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15 septiembre 2010

BARRIO VIENTO Y SOL - RAICES DE UNA ARQUITECTURA AFRICANA - Gonzalo Vélez Jahn



“La filosofía y el conocimiento práctico (know how) de los constructores anónimos ofrecen la mayor fuente de absorción potencial de inspiración arquitectónica para el Hombre Industrial” (Bernard Rudofsky, 1964)

Presentacion

En una amplia región del espectro de lo edificado se asienta la arquitectura tradicional africana: desde lo efímero de sus etéreas construcciones nómadas, siempre en movimiento como el viento inclemente al cual evaden, hasta la inamovible perpetuidad de sus pirámides ancladas estoicamente bajo el calcinante sol del desierto. La lucha del ser humano por incorporarse en un medio que solo lo acepta con reticencia guarda una admirable identificación con una de esas sagas que surgen periódicamente en el desarrolllo de la humanidad contra toda argumentación cínica, contra toda juiciosa cautela, contra todo razonamiento previsivo. 


Una saga de múltiples respuestas formales expresadas en una gama que se extiende desde las soberbias ciudades de piedra de Mauritania y Zanzibar, el milenario patrimonio egipcio, los castillos libios o las iglesias subterráneas etíopes hasta las maravillosas creaciones contrastantes surgidas del uso del humilde barro combinado con otros materiales locales disponibles, predominantemente de origen vegetal. Y es precisamente hacia la divulgación de esta última agrupación a la que se dirigirá la atención del presente artículo.
Para los arquitectos, las raices de la arquitectura vernácula africana representan una fuente inagotable de inspiración amparada en la fuerza de su expresión creativa y auténtica que nunca deja de maravillarnos y de servirnos de ejemplo: diseñadores como Gaudí, Corbusier, Barragán, y más recientemente Gehry, entre muchos otros, expresan a través de su pensamiento y/o de sus obras un reconocimiento a la importancia y a la influencia de este movimiento excepcional en la evolución de la arquitectura.


El propósito del presente trabajo es presentar un número de notables y contrastantes ejemplos de arquitectura popular africana extraídos de la vasta gama de recursos alojados en esa siempre creciente fuente de referencias que conforma la Internet. Y de promover, así mismo, un interés por la revisión y profundización del área en cuanto a trasvase de experiencias se refiere. A tal fin nos concentraremos preferencialmente en aquella región del continente africano identificada administrativamente como Africa del Oeste – Africa Occidental – (figura 02). Con alguna tolerancia adicional a experiencias adicionales de interés temático identificadas en Camerún-Chad y en el área específica de Lieliefontein en Namaqualand, Suráfrica.
Se reconoce muy especialmente como apoyo al desarrollo del presente trabajo el acceso a documentos de consulta provenientes de la UNESCO; de la excelente base de datos Africa Focus de la Universidad de Wisconsin; la Guía Lexicon de información sobre el Africa la Biblioteca Digital de Imágenes Arquitectónicas ArchNet; el Album de Arquitectura de Africa del Oeste; la Guía Destinations de Lonely Planet; y la publicación en línea World Architecture, identificados, junto a otros documentos, en la bibliografía de referencia de acceso vía Internet incluída al final de este trabajo.

Ubicacion geográfica de la muestra aqui presentada
De los cinco grandes departamentos político-administrativos (Norte, Sur, Central, Este, Oeste) en los que se encuentra dividido en la actualidad el continente africano hemos incluido ejemplos de arquitectura vernácula ubicados en Burkina Faso, Mali, Senegal y Sahara (Departamento Oeste); Camerún y Chad (Departamento Central); Suráfrica (Departamento Sur) en calidad de muestra representativa del talento y el ingenio de los artesanos y diseñadores apoyado en el uso.arquitectónico y ecológico de materiales locales (figura 02).
Transicion ecologica
Otra forma más coherente e integrada a nuestro propósito arquitectónico es la de considerar al Africa del Oeste –Africa Occidental, donde está concentrado el grueso de la presente muestra, como un extenso territorio, de población predominantemente francófona, que va desde las costas atlánticas de Mauritania hasta la frontera con Chad, pasando por Mali, Burkina Faso, Ghana, Benin, Nigeria y Niger, entre otros paises, derivando entre sus límites desde lo desértico y seco hasta lo selvático y húmedo y atravesando dos zonas de transición: el Sahel, afectado por fuertes sequías, ubicado al sur del Sahara y que se extiende desde el Océano Atlántico Hasta el Mar Rojo, y la Sabana o Pradera de clima más benigno y equilibrado.

Y así como varían las condiciones climáticas en el Africa Occidental, varía también la disponibilidad de materiales constructivos locales destacando piedra, madera, barro y pasto con interesantes resultados específicos, de todos los cuales enfatizaremos por su plasticidad y sensibilidad ecológica el uso del barro y agregados menores ilustrándolo gráficamente con ejemplos que buscan transmitir ese impacto creativo.

Variedad y diversidad
La gran región del Africa Occidental aloja un multivariado universo de razas, culturas, religiones, tradiciones, condiciones políticas, económicas y sociales y de modos de vida interactuando en el marco de un complejo ecosistema.
Resulta difícil resistir a la tentación de esquematizar al Africa Occidental con un puñado de frases que la conformen en un estereotipo:
Extraordinaria vitalidad;
Gran complejidad y diversidad física, política, religiosa, étnica y cultural;
Sensualidad poderosa y alegre que se desborda en colores, formas, texturas, luces, sonidos, olores y sabores;
Una superficie topográfica dominada por lo plano;
Contrastes entre la calcinante arena y la selva húmeda y umbría, entre países aislados del mar y cinturones de playas infinitas… 


Pero todo esfuerzo en esa dirección resulta vano por cuanto la organicidad de los escenarios ecológicos que la conforman no permiten reducir su descripción a articulaciones lógicas tipificables, por cuanto presente y pasado se entrelazan, allí mismo, como enredaderas en una selva tropical. ¿ Qué se puede decir de una región que reune más países y con mayor población que nuestra América del Sur ? ¿ Como conformar en una misma tipología coherente un crono-mosaico conformado por reinos, imperios, emiratos, tribus, repúblicas, teocracias, estados soberanos…?
Entre la multitud de culturas diferentes que pueblan y han poblado las diferentes regiones del Africa muchas de ellas desde tiempos remotos han encontrado asiento en el Africa Occidental: Bamana, Baule, Berebere, Dogon, Fulani (figura 05), Gurunsi, Ibibo, Mende, Senufio, Tuareg, Yorubo… solo por citar algunas de ellas.
Una exploración documental por esta maravillosa región nos permite identificar aquí y allá ejemplos resaltantes de la variedad de construcciones en barro y otros materiales locales que se alojan en la misma, sobre lo cual reportaremos seguidamente en forma de visita virtual:

Arquitectura en el nomadismo africano
Iniciaremos nuestra expedición en las áridas regiones del Sahara cuyo núcleo principal de población flotante identificaremos en el Noroeste del Africa (figura 03). Los continuos cambios introducidos por el fenómedo de la globalización han mermado el nomadismo otrotra preponderante en el Sahara, afectando particularmente a los altivos tuareg de tanta trascendencia como pueblo en el pasado histórico africano muchos de los cuales han mutado sus hábitos ancestrales para dar apoyo al turismo y los que sobreviven con su antigua prácticalo hacen fundamentalmente con base del comercio de la sal. Con todo, una población flotante de algo más de un millón de tuaregs se concentra en el área ilustrada anteriormente.
Resulta interesante observar que aún en la aparente uniformidad del desierto sahariano la arquitectura africana espontánea, “arquitectura sin arquitectos / arquitectura sin pedigree” como bien la bautizó Bernard Rudofsky en su famoso libro evidencia variaciones significativas influidas posiblemente tanto por variaciones en cuanto a actividades nómadas y semi nómadas de los diferentes grupos como de disponibilidad de materia prima, seguridad y modificaciones impuestas por el entorno ambiental.


Es importante destacar así mismo el rol preponderante de la mujer nómada en cuanto al manejo y administración de esa vivienda temporal de la cual es constructora, ama y responsable absoluta. Ciertamente el término “vivienda” en el desierto tiene una connotación femenina. Mientras los hombres desvían sus intereses hacía el pastoreo y la aventura de largas caravanas que otrora transportaban cargamentos de oro y marfil y hoy dia se circunscriben al acarreo de sal, ese indispensable combustible del sistema nervioso de los seres humanos….
La gran mayoría de las tiendas Tuareg son elaboradas mediante la imposición sobre un entramado curvo de cañas de pieles de cabra o esterillas de fibra de palma, solapadas. El conjunto de ellas es fácilmente desmontable y puede ser acarreado por camello .
Otras manifestaciones y respuestas al reto de las severas condiciones impuestas para la supervivencia en regiones africanas desérticas se presentan seguidamente.

Una admirable artesanía aún utilizada comunmente es aquella conducida por pueblos pastores semi-nómadas que se alojan en la región de Namaqualand en Suráfrica. Esta vivienda esta confeccionada mediante el uso de esterillas de junco dispuestas sobre la armazón interna de caña que la sustenta. Como tal, goza de la capacidad de ser transportable con relativa comodidad (figura 06).
Senegal – la arquitectura de juncos
Decía una vez un colega que no hay fase más bella para una obra arquitectónica que la de construcción a nivel de estructura. Tal vez sea ello una de las cosas que muevan a serena admiración cuando uno contempla una obra como la que sigue a continuación (figura 07): ordenada, elegante, pura, limpia, de amorosa artesanía, aprovechando al máximo la materia prima disponible. Y, lo que resulta más difícil de apreciar a primera vista: la fuerza expresiva de esta arquitectura anónima que surge de un esfuerzo colectivo espontáneo y armonioso.
Burkina Faso – arcilla decorada
Continuaremos nuestro recorrido por la muy deprimida económicamente pero, no obstante, siempre arquitectónicamente interesante Burkina Faso, Allí identificamos en la región de Tiébélé muestras de la cultura de los Gurunsi que distinguen sus viviendas, a manera de grandes vasijas semienterradas en la arena, apoyándose en ornamentación exterior e interior conducida exclusivamente por sus mujeres y donde su aporte no se limita a lo artístico sino también a la protección climática que deriva del robustecimiento de frisos como apoyo a dicha actividad 

Es importante destacar que, debido a sus creencias animistas, los Gurunsi asumen que los espíritus de sus antecesores pueblan sus hogares y eso los hace renuentes a demoler sus viviendas, llegada la necesidad. De allí que en su caso así como el de otros grupos con creencias afines el uso del barro como material de construcción sobrepase su vida útil natural perdurando en ocasiones hasta más allá de los trescientos años. Y una forma ingeniosa de cumplir con ambos cometidos se evidencia en la riqueza de colorido exterior e interior de su decoración.
Por otra parte no quedaría completo este ejemplo sin mencionar la vecindad de Ghana, país productor y exportador de cacao, una de las principales riquezas del área en que se asienta y que nos enseña interesantes usos de los subproductos de este recurso vegetal en la protección de viviendas, desde impermeabilización (como pasta) hasta repelente de termitas o comejenes (como líquido residual), uno de los azotes de la región.


Mali – la cuna de la arquitectura de barro

¡ Mali ancestral ! Tierra de cielo azul y sol ardiente, de absurdos baobabs y de gigantescos nidos de termitas (figura 09) que de alguna manera se nos antojan como fuentes de posible, inconsciente, inspiración para los anónimos constructores del barro…
Libros completos podrán escribirse sobre las fascinantes variaciones que esta arquitectura escultórica y espléndida en la libertad de sus formas nos ofrece en sus diferentes manifestaciones. Aquí recojemos tan solo una muestra de tal profusión.
Algunas localidades de interes vernáculo en Mali
Desperdigada sobre la arena candente del sol del desierto, Mali es un rosario de ciudades que cantan a la arquitectura de barro: desde la señorial y antiquísima Djenné, construída sobre lo que equivale peródicamente a una isla en el río Niger, que aloja la obra arquitectónica de barro más grande del mundo: la Gran Mezquita, hasta la remotísima y mítica Timbuctú otrora emporio de riquezas y encrucijada de caravanas y hoy marginada de lo que ocurre en el siglo, con sus casa de paja y barro arrebujadas en palúdico abrazo… Y, por supuesto la extensa región de los Dogones, esa extraña cultura que nos dejó sus viviendas incrustadas en acantilados para protegerse de los invasores de antaño y que aún subsiste en la explanada.

No es exagerado decir que en Mali existe tanto patrimonio artístico y arquitectónico de la cultura del barro, a pesar de los despojos continuos de los saqueadores, que es un territorio en el que uno camina “pisando historia”.
Mucho más representativo que la vivienda individual se destaca en este caso la aparición de aquellas edificaciones de culto, fruto de una influencia árabe y acondicionadas al ámbito del Africa del Oeste. La mezquita se impone, pues, no sólo por su monumentalidad sino por la fuerza de su expresión plástica plasmada en barro. Y otra vez aquí el trabajo comunitario, no solamente durante la construcción de una obra sino en los esfuerzos de mantenimiento posteriores a su utilización inicial refuerzan ese fuerte sentido de organicidad que las caracteriza.

CONTINUARA....

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