TRADUCE APUNTES A CUALQUIER IDIOMA

16 mayo 2019

EL SITIO ARQUEOLÓGICO DE PUCA PUCARA Y TAMBOMACHAY: USO Y FUNCIÓN - LIC. DUNIA SANCHEZ MARMANILLO (CUSCO)



INTRODUCCIÓN.


La evidencia arquitectónica, junto al medio geográfico acondicionado y la tradición etnográfica, constituyen uno de los más grandes testimonios físicos heredados de los antiguos peruanos, que permiten entender el desarrollo cultural del Perú. 

Cada sitio arqueológico  presenta un  modelo típico de distribución espacial, adecuado a su estilo arquitectónico y a su configuración geográfica, que viene a ser una realidad evidente de la función que tuvo originalmente. Esta tiene que ser definida a partir de los elementos materiales y las variedades morfológicas por identificar y estudiar con un gran nivel de conocimiento técnico, ideológico y artístico.

En este sentido el sitio arqueológico de Puca Pucara perteneciente al parque arqueológico de Sacsayhuaman – Región  del Cusco - reúne un valioso conjunto de particularidades arquitectónicas, que es necesario identificar en contexto y asociación con el sitio arqueológico de Tambomachay, perteneciente a la misma zona, como parte integrante del conjunto arqueológico. 

Para ello, son importantes los datos etnohistóricos, en base a testimonios orales de los nativos cusqueños, que lejos de tener una buena o mala interpretación europea, constituyen la única fuente primaria de información escrita sobre la historia de los incas. 

Estos datos, confrontados con los resultados de anteriores investigaciones, que presentan la estratigrafía y las evidencias materiales halladas durante las diferentes campañas de excavación arqueológica, ayudan a bosquejar un acercamiento al posible uso y función del sitio arqueológico de cuyo estudio trata la presente investigación que es parte de la tesis de licenciatura presentada el año 1991 por la autora.

Ahora bien, desde inicios del presente siglo hasta la actualidad se han realizado diferentes trabajos de carácter histórico y arqueológico en busca de resolver aspectos relacionados a la verdadera función que tuvo la zona en estudio. Dichos trabajos han dado muchos aportes importantes. 

Partimos, en primer lugar, del problema específico de la función y uso que se le ha dado, a través de las diferentes épocas, al sitio arqueológico de Puca Pucara. Así, comenzamos en base a la documentación escrita y a los testimonios materiales de superficies visibles, tales como la arquitectura, la cual es altamente compatible con los diferentes sitios arqueológicos de la zona, como Tambomachay, Sacracancha y Cabracancha; unidos por caminos pre-hispánicos, debiendo estar relacionados dentro de un aspecto de tiempo y espacio. 

Asimismo, existe una serie de rocas labradas perteneciente a arquitectura que no es precisamente civil ni militar y que puede corresponder a una función ritual, que incluso hasta hoy se manifiesta. Sabemos por la fuente primaria que estos sitios eran huacas o lugares religiosos.

En cuanto a la presencia de canales, la arquitectura de Tambomachay y la transformación del medio ambiente natural, en función de puntos de captación o inicio de canales de riego, presenta una problemática relacionada con la ubicación en el tiempo y en el espacio, dentro de una función de riego pre-hispánico.



En síntesis, el trabajo busca aportar sobre el uso y función del sitio arqueológico de Puca Pucara y los sitios asociados en el aspecto arquitectónico, de riego e ideológico de aquel.
De lo expuesto, nos permitimos plantear las siguientes probables respuestas: 

Primero, en lo referente a la comunicación de los sitios arqueológicos mencionados, es posible que exista una relación desde el punto de vista cronológico y corológico de la zona por la que probablemente tuvieron una función concertada dentro de las coordenadas tempo-espacial. 

Por otra parte, los canales que tienen su inicio en el área de estudio, deben corresponder al periodo incaico o del Horizonte Tardío en el valle del Cusco y tuvieron una implicancia ceremonial y económica.

Del mismo modo, sostenemos que el sitio arqueológico de Puca Pucara, además de ser una huaca, de acuerdo a las referencias de la crónica del Padre Bernabé Cobo (1653) e identificado como Tambomachay por el Dc. Jhon Rowe (1981), probablemente fue un núcleo que tuvo diferentes funciones en contexto con los otros sitios arqueológicos de la zona, cumpliendo un rol importante dentro de la ideología como huacas en relación al agua, aprovisionamiento y condición. 

Asimismo, cumpliendo la función de centro ceremonial, administrativo y de control del área circundante, por su ubicación geográfica, su distribución espacial y características arquitectónicas visibles. 

Por otro lado, una de las principales características del sitio arqueológico es que se encuentra construido en un afloramiento de roca caliza, cuya superficie fue adaptada al diseño y distribución de los patrones arquitectónicos de los incas. Tuvo una distribución y estructura propias del estilo ceremonial y civil, los cuales respondieron a una organizada planificación estatal. 

De acuerdo a los datos etnohistóricos de los siglos XVI y XVII, el sitio arqueológico de estudio no tendría un nombre que corresponde a la función que pudo haber cumplido originalmente, en razón de que “Puca Pucara”, según la traducción del diccionario de la lengua quechua de Rafael Aguilar Paez,  Gramática Quechua y Vocabularios, significa “Fortaleza Roja”. Dicho nombre no se encontró en ninguna de las crónicas consultadas para el desarrollo de la presente investigación. 

La fuente primaria al referirse a las Pucaras, las describe con características físicas y de ubicación fortificada, completamente diferentes a las que presenta Puca Pucara.

Finalmente, los cronistas Bernabé Cobo (1653), Polo de Ondegardo (1571) y Cristobal de Albornoz (1582), entre los principales, ubican exactamente Puca Pucara en sus relaciones de huacas y adoratorios alrededor de Cusco, pero con el nombre de “Tambomachay”, según el Dc. Jhon H. Rowe (1981), considerando que el nombre actual apareció en el siglo XX. 

Específicamente se inicia este trabajo con la descripción del marco geográfico y de las principales características naturales del sitio. Seguidamente, se determinan los antecedentes etnohistóricos y arqueológicos del monumento, incidiendo principalmente en la ubicación de Puca Pucara en el sistema de Ceques. 

De esta manera, por medio del presente trabajo, y pensando sobre todo en los estudiantes y profesionales en turismo, así como en los turistas que visitan a diario este sitio, convertido hoy en día en un atractivo turístico principal, se desea aportar científicamente al conocimiento funcional del mismo. 


 
MARCO GEOGRÁFICO.

El sitio arqueológico de Puca Pucara se encuentra ubicado al norte de la ciudad del Cusco, a 8.80 Kilómetros de la misma y dentro del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman, a dos kilómetros de la localidad de Yuncaypata, a 900 metros del sitio arqueológico de Tambomachay y a 4 kilómetros del sitio arqueológico de Qenq´o, (componentes del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman) con una altura de 3,785 metros sobre el nivel del mar. 

Los límites geográficos referenciales de Puca Pucara son los siguientes: 

Por el norte, el cerro Bandorani.

Por el sur, los sitios arqueológicos de Llulluchayoc y Pelorcocha. 

Por el este, el río encausado de Yuncaypata.

Por el oeste, el sitio arqueológico de Tambomachay.


Desde la ciudad del Cusco se accede por la pista asfaltada Cusco - Písac, en 15 minutos en automóvil, así como por los caminos de herradura existentes. 





DESCRIPCIÓN DE LA ZONA. 

Como limites referenciales de la zona, se han tomado en cuenta los sitios arqueológicos conocidos actualmente como Tambomachay, Sacsayhuaman, Sacracancha y Cabracancha, así como la comunidad de Huayllarcocha. 

Para una mejor compresión de la descripción en conjunto, comenzaremos considerando que el sitio arqueológico de Puca Pucara es parte conformante de una asociación de sitios existentes desde la zona de Fortaleza, donde nace el río Tambomachay, en la laguna de Locre cocha. 

Las aguas de este rio, encausadas desde la época prehispánica, discurren por la quebrada de Tambomachay, y toman otras denominaciones, como Yuncaypata, Tambillo, y Kallachaca; para concluir en el sector de San Sebastián,  con el nombre de Salineras. 

En ambas márgenes de esta quebrada existen evidencias de canales, andenes y algunas edificaciones que sobre salen por sus características arquitectónicas, como Tambomachay y Puca Pucara; y que, probablemente, formaron un solo grupo, en la época inca, que cumplía diferentes funciones. 

En la margen izquierda del rio Tambomachay se ubican Huallatahuaccha, Mach´ay y el Torreón, así como los canales que pertenecen a las secciones de este rio encauzado y que van a regar terrenos de las comunidades de Tambillo y Yuncaypata. 

Es necesario indicar que la captación de aguas realizada para Tambomachay no es la misma que la utilizada para Puca Pucara. Llegamos a esta conclusión después de haber realizado una prospección superficial que nos permitió observar que el agua captada por la fuente de Puca Pucara procede de la laguna de Locrecocha. 

El relieve en la zona de estudio está dado por laderas suaves, ligeramente onduladas. Los suelos que dominan son relativamente profundos, arcillosos de tonos rojizos, opacos. La roca es de consistencia calcárea. Existen, asimismo, planicies que son aprovechadas por los lugareños al convertirlas en campos de cultivo que circundan todo el sitio de Puca Pucara. 

La hidrografía de la zona está constituida por el desplazamiento del rio encausado de Yuncaypata al este y el rio Tambomachay al norte; cuyas aguas se juntan para seguir hacia el rio Inquiltambo y luego al Cachimayo, estos dos últimos ubicados al sureste de Puca Pucara. 





DESCRIPCIÓN DE LA ARQUITECTURA: EVIDENCIAS MATERIALES. 

Tomando en consideración todo el contexto geográfico y arqueológico descrito, describiremos con mayor precisión a Puca Pucara, que se presenta como un conjunto definido de forma semicircular, acondicionado por los incas en base a la topografía del lugar. 

Se halla conectado, por la sección sur, con un camino inca de un ancho promedio de 5.50 metros, con evidencias de empedrados en algunos sectores. Dicho camino parte del sector de San Blas ascendiendo pór los sitios arqueológicos de Kusilluchayoc, Lanlacuyoc, Tukaqaq y la quebrada entre las ex haciendas de Yuncaypata y Huayyarcocha, extendiéndose hasta el abra de Ceremarka. Es necesario indicar que en la comunidad de Yanahuaylla, hoy comunidad de Pucara, se une con el camino que viene de Tambomachay.

Según Agurto Calvo, este camino ha formado parte de los “anillos concéntricos”: “(…) Los espacios encerrados por la trama de los caminos secundarios eran subdivididos en igual forma por el tejido de los caminos de orden terciario (…)” (1980: 44).

Según este autor, el camino anteriormente descrito, se une a este anillo de red de caminos terciarios ubicados alrededor de Cusco. Asimismo, va con dirección del Antisuyo uniéndose con el camino troncal de dicho cuadrante en el área de Yuncaycalla. 

Erróneamente se considera que este camino formó parte de la red vial de Cusco al Anti. Si se revisa la red de anillos concéntricos, estudiados por Agurto Calvo, se ve, claramente, que el camino principal al Antisuyo pasaba por Qenq’o, Callachaka, Alto, Chillcapujio y Yuncaypata. 

Continuando con la descripción, existe el llamado “Puente Inca” sobre el riachuelo encausado de Ccebolla Huayco, el cual se dirige hacia la comunidad de Yuncaypata. Sus dimensiones son de  3.90 metros de largo por 1.50 de ancho y se ubica al pie de Puca Pucara. 

Los estribos del puente, así como los bloques de piedra que sirven de pasarela,  los identificamos como posteriores a la época inca, por las características de su construcción, por el tratamiento de la piedra y por las referencias históricas, que mencionan a dicho puente como correspondiente a una factura contemporánea. Es por ello que planteamos que, en la época inca, el puente estuvo construido en la misma dirección que siguen los vestigios del camino.

Puca Pucara está representado por estructuras correspondientes a recintos y muros de manufactura inca, en relación con la formación natural de afloramientos rocosos de caliza, y que continúan en un mismo nivel, de acuerdo a la sinuosidad que presenta el amurallamiento de este sitio.

Para un mejor conocimiento del sitio arqueológico tomamos, como punto inicial de referencia, el actual ingreso al monumento, representado, en un primer plano, por dos fuentes que tienen las siguientes características: 

La primera  fuente está formada por cuatro muros que delimitan un espacio interno donde existe una piedra labrada con dos caídas de agua. En la base se distingue una taza con dos canales de drenaje, uno de los cuales se dirige a la segunda fuente, ubicada en un nivel inferior y de iguales características.

Por el ancho de los canales se diría que hubo gran cantidad de agua, la cual, de acuerdo a nuestra prospección, era captada, como ya se manifestó, en la Laguna de Locrecocha. Se pueden notar todavía, en algunos sectores de la Laguna de Tambomachay, parte de los canales de agua, principalmente sectores que corresponden a la solera de los mismos y que fueron destruidos con la habilitación de la carretera. 

Luego, se nota un vano de puerta de doble jamba, que corresponde a un pasaje de 35 metros de longitud. Actualmente solo se aprecia la cimentación en ambos lados. 
Seguidamente, se observa un vano de acceso de doble jamba, acondicionado en el afloramiento rocoso de caliza, hacia una estructura semicircular dividida, básicamente, en tres recintos, también de forma rectangular.

Estos tres últimos recintos, con sus diferentes características de factura inca, están asociados a un afloramiento de roca caliza labrada en la parte superior. Hasta ahora no hemos podido definir la representación que tuvo originalmente.

Todo este primer nivel continúa por un amurallamiento de forma compuesta, conformado por paredes acondicionadas al afloramiento de roca Caliza y que en su conjunto no muestra una forma geométrica definida, razón por la cual estas formas irregulares compuestas varían en su complejidad, debido a que las estructuras han sido adecuadas a un área pequeña.




SEGUNDO NIVEL. 

Consideramos como punto de partida el vano de acceso existente en el primer muro que da a tres recintos de forma semicircular. Entre recinto y recinto se encuentran espacios libres muy pequeños. 

Continuando con las estructuras que delimitan en formar irregular en este segundo nivel, encontramos una especie de pasaje denominado “Cueva”, al cual se asciende por un desnivel con tres peldaños.

TERCER NIVEL. 

Comprende una estructura de forma semicircular que permite diferenciar este nivel del segundo por estar a mayor altura y tener un vano de acceso. Esta parte superior es, básicamente, de forma plana y se puede notar, al nivel de la superficie, un afloramiento de la roca caliza. No existe mayor evidencia de otros elementos arquitectónicos.




EL SITIO ARQUEOLÓGICO DE TAMBOMACHAY.

Tambomachay se encuentra ubicado a 3.5 kilómetros de la ciudad del Cusco y a 900 metros de Puca Pucara, al cual se unía por medio de un camino de herradura, y ahora por una vía carrozable. Sus límites geográficos no varían en relación a Puca Pucara. Y se encuentra a una altura de 3, 700 metros sobre el nivel del mar. 

El sitio se caracteriza por estar construido en una quebrada regada por el rio encausado de Tambomachay, el cual cuenta con 5 canales.

Tambomachay cuenta, en sus tres primeros niveles, con una fuente de dos canales. En dirección al oeste, se encuentra un acceso constituido por escalinatas que conducen al segundo nivel, donde se puede observar el origen o captación del agua, así como su asociación a dos hornacinas grandes. 

El último nivel, que está conectado por una sucesión de peldaños y una puerta de acceso definido, permite ascender a la última plataforma, donde se pueden observar cuatro grandes hornacinas. 

Al frente de las fuentes existe una construcción conocida como Pucara, la cual tiene forma de torreón semicircular, cuya mampostería concertada tiene un aparejo tipo poligonal almohadillado.

Por otra parte, en la quebrada de Tambomachay se puede notar la presencia  de una cueva (Huchuy Mach’ay) a la cual se asciende por medio de escalinatas que tienen la particularidad de estar orientadas hacia el cerro Huanacaure, cumpliendo una importante función religiosa, según Jhon Rowe (1981).

De la misma manera, se nota la presencia de un pequeño conjunto de construcciones, representado por seis andenes que parten desde el rio, en forma ascendente, para terminar en dos recintos pequeños, cuya puerta de acceso se ubica en la parte central. El referido conjunto se encuentra, aproximadamente, a 150 metros del sitio arqueológico de Tambomachay.

Consideramos, por las características especiales de ubicación, que resulta válido decir que es muy probable que, frente al sitio arqueológico de Puca Pucara, en la época pre-hispánica haya servido, originalmente, como corral de camélidos. Las construcciones y canales de este tipo, pertenecientes a la época inca, fueron un importante núcleo de riego y cumplieron una función de culto. 





CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS Y DE CONSTRUCCIÓN. 

En base a los estudios realizados desde inicios del siglo XX, por diferentes especialistas, principalmente arqueólogos, se afirma que la arquitectura inca se ha caracterizado por una serie de atributos signados por tres principios: la simetría, la solidez y la sencillez. 

Y desde este punto de vista morfológico existe una regularidad que permite diferenciarla, cualitativamente, de otros desarrollos que se dieron en el espacio andino.

Según Anna Kendall, los estilos de mampostería se derivan o están relacionados con las propiedades de la roca y el uso de las piedras en el área de Cusco, está en relación con la función que pudieron tener los restos arqueológicos. 

Tambomachay, Puca Pucara y zonas aledañas presentan construcciones de carácter religioso y civil, pertenecientes a la clase gobernante, dentro de un estilo arquitectónico del Inca Imperial, por su mampostería concertada de tipo poligonal almohadillado en roca caliza, así como por evidencias de elementos líticos de andesita.

En cuanto a las formas y disposición espacial, están acondicionadas a la topografía del lugar. Predominan las formas regulares con espacios definidos relacionados a características como de la planta rectangular o a formas compuestas que aparecen en algunas estructuras; principalmente en los muros que sirven de contención a la superposición del afloramiento rocoso característico de la zona. 

Se combinan, además, rasgos muy definidos en los vanos de acceso ventanas y hornacinas con la clásica forma trapezoidal. 




MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN Y CANTERAS. 

El material lítico utilizado para la construcción corresponde a la roca caliza de origen marino, característico de la formación Yuncaypata. Se observa su utilización selectiva típica de los antiguos peruanos que supieron aprovechar las rocas con cualidades de inalterabilidad y resistencia en función al medio.

Estas rocas han podido ser extraídas de los afloramientos naturales de caliza existentes en la zona, aprovechando, también, las rocas sueltas; las formaciones kársticas o, en su defecto, han tenido que ser extraídas  de las canteras existentes en todo el parque arqueológico. 

Por la cercanía del lugar y la calidad del material se ha podido extraer material lítico de la cantera de Ucu Ucu, ubicado en el kilómetro 6 al norte de la carretera Cusco - Pisac. 

Finalmente, podemos afirmar que en el sitio arqueológico existen rocas de origen volcánico, como la andesita, que, por sus dimensiones, han podido ser utilizadas como dinteles o en diversas estructuras y que, probablemente, fueron transportadas desde otras canteras como Huaccoto y Rumiqolqa.  



PUCA PUCARA Y SU UBICACIÓN DENTRO DEL SISTEMA DE CEQUES. 

En el siglo XVI, el Jesuita Bernabé Cobo describió la organización espacial del Cusco incaico, mediante la presentación de una relación de aproximadamente 332 Huacas o lugares sagrados, ubicados tanto dentro como fuera de la ciudad. Dicha relación incluye construcciones, fuentes, piedras, cerros, etc. que tenían importancia dentro del contexto Inca. 

Bernabé Cobo, al ocuparse de los adoratorios del Cusco, dice en primer lugar: 

“(…) del templo del sol salián del centro ciertas líneas, que los Indios llaman ceques, hacianse quatro partes conforme a los quatro caminos reales que salían del Cusco y encada uno de aquellos ceques estaban por su orden las guacas y adoratorios que habían en erl Cuzco y su comarca, como estaciones de lugares pios, cuya veneración era general a todos. Y cada ceque estaba a cargo de las parcialidades y familias de la dicha ciudad del Cuzco, de los quales salían los ministros y sirvientes que cuidaban las guacas de su ceque y atendían a ofrecer a sus tiempos los sacrificios estatuidos. (…)” (Capitulo XIII: 223: de la relación transcrita por John Rowe: 1981).

En la lengua quechua la palabra “ceque” significa “línea”. Cobo se refiere a las líneas imaginarias que habían sido trazadas desde el Qoricancha o Templo del Sol hacia los cuatro puntos cardinales de la ciudad; es decir, el Chinchaysuyo al norte, el Qollasuyo al sur, el Qontisuyo al oeste y el Antisuyo al este. 

Asimismo, da a entender que cada grupo de sitios estaba dividido en tres partes llamadas de la siguiente manera: Qollana, Payan y Callao; que significan “primero”, “segundo” y “tercero”, respectivamente. En cada línea había varios adoratorios al cuidado de diferentes grupos sociales y de acuerdo a una jerarquía especial. Para el Doctor Manuel Chavez Ballón se trataba de una división de espacio, tiempo y persona. 

Para realizar una interpretación lógica de los adoratorios citados y tratar de ubicar cuál fue Puca Pucara será necesario entender el sistema de los ceques. Tom Zuidema (The ceque Sistem of Cuzco: 1964) realiza un trabajo de carácter estructuralista, en el cual sostiene que los cuatro barrios; vale decir Chinchaysuyo, Qollasuyo, Antisuyo y Contisuyo, estarían divididos, a su vez, en tres grupos llamados Qollana, Payan y Cayao; y que luego surgirán otras divisiones por mitades y se irían sucediendo los grupos respectivos en forma inversa; encontrándose en un punto dos o tres Ceques iguales. Según Zuidema, los barrios o Ayllus estarían asignados a diferentes grupos sociales, produciendo una relación de parentesco entre cada grupo y un jerarquía espacial. 

Nathan Wachtel, al interpretar la obra de Zuidema dice lo siguiente: 

“(…) socialmente los individuos Qollana pertenecen al grupo de los jefes, el de los conquistadores Inkas, los individuos Payan tienen evidentemente, una naturaleza ambigua, el ser asistentes o servidores de los jefes, pueden ser considerados a la vez como Inkas y no Inkas; los individuos Cayao representan a la población vencida, es decir no Inka. Especialmente estos tres grupos están localizados siguiendo una estructura concéntrica (…)” (1973: 32.). 

De lo dicho se infiere que la estructura arquitectónica de Cusco inca estaba dividida en grupos y que cada grupo de sitios sagrados estaba dispuesto en los ceques, los cuales iban a dar o partían del centro del Cusco. Cada huaca estaría asignada a un grupo social diferente, especialmente escogido de acuerdo a ciertas condiciones pre establecidas en relación a su organización social, política y económica.

El Doctor Manuel Chávez Ballón, al estudiar el sistema de los ceques, llegó a la siguiente síntesis (comunicación personal, 1991):

“El Cusco Inkaico estaba dividido en cuatro suyos que tenían relación con los puntos cardinales, la distribución urbanística tenía la forma de un Puma, cuya cabeza era el adoratorio o templo de Sacsayhuaman, el centro era la Plaza Mayor, y el sexo el Qoricancha. 

A su vez existió la división de los Hanan Qosqo y los Hurin Qosqo, los de arriba y los de abajo, cada cual con sus propias costumbres, como los de arriba usaban cabellos largos, mientras que los de abajo no, unos se vestían de rojo y los otros de negro, etc. 

En lo referente al cruce de caminos, los que iban del Norte al Este pertenecen al Chinchaysuyo, entre el Este y el Sur, corresponden al Qollasuyo, entre el Norte  y el Este son del Antisuyo, y del Centro por el Sur al Oeste son del Contisuyo. 

En cada suyo había tres barrios Inkas, en total fueron doce barrios. De cada uno salían tres caminos que conducían a la Plaza de Huacaypata, los cuales correspondían a tres familias, el Inka su esposa y una tribu. En total Cusco tenía treinta y seis caminos, cada camino con diez Huacas, y Sacasayhuaman contaba con 5 más, sumando entonces 365 huacas; de lo cual se deduce que Cusco pudo haber sido un calendario por los 365 día del año, o una manera de dividir la tierra…”

Ahora bien, después de entender el sistema de los ceques, según Zuidema y Chavez Ballón, podemos ubicar el sitio arqueológico de Puca Pucara dentro del contexto de distribución de los diferentes ceques y huacas:

- En primer término, de acuerdo a su ubicación geográfica, los sitios arqueológicos conocidos actualmente como Tambomachay, Puca Pucara y Mach’ay, en su conjunto, están ubicados sobre el camino a los Andes, hacia el noreste, concretamente hacia el Antisuyo, de acuerdo a la división cuatripartita. 

- De acuerdo a la división dual de este sistema de ceques, Puca Pucara se halla en el Hanan Qosqo.

- Según la división de grupos realizada por Zuidema (1964), estas huacas se ubicarían en el Collana y, como tal, pertenecerían al grupo de los jefes.

Tomando como documento de trabajo la relación del manuscrito original de Cobo, publicada por Rowe, se describe que en los adoratorios y huacas que había en el camino del Antisuyo existían 9 ceques y 68 Huacas.

Por razones de metodología citaremos únicamente las huacas comprendidas dentro del primer ceque llamado Collana, a cargo del “Ayllu Sucsu” “Pañaca Ayllu”, que tenía diez huacas, y dentro del cual estaba el sitio arqueológico de Puca Pucara. 

“(…) (AN-1:8) la octava huaca tenía por nombre Tioc Puquio (sic, debe decir Puquiu). Era una fuente que estaba cerca de Tambomachay, llamase así por que emana de modo que hierve el agua. 

(AN-1:9) la novena huaca se llamaba Tambomachay. Era una casa del inca Yupanqui donde se hospedaba cuando iba de caza, estaba puesta en un cerro, cerca del camino de los Andes. Sacrificaban de todo excepto Niños.

(AN-1:10) la décima huaca se decía Quinua Puquiu. Era una fuente cabe Tambomachay que se compone de dos manantiales. Hacían los sacrificios universales fuera de niños. 

(AN-2:0) el segundo ceque del dicho camino del Antisuyo, se decía Payan y tenía diez huacas. 

(AN-2.7) La sétima se llamaba Caynaconga. Era un descansadero del inca, que estaba en llano cerca de Tambomachay.

(AN-2:8) La octava huaca se decía Puquiu. Era una fuente que está de ese cabo de Tambomachay. Ofrecían carneros, ropa y conchas.

En su artículo “Una Relación de los Adoratorios del Antiguo Cusco” , al hablar sobre percepciones topográficas de la relación de huacas del Cusco, del padre Bernabé Cobo, Rowe se refiere a la manera como debe emplearse el documento para una mejor comprensión de la arqueología cusqueña. 

Al referirse a Tambomachay manifiesta lo siguiente: “el nombre de Tambomachay se da ahora a una fuente Incaica monumental, sin embargo, en la lista de Huacas designaba a Un pabellón de caza construido originalmente por el Inka Yupanqui. (AN-1:9).

Su descripción coincide con el sitio ahora llamado Puca o Puacara más que con la fuente Mach’ay, que es la palabra Inka para cueva, y ciertamente hay una cueva en una saliente de roca más arriba de la fuente. 

La cueva no es notable por su tamaño, pero tiene la interesante propiedad de que está directamente al frente del cerro sagrado Huanacaure (…)”  (Rowe, 1981:221).

Se debe estudiar la zona considerándola dentro de su contexto, desde el nacimiento del rio denominado Tambomachay, en cuyas márgenes existen restos arqueológicos que en la actualidad no presentan solución de continuidad en su estructura y tampoco en las denominaciones contemporáneas, como Mach’ay, Torreón, Pucara, Tambomachay, Puca Pucara y otros sectores que contiene también estructuras pre-incas como Sacra Cancha y Cabracancha. 

De todo lo dicho, tomando como referencia a Cobo y la transcripción efectuada por Rowe, y considerando las características tanto topográficas como las particularidades constructivas visibles de las huacas que están en relación con el nombre de Tambomachay, se puede plantear que el actual sitio de Puca Pucara correspondería a la novena huaca llamada Tambomachay, la cual está referida a la casa del inca Yupanqui, y que el actual Tambomachay Quinua Puquio. 

A ello acotamos que las huacas del segundo ceque que corresponde a Payan, como Cainaconga (AN-2:7), que se decía Puquiu, estarían ubicadas también dentro del contexto del actual Puca Pucara. 

De lo expuesto, todas estas huacas, que adquieren nombres diferentes de acuerdo al documento de Cobo, no han sido identificadas en su totalidad, pero debemos entender que los ceques Coyana y Payan corresponden a un solo grupo religioso, y también a otros usos como los de administración y control. 




ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

De acuerdo a las informaciones y documentos escritos correspondientes  a los siglos XVI y XVII, se conoce que los españoles se repartieron el Cusco y sus alrededores teniendo en consideración factores de distancia, clima y producción. Se trató inicialmente de un sistema de reparto, luego de herencia, y de compra y venta, o simplemente de usurpación. 

Es así como pudieron apropiarse y usufructuar tanto de las tierras del sol como del inca, las mejores en el sistema del incanato. Asimismo, se establecieron las reducciones y las encomiendas trastocando todo el sistema y esquema de carácter económico, religioso y político que tuvieron los incas. 

Con referencia a la información existente, relacionada a documentos correspondientes a la ocupación post inca, en primer término, debemos abordar los estudios realizados por la doctora Janette Sherbondy y publicados en “Código de canales en el Cusco Incaiko” (1986). En el epilogo, de la Panaca a la Parroquia, manifiesta que en la época colonial, por la dominación española, las Panacas devienen en simples Ayllus de incas. 

En la zona de Puca Pucara, que correspondía a las Panacas “Sucsu Pañaca Ayllu”, actualmente solo existe el llamado “Sucsu Aucalli Ayllu”. Revisando la documentación publicada en la revista del archivo histórico número 8, referente al legado “Títulos, Provisiones, Instrumentos y demás autos por pertenencia a las tierras de Amaru Cancha, la Calera, encima de la Parroquia de San Blas”, que data de 1599, encontramos uno de los primeros elementos que permiten ubicar esta zona, dicho documento transcribe lo siguiente: 

Debemos aclarar que al referirse el legajo a estas tierras y su distribución del agua lo hace en relación a Tambomachay y no al sitio que actualmente se conoce como Puca Pucara, incluso se expresa la existencia de construcciones del “Inga” que van a ser utilizadas no como zonas de vivienda o de cultivo, sino como corralones, por lo cual este monumento sufrió una serie de modificaciones espaciales. Cambió de uso durante los siglos XVII y XVIII.

Posteriormente, encontramos un vacío hasta el siglo XX por la falta de documentación, aunque es posible deducir, por la caracterización que corresponde a los siglos XVIII y XIX, que una sucesión de dueños dividiéndose las tierras entre varios propietarios y usufructuarios, bajo sistema de herencia, compra y venta. 

Bajo el sistema de haciendas, la zona sufrió una serie de alteraciones, sobre todo en relación a las estructuras arquitectónicas, fundamentalmente en el sector de Puca Pucara. Al estudiar esta zona en el contexto de la hacienda Huayarcocha, los expedientes del juicio de expropiación de dicha hacienda, existentes en el fuero privativo agrario del Cusco, nos informan que dentro de la hacienda Huayarcocha, que tuvo una extensión de 624 hectáreas, se encontraba Puca Pucara, en la zona de Chilca Puquiu que correspondía a los corrales de dicha propiedad. 

CRONOLOGÍA.

Tomando como referencia datos históricos y evidencias arqueológicas proporcionadas por los fragmentos de cerámica hallados en las excavaciones arqueológicas del Ministerio de Cultura en sus diferentes campañas, se puede dar a Puca Pucara una datación cronológica tentativa entre 1350 y 1480, D.C. 

Considerando al cronista Cabello de Balboa y el hecho de que la huaca de Puca Pucara se atribuye al inca Yupanqui, el cual, según el Dc. Rowe, sería el mismo inca Pachacutec, cuyo gobierno se extendió de 1471 a 1493, correspondiente a la segunda dinastía del Hanan, la construcción de los monumentos debió haberse realizado en la etapa inicial de dicho periodo. 

INFERENCIA CRONOLÓGICA, COROLÓGICA Y FUNCIONAL DE PUCA PUCARA. 

En base a los datos etnohistóricos.

Para profundizar y entender mejor el sitio de Puca Puacara, son de suma importancia los documentos etnohistóricos que, junto a las evidencias arquitectónicas y las investigaciones arqueológicas, nos ayudan a pensar sobre su posible función.

En primer lugar, los datos etnohistóricos nos ayudan a comprobar la hipótesis acerca del uso religioso del monumento y, en segundo término, nos muestra en extensión lo que fueron en realidad las “Pucaras”, proporcionando y atribuyendo datos importantes para descartar la función militar que se le ha venido asignando erróneamente a este sitio arqueológico. 

Primeramente, veamos qué datos traen las crónicas de los siglos XVI y XVII sobre las Pucaras: 

Pedro Cieza de León (1550) dice lo siguiente: “(…) en los tiempos pasados antes que los Ingas reinasen, es cosa muy entendida que los naturales de estas provincias no tenían pueblos juntos como ahora los tienen, sino fortalezas con sus fuertes que llamaban Pucaras, de donde los Ingas reinaron sobre ellos pareciéndoles más esta orden y la manera que tenían en los pueblos mandaron les por bien de no vivir como salvajes de esta manera los indios dexados los Puacaraes que primero tenían (…)”  (Obr. Cit: 71).

En este caso, el cronista, aparte de describir a las Pucaras como pre incas, proporciona el dato de que estas construcciones fueron abandonadas, desde que se inició el estado inca, para ser reemplazadas por templos. 

Se podría interpretar lo anterior, no como la desaparición de las Pucaras al iniciarse el gran Estado inca, sino como el inicio de un prolongado proceso de organización en el que la religión jugaba un papel muy importante dentro de la economía, cuya base era la agricultura, el pastoreo y la artesanía. Los incas, en los cien años que duró su poder, se preocuparon, básicamente, por el ciclo agrícola, la buena alimentación y el vestido para el pueblo; se interesaron por sus caminos, sistemas de riego y mejor uso de las tierras. 

Todo esto giraba en torno a sus Dioses, de quienes dependería el éxito de sus actividades económicas. Por lo que consideramos que los incas, más que un pueblo guerrero fue un grupo de gente eminentemente espiritualista, donde la casta sacerdotal tenía un gran dominio político sobre el pueblo, y el inca era considerado un ser divino, jefe máximo, hijo supremo del Dios principal. 

Garcilaso De La Vega, en 1609, dice que los incas construyeron Pucaras para delimitar su lugar conquistado y que eran grandes construcciones, en algunos casos hasta ciudades completas. 

Se sabe que el estado inca fue expansionista y muy espiritual, por lo que una hipótesis sería que las Pucaras eran un signo de dominio y de control en un pueblo sometido y que no tenían “grandes fortalezas” donde se daban enfrentamientos entre ellos. Si en algunos documentos del siglo XVI y XVII se encuentran datos se debe a que los europeos trataban de justificar su acción devastadora durante la invasión de 1532. 

Felipe Human Poma de Ayala (1613) se refiere a unas gentes llamadas Pacharuna. Eran guerreros que vivían en las partes altas de los cerros y que “(…) empezaron a construir fortalezas en los cerros y peñas más inaccesibles para poder defenderse.

Estas fortalezas llamadas Pucaras, las edificaron con paredes y murallas sólidas dentro de las cuales construyeron casas, escondites y pozos de agua para asegurar el suministro de este elemento (…)”.

Guaman Poma, en líneas más adelante, especifica que las Pucaras eran las construcciones más grandes que tenían los incas y que había personas encargadas del cuidado de estas construcciones llamadas “Pucara Camayoc”, que eran los vigías de este lugar. 

La edad a la cual se refiere Poma de Ayala es anterior a los incas, una época caracterizada por las constantes luchas y ataques para cuidar y ganar territorios. 

Estas Pucaras, como especifica el cronista, también existieron en la época inca, como grandes construcciones provistas de todos los servicios. Tuvieron la función de prevenir los posibles ataques o guerras.

Las características arquitectónicas del monumento del actual “Puca Pucara”, de acuerdo a las observaciones y prospección arqueológica hechas en el lugar, no corresponden a la descripción de los que serían las Pucaras según Guaman Poma.

En cambio, según la  relación de ceques Puca Pucara fue también residencia del inca Pachacuti, cuando este iba a cazar. Según los mismos documentos, se sabe que este inca fue el reformador de la religión, por la cantidad de construcciones de este carácter que hizo, siempre relacionadas con el origen de los incas. Construcciones como el Qoricancha, Pacarectampu y Quishuarcancha demuestran que fueron de interés religioso, tratándose de un reformador para el cual no hubo problema  de combinar su recreo con la religión. 

En términos generales, estas son observaciones y deducciones obtenidas directamente de las fuentes etnohistóricas (crónicas de los siglos XVI y XVII). 

Lo expuesto es solo una afirmación hipotética sobre la posible función de este sitio arqueológico, que, lógicamente, hace suponer que las llamadas fortalezas cumplieron diferentes funciones, como depósitos y centros administrativos de control y vivienda; lo cual influyó en su distribución espacial. 

Por ejemplo, la fortaleza o pucara de Cotapachi, en Cochabambas, con 2400 qollqas o depósitos. En cambio, los adoratorios daban idea de religiosidad, por lo que podrían ser cerros, fuentes, piedras, etc, al aire libre o con pequeñas construcciones para la vivienda de sus guardianes.



POSIBLE FUNCIÓN EN BASE A LAS EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS: 

  Para un acercamiento al sitio arqueológico de Puca Pucara desde el punto de vista de las evidencias materiales representadas por su arquitectura, cerámica y otras muestras que afloran en la superficie y que han sido recuperadas mediante las excavaciones arqueológicas realizadas en diferentes campañas, se plantea una serie de interrogantes y sus consiguientes repuestas. 

La ubicación de Puca Pucara como punto estratégico de paso obligado, en asociación a un gran camino prehispánico, permite plantear la hipótesis de que era un sitio de control y administración, relacionado a la tributación de quienes debían pasar por el sector. 

Por otro lado, considerando que tanto Tambomachay como Puca Pucara (conocido con ese nombre actualmente) tuvieron huacas principales (Quinoa Puquio, Tambomachay, Timpu Puquiu), correspondientes a un lugar sagrado de carácter estatal, asociados al culto del agua, podemos concluir que fueron sitios importantes dentro de la organización administrativa, tributaria y de orden religioso mayor, posiblemente visitados, de acuerdo al calendario inca, en forma periódica y controlados por personas que vivían permanentemente al cuidado de los mismos. 

De allí que en esta formación natural el espacio disponible fue utilizado al máximo para el acondicionamiento de los espacios, incluso para la circulación interna o la agrupación de recintos, dispuestos en pequeños grupos que tuvieron funciones múltiples. 

Las construcciones rectangulares que dan a un espacio libre o a un patio están distribuidas por niveles, constituyendo un conjunto eficientemente coherente, solucionando los niveles mediante accesos, graderías o rampas y por la conformación de terrazas.

Por el momento no podemos especificar si cada una de estas unidades corresponden a un determinado uso, es decir como vivienda o unidad habitacional, como un lugar sagrado para determinadas ceremonias, como depósitos o qollqas u otros sitios que necesariamente tuvieron que existir en este tipo de construcciones. 

Por otra parte, es evidente que Tambomachay y Puca Pucara, considerados como unidades independientes y como huacas destinadas específicamente para ciertas ceremonias u ofrecimientos, están estrechamente relacionadas al agua, porque en ambos sitios existen fuentes ceremoniales y, aunque con diferentes aprovisionamientos (uno de un afloramiento tipo manante y otro de la lejana laguna de Locrecocha), ambos sitios están relacionados a un mismo rio principal que nace de la quebrada de fortaleza y termina en Sucsu Aucalli Ayllu.

Asimismo, estos dos conjuntos arquelógicos tienen en común dos corrales ubicados exactamente en la parte intermedia llamada “Comunidad Tambomachay”, con el nombre de Cabracancha y Sacracancha, cuyas características arquitectónicas son completamente diferentes y que en la actualidad son consideradas pre incas. En nuestra opinión, simplemente tuvieron la función de ser corrales de camélidos para consumo y ofrenda. Quizá el corral de Sacracancha lo era para la huaca de Tambomachay y Cabracancha para Puca Pucara, tomando en consideración sus dimensiones e incluso su forma, aunque la arquitectura sea la misma, correspondiente a la época inca. 

Relacionando los dos sitios arqueológicos, hoy separados por la vía pavimentada Cusco – Pisac, se puede observar que ambos tienen el mismo estilo de arquitectura, con las mismas características en el uso material de caliza, con algunas combinaciones de piedra andesita, la mampostería concertada de tipo celular almohadillado en las formas de sus accesos, puentes, ventanas y hornacinas.

Esto permite plantear que corresponden a un determinado desarrollo cultural y a una determinada época inca imperial. 

Estos planteamientos están sustentados por los trabajos arqueológicos realizados por el Ministerio de Cultura, que en diferentes campañas realizó excavaciones arqueológicas y restauraciones de ambos sitios, así como su puesta en valor.

Los informes de estos trabajos nos han permitido también verificar, por los restos recuperados, estructuras soterradas, cerámica fundamentalmente, que corresponden a la época inca imperial. Aunque en Tambomachay no se encontró mucha cerámica, en Puca Pucara se hallaron fragmentos de cerámica inca, como restos de la reocupación de la época colonial y republicana, expresadas en las muestras de cerámica vidriada y de gran cantidad de osamenta de ganado vacuno y ovino, incluso con mezcla de cerámica contemporánea. 

Finalmente, el sitio arqueológico de Puca Pucara es muy especial en relación a su orientación, porque a partir de este punto se pueden ver los principales cerros sagrados o “Apus” que para los incas constituyeron una constelación de dioses, citados en las crónicas de los siglos XVI y XVII e identificados en la actualidad con los nombres de “Pachatusan”, “Ausangate” y “Huanacauri.”



POSIBLE FUNCIÓN EN BASE A LOS DATOS ETNOLÓGICOS.

Durante la prospección arqueológica, en el sector correspondiente a la curva y con orientación hacia el nevado de Ausangate, se encontraron dos hoyos circulares, cubiertos de carbón y cenizas, y a corta distancia restos de caramelos. 

De acuerdo a las encuestas realizadas en las comunidades cercanas (Tambomachay, Yanahuaylla, Yuncaypata y Huayllarcocha) se trataba de un “pago a la tierra”; es decir, de una ofrenda a la madre tierra o “Pachamama”, efectuada por campesinos de la zona, con diferentes objetos metálicos, de lana, comida, bebida, flores, etc. 

Los lugareños afirman que cada elemento colocado en el “despacho” cumple con un fin u objetivo y que utilizan, para los mencionados pagos, las tierras de todo el parque de Sacsayhuaman, porque se trata de lugares sagrados. 

Estas respuestas demuestran que el continuum cultural de nuestro mundo andino permite tener una visión integral de la concepción espacial y temporal de los antiguos peruanos y los posibles usos que dieron a sus construcciones. 

Es evidente entonces, por los datos etnológicos, que Puca Puacara tiene un rol de importancia dentro de la concepción religiosa de los actuales comuneros que viven en el Parque Arqueológico de Sacsayhuaman, a pesar de la aculturación occidental, por lo que puede decirse que existe una supervivencia del sitio como “huaca” o lugar sagrado. 

BIBLIOGRAFÍA.

1. AGUARTO CALVO, Santiago. “Cusco – La Traza Urbana de la Ciudad Inka.” Proyecto Per 39, UNESCO – INC, Cusco. 1980.

2. BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, FRAY. “Historia de las Indias”. Edición de Agustín Millones, Carlo y estudio preliminar de Lewis Hanke – Tomo 1. Fondo de Cultura Económica, 1965.

3. CASTILLO VENERO, Carlos. Cusco – “Patrones de Asentamientos”.  Colegio de Arquitectos del Perú. 

4. COBO, Bernabé. “Historia del Nuevo Mundo”. Publicaciones Pardo-Galimberti. Tomo II .- IV. Cusco, 1956. 
5. CIEZA DE LEÓN, Pedro. “Crónica del Perú” I y II parte. Fondo editorial de la Pontificia  Universidad Católica del Perú, 1986.

6. COSIO, José Gabriel. “El Cusco Histórico y Monumental”. Monografía de la ciudad Imperial. Editorial Incasteca, Lima, 1924. 

7. DE ACOSTA, Jose. “Historia Natural y Moral de las Indias”. Biblioteca de autores españoles, Madrid, 1954. 

8. DE ARRIAGA, José. “Extirpación de Idolatrías del Perú”. Editorial Emanuel Olleros, Madrid, 1968.

9. DE ONDEGARDO, Polo. (1571). “Informaciones acerca de la Religión y Gobierno de los Inkas”. Colección de libros y documentos referentes a la historia del Perú – Tomo IV. Lima- imprenta y Librería San Martín y Cia. MCM X VII. 

10. GARCILASO DE LA VEGA. “Comentarios Reales de los Inkas” I y II parte.

11. GASPARINI, Graziano. MARGOLIES, Luisa. “Inka Architecture”. Indiana University Press. Bloomington and London. 1980. 

12. GUAMAN POMA DE AYALA. Felipe. “La Nueva Cronica y Buen Gobierno”. Interpretación del Teniente Coronel Luis Bustios Galvez. Editorial Cultura (Dirección de Cultura, Arqueología   e Historia del Ministerio de Educación Pública del Perú) Lima 1956. 

13. KAUFMAN DOIG, Federico. “El Perú Arqueológico”. Biblioteca nacional del Perú. Lima 1963.

14. LUMBRERAS, Luis. “Los Origenes de la civilización en el Perú”. Editorial Milla Batres. 1981.

15. PARDO, luis A. “Historia y Arqueología del Cusco” Tomo I y II. Cusco 1957. 

16. ROWE, John H. “Una Relación de los Adoratorios del Antiguo Cusco”. En: Histórica, vol V, N. 2. Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

17. ROSTOROSKY DE DIEZ CANSECO, María. “Historia del Tahuantinsuyo” IEP – segunda edición, Lima. 1988. 

18. VILLANUEVA, Horacio y SHERBONDY, Jeanette. Cusco: Aguas y Poder. Cusco, Centro Bartolomé de las Casas, Archivo de Historia Rural Andina, 1982. 

19. WACHTEL, Nathan. “Sociedad e Ideología”. Ensayos de Historia y Antropología Andinas. Lima, Instituto de Estudios Peruanos. 1973.

20. ZUIDEMA, R.T. “The Ceques System of Cusco. The Social Organization of the Capital of the Inkas”. Leiden E. J Brill. 1964.

REVISTAS CONSULTADAS.

1. CACERES, Efraín. “Agua y Vida  en Mitos Andinos”. Allpanchis, n. 28, año XVIII, Instituto de Pastoral Andina. Cusco, 1986.

2. CARRIÓN CACHOT, Rebeca. “El Culto al Agua en el Antiguo Perú.” Revista del Museo nacional de Antropología y Arqueología, n. 2, Vol. II, Lima  1955. 

3. CORNEJO BOURONCLE, Jorge. “Estilos Arquitectónicos Inkaicos”, Revista Universitaria n. 82. Organo de la Universidad Nacional del Cusco.

4. FRANCO HINOJOSA, José María. “Hanan kosko”. Revista del Museo nacional.  Tomo IV, N. 3 Imprenta del Museo nacional, Lima 1935. 

OTROS. 

1. Expediente de Expropiación de la hacienda Huayarcocha y Tambomachay del fuero privativo Agrario. Cusco.

2. “Excavaciones y Puesta en valor de Tambomachay”. INC, Cusco 1990.


DUNIA SANCHEZ MARMANILLO 
(Cusco)

Licenciada en Arqueología,Guía Oficial de Turismo,editora turística
dsanchez.marmanillo@gmail.com

Corrección de estilo: Alejandra Pacheco Sánchez
Estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP









No hay comentarios:

BUSCA TUS TEMAS FAVORITOS

TE INVITARNOS A SEGUIRNOS