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15 julio 2022

EL JAGUAR EN LA COSMOVISIÓN ANDINA - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 



Introducción 

Los primeros grupos humanos que llegaron a Sudamérica se encontraban acompañados de otros animales prehistóricos. En Sudamérica vivía el Smilodont populator, el mastodonte, y otros mamíferos más desde hace miles de años antes del arribo de los primeros hombres. 

Sin embargo, el hombre vio en el jaguar a un ser “poderoso”, “fuerte” que vivía tanto en las espesas selvas, zonas alto andinas y bosques costeros y las lomas. Lamentablemente el cambio climático provocó la extinción de una gran variedad de jaguares, que sobrevivieron un tiempo más en la costa norte y parte central de Ancash. 

Los jaguares también fueron obligados a vivir en las selvas húmedas de nuestro país junto con los caimanes, las anacondas y una gran diversidad de aves tropicales.

En este artículo se presentará una secuencia histórica y detallada del jaguar a lo largo de milenios durante los períodos Lítico, Formativo, Intermedio y Horizonte Tardío y la repercusión que tuvieron en las diferentes culturas del Perú prehispánico. 

Investigación 

Los primeros grupos humanos que llegaron a Sudamérica entre los 12 000 y 13 000 años a.C y se encontraron con un ambiente muy diferente al que se observa en la actualidad. Las costas peruanas estaban cubiertas por grandes bosques y amplias lomas, en un ambiente muy semejante a los bosques de la India actual, aún existían animales de la Megafauna tales como los mastodontes, caballo americano, y otros mamíferos grandes. 

Siglos después los animales de la Megafauna desparecieron hacia el 10 000 a.C. Pero no todos los carnívoros se extinguieron por completo, los jaguares y pumas fueron los pocos carnívoros que sobrevivieron en nuestro país. El jaguar cuyo nombre viene del guaraní “yaguar” que significa “animal genuino”, aunque también podría significar “fiero, guerrero” o “el que se oculta” es el carnívoro más grande y fuerte de Sudamérica con unos 2 m de largo y casi un metro de altura, y alcanza los 96 kilos, 96 kilos de puro músculos y tendones.

El jaguar tiene la segunda mordida más fuerte de todos los felinos, caza solo, nada bien, que se deja ver poco antes de las lluvias, le han dado un aire de misterio a este evasivo felino.  





El jaguar aparece representado en los petroglifos de Checta (3, 000 a.C), otros petroglifos o pinturas rupestres aparecen en diferentes partes de nuestro país, la mayoría se observa al jaguar luciendo sus manchas en forma de roseta. Otra evidencia cultural es el mate de Huaca Prieta, este mate ha sido pirograbado y luce cuatro rostros felinos con las bocas abiertas.

Huaca Prieta se remonta entre 2 100 y 2 200 a.C, algo admirable de destacar es el detallado rostro felino, la forma de los ojos, la boca, estos detalles nos demuestran que el culto al felino estaba ya presente en grupos culturales que aún no conocían la cerámica, ni levantaban grandes templos en homenaje a sus deidades felinas. 



    
Varios siglos después la cultura Chavín desarrolló el culto al jaguar y expandió este culto a las diferentes provincias y regiones a donde llegaba. La influencia Chavín llegó hasta Lima, Chancay, Huarmey, Huánuco y otros lugares más.  

Los hombres de la cultura Chavín levantaron un templo ceremonial que adoraba al jaguar como una “deidad sagrada”, y los chamanes o sacerdotes daban sus pronósticos desde este complejo. De este templo hablaremos en los siguientes párrafos. 

El jaguar en la Mitología  

 En la Cosmovisión andina el jaguar fue considerado un “ser sagrado” que aparece con frecuencia en diversas culturas pre - incaicas. Esta adoración al jaguar se remonta a miles de años atrás cuando los primeros grupos humanos arribaron a Sudamérica. 

Estos primeros grupos humanos vieron en el jaguar a un “ser poderoso”, “poderoso”, “el que propicia las lluvias”. Desde aquellos lejanos tiempos la imagen del jaguar ha sido una imagen muy frecuente y recurrente en los geoglifos, mantos, cerámica y otros soportes materiales. 

 
Su representación ha aparecido en numerosas culturas pre – incaicas y su protagonismo en la iconografía de las culturas andinas ha sido muy destacada y recurrente. En líneas generales el jaguar y las imágenes del “complejo jaguar” ha permanecido durante un largo lapso de tiempos y abarca miles de años, iniciada mucho antes de Chavín y se extendió hasta la época de los incas. 

El jaguar ha sido un ser “poderoso”, sin embargo, diferentes culturas prehispánicas han interpretado su rol de diferentes maneras, de acuerdo a su contexto histórico y geográfico. Cada cultura también le ha agregado diferentes características y cualidades, y posiblemente funciones mágico religiosa.

Los seres míticos Chavín 

“En la primitiva concepción del Universo, las ideas fundamentales, animal, hombre y poderes naturales, como Rayo, Trueno, Sol, etc. Aparecen confundidas en una concepción amorfa, indiferenciada en una especie de protoplasma ideológico. El animal se presenta antropomorfizado y revestido de poderes sobrenaturales; el hombre se transforma a veces en animal y confunde sus poderes con los de éste y los de la naturaleza; y los poderes naturales actúan siempre, personificados ora como humanos, ora como animales.” 

Julio C. Tello “Wira Kocha”. 
En: Inca. Vol.1, Nro.1 (1923), p . 104.  



Según Tello en el universo primitivo el hombre el hombre forma parte de la naturaleza por eso es simbolizado, dibujado, tallado y tejido con atributos da animales o de plantas. Este concepto es difícil de comprender para nosotros, quienes separamos a los animales, plantas y el hombre en reinos diferentes. Un concepto desconocido por nuestros antepasados quienes se veían a sí mismos como parte activa de la naturaleza. 

Según los arqueólogos el puente de comunicación entre el pueblo y los dioses eran los chamanes. Los chamanes tenían la facultad de convertirse en jaguares y protegían o atacan a los poblados rivales. Estos chamanes cumplían diferentes funciones dentro del templo o complejo arqueológico de cada cultura. Esto nos demuestra el gran rol que cumplía el jaguar dentro de las culturas prehispánicas. 

Las evidencias más antiguas del culto al “jaguar” se remonta a miles de años antes del nacimiento de Cristo. Pero ignoramos que representaba para ellos el jaguar, o que rol o función cumplía para las poblaciones que vivían en esos lejanos tiempos, de todas formas, debió cumplir una labor muy importante porque aparece no una, sino varias veces representado este animal en actitud como de ataque, de cacería o enseñando los colmillos y cubierto de muchas manchas en su cuerpo. 

Los jaguares protectores 

“Los dioses son seres celestiales, luminosos, animales o monstruos que disponen a su antojo de los astros. La divinidad suprema, padre común de todo lo existente, no es otra que el jaguar, el primogenitor del feroz animal que impera en la Tierra, engalanado con las estrellas que forman las constelaciones de las Pléyades y cuyo poder se identifica con los del Sol, Rayo o Temblor, Uno o dos jaguares cuidan a la Luna. Cóndores tienen el cuidado del Sol, y en ciertos casos, como los eclipses, el Sol y la Luna pueden ser devorados por los Jaguares. Y no sólo figuran en el cielo estas divinidades principales, sino todas las formas primeras u originarias de donde se han derivado los seres vivos del Universo”. 
                        
Julio C. Tello. Páginas escogidas. 
Lima: UNMSM, 1967; p.163.
  
Según Julio C. Tello en el mundo pre incaico la divinidad mayor o suprema, padre común a todo lo que existe es un jaguar, animal feroz que se pasea por los cielos adornado con estrellas que forman las constelaciones de las Pléyades cuyo poder es identificado con los del Sol, Rayo o Temblor. El mito señala que uno o dos jaguares cuidan a la Luna. 

Los Cóndores cuidan del Sol, y en ciertos casos, como en los eclipses, el Sol y la Luna pueden ser devorados por los Jaguares celestes. Estas divinidades principales no sólo están en las formas primeras u originarias de donde se han derivado los seres vivos del Universo, y uno de estos duplicados en la tierra son los jaguares que viven en las selvas actuales del Perú. 

Como está escrito en párrafos arriba los hombres de la cultura Chavín fueron una de las primeras sociedades que incluyó al jaguar como parte de sus creencias, iconografía y otros detalles más, a tal punto que hasta los sacerdotes usaban ropas pintadas con símbolos relacionadas al culto del felino y posiblemente usaron tatuajes y garras y colmillos postizos. 

La cultura Chavín fue una de las primeras culturas que representó al jaguar en todo tipo de soporte material: la cerámica, los monumentos líticos, mantos, objetos de oro o plata, etc. 
 

El mito de Qoa 

Según los mitos del distrito de Huarochirí Qoa era un “felino volador – jaguar que corría entre el cielo y las estrellas que rugía y se confía con el trueno y sacudía las nubes para producir los rayos y cuando estaba complacido con los hombres soltaba sus orinas sagradas para regar la tierra y los campos de cultivo”

Los pobladores de la sociedad Chavín para tenerlo feliz y contento y que nunca se olvide de echar sus orinas sagradas a sus tierras de cultivo llevaban ofrendas a los templos levantados en su honor, estas ofrendas incluían tubérculos, frutas, piedras sagradas y otros regalos más. 

Las sequías y el Fenómeno del Niño ( un fenómeno desconocido para los hombres de la cultura Chavín) eran vistos como malos augurios y los sacerdotes aumentaban más ofrendas con la esperanza de aplacar la cólera del gran Qoa. En casos extremos tomaban otras medidas, de las cuales describiremos en las próximas ediciones 



Continuara: próxima edición “El templo del dios Jaguar”



La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos ha estudiado Derecho en la UNSAAC. Obteniendo el Grado de Magister en Derecho Civil y Procesal y un Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas UNSAAC (2018). Asimismo, también ha llevado talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNSAAC (2014). Taller Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos (2020).


15 diciembre 2021

EL CULTO LUNAR EN LAS CULTURAS PRE – INCAICAS - MARILYN FANNY VALDEZ RÍOS

 



Introducción 

La Luna era conocida como una diosa o deidad desde tiempos muy remotos. El culto lunar fue conocido muchos siglos antes de que aparecieran los primeros incas en el horizonte cultural. Hasta mediados del siglo XX, la Luna estaba relacionada solo con el culto de los incas, sin embargo, los estudios arqueológicos están mostrando que este culto era muy antiguo, de muchos siglos atrás.

La Luna fue registrada por los hombres de Toquepala en forma de pinturas rupestres donde se observan círculos oscuros. Que indicaban días o quizás meses. Otro lugar destacado fue Quebrada de Palo donde se encuentra en una escena pintada en la cueva. Esta escena pintada se puede ver imágenes que representan tacllas, varios círculos, doce en total, dos plantas pequeñas y una figura dentada. 

Es posible que en Quebrada de Palo haya sido representado un calendario, relacionado con las actividades agrícolas. En Guellayhuana ubicado en Ato Marañón, la pintura rupestre se ubica sobre una roca. El artista primitivo muestra un proceso de gestación, además de trazos de hombres y animales junto a estas figuras se pueden apreciar 9 círculos que representaba el proceso de gestación. 

Muchos siglos después se levantaron los grandes edificios públicos, centros ceremoniales levantados entre el 2600 y el 2500 a.C. Estos edificios ceremoniales tenían muchas funciones y se expandían varias hectáreas. Caral – Supe, Bandurria, Paraíso, Kotosh y otros más interactuaron entre si y posiblemente desarrollaron un culto solar y lunar. 

La creencia de la “Dualidad andina”, “Día y Noche”, “Sol y Luna”, “Hombre y Mujer” posiblemente y se extendió a través de los siglos a otras culturas pre- incaicas. Una de estas culturas milenarias fue Chavín de Huantar, siguió con el culto lunar. La Luna era vista como una “diosa”, un “reloj cósmico”, la que controlaba las mareas y los ciclos agrícolas, esta tradición fue seguida por Paracas y la imagen de la “serpiente bicéfala” que se relaciona con la rotación lunar. 

Después fue la cultura Nazca y finalmente las culturas de la costa norte, tales como Recuay, Mochica, Chancay, Chimú y con la llegada del imperio Wari, el culto lunar se mantuvo el culto lunar hasta la llegada de los incas a las zonas costeras del Perú. 

Antecedentes  

El registro más antiguo de la Luna fue una pintura rupestre trazado en la cueva de Toquepala  9 600 años atrás. El dibujante de Toquepala enfatizó conceptos numéricos mediante un círculo (la unidad). El cazador de Toquepala que connota la unidad. El principal problema del cazador recolector era relacionar el movimiento aparente del Sol durante el día y de la Luna durante la noche. Un círculo o punto pudo representar un día entero, y 30 círculos podrían significar un mes entero. La progresión de los círculos es decir 10 – 3 – 30 nos refiere al cronista Guamán Poma, en su obra “Primera Nueva Crónica y Buen Gobierno”, escrita entre 1587 y 1615 nos dice: 

“En la época de los incas, el tiempo estaba dividido en años, meses y semanas determinados desde la antigüedad por los filósofos y astrólogos. La semana tenía 10 días; el último día era como los actuales domingos y el mes contaba con treinta días …”   
        
           


Ahora sabemos que estos conocimientos son patrimonio de pueblos anteriores al surgimiento de los incas, ¿Conoció el cazador de Toquepala un período temporal de 30 días cada uno? ¿Conocieron el concepto de 10 días por semana y 3 semanas por mes? estas preguntas requieren respuestas claras, sin embargo, las pinturas rupestres de Toquepala han sido poco estudiadas por los arqueólogos y antropólogos actuales.     

Quebrada de Palo 

Quebrada de Palo está ubicado en la provincia de Chancay, y tiene aproximadamente 4,500 años de antigüedad. En Quebrada de Palo se ubica una cueva donde se aprecia una escena pintada, en esta escena se pueden observar imágenes, varias figuras representan las tacllas, instrumentos indígena de labranza. El dibujo en el extremo izquierdo del diseño se puede apreciar varios círculos, dos plantitas y una figura dentada. En el dibujo de Quebrada de Palo, los círculos suman doce, lo cual lleva a pensar en que se trata de un cronograma o calendario, relacionado a la faena agrícola, la división del año. 

Estos dibujos representan los progresos de los primeros grupos humanos que llegaron al Perú y demostrarían que los astrónomos se habrían percatado de la existencia de un ciclo de estaciones o fracciones del año, las épocas de siembra y cosecha. La etapa de germinación y crecimiento de las plantas cultivadas por los primeros horticultores. Desde Toquepala hasta Quebrada de Palo el hombre dejó su estilo de vida, de cazador a agricultor, y pasó a aprender nuevos conocimientos.
   



Guellayhuana

Guellayhuana se ubica en Alto Marañón, la pintura rupestre se encuentra pintado sobre una roca. El artista primitivo muestra una visión de la gestación, trazos con figuras de hombres y animales. Aquí se puede apreciar una imagen del feto dentro del vientre materno. 

En el extremo izquierdo se puede observar dos figuras humanas, también una figura y otra que posiblemente representa un ave. Junto a estas figuras se encuentran nueve círculos que posiblemente representa un ave. Junto a estas figuras se encuentran nueve círculos que posiblemente representa el tiempo de gestación. 

La noción del transcurso temporal ha sido plasmada simbólicamente mediante un diseño espiral que, posiblemente representa el tiempo de gestación. En este caso se observa nueve círculos, representan posiblemente nueve divisiones, que ahora nosotros llamamos un mes y que creemos se simboliza en base a nueve lunas llenas.  
       



Los grandes complejos sagrados del Pre – Cerámico (3000 – 1800 a.C) fueron levantados como “edificios ceremoniales” que cumplían muchas funciones y abarcaban varias hectáreas de extensión. Uno de los más conocidos y estudiados es Caral – Supe. Caral – Supe es una de los complejos o ciudadelas más antiguas del Nuevo Mundo que fue edificada al mismo tiempo que las grandes culturas de Medio Oriente y África. Sin embargo, es preciso aclarar que Caral – Supe no fue la única edificación ceremonial, también se levantaron otros centros sagrados o edificios ceremoniales como Bandurria, Kotosh, El Paraíso, y otros lugares más. Todos los edificios públicos ceremoniales tuvieron un comercio activo, contacto e intercambio cultural entre sí. Caral – Supe coexistió con estos diversos centros ceremoniales. 

Es posible que Caral – Supe como en otros lugares contemporáneos de su tuvieran la ideología de la “Dualidad andina”. La dualidad andina consiste en que “todo se complementa”, “El día y la noche”, “El Sol y la Luna”, “El hombre y la mujer”, si bien existen pocas evidencias materiales, se pueden observar pruebas indirectas por ejemplo en Caral – Supe, donde se pueden apreciar dos zonas divididas a dos lados del río Supe. Esta división guarda semejanza con la ciudad de Cusco, la idea del Hanan Cusco (Alto Cusco) y Hurín Cusco (Bajo Cusco). 
        



En el tiempo de los incas La Luna era considerada valiosa e importante como el Sol “Killa es la hermana y compañera del padre Inti …”, (Crónicas de Cieza de León), en la costa peruana La Luna era considerada como la madre que controla las mareas y el calendario agrícola, en la sierra pasaba un fenómeno parecido, la Luna era considerada una “diosa” que junto al Sol podían generar la vida de las plantas. Los gobernantes más importantes tenían adornos de oro y de plata, “el oro era considerado el sudor del Sol y la plata las lágrimas de la Luna”. 

La Luna en la cosmovisión de los hombres de Chavín 

La cultura Chavín surgió hace 1,200 años a. C, durante mucho tiempo antes de la aparición de Caral – Supe, fue considerada la “cultura matriz”, la “principal fuente” de futuras culturas pre- incaicas. Hoy se sabe que existen varias fuentes en diferentes partes y siguen apareciendo nuevos templos sagrados en diferentes partes del Perú y seguirán apareciendo más templos sagrados. 

Chavín tenía varios dioses que se basaban en las fuerzas de la naturaleza. Los dioses del cielo anunciaban los ciclos agrícolas y los dioses de la tierra debían ser aplacados con sacrificios para que no se desaten las calamidades que arruinarían las cosechas y traerían el hambre y la muerte. Los cambios térmicos de dirección del viento los ayudaban a precisar las épocas de lluvias en la sierra. 

En la mitología Chavín, “dos felinos protegían la Luna y dos halcones resguardaban el Sol. Pero en los eclipses, el Sol y la Luna eran devorados por grandes jaguares”. 

             


El jaguar era considerado un ser sagrado, según Julio C. Tello (1967) en su artículo “Páginas escogidas”. UNMSM menciona que “Los dioses son seres celestiales, luminosos, animales o monstruos que disponen a su antojo de los astros. La divinidad suprema, padre común de todo lo existente, no es otra que el Jaguar, el progenitor del feroz animal que impera en la Tierra, engalanado con las estrellas que forman las constelaciones de las Pléyades y cuyo poder se identifica con los del Sol, Rayo o Temblor. Uno o dos Jaguares cuidan a la Luna. Cóndores tienen el cuidado del Sol, y en ciertos casos, como en los eclipses, el Sol y la Luna pueden ser devorados por los Jaguares. Y no sólo figuran en el cielo estas divinidades principales, sino todas las formas primeras u originarias de donde se han derivado los seres vivos del Universo”. 

Los sacerdotes trataban de aplacar su enojo con sus ofrendas para evitar que el dios felino ruja o se enfurezca, porque podría descargar su cólera con lluvias torrenciales, rayos y granizadas que echaban a perder los sembríos. Los sacerdotes también usaron la Luna como un reloj celeste, y medían el tiempo, desde los pórticos del templo, con la aparición de la Luna, así establecieron la época de siembra y cosecha al analizar y comprobar la puesta y salida de las Pléyades en el firmamento, esta constelación se podía observar a mediados del mes de mayo y fines de octubre respectivamente.  




En los pórticos de los adoratorios están adornados con la imagen de un dios masculino custodiados por dos jaguares o dos cóndores; y con la de una diosa femenina, en forma de rana, custodiada igualmente por felinos o pumas. Dichas deidades presentan rayos luminosos y diversas modalidades morfológicas asociadas a su carácter astral, así en la estatuaria como en la alfarería. 

Las creencias de los hombres de Chavín se expandieron desde su centro ceremonial dedicado al culto al agua y al felino cósmico hasta los remotos rincones del Perú, las imágenes del “felino sagrado” y los otros seres míticos incluidos los dioses solares y lunares fueron adoptados por diferentes culturas del Perú, una de las culturas que más influencia recibió fue la cultura Paracas y después la cultura Nazca. 

La cultura Paracas y el movimiento de la Luna

La cultura Paracas es una de las culturas que más influencia recibió de la cultura Chavín, y es posible que también usara la Luna como calendario celeste y como un medidor de las mareas y las corrientes oceánicas, necesarias para las actividades de pesca y recolección de productos marinos. 

En runa simi la palabra quechua “unkucha” significa “pequeño unku”. El unku es o era la típica ropa usada por los hombres del antiguo Perú, que presentaba variantes de acuerdo al cargo y rango de cada poblador o personaje importante. Un personaje importante de alto rango presentaba un unku con diseños muy complejos, que solo otro del mismo rango podía entender la función que cumplía o el cargo que tenía. 

Observando la unkucha de origen Paracas se puede apreciar la presencia constante de la serpiente, repetida en diferentes tamaños, con elementos longitudinales y laterales, al parecer ubicados siguiendo un plan conceptual. 



Este diseño es una figura geométrica con cabezas en ambos extremos y como se ha señalado anteriormente se le identifica con la serpiente o víbora, el ciempiés, o el gusano, expresan un mensaje críptico como una “S”, esa curva en forma de S hace pensar que representa el movimiento de rotación de la Luna alrededor de la Tierra. Recordemos que durante el período de rotación de la Luna alrededor de la tierra, esta progresa en su órbita alrededor del Sol.

Otro punto interesante es que analizando más la unkucha se puede apreciar que el rectángulo central, a su vez están repartidos dos grupos de 2, y 8 diseños en el borde de la prenda, repartidos en dos grupos de 4. El número de estas unidades de diseño y su singular disposición nos lleva a la pregunta ¿Estos grupos representan doce unidades o doce meses del año. Los Nazca siguieron usando la imagen de una serpiente de dos cabezas y es posible que continuaran los estudios astronómicos comenzados por los Paracas. 

De forma paralela el culto lunar era considera una parte importante en las culturas del norte de nuestro país, sobre este culto lunar tocaremos en las próximas ediciones este artículo que busca desentrañar los misterios de nuestras culturas pre- incaicas.
                                                                                                
Continuara … 

                                                 

La Doctora Marilyn Fanny Valdez Ríos estudiado Derecho en la UNSAAC. Obtuvo en Grado de Magister en Derecho Civil y Procesal y el Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas –  UNSAAC (2018). Ha llevado talleres de Investigación Aplicada (2015) – Facultad de Ciencias Sociales UNSAAC (2014). Taller de Quipus y Tocapus UNMSM (2015). Escritora de la Revista Rumbos ( 2020).
                                      
                                 
                                     
                           
                                  
                            
                                      
              
                                      
                                    
 
                                      

 






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