y conocimientos. 
Por esto, es necesario crear adecuadamente, un lugar que permita la interacción vendedor-comprador, en donde se mantenga el respeto por el espacio público, creando y haciendo cumplir un reglamento contra la agresión hacia este. 
 
De esta manera, el crecimiento de una plaza de mercado, no estará a la deriva de los mercaderes ni compradores y no tendrá por qué transformarse en un factor generador de problemas externos, al convertirse en un servicio complementario generador de invasión, suciedad, desorden, contaminación visual y auditiva. 
 
Las plazas de mercado y el comercio en general, no solo son espacios para la compraventa, al mismo tiempo son lugares conocidos por cualquier habitante urbano y es el foco financiero y administrativo de cada región. 
 
El dilema que se plantean quienes aceptan, consciente y cuidadosamente, el desafío de diseñar plazas de mercado actualmente, es al final uno sólo, como dice “Rigor arquitectónico contra cultura”. 
 
Con mucho cariño una fracción de mi trabajo de grado, para APUNTES DE ARQUITECTURA.
MARIA CECILIA CORONADO JIMENEZ
Arquitecta de 27 años, oriunda de Popayán-Cauca Colombia, autora de diversos poemas publicados en el periódico EL LIBERAL, revista Trazos y en un catalogo de cocina Caucana, realizado por el SERVICIO NACIONAL DE APRENDIZAJE (SENA) de su ciudad natal; ha realizado estudios sobre Gestión de Calidad y Pedagogía. Actualmente es miembro activo de la SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS REGIONAL CAUCA (S.C.A) y estudiante de FORMULACION DE

1 comentario:

Carlos Alberto dijo...

Bien María Cecilia.
Los que de niños acompañábamos a nuestros padres a mercar y los que ahora seguimos mercando en las plazas de mercado, entendemos la importancia de conservarlas y mejorarlas para que sigan ocupando el lugar en nuestra cultura e historia.
Carlos Alberto Gómez Fernández.

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