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18 junio 2019

REHABILITACION Y VALORACION DE PLAZAS HISTORICAS PONIENDO EL CASO DE LA PLAZA SANTIAGO DEL CUSCO – ISABEL PALIZA VEGA Y NICOLLE AELYN ZAMALLOA CRUZ – UNIV. ANDINA DEL CUSCO



Resumen 


Este artículo quiere dar a conocer que todo el legado de innumerables muestras del Patrimonio Cultural; como los Conjuntos o Sitios Arqueológicos y Monumentos histórico artístico, inmueble y Plazas constituyen en recursos culturales de las manifestaciones del hombre que se da a través de la historia.  

Así también, la cultura es una de las manifestaciones del hombre, actividades que ha caracterizado a una determinada región o zona definiendo  los estilos de vida, las costumbres, tradiciones  y el desarrollo del hombre dentro de su medio o hábitat, estas manifestaciones artísticas y culturales basadas en hechos tangibles,  forman parte de nuestro legado histórico;  estos  son elementos emblemáticos de nuestro territorio y que nos recuerdan nuestra identidad andina, recursos humanos que constituyen nuestra cultura.

Tenemos el caso de la plaza Santiago del Cusco esta se encuentra ubicada en el distrito de Santiago departamento del Cusco, es  una de las plazas importantes de la ciudad por lo que  debería ser tratada y conservada para así poder recuperar su valor histórico como la seguridad de la zona que se vieron afectadas a consecuencia del pasar de los años y sus últimas intervenciones que no se dieron acorde a su debida importancia del lugar sumándole a esto el mal uso de la plaza por los pobladores de la zona. 




Podemos identificar al distrito de Santiago como un pueblo prehispánico contenedor de un reconocido legado cultural y actualmente en plena expansión. Sabiendo que cuenta con una vasta lista de monumentos históricos, artísticos, como el templo de Belén, Santiago, Almudena y otros ambientes importantes como la plaza de Belén, Santiago, el cementerio, la actual escuela taller y el puente de Almudena, además que cuenta con un patrimonio arquitectónico con presencia de huacas y seques. (Fuente: “El Espacio Sagrado de los Incas – El sistema de seques del Cuzco”. Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas.) 

Para hablar de la plaza, es necesario, hacer una breve referencia, teniendo como uno de los elementos primordiales al templo, tomando en cuenta que La evangelización de las colonias fue el principal objetivo de los españoles y el propósito por el que tomaron el nuevo mundo, puesto que para realizar sus conquistas previamente la corona española contó con el consentimiento de Alejandro VI, quien concedió a los reyes católicos, la posesión temporal de las tierras descubiertas a cambio de varias obligaciones de tipo espiritual (Marzal 1969), estableciendo que los reyes, recibirían el pago de los diezmos, a cambio de sufragar los gastos del culto. A la corona le tocaba el derecho de presentación de los obispos y el nombramiento de párroco y doctrineros; además ningún misionero podía pasar a América sin autorización del Consejo de Indias.   

Por tanto, España se convertía en "estado misionero".  El templo de Santiago como mencioné líneas arriba, fue una de las edificadas entre las primeras ocho parroquias de Cusco, fundada durante la visita efectuada por el Virrey Toledo en 1572; edificado sobre un andén Inka (Pérez y Zamalloa 1997) a manera de atrio, donde destaca una cruz de piedra tallada, en la que se hallan grabados la fecha de su fábrica, quienes la llevaron a cabo y los símbolos de la pasión de Cristo. 





El templo fue edificado con adobes, de arquitectura modesta, con dos puertas que miran hacia el Sudoeste y Septentrión, cuenta con una sola torre de igual material que la construcción general de la Iglesia, la misma que remata en su campanario.  El interior del templo consta de una sola nave con algunos retablos dorados.   El terremoto de 1650, causó muchos estragos en la ciudad de Cusco, estando Santiago entre los espacios más afectados, siendo destruidas la mayoría de sus viviendas y por supuesto su templo, en el que se produjo el hundimiento del campanario, del coro y de la mitad de la iglesia, debiendo ser reconstruido.

Luego del terremoto de 1950, la evaluación de los daños sufridos refiere, que se derrumbó la parte superior de la torre noreste, los contrafuertes de los muros de la nave se abrieron y separaron de la nave; llevando a cabo por ello reparaciones en forma urgente como retirarse los escombros de la parte superior de la torre y se recubrió de tejas la techumbre; se construyó una escalera que lleva del baptisterio al coro; se reparó igualmente el tejado de este lugar. Siendo los trabajos futuros realizar la reconstrucción del templo, conservando los dos portales de piedra al este y al norte; suprimiendo el antiestético relleno de juntas del portal del lado meridional, sustituyéndose por una obra de mejor calidad.  (Kubler 1953:28)
Antiguamente y junto a esta parroquia se hallaban dos beaterios llamados de Monserrat o carmelitas de Santiago, habilitados tanto para la congregación de mujeres religiosas españolas e indígenas, pero con el correr del tiempo se extinguieron, convirtiéndose en asilo de niños expósitos en 1832. (Covarrubias 1959).

Las Ordenanzas del Descubrimiento y población, se dice que el principal elemento en la época virreinal, para organizar un poblado era la plaza mayor, componente característico de la ciudad imperial española; pues ésta representaba para los españoles, el símbolo de la unidad cívica, ya que  era el único lugar donde se realizaban actividades en las que todo el pueblo participaba y estaban ubicadas las instituciones fundamentales; de este modo, se  constituía por un lado en el lugar privilegiado desde el punto de vista de la accesibilidad y de la centralidad para la actividad comercial y por otro lado en elemento articulador de los más importantes edificios públicos, administrativos y religiosos. Asimismo, en la plaza se organizaba el mercado, los espectáculos centrales, los bailes y los ajusticiamientos públicos. Fuente: (Ordenanza de Descubrimiento y Población, emitida por Felipe II en 1573).

Es obvio que las plazas en toda época han constituido el vínculo social, político, religioso, económico, etc. de cada población; aunque en sus inicios sólo estuvieran compuestos por espacios amplios y vacíos,  como los utilizados en la época pre hispánica,  siendo el escenario de sus actividades; mientras que los españoles impusieron en sus colonias la plaza principal alrededor de la que construían un templo, la municipalidad y otras instituciones importantes; rodeándolas los inmuebles; como se aprecia en las actuales ciudades y principales poblados de nuestro país.

Las ciudades en el territorio español, refieren los Arquitectos Samanez y Peralta (1993), fueron establecidos por los romanos aprovechando en algunos casos fundaciones anteriores de celtas y de ibéricos. Muchas de ellas ocupadas y modificadas por los árabes en la etapa de dominio español. Agregando, además, que en el siglo VIII los cristianos vivían en el Oeste de la Península ibérica una existencia rudimentaria y pobre mientras que en el resto de España los árabes desarrollaron una civilización cultural y económicamente más avanzada.  Las ciudades musulmanas se concebían con calles tortuosas, callejones y manzanas irregulares, no existiendo plazas definidas.

Sería en el siglo XI cuando se generalizó la utilización de trazados regulares en las ciudades. Concibiéndose las plazas también en forma geométrica, localizándolas en el centro de las poblaciones algunas de ellas, donde se instalaban los mercados, rodeados en sus cuatro lados por arcadas que albergaban actividades comerciales.

Es de esta manera, que los españoles al llegar a la América Precolombina habrían trasladado el concepto de la plaza y la estructura urbana de sus ciudades, actuando la plaza como un elemento generador, localizándose en ella el templo que ocupaba una manzana como el hito más importante, junto a la residencia del doctrinero, notándose claramente la jerarquía de la función religiosa; otras instituciones importantes constituían el cabildo que ocupaba un solar frente al templo, junto al hospital que completaba la manzana. El tambo o casa de españoles pasajeros es otro elemento infaltable en la plaza; observándose en este punto la articulación de las reducciones a la economía y comercio español, que daba paso a la explotación de los indígenas.

Como todos los elementos conformantes de las nuevas poblaciones congregadas, la morfología de las plazas también estaba normada, éstas deberían ser cuadrangulares o rectangulares, de dimensiones de una vez y media su anchura; estableciéndose que el tamaño de la plaza, sea proporcional al número de habitantes del poblado, teniendo en cuenta que los pueblos recientemente fundados estaban sujetos a crecimiento; en ese entender no debían tener menos de 200 pies de ancho por 300 de largo, ni más de 500 de anchura por 800 pies de longitud; siendo el de tamaño medio el de 600 pies de longitud por 400 de ancho  (Página Web Ciudades Hispanoamericanas 2005);  llegando a medir las plazas de las ciudades de españoles más importantes hasta 140 metros (Samanez y Peralta 1993).

En las Ordenanza de Descubrimiento y Población, emitida por Felipe II en 1573, además de las disposiciones antes citadas sobre las plazas se indicaba lo siguiente:

"Cuatro calles principales que partan de la plaza, una del punto medio de cada lado, y dos desde cada esquina.  Las cuatro esquinas deberán estar orientadas según los cuatro puntos cardinales, pues de este modo las calles que desembocan en la plaza no estarán expuestas directamente a los cuatro vientos principales.  Toda la plaza y las cuatro calles principales que irradian de ellas están de pórticos, ya que éstos suponen una gran ventaja para las personas que allí se reúnen con fines comerciales... "    Continuando la disposición dice: "Los pórticos de las plazas no deberán estorbar a las ocho calles que convergen en ella por las cuatro esquinas.  Estos pórticos terminarán en las esquinas, de modo que el pavimento de las calles pueda ser alineado con el de la plaza..." (Página Web Ciudades Hispanoamericanas).

Con los antecedentes descritos, habrían sido fundadas las nuevas poblaciones como probablemente lo fue la parroquia de Santiago, sin embargo, en la actualidad las características de su plaza no se ajustan a las descritas en las referidas Ordenanzas de Poblaciones, producto posiblemente de la deserción de sus habitantes luego de su ocupación inicial, debido como indicamos líneas arriba, a las epidemias que prácticamente desbastaron la ciudad y las parroquias de Cusco.  

Las investigaciones arqueológicas realizadas por los Arq. Amelia Pérez Trujillo y Benigno Zamalloa Miranda, el año de 1997, en el atrio del templo corroboran los datos antes manifestados, puesto que al realizar las excavaciones correspondientes, hallaron multitud de cuerpos enterrados en forma desordenada en el indicado atrio, que como en todo templo fue utilizado como cementerio,  producto sin duda de las epidemias que afectaron esta zona, existiendo inclusive una prueba de la desesperación de la población probablemente porque no se extienda más dicho azote, fue registrado el entierro de una persona adulta aparentemente abrazando a una de menor edad, con claras muestras en su rostro de aún estar vivos al momento de ser sepultados.

Otro hallazgo importante por la investigadora antes señalada, es la ubicación de dos huacas correspondientes a dos fuentes de agua, una salada y otra normal, a los costados del atrio del templo; una de ellas denominada Cachipugio, conocida por los pobladores como cachipileta, ésta al parecer ubicada a la derecha, como consta desapareció, quedando únicamente en registro fotográfico ; mientras que probablemente la de fluido de sabor normal perdura hasta la fecha y puede ser observada mirando frente al templo al lado izquierdo; no puede tratarse de la fuente de sal, porque los habitantes de la zona aún la usan.





Sobre este particular hallazgo, es necesario a mi parecer incrementar las investigaciones por cuanto no se precisa su ubicación en la relación de huacas que llevó a cabo el cronista Bernabé Cobo, ni en las investigaciones sobre el tema que efectuó Brian Bauer.

De la información precedente es posible deducir que la plaza de Santiago no contó con intervención alguna sino hasta la formación del municipio de dicho distrito  a mediados del siglo XX, como veremos más adelante, sin duda, Santiago como parroquia y posteriormente como barrio, no pudo crecer posiblemente por las epidemias, puesto que desde su creación en la época virreinal, cada parroquia contaba con alcaldes como los citados por Julien (1998) en el cuadro de alcaldes de 1561 de las parroquias de San Sebastián, Santa Ana, San Blas, San Cristóbal y Belén; no siendo la excepción Santiago, más aun teniendo en cuenta que de todas las parroquias de la ciudad de  Cusco, ésta fue la que finalmente fue establecida, absorbiendo a la de Belén creada en 1559  y  la semi parroquia de Almudena  del año 1683.   

Analizando la última intervención ejecutada en el año 2013, vemos que no es correspondiente a su naturaleza, que semeja un parque, ya que dificulta el desarrollo de actividades propias de toda plaza urbana. Esta plaza se encuentra en deterioro que es producto de su abandono, debido a la falta de interés tanto de los municipales como de los pobladores del sector, el uso intensivo inadecuado y falta de mantenimiento, Teniendo en cuenta el estado de conservación y uso actual de la Plaza de Santiago y por las evidencias que se mostraran.





Es necesario la intervención del espacio público principal, ya que en los últimos años ha venido sufriendo un alto deterioro físico, a más de fallidas intervenciones anteriores que desmerecieron la importancia que le corresponde en mérito a su alto valor histórico contando con varios recursos turísticos alrededor de esta.

Todos los antecedentes presentados, nos permiten evidenciar la problemática existe en la plaza Santiago, así como se pueden apreciar en varias plazas históricas, la presente investigación busca la rehabilitación y valoración de esta plaza.

Nosotras manejamos un enfoque cualitativo, en un nivel exploratorio, para esto se buscó antecedentes de intervenciones que se dieron al lugar así mismo realizamos encuestas a los pobladores de la zona, el cual fue aplicado 10 personas de 15 a 60 años de edad los cuales nos dieron su perspectiva que tienen sobre la plaza.

Los resultados que obtuvimos se sintetizan en que, la población del lugar, manifiestan que la plaza no brinda la comodidad que debería tener una plaza así mismo no se le da el valor necesario aun así teniendo varios recursos turísticos por lo que está en constante abandono y el equipamiento urbano cada vez está más deteriorado así mismo no brinda la seguridad necesaria ya que en la zona podemos encontrar varios lugares de uso inapropiado.  

Desde nuestro punto de vista, el espacio público siempre ha tenido un rol fundamental para una sociedad, hasta el punto que podríamos afirmar que el potencial de cohesión social y urbana de las ciudades puede medirse por la calidad que brindan estos espacios.

En conclusión, La Plaza Santiago presenta déficit en el equipamiento urbano, zonas para el manejo de basuras y residuos sólidos, y sectores de discotecas que crean inseguridad, una solución es recuperar la plaza y su entorno se propone convertir la Plaza de Santiago en un gran espacio público con grandes zonas peatonales, ideado para el encuentro y la comunicación de los transeúntes así mismo convertir esta, en un espacio de convivencia y disfrute para los ciudadanos, y un gran espacio de reunión contemporáneo que da solución a la problemática sin afectar la esencia del lugar.




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