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31 mayo 2015

Un Mural habitable para las Abuelas de la Plaza de Mayo - Alejandra Buzaglo y Daniel Viú



Un mural habitable para Abuelas de Plaza de Mayo Filial Rosario
por Alejandra Buzaglo y Daniel Viú (1)*

(1)Alejandra Buzaglo es responsable de la coordinación académica de la asignatura optativa “Arquitectura, DDHH y Memoria” que se dicta en la FAPyD desde el año 2011 y dirigió el Área en DDHH desde el año 2006, año de su creación, hasta 2011. El título de su tesis de Doctorado en curso es “El monumento como escenario de la exploración proyectual. El caso de los memoriales en el espacio público en torno a las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado en Argentina (2001-2013). 

Daniel Viú es docente de la asignatura y director del PID en curso “Arquitectura, memoria y espacio público. Memoriales y museos en la construcción de la memoria en relación a la última dictadura cívico- militar en la Argentina (1976-1983)” 

*Este proyecto se desarrolló en el marco de la Asignatura Optativa “Arquitectura, DDHH y Memoria” durante el año 2013 como práctica colaborativa entre docentes, estudiantes y organizaciones sociales.




El proyecto y construcción colectiva del espacio/mural en el Bosque de la Memoria dentro del Parque Scalabrini Ortiz de la ciudad de Rosario es un trabajo realizado en el marco de la Campaña Nacional “Murales con Historias. 35 años de Abuelas de Plaza de Mayo” promovida por Abuelas de Plaza de Mayo a nivel nacional.  Abuelas filial Rosario convocó a este equipo de la FAPyD que viene abordando, desde la extensión, la investigación y la docencia, la compleja articulación entre Arquitectura, DDHH y Memoria. Nuestra especificidad disciplinar posibilitó desarrollar un “mural habitable”, un espacio arquitectónico para el encuentro que estimula la reflexión y la acción colaborando a la difusión de la búsqueda de los niños robados durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Este mural habitable está inscripto en un espacio circular por lo que es de forma curva. 

Contiene en la parte cóncava el texto “te estamos buscando”, y desde el exterior se puede ver desde una perspectiva lejana el logotipo de Abuelas de Plaza de Mayo. La irrupción en un parque público intenta llamar la atención de la población acerca de la existencia de casi 400 nietos y nietas que aún viven con su identidad cambiada. La propuesta del obrar colectivo implica asumir que los arquitectos necesitamos de otros actores y materiales para pensar y actuar, tanto desde la tarea transdisciplinaria como abriendo la escucha a aquellos sectores que no participan del mundo disciplinario/ disciplinado. Abrir la escucha, es un intento por  detectar, articular y hacer presente deseos convergentes, dispersos, incluso ocultos, que permitan precisar estrategias comunicacionales para acercar la problemática a la mayor cantidad de personas a través de un espacio intergeneracional, que actualiza la lucha por los DDHH. 




El mural para la campaña de Abuelas. Ante la demanda de realizar un mural, y la conciencia de sabernos por fuera de la actividad propia de un artista plástico, decidimos no pintar un mural en alguna pared de la ciudad, sino construirlo, crear un espacio mural. Surgieron algunos interrogantes: si vamos a construir un muro, ¿quién necesita un muro?, ¿dónde?

El Bosque de la Memoria. De las reuniones con los organismos, militantes populares y organizaciones sociales se reconoció que los espacios públicos emblemáticos vinculados a los DDHH en Rosario son dos, la Plaza 25 de mayo -lugar de las rondas de los jueves- y el Bosque de la Memoria en el Parque Scalabrini Ortiz. El primero es un lugar altamente consolidado, en pleno centro histórico. El segundo es relativamente desconocido y no demasiado presente en la memoria de los rosarinos y suele pasar inadvertido incluso para los visitantes del parque. 

Se trata de un fragmento del Scalabrini Ortiz previsto en la propuesta original de Augusto Pantarotto que no tiene referencias, acordes a la escala del parque público, que permitan identificarlo. Existe una señalización que pasa inadvertida entre los árboles, es así que la propuesta se constituye en una oportunidad de señalar, indicar, marcar el lugar.  



El Bosque de la Memoria está concebido como un homenaje a los desaparecidos y asesinados por el terrorismo de Estado en la Argentina. Actualmente está conformado por más de 400 árboles que año, tras año desde el 2000, los 24 de marzo y los 30 de agosto, familiares, sobrevivientes e integrantes de organizaciones de DDHH, plantan en conmemoración a los militantes populares. Relevamos que para los actos y  ceremonias de los 24 de marzo, fecha en la que se registran altas temperaturas, se instalaban una serie de equipamientos efimeros en un claro del bosque para dar sombra a los participantes de las actividades debido a que éstas se realizan habitualmente de mañana, a partir de las 11hs. Este dato es clave ya que la propuesta surge del registro de un paraíso cuya copa mide 22m de diámetro y de la posibilidad de cobijar el acto bajo la sombra arrojada. Proyectamos un lugar de encuentro a la sombra del paraíso: tres círculos concéntricos definen una ronda de 22m de diámetro que abraza al árbol y a los actos que contiene. 

Un lugar para el encuentro. El proyecto crea un espacio para el acto del 24 de marzo, un recinto circular, una ronda, que completa su materialización ese día y a la hora precisa cuando el paraíso centenario proyecta su sombra circular y cobija del sol a los participantes. Se adopta para el mural habitable la forma circular en tanto es una forma arquetípica vinculada al encuentro, al cara a cara, al compartir, a lo colectivo Cabe recordar que durante la dictadura estaban prohibidas las manifestaciones y las reuniones en el espacio público y que Madres y Abuelas circulaban alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo, como máximo de a tres, ante el imperativo “Circulen, circulen…”. 

La forma se construye con tres círculos concéntricos separados cincuenta centímetros entre sí, y cada uno de ellos materializado por elementos verticales distribuidos de modo heterogéneo conformando el límite de un espacio permeable. Se realiza una densificación de estos elementos verticales en una zona de la ronda para dar soporte al mural. Se trabaja con la técnica de manipulación visual conocida como anamorfosis recomponiendo, desde dos puntos de vista, dos tramos continuos: uno desde la parte cóncava y otro desde el exterior. Desde el punto de llegada al lugar (parte cóncava) se lee el texto elaborado por Abuelas Rosario: “te estamos buscando”, asumiendo la búsqueda en primera persona del plural como parte de un colectivo. En la parte convexa,  el logo de “Abuelas de Plaza de Mayo” le da especificidad al espacio memorial.



La materialidad. De la experiencia de trabajo en el espacio público surge la inquietud por las cuestiones vinculadas a soluciones de bajo mantenimiento, que soporten la intemperie y, eventualmente, el vandalismo atendiendo a condiciones de perdurabilidad razonable y que permitan ser restauradas, en caso de ser necesario, por personas sin formación técnica específica. Cabe mencionar que los memoriales y otras acciones en torno a las violaciones a los DDHH durante la última dictadura suelen constituirse en territorios en disputa por parte de algunos sectores de la sociedad por lo que están particularmente expuestos a agresiones y ataques de diversa índole. 

En ese sentido se decidió, para materializar los elementos verticales, el uso de minilosas de hormigón armado prefabricadas revestidas utilizando la técnica del trencadis (cerámicos y losa partida de pequeñas dimensiones) que se enseñó en talleres de construcción. La decisión de optar esta técnica alude también a cuestiones referidas a incorporar a la mayor cantidad de personas al proyecto. Es una técnica sencilla que puede ser realizada por muchas manos y despliega diversos sentidos vinculados a las nociones de fragmento, lo múltiple, la construcción colectiva. 




Se diseñó un flyer con una convocatoria que fue difundida por medios de comunicación masivos y redes sociales para ampliar la participación. Se solicitaban tazas y platos, vajilla en desuso, para ser utilizados en un mural colectivo con el fin de aportar a una campaña nacional de Abuelas de Plaza de Mayo -aludiendo a aquellos encuentros camuflados de tés y cumpleaños de las Abuelas en la confitería “Las Violetas” de Buenos Aires en los primeros años de búsqueda en plena dictadura. Esta convocatoria abierta generó una alta participación y, a la vez, importantes cantidades de materiales heterogéneos, incluso espejos, cuya incorporación implicó un desafío para el proyecto. 

Pintura colectiva. Se decidió “pintar” el mural con los fragmentos de losas, cerámicos y espejos donados. Se optó por trabajar en torno a dos mensajes. Por un lado, el texto “te estamos buscando” que era el slogan que originalmente se estuvo trabajando antes del que actualmente identifica la campaña de Abuelas filial Rosario, “Necesito verte hoy”. Por otro lado, el logo de Abuelas de Plaza de Mayo que es, en general, poco conocido y a menudo confundido con el pañuelo de la Madres. La inesperada donación de recortes de espejos, se utilizó para construir las letras del texto interior “te estamos buscando”, que al recibir el sol de la mañana incorpora reflejos y destellos efímeros, a la vez que permite el juego con imágenes descompuestas. Por otra parte produce una interpelación a quienes circulan por el espacio público y, eventualmente, puedan verse “reflejados” en la frase. 

Hacer lento. En la constitución de un proceso memorial resulta importante la demora, la detención, cuestión planteada por Milan Kundera en La Lentitud (Kundera, 1995), quien relevaba que cuando alguien quiere acordarse un hecho hace más lenta la marcha, empieza a caminar más lento, o incluso se detiene por unos segundos. Kundera concluye que la lentidud es directamente proporcional a la memoria, y la velocidad al olvido. 

Los procesos memoriales se ven afectados por la excesiva y vertiginosa proliferación de imágenes e información, muchas de ellas provenientes del mundo de la virtualidad. En los últimos años se está debatiendo sobre un nuevo paradigma acerca del modo de conocimiento que se centra en la cognición corporeizada (Jacquier, 2009, Gibbs 2006; Johnson 2007; Leman 2008; Lakoff 2008). Este modelo propone que el cuerpo y la mente no se encuentran separados, sino que, por el contrario, constituyen un todo experiencial. Para la nueva ciencia cognitiva corporeizada, es necesario sobrepasar el término de representación exclusivamente mental, en el sentido de ideas y conceptos abstractos, para hablar de estructuras de experiencia. A través “… de nuestros sentidos corporales, el medio entra en lo  más profundo de nuestro pensamiento, esculpiendo nuestros más abstractos razonamientos dentro y fuera de las interacciones corporeizadas con el mundo” (Jacquier 2009). El sentido el trabajo se desarrolla en talleres del obrar, a través de la construcción física del espacio, que se va habitando a medida que se construye. Es el lugar donde se va dando el acontecimiento del “aprender haciendo”, en un diálogo que se demora para permitir que ese Obrar atraviese la experiencia en el cuerpo, para que se pueda dar un conocimiento corporeizado, en una relación compleja entre espacio y tiempo. Aquí, la construcción de conocimientos es un proceso que se sustenta en la idea de pensar el hacer.

Mural habitable. El espacio se completa con el habitar entendiendo que se va habitando de muchas maneras, en muchas instancias: construyendo las ideas, aportando materiales del afecto que forman parte del revestimiento, ejecutando con las propias manos partes del mural, multiplicando desde el proyecto los usos del espacio (pensar los actos vinculados a los DDHH, su uso como mobiliario del parque, lugar de encuentros casuales, como espacio de juego, como señal o punto de referencia, marco para las acrobacias aéreas que se practican bajo el Paraíso, entre tantos otros no imaginados). 

El mural define el lugar donde se realizan los actos, señala el Bosque de la memoria, ha sido incorporado como imagen en campañas de difusión de la problemática. Pero en estos temas sensibles y complejos consideramos que lo importante es el trabajo de hormigas que va construyendo la memoria, de boca en boca, durante las jornadas de proyecto, las tardes de taller, las reuniones con las instituciones, las convocatorias, los actos organizados y las situaciones cotidianas que se dan por estar pensado como un espacio que posibilite encuentros en un parque público.   


BIBLIOGRAFÍA
-GUATTARI, FÉLIX (2000) “Las tres ecologías”. Pretextos, Valencia.

-HARAWAY, D. J. (1995): “Conocimientos Situados : la cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial”. En Ciencia, cyborgs y mujeres. La invención de la naturaleza, Madrid, Cátedra
-LATOUR, BRUNO (2008) “Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red.”, Manantial, Buenos Aires.
-PALLASMAA, JUHANI (2006). "Los ojos de la piel, la arquitectura y los sentidos”. Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona.
-SENNETT, RICHARD (2009) “El artesano”. Anagrama, Barcelona.
-SZTULWARK, PABLO (2008) “Ciudadmemoria”. En “Crítica del testimonio. Ensayos sobre las relaciones entre memoria y relato”, compilado por Cecilia Vallina. Beatriz Viterbo Editora. Rosario.
-TORRE, SUSANA (2006) “Ciudad, memoria y espacio público: el caso de los monumentos a los detenidos desaparecidos”. En “Memoria & sociedad” Vol 10, Nº 20, enero-junio.
-VALERA, SERGI (1999). “Espacio público y espacio privado: dialécticas urbanas y construcción de significados”. Tres al cuarto, 6. En 


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