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27 agosto 2013

¿Y dónde está la arquitectura peruana? - Bach. Arq. Cynthia Perez Bazán

Del plagio melancólico al checklist de un minimalismo

Cada día es más difícil diferenciar lo propio de lo adquirido o adaptado. Muchos defendemos y peleamos con los dientes los derechos de aquello que consideramos nuestro. Debatimos ingenuamente sobre el origen y derechos del pisco, del arroz con leche, o de la receta del verdadero cebiche; creyéndonos dueños de estos sin realmente saber que mucho, de cada uno de ellos, proviene de ciudades lejanas. Y esto sucede en todos los aspectos. Vivimos creyendo que muchas cosas nos pertenecen, que se formaron aquí, que nosotros las creamos; solo para darnos cuenta de la gran influencia que el mundo ejerce sobre nosotros, y en general sobre el mundo en sí.

Lo propio, es una característica peculiar de cada persona o cosa. Son elementos naturales, no postizos ni artificiales que dotan de un valor y peculiaridad a aquello que observamos.(1) 
Entonces pienso, ¿es que verdaderamente hay arquitectura peruana en el Perú?
Caminar por el centro de Lima y gozar de nuestros patrimonios culturales, su adaptación, evolución y conservación, van de la mano con la comprensión de aquellos movimientos artísticos y arquitectónicos que llevaron a su construcción; permitiéndome reafirmar mi posición. La arquitectura peruana esta en extinción, y en muchos lugares se encuentra extinta.

¿Que nos pasó?

Héctor Velarde en su Antología Humorística “Bramante ha estado en Lima”, reflexionaba sobre la arquitectura limeña, sobre la habilidad que nuestra ciudad poseía para generar arquitectura melancólica, que observaba y anhelaba el pasado, manteniendo reprimido al futuro.  

Una arquitectura miedosa y controlada, capaz de producir casas de estilo Tudor que no fueran totalmente Tudor, Coloniales que no fueran coloniales, Buque, que no fuesen buque, etc.(2)  Velarde, siempre con su toque especial, veía y pronosticaba este error en el que estábamos cayendo.  De este libro, ya cuarenta años han pasado; ¡Y aún seguimos en la misma situación! Nos hemos vuelto expertos en la adaptación arquitectónica de aquellos estilos que han demostrado, y que demuestran, tener éxito. Aprendimos a importar y moldear corrientes que fueron (y son) aceptadas en el extranjero; y claro, ¿porque no?Sí, podrían y pueden funcionar aquí también.

Aprendimos a reinterpretar estilos y a ubicarlos en nuestra ciudad. Utilizando elementos claves y comprendiendo como trabajar aquella corriente arquitectónica. Pero ¿en qué momento dejo de tener valor lo nuestro? ¿Porque dejamos de escuchar a nuestro entorno, nuestra tierra, nuestra gente, y dejamos de generar elementos propios? Porque sin duda alguna, siempre es más seguro adoptar que crear, y más fácil seguir alguna corriente que arriesgar.

Crear significa producir algo de la nada. Es establecer, introducir por primera vez algo (3) ; si, por primera vez. Es en este proceso, en el que actúa nuestra “creatividad” desarrollada por ese talento que nos identifica. Pero este talento debe alimentarse, formarse y desarrollase; y arquitectónicamente, la falta de esto lo apreciamos en las calles.

No digo que este mal aprender de fuera. Para eso uno ve, analiza y aprende de los referentes. El problema se genera cuando nos volvemos miedosos, cuando dejamos de arriesgarnos; y sobre todo cuando olvidamos para quienes diseñamos. Cada cultura es dueña de su propia identidad, y es con esta, que se genera un aporte a la sociedad; obligándonos y recordándonos que como arquitectos no solo debemos emplazar objetos y volúmenes arquitectónicos, sino que DEBEMOS conocer nuestro entorno y cliente(s), sin importar la escala.

¿Y de quien es la culpa?

Como parte de mi carrera arquitectónica, zigzaguee los diferentes talleres buscando formar esta identidad, mi identidad. Discrepe, reclamé, defendí, e incluso me pelee más de una vez con algunos profesores por tratar de moldearla a su gusto, e incluso llegue a desaprobar alguna vez por esto mismo. Puesto que aunque sea difícil aceptar, y fácil de argumentar, he sentido como muchos profesores buscan modelarnos, en vez de encaminarnos para así dejar que cada uno encuentre su propia voz. He visto y sentido el checklist del minimalismo peruano, de lo estético, lo correcto. He visto la formula segura para lograr una buena nota, y la odio.

El porqué de este relato se viene con mi poca experiencia como profesional, con la que entendí que no solo son nuestros profesores aquellos que ven, toman y aprueban como “estéticamente correcto” estas tendencias que nos llegan al país; sino que también ocurre (y ocurrirá) con nuestros clientes. Hoy en día, todos nos encontramos bombardeados de referentes pre-aprobados en el extranjero, todos estamos en esta desorientada, inexplicable y confusa búsqueda de lo simple, lo puro, lo blanco, o mejor dicho del minimalismo. Muchos, incluso sin saber porque, estamos en la misma página, victimas de la misma tendencia.

Ventanas gigantes a modo de vanos sin sentido, concreto expuesto, líneas simples, quiebres, mordidas, y mucho blanco y algo de madera son ahora las claves para una arquitectura a lo Mies van der Rhoe.< less is more > decimos ahora, sin saber realmente lo que significa. Su diseño entendía a los clientes, leía su entorno, se emplazaba, inspiraba y jamás negaba su identidad, más bien la reforzaba; y con su estilo propio, simplemente creaba. 

Algo muy diferente a lo que,hoy en día,se genera con la interpretación de su estilo. Menos diseño no es mejor calidad arquitectónica. Menos identidad no es más arquitectura. Menos detalles, no enriquecen el trabajo. Menos trabajo no es MORE estético. Menos, en mucha de la arquitectura en el Perú, es simplemente menos.

Lo trascendente de nuestro boom inmobiliario

Si tratamos de encontrar algún buen ejemplo de arquitectura Peruana en el Perú, nuestra mente no busca en todo aquello construido en este último boom inmobiliario. Por el contrario, retrocedemos lo más que podemos en busca de algún edificio que rescate un poco la creatividad arquitectónica de nuestros mentores. El primer edificio que me viene en mente, y del que hace poco comenzamos a despedirnos, es el edificio residencial Limatambo, de Enrique Seoane. Un edificio emblemático, que había resistido los cambios de estilos, del paso del tiempo, y sobre todo de esta nueva tendencia, la del forro de fachada. 




Lamentablemente la proyección de la zona y la importancia de su ubicación determinaron su futuro, y está a semanas de desaparecer. En su lugar, encontraremos un nuevo ejemplo de arquitectura en el Perú. Un bloque más de vidrio forrado, a nivel de hito que sabrá mimetizarse con lo ya desarrollado en el entorno. Una pena.

Arquitectura peruana, ¿en nuestras destacadas casas de playa?

El mejor ejemplo de arquitectura “nueva” en el Perú, lo encontramos en las ultimas casas de playa construidas. Aquellas que gozan de una increíble vista, de arquitectura simple y limpia, en las que priman los voladizos, el concreto expuesto, los muros blancos, mucho vidrio y la madera. Viviendas, con impresionantes vanos a modo de televisores plasma gigantes, que han pasado a ser los clásicos casos de arquitectura en el Perú. 

Una arquitectura que en nombre de las tendencias importadas, decide adoptar los ítems del checklist  de nuestro minimalismo a lo peruano. Un estilo que busca crear bloques fuertes y simples, mordidas de espacios, y que a veces sin intención o razón alguna omite vanos; porque como dicen: less is more. 

Pero este estilo no se detiene ahí, ya que se ha emplazado en todo lo que hoy en día “creamos”; ya sean casas de playa, de campo, en la ciudad, los interiores, detalles, closets, mobiliarios, etc. Hemos adoptado muchos años después el estilo minimalista; pero no como resultado de una corriente de pensamiento, sino como una moda automática que nos dictamina materiales, usos y funciones. Y peor aún, nos mantiene en una línea segura, y poco creativa; nos mantiene cobardes y desvinculados con nuestros clientes, con sus necesidades e identidad. 

El Arq. Longui, en su video promocional, de su última casa desarrollada, “la casa para siempre”, muestra un pensamiento similar: “…para mí el minimalismo es una señal de no tomar riesgos, y cuando uno no toma riesgos es cobarde. Entonces el que hace minimalismo es medio cobarde en la búsqueda de arquitectura. Porque dice mejor no, lo ponemos así no más…“ (4)

Esto se debe a que tememos tomar riesgos, a que no queremos salir de la zona de confort. Que preferimos adoptar y moldear arquitectura importada que crear la nuestra. Que optamos por implantar objetos arquitectónicos en el Perú, que desarrollar arquitectura peruana. No solo nos estamos volviendo cada vez más temerosos; sino que estamos perdiendo nuestro sentido de identidad. Hemos olvidado el sentirnos orgullosos de lo nuestro, de crear y dejar que la retroalimentación nos dé solo ideas, más no proyectos enteros. Hemos dejado de viajar para aprender, sentir y conocer, haciéndolo solo por turismo. 

Teniendo un pasado milenario y una fuerte arquitectura ancestral, no miramos en ella un referente valioso, sino ideas obsoletas y desactualizadas. Esto se da porque olvidamos mirar nuestro entorno, comprender a nuestra gente, entender nuestra historia. Dejamos de leer, aprender y entender. Omitimos mirar a los peruanos y todo nuestro talento, para mirar siempre afuera.


La identidad de nuestra arquitectura Peruana

El termino identidad se refiere a todo aquello que proviene de uno, que lo define y lo conforma. Son los rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás. (5) Aquello que se forja dentro del entorno de cada uno, y que lo moldea, no siendo lo único que prevalecerá, sino siendo la base de lo que lo definirá. Y es esta identidad la que como arquitectos debemos rescatar y alimentar. Es nuestra arquitectura la que hablara del lugar, que enseñara a las futuras generaciones sobre su gente; la que dejara en evidencia lo logrado.

Es esta identidad la que aparentemente hemos perdido. Ya no sabemos valorar lo que es nuestro, defenderlo, trabajarlo; no sabemos siquiera entenderlo o formarlo, ¿cómo entonces podemos hablar de rescatar la identidad? Podemos, siempre y cuando aprendamos a valorar nuestros antecedentes.

¿Y que estamos haciendo como arquitectos?, hacemos poco. Cuando el Arq. Longui explicaba sobre su casa Pachacamac, dijo: “los arquitectos peruanos deberíamos recurrir a nuestros antecedentes arquitectónicos para hacer nuestra práctica. Me parece sumamente importante que hagamos eso. Porque he quedado sorprendido de la arquitectura mediocre que hacemos teniendo antecedentes tan potentes…. Además de ser, de sentirnos bien de ser peruanos… tenemos los mejores antecedentes arquitectónicos y no los usamos. Deberíamos estar haciendo la mejor arquitectura de Latinoamérica.” (6)




 Y es cierto, deberíamos. Creo entonces que es tiempo de conciliarnos, de utilizar materiales propios, de apropiarnos de las formas, de recordar y explotar nuestra creatividad, rememorar nuestros orígenes, de imponer nuestra cultura, de sentirnos orgullosos de ella; aunque para muchos esto signifique el comenzar a conocer. Es hora de reinventarnos, de dejar de temer ser arquitectos peruanos; de comenzar a utilizar materiales como el bambú en otros sitios que no sean cebicherias; o la piedra en ciudades fuera de provincias. Es hora de recuperar lo nuestro, sin miedo.




Hoy en día los estudiantes  de arquitectura peruana parecen conocer cada vez menos de nuestra realidad, de su realidad; y peor aún,de nuestra historia. Sabemos muy poco de los estilos utilizados, de los creados, adaptados, apropiados; y ni qué decir del porque se dio. Nos hemos convertido en futuros arquitectos que se dejan imponer modas y se olvidan de crear las suyas. Nos convertimos en seguidores, y mas no en pensadores.

Nos hemos quedado en medio de una generación de arquitectos que debe despertar, despabilarse y perder el miedo, que debe abrir los ojos y mirar a su alrededor, que debe viajar para aprender, y aprender a dejar de copiar. Una generación que puede y debe detener este curso, y comenzar a crear. Una generación que aún puede aprender a valorar a sus antepasados, que debe entender toda esa riqueza cultural de la que goza y que tanto niega.

Las soluciones técnicas pueden estar fuera, pero el ingenio lo tenemos nosotros. El peruano siempre ha sabido recursearse para inventar de todo, lo sabemos y nos enorgullecemos de ello; más olvidamos llevar esto en todo lo que hacemos. Es momento de reinventarnos!

La arquitectura es un todo; es la que organiza y decide sobre la belleza, los órdenes, la composición y la decoración. Cuando está bien diseñada puede y debe ser austera (o mínima) puesto que cualquier elemento no pensado se mostrara como adosado. Debe unificar el proceso de diseño y al producto; mostrándonos sin palabras y con el lenguaje de su diseño mismo, la creatividad y destreza del arquitecto, sus respuestas y soluciones ante el entorno. La arquitectura no solo busca deslumbrar con una fachada o unos detalles interiores; busca resaltar en todos sus elementos cada una de sus intenciones. Son estas variables las que definirán una buena arquitectura; y nos permitirán producir una Arquitectura Peruana, y dejar de contribuir con este gran boom de Arquitectura en el Perú.


1. Definición del diccionario de la Real academia
2. Antología Humorística. Hector Velarde. Ediciones PEISA, Lima Peru, 1973
3. Definición del diccionario de la Real academia
4. Video promocional de “Casa para siempre, del arquitecto Luis Longui.”: http://captv.pe/media-gallery/226-casa-para-siempre-arq-luis-longhi.html
5. Definición del diccionario de la Real academia
6. Video de casa Pachacamac, de Luis Longui : https://www.youtube.com/watch?v=LgXz1H4hZtw



Bach. Arq. Cynthia Perez Bazán
Universidad Ricardo Palma
Lima


2 comentarios:

juan casas tovar dijo...

hola
soy estudiante de arquitectura, pues que bueno que se reflexione con las potenciales que tenemos como peruanos, para asi aplicarlos a la arquitectura contemporanea muy buen post y si hace mucho reflexionar sobre la identidad, pero como seria la arquitectura peruana si no tuviera parametros estructurales, economicos, tiempo podriamos hacer lo mismo?, una vivienda esta cargada de emociones, pero un edificio de 30 pisos, alli tengo un conflicto si serias muy amable de responder mi pregunta. gracias de antemano

juan casas tovar dijo...

hola
soy estudiante de arquitectura, muy buen aporte sobre la arquitectura peruana, y nuestra identidad, pero tengo una duda, las viviendas estan cargadas de emociones, pero que pasa cuando se tiene un edificio de 20 a mas pisos?, se puede lograr la misma identidad peruana?, ya que tiene parametros estructurales, economicos, temporales si serias tan amable de responder estas preguntas
gracias de antemano

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