TRADUCE APUNTES A CUALQUIER IDIOMA

16 agosto 2019

EL COMPLEJO ARQUEOLOGICO DE RAQCHI EN CANCHIS CUSCO .



Raqchi se encuentra en la zona sur de la sierra peruana, en los Andes Centrales, Departamento de Cusco, a los 71º24'05" de longitud oeste y los 14º06'18" de latitud sur, en la margen derecha del río Vilcanota, discurriendo en su curso alto por gargantas y valles, a veces amplios, que se inundan con las crecidas anuales; al pie del cono volcánico del Quimsachata, que en sus periódicas erupciones ha cubierto sus faldas de materiales eruptivos de distinta naturaleza y coloración, entre los que destacan los basálticos negros, los porosos negros y rojos y los graníticos.

Bien comunicado, dista 120 km. del Cuzco en dirección SE, se halla al borde de la carretera internacional que une Cuzco y Puno con Bolivia y de la línea de ferrocarril Cuzco-Puno. Próximo a Sicuani, capital de la provincia de Canchis, y a pocos kilómetros de San Pedro, de donde dependía la población de Rajchi hasta constituirse en comunidad desde 1968.

La región, bien estudiada en términos generales, se encuentra próxima al nudo de Vilcanota, atravesada por el río del mismo nombre, que discurriendo al noroeste se transformará en eI Urubamba; en el callejón formado por las cordilleras Oriental y Central, con una base geológica arcaica sobre la que actuaron plegamientos recientes, se asentaron materiales sedimentarios de origen glaciar, de una considerable actividad volcánica, originaria de gran parte del material rocoso que cubre la superficie.

Zona de puna, dentro de la terminología propuesta por Pulgar Vidal participa de las características de la región quechua en cuanto a paisaje y de la región suni por la altitud y clima, de fuertes contrastes entre el día y la noche, una pluviosidad entre los 600 y 1000 mm. anuales, con tiempo seco entre abril y noviembre y lluvioso de diciembre a marzo- frío de mayo a octubre y algo más templado el resto del año. Las altitudes oscilan entre los 3.400 y 3.700 m., que determinan, junto con el relieve y la semiaridez de la tierra, un medio de difícil adaptación, de cuyo estudio se ocupó Carl Trolí.

La vegetación raía, con plantas espinosas y cactáceas, pastos y el kikuyo importado, cultivo de tubérculos, entre los que destaca la papa, plantas leñosas y eucaliptus recientes en sustitución del aliso (alnus jorullensis) con variedades maderables roja y blanca, típico de la región en el pasado.

De arraigada tradición ganadera, abunda en la actualidad el vacuno y ovino, además de la cría doméstica de porcinos, cuyes y aves de corral. Parte del sitio arqueológico está ocupado por viviendas de los miembros de la comunidad actual, que ha tenido varios emplazamientos, de tipo mixto, con división en mitades, dependientes administrativamente de San Pedro, contando con iglesia y escuela.

La práctica totalidad del área arqueológica ha sufrido un intenso aprovechamiento agrícola, con la consiguiente alteración de suelos perjudicial para el estudio y conservación de materiales.



RAQCHI EN LA HISTORIOGRAFIA

Desde época muy temprana, con el nombre de Cacha o San Pedro de Cacha, ha sido conocido, visitado y mejor o peor descrito por BOWMAN, 1968. PULGAR, s. a., PP. 83-124. PAREJA, 1950, Vol. 1, Pp. 45-48. TROLL, 1958. PAREJA, 1950, Vol. 1, p. 88, y PULGAR, s. a., PP. 89-90, Según la tipología de Valdez de la Torre, Vid. PAREJA 1950, Vol, 1, p, 190, Rajchi en la Arqueología de la Sierra Sur del Perú cronistas y viajeros.

De la sistematización de noticias se ha ocupado profusamente el profesor Ballesteros en un reciente artículo “que nos exime de lo que no sea la mera cita de aquellos cronistas: Pedro Cieza de León, Juan de Betanzos, el Jesuita Anónimo, Miguel Cabello de Valboa, Felipe Guamán Poma de Ayala, Garcilaso de la Vega y Antonio Vázquez de Espinosa.

Del análisis de las informaciones por ellos ofrecidas se desprende la gran importancia que dan a la existencia de un templo consagrado a Viracocha, sin conceder importancia alguna al resto del conjunto o al asentamiento consiguiente; se constata la existencia de una estatua de bulto redondo; se recogentra diciones en las que se mezcla la sublimación con carácter religioso de las erupciones del volcán Quimsachata y se constata el sincretismo de que son objeto las figuras del dios Viracocha y San Bartolome.

Por otro lado, la crítica de textos evidencia dos fuentes principales: Cieza de León que ha visitado el lugar, y Garcilaso de la Vega, que describe, interpreta y explica sin haberlo conocido, siendo los demás autores seguidores de uno u otro, aunque predomina la influencia del segundo. 

Eludiendo por el momento el problema de Viracocha, tan confuso y discutido como divinidad y por haber tomado su nombre un soberano inka, que habrá de analizarse aplicando una metodología etnohistórica a las informaciones abundantes desde el siglo xvi a los recientes estudios filológicos, la documentación consultada permite saber que fue Bartolomé Terrazas el primer encomendero del sitio, que debió despoblarse a causa de la mita potosina a que se hallaban sujetos los naturales de la región. En las informaciones posteriores se sigue enfatizando el aspecto religioso y la existencia del templo casi exclusivamente.



ARQUEOLOGÍA DE RAJCHI

Aunque el sitio es citado por otros historiadores y viajeros, será E. George Squier quien tras un largo viaje por Perú y Bolivia efectuado en los años 70 del pasado siglo, ofrezca descripciones e imágenes de Rajchi, que nos muestran unos restos muy semejantes a los existentes en la actualidad y quien volviendo a las fuentes españolas del siglo XVI replantea el tema de Viracocha. La amplia descripción comprende grabados ilustrativos: la gran pared central del llamado «templo», una de las plazas determinadas por dos recintos, en uno de los que se observa la sobreposición de piedra pircada que ha llegado hasta nosotros, y un «Plan of Temple of Viracocha anddependent structures», que nos sirvió de base para rescatar algunas de ellas ocultas hasta la última campaña.

En conjunto se trata de descripciones aceptables, aunque las interpretaciones se basan en meras tradiciones. Clemens R. Markham vuelve a referirse al culto a Viracocha y su templo en Cacha. Max Uhle ‘«considera el gran edificio un templo y sugiere tenía dos pisos, refiriéndose al empleo de adobe sobre piedra desecha la hipótesis de dos épocas sucesivas en la construcción y compara el edificio con una estructura semejante en Incallacta, provincia de Cochabamba, descrita por Nordenskjéld en 1915. Hiram Bingham describe el «templo» y sus detalles arquitectónicos y constructivos con frecuentes referencias, al igual que Markham, a Squier, añadiendo noticias etnográficas recogidas en su visita.

Cerramos el grupo de arqueólogos clásicos con las referencias de Philip Means en las que se ocupa del origen del «templo>’, analiza las noticias sobre Viracocha, señalando la existencia de la estatua de bulto redondo, y considera el sector de almacenamiento como habitacional en las referencias generales que hace sobre arquitectura inka. En los últimos es frecuente el empleo del término Racche por Rajchi y se relaciona geográficamente con Sicuani y hasta con Urcos pero no con San Pedro. 

Dada la importancia y emplazamiento del sitio, la compleja problemática religiosa que envuelve su origen y las constantes noticias que existen desde el siglo xvi, la mera enumeración de autores sería excesiva para el cometido que se pretende con las presentes líneas> por lo que sólo diremos que es raro el autor que ocupándose de la historia antigua o la arqueología del Perú no lo cite y no faltan las hipótesis aventuradas ni las interpretaciones imaginarias sin base científica alguna que han de considerarse más leyenda que realidad.

A pesar de la inexistencia de trabajos publicados, a excepción de un articulo de Luis A. Pardo se han realizado exploraciones y restauraciones en Rajchi desde 1932 a 1963-65, entre las que se cuentan las de Oscar Ladrón de Guevara y Manuel Chávez Ballón, Souina, 1878, p, 407.

A falta de trabajos sistemáticos se han realizado análisis historiográficos y comparaciones con lugares excavados científicamente. Entre los más recientes tienen especial importancia los de Ann Kendall que permiten una perfecta identificación y clasificación de los elementos arquitectónicos incaicos, el establecimiento de comparaciones y la determinación de áreas y evolución cronológica de estilos. 

Graziano Gaspariní y Luise Margolies se ocupan profusamente de Rajchi, aunque enfatizando en el. También se destaca la labor de Santiago Agurto Calvo, gran conocedor de la zona, quien se ha ocupado en la reconstrucción hipotética del «templo» a partir de los datos de Garcilaso de la Vega, que esperamos de pronta publicación, a la que se añade un estudio del Cuzco, con sugerencias de ordenamiento espacial por los inka de gran interés. Además de los trabajos clásicos de Rowe y los generales de Hardoy mencionemos el de Elisabeth Moorehead donde se ocupa de Rajchi dentro de la arquitectura inka en adobe. Por último, los generados a raíz de los trabajos efectuados por la Misión Científica Española en el Perú por miembros de la misma.




EL PROYECTO, PLANTEAMIENTO Y FINES

Partimos de la base de que Raqchi fue un lugar de asentamiento antiguo, muy anterior a la expansión inka, como lo testimonian los hallazgos de cerámica superficial que recuerdan la cerámica del penodo inicial (2100-1400 a. C.), los hallazgos de Chávez Ballón ‘de cerámica de tipos Marcavalle y Chanapata del horizonte temprano (1400-400) en los cerros de los alrededores, y los hallazgos de material Huari, correspondiente al horizonte medio (600-1000 d.c.), que han permitido determinar sectores dentro del conjunto con asociaciones arquitectónicas preincaicas. 

Raqchi recibió desde su ocupación influencias del Collao, en cuyo camino natural se encuentra enclavado y constituye un lugar fronterizo con las culturas aymaras del norte del Titicaca, de las que se han constatado influencias tales como el amurallamiento, frecuente en el Collao y en los asentamientos huari; los entierros en chullpa existentes al pie del Quimsachata y en montes cercanos; la cerámica preincaica y ciertos rasgos arquitectónicos que muchos autores consideran traídos por los inka en su expansión hacia el Cuzco y generalizado su uso por ellos.

La amplitud del asentamiento y la importancia de los restos de ocupación inka han condicionado la investigación que hubo de plantearse como de estudio y limpieza de estructuras pertenecientes a dicha cultura, algunas excepcionales, sobre las que pesaban interpretaciones apriorísticas injustificadas que aconsejaban el estudio sucesivo partiendo de la delimitación física y división sectorial de veinticuatro de las más de ochenta hectáreas que comprende la muralla. 

Más o menos importante el asentamiento preincaico, el sitio adquiere su máxima importancia, primero religiosa y después religiosa y administrativa, con los inka. En su origen hay que entenderla relacionada con el triunfo sobre los chanca, la consolidación del poder cuzqueño, los repartos de tierras originados con el triunfo, las alianzas étnicas y el paso de los señores míticos a los "históricos". 



Posiblemente un santuario fue construido por Pachacuti Inca Yupanqui(1438-1471), consagrado a Viracocha, siendo Topa Inca Yupanqui(1471-1493) él verdadero constructor de los edificios cuyos restos nos han llegado.

Entendemos el Rajchi incaico como un centro administrativo equidistante entre Cusco y el Collao, inserto en la organización espacial del vasto territorio inka o dominado por ellos, formando parte de una red de círculos concéntricos y comunicaciones radiales, en cuya misma línea se encontraría Pikillacta y otros puntos de menor importancia, con amplios talleres y almacenes estatales, receptores de tributos comarcales, en trabajo y especie, perfectamente comunicados, integrando un sistema que amplía y perfecciona modelos anteriores aplicándolos a mayor escala y superpuestos a formas de organización étnica que perduraron. 

Esta apreciación del conjunto desplaza la excesiva importancia concedida al discutido "templo", sin restar valor a la magnífica construcción que por tal se ha tenido, aunque sí a su función y a la valoración que a través de ella se ha querido dar a la religión de los inka.

La crítica de textos sugirió la hipótesis básica que desecha la función religiosa del enorme edificio conocido como Templo de Viracocha, concentrándose los esfuerzos en sondeos que posibilitaran el hallazgo de una estructura que encajase con los datos ofrecidos por Cieza de León, los más completos y fiables por tratarse de un testigo ocular, y a la vez de acuerdo con los conocimientos existentes en relación con las estructuras arquitectónicas de carácter religioso más típicas de los inka.



En la práctica, a las dificultades impuestas por lo agreste del terreno circundante, deterioro de los restos existentes y a la ocupación habitacional y agrícola ya referida hay que añadir el efecto negativo de las sucesivas intervenciones realizadas sin criterio científico que en muchos casos dificultan la identificación de restos originales en muros de mampostería rústica -pirka-, muy frecuentes y de los que no había registro. 

Una vez se dispuso del levantamiento topográfico completo, de levantamientos parciales y perfiles del terreno y estructuras, se procedió a la división por sectores, a la que nos ajustaremos al referirlos resultados hasta ahora logrados.



1. "TEMPLO DE VIRACOCHA" 

Así llamado impropiamente, constituye el edificio principal del conjunto, de planta rectangular y grandes dimensiones, 92 por 30 m., queda en pie un gran muro central con huecos a tres alturas, del que se han perdido dos de los once entre paños originales. Se forma el muro en la base en magnífica sillería labrada, con un enlucido en barro rojo que se recorta en escalones, vanos en forma atraviesan el potente muro de 1,65 m., en el que la piedra llega hasta los 2,80 ó 3 m., desde donde se continúa con grandes adobes -adobones-prismáticos y cilíndricos, realizados los últimos enrollando una placa de barro, hasta una altura aproximada de 14 m.

Este gran muro constituye un eje de simetría para las cuatro naves determinadas por dos líneas de pilares de sección circular tronco cónicos, con su parte baja de sillería y la parte superior igualmente de adobe. A lo largo de sucesivas campañas se pudo descubrir todo el perímetro a nivel de cimiento, restablecer el nivel de piso original, en el que se aprecia una ligera inclinación de norte a sur, y que en la actualidad se ha perdido estando por encima del actual originariamente. En el lado sur, el más conservado y restaurado, se encuentian las dos puertas de doble jamba, que enfrentadas con las líneas similares del interior permiten el acceso. En forma de trapecio, con amarres interiores de polea -p’uti- y huecos altos de la misma forma.

Excavada en varios puntos la línea de cimiento y el pie del muro central, se comprobó la compleja cimentación sobre la que se asienta el edificio, compuesta por un relleno artificial de diversas capas de distintos materiales, que dan al citado gran muro un sólido apoyo drenado, pues sobre él recaía el tremendo peso por descarga central, siendo el subsuelo húmedo y próximo a la capa freática. 

Los datos hasta ahora obtenidos podrán contrastarse y complementarse con los obtenidos al excavar los pozos de alojamiento para los soportes de la estructura de protección proyectada para la conservación del edificio, que ordenados en cinco pares se abrieron durante el pasado año por la Unidad Ejecutora del Plan COPESCO, a la que ya se ha hecho referencia. Igualmente hay que señalar el descubrimiento de una plataforma artificial de asentamiento del edificio, compuesta de magnífica sillería y que a juzgar por fragmentos de muro que rebosan el nivel del suelo hacen pensar que ese borde se levantaba, constituyendo una pared que cerraba un recinto y dejando un pasillo periférico alojaba en su interior al gran edificio. 

Huellas aparecidas en la línea lateral occidental de los cimientos del edificio sugieren la existencia de huecos laterales, tal vez de acceso, y refuerzan la hipótesis de considerarlo una gran kallanka, estructura rectangular de grandes dimensiones típica de la arquitectura inka.

2. ALMACENAMIENTO

Un enorme recinto rectangular de 150 por 200 m. aproximadamente aloja en su interior diez hileras de veinte estructuras circulares -collcas- cada una, bien alineadas aunque con ligeras diferencias de diámetro, que oscila entre los 7 y 10 m., muy deterioradas y con grandes espacios arrasados para su aprovechamiento agrícola, a causa del cual se han amontonado las piedras que ilegal a cubrir muros bajos, pues se cuenta con un terreno nivelado.

Aspecto de una de las calles formadas por dos hileras -de "collcas». Al centro la que se consolidó. La exploración y excavación de este sector fue controlada por el autor de estas líneas, un pozo de sondeo fue abierto con la ayuda de Raymundo Bejar, y Flor Portillo intervino en los trabajos de consolidación.

Las colkas están formadas por gruesos muros de mampostería rústica a base de la piedra basáltica negra, tan común en la zona, con doble pared y una potencia variable comprendida entre 0,50 y 1 m. La entrada se practica por un hueco en forma de trapecio, adintelado monolítico, muy angosto y de altura variable. Eran comunes los tragaluces laterales en la parte más alta y con fines de ventilación.

Se limpiaron varias de ellas, se excavaron y efectuaron sondeos en otras y en dos se pudo restituir el suelo original aun que muy distorsionado,que se forma con piedras planas de tamaño mediano que recuerdan un enlosado. 

No se hallaron trazas de canales de drenaje o super posiciones de piso, que pudieron existir y hay que dar por perdido. Se conservan trazas de un 43,5 por 100 del total (87 de más de 200), con fragmentos de muro de altura variable e irregular, que vá de la línea de cimiento a los 2,506 3 m., a veces en la misma unidad. La parte más vulnerable es la de acceso y la línea de fractura es diagonalen la mayor parte de los casos.

3. MESAPATA

Sector formado por varios subconjuntos, de un lado la laguna artificial de escasa profundidad aunque hoy esté desbordada que según informantes locales tiene su fondo enlosado.

Durante la primera campaña se excavó la plataforma baja por Flor Portillo, Maribel Quintana e intervino José González. Al nivel del borde de la laguna se levanta la fuente o manante, que adosada al muro constituye un modelo atípico en su estructura, manifestando el alto nivel de conocimientos hidráulicos alcanzados por los inkas. Se compone de una gran caja distribuidora recorrida por canales subterráneos que dejan caer el líquido por dos de sus lados, tres caños al lado mayor y dos por el menor, evacuada el agua a cuatro piletas de distintos tamaños continúa por rebosaderos y canales subterráneos hasta llegar a la laguna. 

Sobre un muro de contención que constituye un andén amplio se levantan las plataformas superpuestas que constituyen el Mesapata propiamente dicho, la superficie de la plataforma principal se subdivide transversalmente en dos niveles no muy pronunciados y es superficie de diferente extensión.

Sobre esta plataforma y en la inferior quedan restos de estructuras que por sus características y emplazamiento permiten pensar que es en este sector donde se localizaba el templo o santuario. La fuente fue desmontada, limpiados y refaccionados los canales interiores obstruidos por el fango y puesta en funcionamiento; en la campaña de 1980 se hizo un registro con drenaje en el nivel superior para evitar la sobrecarga de las crecjdas anuales, que en el pasado se resolvía con un largo canal hoy inutilizable.

En el nivel inmediatamente superior al de la fuente se descubrieron durante la campaña de 1977 dos estructuras circulares de pequeño diámetro, que pueden ser colkas destinadas a guardar ofrendas o almacenar productos relacionados con el ritual. En las proximidades se encontró el cimiento muy deteriorado de una estructura ‘rectangular de 9 por 5 m., que se relacionaría igualmente con prácticas religiosas presumiblemente atribuidas al conjunto. Hemos de hacer notar que una capa de ceniza cubría parte del sector, evidenciada con la excavación a suficiente profundidad como para pensar en un nivel de incendio.

En la plataforma alta, compuesta por un muro de excelente cantería, se practicaron cinco pozos de sondeo al final de la última campaña, que por las evidencias de ocupación aconsejan la continuidad de los trabajos en el sector. Pudo comprobarse la sucesión de capas de piedra, arena, cascajo volcánico y por debajo del metro de profundidad las grandes piedras dispuestas como en él asentamiento del "templo". Próximo a la superficie se descubrió una línea de muro de excelente factura y tierra arcillosa muy compacta mezclada con restos de barro cocido que sugieren un pavimento interior.

4. RECINTOS

Perpendicularmente al trazado del templo, se levanta un largo rectángulo bien nivelado sobre el que se emplazan rigurosamente alineados un conjunto de módulos formados por una plaza central—kancha— y tres pares de edificios dispuestos en «U» que determinan cada una de las plazas, dejando pasos de unos 2,50 m. de luz entre cada estructura. Individualmente cada edificio presenta una pared central que a gran altura divide el espacio longitudinalmente con dos accesos directos desde dos plazas diferentes correlativas e independiente cada mitad.

Hasta unos 2,50 m. la construcción es de piedra y hasta su cima de adobe. En las paredes interiores se alinean hornacinas en forma de trapecio. Los pares de edificios paralelos al eje longitudinal se apoyan en el muro, se cubren a un agua y entre cada par, en los pequeños espacios que quedan se construyeron recintos de tamaño reducido, que vienen representados en el plano de Squier, pero no constaban en levantamientos posteriores.

Al norte, donde se abren las plazas sucesivas, un muro cierra el,recinto con accesos periódicos que dan paso al nivel inferior de la Pujilanapampa, que se abre con gran amplitud y acusa una ligera inclinación. Al sur un corredor amplio se va dividiendo en corrales o compartimentos regulares y separados donde a veces se aprecian restos de pequeñas construcciones. Desde ellos hay accesos con escaleras al nivel superior, donde se inserta el sector de almacenamiento, bordeado por un camino inka que cruza la muralla en la lejanía. 

De las seis plazas conocidas se ha pasado a ocho, se han practicado unos treinta sondeos en busca de pisos y niveles de suelo exteriores que pudieron establecerse, se han descubierto tres de las pequeñas construcciones mencionadas anteriormente, levantado el muro quebrado que cierra el extremo oriental, confirmado la hipótesis que apuntaba la continuidad de las plazas hacia el oeste y evidenciando la ocupación colonial.

ANDENERIAS

Un amplio conjunto de andenerias escalonadas se reparten por todo el recinto, desde el pie de monte al que se adosa el asentamiento hasta las partes bajas en dirección al río. De buena factura y distinta amplitud, con un trazado lo más regular que permite el terreno y con los típicos accesos formados por lajas de piedra que sobresalen del muro a modo de escalones. Campañas posteriores excavé la octava plaza y limpié las tres pequeñas estructuras ocultas en época reciente, colaboraron Alicia Alonso y Carlos Sánchez, aunque la primera se dedicó especialmente al material cerámico ya recolectado y el segundo a la exploración y fotografía desde los alrededores.

Fueron exploradas y fotografiadas, limitándose los trabajos al mantenimiento y reforma del paso al monumento que estaba deteriorando sensiblemente uno de los andenes.

CAMINO INCAICO

Encajonado por dos líneas de muro simple, empedrado en tramos,cubierto de piedras caídas en otros, con restos de apachetas en alguna encrucijada, atraviesa por la parte alta el conjunto con dos ramificaciones, una que lo bordea por el norte y la otra por el sur, recorriendo los sectores de almacenamiento y recintos, para unirse ambas por el este en dirección al Collao. Han sido recorridos y explorados en tramos cortos para comprobar el trazado y buscar ramales secundarios.

MURALLA

El conjunto se encuentra cercado por una muralla formada por piedras de gran tamaño que componen muros de altura y potencia irregulares; los dos extremos se cierran hacia el rio. En algunos tramos hay varias líneas a distinta altura en las que se abren al menos tres accesos para dar paso al camino antes descrito. Quedan en pie unos 4.000 m. lineales, aunque originariamente debió ser más extensa. Ha sido recorrida en su mayor parte, fotografiada y se han recogido materiales de superficie en diversas ocasiones.

CARCELHUASI

Conjunto de varias estructuras rectangulares y semicirculares cercadas, a las que se asocia cerámica huari hallada en superficie. Aunque se exploró y fotografió, sale del limite impuesto por el proyecto y forma parte de los sectores de reserva.

OTROS PUNTOS DE INTERÉS

Fuera del ámbito espacial que cubre el proyecto, pero en clara relación con el asentamiento estudiado, hemos de reseñar siquiera los más importantes:

Chaskihuasi. Restaurado en 1963; es una kancha o plaza, formada por cuatro pares de estructuras rectangulares que se cercan por un alto muro con un acceso unico. Situado a poco más de 1 km. del asentamiento principal al borde del camino inka en su tramo occidental. Sin lugar a dudas se trata de un tambo de donde vendría su nombre.

Cráteres del Quimsachata. Hay evidencias culturales, chullpas con enterramientos quizá tardíos, y restos registrados en exploración. Yacasa y Aqomoqo. Cerros próximos con restos de estructuras y cerámica fragmentada en superficie.

Yuncafle. Se han registrado restos de estructuras y cerámica de superficie con presencia de tipos Chanapata. Yanamancha. Se ha registrado cerámica de superficie Marcavalle.

Huampupata. Existe una estructura semicircular a la que apareció asociada cerámica huari.
San José. Al sur del asentamiento principal, cortado por la carretera a Puno, presenta en superficie abundante cerámica y obsidiana.

Fuente: Rajchi en la Arqueología de la Sierra Sur del Perú. Informe preliminar autor Lorenzo Eladio López y Sebastián

Enlace: Información complementaria
http://esmiperu.blogspot.com/2007/09/el-sitio-arqueolgico-de-rajchi-cuzco.html


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