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30 junio 2018

Conociendo la historia de la Ciudad y recorriendo las calles del Centro Histórico de Trujillo (Perú)


Fundación de Trujillo
El conquistador español Diego de Almagro fundó esta ciudad el 6 de diciembre de 1534 con el nombre de Villa de Trujillo en honor a la ciudad natal de Francisco Pizarro, Trujillo de Extremadura, en España. Pizarro oficializó la fundación el 5 de marzo de 1535 y la llamó Ciudad de Trujillo de Nueva Castilla.

Trujillo fue una de las primeras ciudades fundadas por los conquistadores españoles en tierras americanas. Fue Diego de Almagro quien el 6 de diciembre de 1534 fundó la Villa de Trujillo en homenaje a la localidad natal de Francisco Pizarro, Trujillo de Extremadura. Al año siguiente, Pizarro oficializó la fundación de la ciudad el 5 de marzo de 1535 y la llamó Ciudad de Trujillo de Nueva Castilla. en esa oportunidad se realizó el trazo de la ciudad, el mismo que se mantiene hasta la actualidad, y se repartieron los primeros 31 solares a los vecinos fundadores. En 1537, el 23 de noviembre, el Rey Carlos V le otorga mediante Real Cédula el título de Ciudad y le entrega su escudo de armas que también se mantiene hasta la actualidad.

El encargado de diagramar la traza urbana que caracteriza a la ciudad de Trujillo entre todas las demás ciudades de fundación española en el Perú fue Don Martín de Estete (actualmente una de las calles del centro de la ciudad lleva su nombre). Las manzanas eran de largo trazo, llegando a medir un promedio de entre 130 a 150 metros por lado. En respeto de la usansa ibérica, éstas se organizaron en una trama a damero teniendo como punto de partida la Plaza Mayor. El primer trazado urbano abarcó un área aproximada de 40 hectáreas. Los últimos problemas de saneamiento se solucionaron mediante la construcción de un acueducto desde el río Moche que proveyó de agua corriente a la población.

Trujillo se constituye desde su fundación como la ciudad más importante del norte medio del Virreinato y como punto intermedio entre la Ciudad de los Reyes y su puerto, establecida como capital del virreinato, y los emplazamientos españoles ubicados en Panamá. Así, luego de recibir el rango de ciudad fue designada capital de Corregimiento, primeros intentos de organización política virreynal. De esa forma asumió la capitalía administrativa de la zona y creo su propia zona de influencia. 

Por esa razón, en Trujillo se establecieron las Cajas Reales, cuya competencia abarcaba las provincias de lo que actualmente son Cajamarca, Ancash, Lambayeque, Amazonas y La Libertad. Ante la creación de las encomiendas, Trujillo se constituyó en el lugar de residencia de los encomenderos del norte del Virreinato y contaba, hacia 1540 ya con un regimiento regular.
Hacia 1544, Trujillo contaba con 300 casas y aproximadamente 1.000 habitantes. La economía florece a partir de la caña de azúcar y trigo, los cultivos de pan llevar y crianza de ganado.

A nivel religioso, desde la fundación de la ciudad, Trujillo acogió a las mas diversas órdenes católicas. En consecuencia, en el año 1577 se crea el Obispado de Trujillo mediante bula papal emitida por Gregorio XIII. Luego de ello, durante todo lo que restaba del siglo XVI e incluso hasta inicios del siglo XVII, la construcción de templos tuvo un gran auge en la ciudad, los mismos que se mantienen hasta la actualidad. En 1616 se termina la construcción de la Iglesia Catedral.


En 1619 la ciudad enfrenta el primer terremoto, el mismo que la destruye causando un grave daño social y económico con la muerte de 400 personas. Ante la destrucción se inició un movimiento que buscó el traslado de la ciudad hacia el oeste. Este movimiento encontró resistencia en el clero quienes se negaron a dejar sus templos.

Luego de ello se inició un largo proceso de reconstrucción. En 1625 se creó el Seminario de San Carlos y San Marcelo y se estableció en la ciudad la Compañía de Jesús. En 1680 se funda el Convento y Hospital de los Bethlemitas. La perspectiva urbana se completa con la construcción de la Muralla que permaneció en pie por cerca de dos siglos.

Debido a la cercanía de la ciudad con el mar (4 kilómetros) y el peligro de ataque por piratas y corsarios, se edificaron durante el gobierno del virrey Don Melchor Navarra y Rocaful y bajo la alcaldía de don Bartolomé Martínez de Jarabeitia y don Fernando Ramírez de Orellana las murallas de la ciudad. Levantadas por el arquitecto italiano Joseph Formento el 19 de febrero de 1687. Formento tomó como base el diseño realizado por Leonardo Da Vinci para la ciudad italiana de Florencia. Las murallas fueron concebidas de forma elíptica para ahorrar costos en su construcción. En 1689 se culminó la construcción de las murallas que alcanzaban un perímetro de 5.5 kilómetros e involucraron el uso de más de 100.000 adobes. La estructura defensiva estaba compuesta por 15 baluartes, 15 cortinas y 5 portadas.

La portada de Huamán se orientaba hacia el Oeste al camino que conducía al pueblo del mismo nombre. La portada de Mansiche ubicada hacia el norte, daba paso al camino real. La portada de Miraflores daba hacia el este. La portada de la Sierra, llamada así por el camino que conducía ha esta región. Finalmente la portada de Moche acceso para las personas que venían desde el sur. Sin embargo, se sabe que la muralla cumplió una función principalmente decorativa debido a que sus muros no eran lo suficientemente altos y por el hecho de que careció de fosos y terraplenes para hacer una efectiva defensa.

A fines del siglo XVII, se presentaron grandes sequías y plagas que minaron la rica agricultura de la zona, causando una gran crisis económica en la ciudad, cuyo principal soporte económico era el haberse constituido como un foco productor de alimentos para el virreynato.

Siglo XVIII
A partir de la segunda década del Siglo XVIII, Trujillo adquirió mayor importancia en el ámbito regional debido a la inundación que causó la desaparición de la ciudad de Zaña en 1720. Esta ciudad ubicada al norte de Trujillo fue ganando importancia debido a los problemas que éste enfrentó durante el siglo anterior. Luego de eso, hacia 1760 se calculó que en Trujillo vivian cerca de 9,200 personas, casi tres veces de la población que la ciudad registró en 1604. 

Durante ese siglo, Trujillo también enfrentó sismos como los de 1725 y 1759 e inundaciones como en 1701, 1728, 1720 y 1814. El apogeo de la ciudad se consolida con la creación la ‘Intendencia de Trujillo en 1779. La intendencia mantuvo la misma zona de influencia que el inicial Corregimiento de Trujillo y contó además con la franquicia del cercano puerto de Huanchaco. Sin embargo la dinámica urbana de Trujillo fue moderada. Aun se mantenían desocupados numerosos lotes del interior de la muralla y se efectuaron muy pocas construcciones en los extramuros.

Muralla del siglo XVII

A pesar de ello, la historia muestra que durante toda la época virreynal, Trujillo fue una de las ciudades más importantes del norte peruano y debido a los valles que la circundaban era considerada como una de las principales reservas de alimento del territorio del virreynato. Esa riqueza hizo que la ciudad se constituya durante mucho tiempo como un foco cultural, político, social, económico y religioso y que aglomerara aún más población que la capital la Ciudad de los Reyes. Así, si bien la importancia de Lima era, particularmente política, la importancia económica de Trujillo la consolidó como rival de ésta.

ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA

La casa Baanante en el centro histórico de Trujillo es una de las mejores obras arquitectónicas de la ciudad. Luego del desembarco del General José de San Martín en Paracas en septiembre de 1820, el intendente de la ciudad, José Bernardo de Torre Tagle encabezó un movimiento independentista que culminó con la declaración de la independencia el mismo 24 de diciembre de 1820 ante un cabildo abierto reunido en la Plaza de Armas de la ciudad. Para esta oportunidad se confeccionó una de las primeras banderas peruanas según el modelo ideado por San Martín, el mismo que fue velado la noche anterior, por estudiantes seminaristas (Del Colegio Seminario) en la histórica Casa del Márques de Falcalá. El 29 de diciembre, se proclamó dicha declaración y Trujillo se convirtió en la primera ciudad del Perú en declarar la independencia del nuevo país.

ÉPOCA REPUBLICANA
Durante la guerra de la independencia, Trujillo tuvo un papel preponderante tanto a nivel económico como político. Ya en 1820 había sido establecida como capital del departamento de La Libertad y en 1823, luego de la creación de la República del Perú y el final del protectorado de José de San Martín, y ante el contraataque de las tropas realistas que tomaron la ciudad de Lima, Trujillo asumió la capitalía del país durante el gobierno de José de la Riva Agüero, quien fuera el primer Presidente del Perú. En 1824 la ciudad recibió al ejército libertador de Simón Bolívar quien asumió el gobierno del país.

Bolívar, secundado por José Faustino Sánchez Carrión, creó importantes instituciones en la ciudad de Trujillo como la Corte de Justicia del Norte y la Universidad Nacional de Trujillo, para la cual asignó antiguos claustros de órdenes religiosas.


Durante los años siguientes, Trujillo se mantuvo alejada de las constantes guerras caudillistas que se daban lugar en Lima. Eso causó que la economía de la ciudad y del departamento se vieran fortalecidas ante el languidecimiento de su importancia política. Los valles de Moche y Chicama emergieron como nuevos enclaves económicos vinculados a la modernización de la industria azucarera, y el proceso de concentración de tierras y conformación de latifundios, que crearon la nueva “aristocracia agrícola” vinculada al poder político nacional. De otro lado, la libertad de comercio y apertura a inversiones de capitales extranjeros, permite la llegada a Trujillo de familias europeas, principalmente de Inglaterra y Alemania.

En esos años, Trujillo albergaba 15.000 habitantes y empezó a extenderse más allá de los muros de la ciudad. En los años 1840 la arquitectura de la ciudad tuvo un cambio, optándose por el estilo neoclásico europeo y, a fines del siglo XIX, se empezó a la influencia del romanticismo francés e ingles; los que se manifiestan en la construcción de nuevas casas republicanas y en las reconstrucciones de antiguos solares.

En 1854 el Obispo de Trujillo, Agustín Charún funda el Colegio Nacional San Juan, posteriormente se crea el Colegio Belén, el Colegio Modelo, el Colegio Santa Rosa, el Centro Educativo Estatal de Varones Nº 241 llamado “Centro Viejo”. Asimismo se construye el nuevo Cementerio General de Miraflores. En 1870 se crea el puerto de Salaverry y se inicia la construcción del ferrocarril al valle de Chicama.


Modernización de la ciudad
Entre 1879 y 1883 tuvo lugar la guerra con Chile. Trujillo no fue escenario de la batalla pero si tiene varios ciudadanos que actuaron en defensa del Perú. Al final de la guerra y luego de la toma de Lima, se produjo la ocupación de la ciudad por las tropas chilenas. Durante esos años, el desarrollo de la ciudad y su economía se estancaron. Las crónicas de dichas épocas señalan de saqueos y destrucciones de las industrias azucareras de la zona por parte de tropas chilenas bajo el mando de Patricio Lynch. Sin embargo, los historiadores chilenos niegan que dichos actos se hayan llevado a cabo.

Para finas del siglo XIX ya habían desaparecido las cinco portadas de la ciudad así que fue durante esta época que la muralla fue destruida y se permitió el crecimiento de la ciudad y la expansión urbana que causó el establecimiento de los barrios de Chicago, la Unión y Paseo Muñiz. Durante la gestión de don Victor Larco Herrera como alcalde la ciudad se iniciaron obras de modernización como la construcción del Palacio Municipal, el arreglo y embellecimiento de la Plaza de Armas así como del atrio de la Catedral. Asimismo se construye la doble pista (hoy Avenida Larco) hacia el balneario de Buenos Aires (actual distrito de Víctor Larco Herrera) que amplió la perspectiva urbanística de la ciudad. Otra obra que fue remodelada fue el Teatro Municipal.

Dentro de estas obras, el Prefecto Temístocles Molina contrata la erección del Monumento a la libertad, obra del escultor alemán Edmundo Moeller. Este monumento se emplazó en el centro de la Plaza de Armas reemplazando la pileta de mármol que existía anteriormente. Si bien discutida en su momento, actualmente dicho monumento es una de las principales obras características de la ciudad.



































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