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17 julio 2011

VITRUBIO, LOS 10 LIBROS DE ARQUITECTURA (2) Arq. Tania Arevalo Lazo



“De Architectura constituye la suma de la arquitectura y la urbanística grecorromanas.



Iniciamos entonces este recorrido analítico de esta extraordinaria  de el gran mentor Vitruvio Polion, un arquitecto e ingeniero romano, quien plasmó en un tratado denominado Los diez libros de la Arquitectura, los conocimientos y principios básicos que han servido de muchísima ayuda para las generaciones actuales y lo que se está viviendo hoy en la modernidad.

El primer libro de la obra desarrolla los siguientes temas:

Planificación de las ciudades; esencia y partes de la Arquitectura como ciencia; elección de lugares para edificación de las ciudades, para las áreas de uso público, construcción de muros y torres y recta distribución de los edificios en el interior.

I.Qué es Arquitectura y qué cosas deben saber los Arquitectos
II.En que consiste la Arquitectura
III.De las partes en que se divide la Arquitectura
IV.De la elección de lugares sanos
V.De la construcción de las murallas y las torres
VI.De la división y distribución de las obras dentro de las murallas
VII.De la elección de lugares apropiados para uso común de la ciudad

LIBRO I

   

I.Qué es Arquitectura y qué cosas deben saber los Arquitectos

En este primer capítulo, Vitruvio nos habla de la arquitectura como una ciencia adornada con numerosas enseñanzas teóricas y con diversas instrucciones, que se utilizan como una teoría de base para juzgar todas las obras que alcanzan su perfección mediante las demás artes. Este conocimiento surge de la práctica y del razonamiento.

La práctica consiste en una consideración perseverante y frecuente de la obra que se lleva a término mediante las manos, a partir de una materia, de cualquier clase, hasta el ajuste final de su diseño. 
El razonamiento es una actividad intelectual que permite interpretar y descubrir las obras construidas, con relación a la habilidad y a la proporción de sus medidas. Por tanto, aquellos arquitectos que han puesto todo su esfuerzo sin poseer una suficiente cultura literaria, aunque hubieran sido muy hábiles con sus manos, no han sido capaces de lograr su objetivo ni de adquirir prestigio por sus trabajos; por el contrario, los arquitectos que confiaron exclusivamente en sus propios razonamientos y en su cultura literaria, dan la impresión que persiguen más una sombra que la realidad. 
Pero, los que aprendieron a fondo ambas, silo han logrado, adquiriendo enorme consideración, pues se han equipado con todas las defensas, como así fue su objetivo.

A quienes la naturaleza les ha concedido suficiente ingenio, agudeza, memoria para alcanzar profundos conocimientos de geometría, astrología, música y otras ciencias, sobrepasan las funciones de los arquitectos y terminan convirtiéndose en matemáticos.

Así pues, es conveniente que sea ingenioso e inclinado al trabajo, pues no es posible llegar a ser un diestro arquitecto si posee talento pero carece de conocimientos teóricos, o viceversa.

II.En que consiste la Arquitectura

La arquitectura se compone de la Ordenación, de la Disposición, de la Euritmia, de la Simetría, del Ornamento y de la Distribución.
La Ordenación consiste en la justa proporción de los elementos de una obra, tomados aisladamente y en conjunto, así como su conformidad respecto a un resultado simétrico. La Ordenación se regula por la cantidad. La Cantidad se define como la toma de unos módulos a partir de la misma obra, para cada uno de sus elementos y lograr así un resultado apropiado o armónico de la obra en su conjunto.

La Disposición es la colocación apropiada de los elementos y el correcto resultado de la obra según la calidad de cada uno de ellos. Tres son las clases de Disposición —en griego, ideae—: la planta, el alzado y la perspectiva.
La planta exige el uso del compás y de la regla; con ellos se va plasmando la disposición de los planos, que se utilizarán luego en las superficies previstas para el futuro edificio.



El alzado es la representación en vertical de la fachada, coloreando levemente la imagen de la futura obra, siguiendo unas normas.
La perspectiva es el bosquejo de la fachada y de los lados alejándose y confluyendo en un punto central de todas las líneas.


La Euritmia es el aspecto elegante y hermoso, es una figura apropiada por la conjunción de sus elementos. La Euritmia se logra cuando los elementos de una obra son adecuados, cuando simétricamente se corresponde la altura respecto a la anchura, la anchura respecto a la longitud y en todo el conjunto brilla una adecuada correspondencia.

La Simetría surge a partir de una apropiada armonía de las partes que componen una obra; surge también a partir de la conveniencia de cada una de las partes por separado, respecto al conjunto de toda la estructura.




El Ornamento es un correcto aspecto de la obra o construcción que consta de elementos regulares, ensamblados con belleza. Se conseguirá una belleza u ornamento natural si inicialmente se eligen para toda clase de templos unos lugares saludables; sobre todo con abundante agua.

La Distribución o Economía, consiste en la administración apropiada de materiales y de terrenos, unida a unos costes ajustados y razonables de las obras. Obtendremos esta distribución si el arquitecto no va persiguiendo lo que no puede encontrar o preparar sin grandes dispendios.



III.De las partes en que se divide la Arquitectura

Tres son las partes de la arquitectura: la Construcción, la Gnomónica y la Mecánica.

A su vez, la construcción se divide en dos partes: una parte trata sobre la disposición de murallas y de obras comunes en lugares públicos; la otra parte trata sobre el desarrollo de edificios privados.

En los edificios públicos se dan tres posibles objetivos: la protección, el culto y la situación ventajosa.
La protección se refiere a la estructura de muros, torres y portalones, con la finalidad de rechazar en cualquier momento los ataques de los enemigos.
El culto hace referencia a la ubicación de los templos de los dioses inmortales y de los santuarios sagrados.
La situación ventajosa consiste en la disposición de lugares comunes destinados a uso público, como son los puertos, foros, pórticos, baños públicos, teatros, paseos y construcciones similares, que se disponen en lugares públicos, atendiendo a una misma finalidad de uso.


Tales construcciones deben lograr seguridad, utilidad y belleza. Se conseguirá la seguridad cuando los cimientos se hundan sólidamente y cuando se haga una cuidadosa elección de los materiales, sin restringir gastos. La utilidad se logra mediante la correcta disposición de las partes de un edificio de modo que no ocasionen ningún obstáculo, junto con una apropiada distribución — según sus propias características— orientadas del modo más conveniente. Obtendremos la belleza cuando su aspecto sea agradable y esmerado, cuando una adecuada proporción de sus partes plasme la teoría de la simetría.

Las tres características van intrínsecamente relacionadas.



IV.De la elección de lugares sanos


Vitruvio, fue muy juicioso para teorizar y plantear este tratado, pues tenemos aquí los principios fundamentales en la construcción de las murallas.
En primer lugar, se debe seleccionar un terreno totalmente favorable: un terreno elevado y abierto, despejado de nieblas y con una orientación que no sea ni calurosa ni fría, sino templada; evitando así la proximidad a terrenos pantanosos.

 De igual modo, tampoco será salubre la ubicación de las murallas junto al mar, orientadas hacia el mediodía o hacia el occidente, pues cuando lleguen los calores del verano, al amanecer el calor es fuerte y al mediodía abrasará; de igual modo, sí su orientación es hacia el occidente, al amanecer el Sol calienta ligeramente, al mediodía agobia y al atardecer será ardiente.
En consecuencia, por tales cambios de temperatura, de calor y de frío, los seres animados que habitan en estos lugares acaban alterándose. También es válido incluso para las cosas inanimadas.

En resumen ubicación adecuada del edificio y una orientación adecuada con respecto al norte (de acuerdo a la salida y ocultamiento del sol), para el mejor confort de las personas que habitarán dicho edificio.


V.De la construcción de las murallas y las torres

Por tanto, siguiendo las normas antes presentadas, conseguiremos unas condiciones favorables de salubridad para construir las murallas.


Cuando se hayan elegido terrenos fértiles para la alimentación de la ciudad, cuando se logre un transporte fácil hacia las murallas bien mediante caminos protegidos, o bien por la situación ventajosa de los ríos, o bien por puertos de transporte marítimo, entonces deben excavarse los cimientos de las torres y murallas, de modo que se ahonde en tierra firme, si se puede encontrar, y con una profundidad que guarde relación con la magnitud de la construcción, siempre de un modo razonable; su grosor será más ancho que el de las paredes que se vayan a levantar sobre tierra y la cavidad que quede se rellenara con un compuesto lo más sólido y consistente posible.

Igualmente, las torres deben elevarse por encima de los muros, con el fin de que desde las torres, a derecha y a izquierda, los enemigos puedan ser heridos desde ambos lados con armas arrojadizas, cuando intenten acercarse violentamente a la muralla.


Sobre todo, debe ponerse la máxima precaución en que el acceso para asaltar el muro sea difícil; se ha de pensar la manera de rodear el perímetro con precipicios de forma que los corredores hacia los portalones no sean directos, sino orientados hacia la izquierda. Si se realizan de este modo, el lado derecho de quienes se acerquen, al no estar protegido por el escudo, quedará al descubierto.


Las fortalezas no deben tener forma rectangular, ni tampoco ángulos salientes, sino que su forma será circular, con el fin de observar al enemigo desde distintos puntos. Las torres construidas con ángulos salientes son difíciles de defender, pues tales ángulos protegen más y mejor al enemigo que al habitante de la fortaleza.

Podemos identificar la realidad que se vivía en esa época, ya que tenían en cuenta la seguridad de sus edificaciones ante un atentado.

VI.De la división y distribución de las obras dentro de las murallas


Una vez terminadas las murallas circunvalantes, en su interior se hará la distribución de su superficie, plazas y callejuelas en dirección hacia los cuatro puntos cardinales.
Esta distribución se trazará correctamente, en el supuesto de que los vientos no afecten de modo perjudicial a las callejuelas, pues si son fríos ocasionan daños; si son cálidos, provocan verdaderas alteraciones, y si son vientos húmedos, causan serios inconvenientes.

Se define el viento como una agitación del aire que sopla con movimientos variables. El viento surge cuando el calor choca contra la humedad y el golpe de su acción hace salir la fuerza y violencia del aire.

Si es posible alejarse de los vientos perjudiciales, se logrará un lugar salubre para los hombres sanos y robustos, y también, para quienes padezcan alguna enfermedad, que en otros lugares salubres lograrán su curación con medicamentos o antídotos, pero en estos lugares sanarán más rápidamente por el poder calorífico de los vientos, ya que hemos excluido los vientos incómodos.


Para poder orientar correctamente las edificaciones, se creará un reloj solar, se colocará un cuadrante de mármol en medio de la ciudad, perfectamente nivelado, o bien alisaremos un lugar y lo nivelaremos de modo que no sea preciso el cuadrante; sobre su parte central, en el medio, se colocará un gnomón de bronce, como indicador de la sombra.

Efectivamente, cuando las plazas se dispongan directamente frente a la dirección de los vientos, la intensidad del viento continuo se extenderá desde el cielo abierto con fuerte violencia y se potenciará al estar encerrado en las angostas callejuelas. Por ello, es necesario orientar los barrios atendiendo a las direcciones de los vientos, con el fin de que al llegar a las esquinas de los bloques de casas se debiliten y, repelidos, terminen disipándose.

VII.De la elección de lugares apropiados para uso común de la ciudad

Una vez realizadas las divisiones y direcciones de las calles y situadas correctamente las plazas, deben elegirse las superficies de utilidad colectiva de la ciudad, teniendo en cuenta la situación más favorable para ubicar los santuarios, el foro y demás edificios públicos.
Si la ciudad se levanta al lado del mar, debe elegirse una superficie para construir el foro próximo al puerto; si, por el contrario, va a estar lejos del mar, el foro se construirá en medio de la ciudad.

Es muy interesante como Vitrubio abarca temas amplios de acuerdo a su realidad colectiva, cultura y conocimientos empíricos. En el siguiente artículo continuamos con el análisis de Los diez libros de la Arquitectura – Libro II.

BIBLIOGRAFÍA

1.De Architectura – Marco Lucio Vitruvio Pollino
2.www.artifexbalear.org
3.www.almendron.com/arte/arquitectura
http://www.arqhys.com/libro-vitrubio.html
www.todoarquitectura.com

ARQ. TANIA AREVALO LAZO
DOCENTE UNIVERSITARIA
OBRAS Y PROYECTOS EN
TARAPOTO Y CIUDADES CERCANAS
PREMIO KORIWASI URP

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