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18 enero 2012

Arq. Ricardo Legorreta V. Un poeta del espacio - Arq. Marco Delgadillo Villanueva (Mexico)


Casa Los Tecorrales, 2010 Valle de Bravo, México.
Foto, Legorreta+Legorreta

“… aquí los poetas, con instrumentos menos precisos,
se encargarán de cumplir la función de los filósofos.
De ello tenemos evidencias inmediatas, y es seguro
que nos harán revelaciones todavía más interesantes”.
Salvador Elizondo, Contextos, 1973.

El usuario normal de algún edificio, no lo entiende a un nivel intelectual, como lo podría hacer un arquitecto, sino que se limita a recorrerlo, ir un poco a la deriva en busca de algo en particular, un asiento, una pared, una luz o un nicho que le dé cobijo. La arquitectura de Ricardo Legorreta procura los espacios con cualidades singulares, que no siempre hayan de ser intelectualizados. Pretendiendo que el testigo de la arquitectura sea la vida misma, ese proceso lúdico que significa habitarla, y no la estructura crítica o el discurso racional.

Cada proyecto es casi como un listado de cosas, más que una entidad homogénea. La cuestión es compleja y el problema se extiende a cómo son ‘percibidos’ los espacios. Viene al caso la distinción que hiciera Walter Benjamín, entre la percepción de la pintura y la de la arquitectura. En la pintura, el observador y el cuadro mantienen una relación casi estática, un estado de concentración. Por el contrario, la arquitectura y lo urbano se captan a través del movimiento y se aprehenden con el tiempo, por lo general distraídamente, mediante encuentros sensibles, las texturas, el sonido y las secuencias de imágenes percibidas al habitar el espacio.



Colegio de Artes, 1999 Santa Fe, California.
Foto, Legorreta+Legorreta

El encuentro con Luis Barragán resultó providencial para Legorreta, pero hay un malentendido respecto al significado de esta valiosa herencia, la cual se ha querido reducir al tratamiento de los muros y el color. Este legado se refiere al manejo e integración de la naturaleza dentro del diseño, sintetizando esta relación en cada uno de sus detalles, recorridos o encuadres. El paisaje se integra cuidadosamente en la edificación. Aunque este planteamiento produzca a menudo obras de considerable belleza, lo más importante para Legorreta (y lo fue también para Barragán) es que sea una arquitectura creada poéticamente, que llegue al corazón y, sobre todo, que emane del corazón.

“Para mí, un espacio o un edificio tienen que tener una razón emocional para existir. Yo llamo a esto una filosofía. Tienen que significar algo. Mi planteamiento fundamental es: ¿Qué es lo que quiero hacer con este proyecto? Antes de empezar a proyectar, hay que dejar que la idea del proyecto vaya evolucionando en el interior de uno. Nunca me pongo a proyectar antes de que esto suceda”.

“La principal conexión con Barragán hay que situarla en las fuentes de inspiración; es decir, en el amor por la intimidad, el humanismo, el misterio y el color. Considero a Luis como una clase de arquitecto especial; él nunca estuvo envuelto en la vida real de un arquitecto, ya que en todos sus proyectos, él mismo era su propio cliente, o los clientes eran personas que creían firmemente en él y estaban incondicionalmente dispuestos a apoyar sus experimentos. La diferencia principal entre nosotros residía en que yo decidí proyectar para la gente, mientras que Luis nunca creyó en ello. Luis pensaba que si uno proyectaba un espacio hermoso, la gente automáticamente entendería tal espacio. Para él la conexión era más humana que arquitectónica; era un apasionado. En esto es en lo que más me ayudó Luis. Es algo muy personal, pero después de dejar atrás la rigidez, el funcionalismo y el intelectualismo de Villagrán, encontré a un hombre que era justo todo lo contrario, alguien que realmente vivía el momento”.

De cualquier forma, la arquitectura de Legorreta también emana de su interpretación de la arquitectura popular mexicana, de su libertad y envidiable simplicidad. A partir de ahí, Legorreta reconvirtió estas características a partir de su particular visión, en dónde el espacio es articulado a través de planos estratificados, el  tratamiento del paisaje y el uso de una limitada gama de materiales, detalles mínimos, y en el que se introducen la luz y el color para acentuar los aspectos más relevantes en los proyectos. Su arquitectura contiene fragmentos de un lenguaje, cuyas formas arquetípicas podrían tener orígenes arcaicos; aunque lo que realmente nos interesa son los efectos de sus lecturas, las percepciones que nos producen. La esencia de la arquitectura y la autenticidad contemporáneas lo tendríamos que buscar en algún punto situado entre el espacio geométrico y el paisaje construido; y ese lugar de correspondencias es el que identificamos en sus proyectos.

La escala y el paisaje.

La escala de un edificio o de un paisaje, la establece nuestra percepción al momento de relacionar las dimensiones entre las distintas partes y espacios de un proyecto, ya sean artificiales o naturales. Esta relación nos indica si un volumen o espacio es percibido como intimista, monumental, o una mezcla de ambos. Para alcanzar la reducida intimidad de su oficina en la ciudad de México, Legorreta utilizó una paleta limitada de materiales y diseñó el mobiliario de forma que se integrara en el laberinto de habitaciones y espacios de circulación.



Casa Montalban, 1985 Hollywood, California
Foto, Legorreta+Legorreta

 
En la “Casa Montalban” en Hollywood (1985) Legorreta recurre a un concepto más amplio; en lo alto de las colinas, la parte posterior de la casa se abre hacia las vistas panorámicas de Los Ángeles. Sin embargo, del lado de la calle, la fachada es una hermética composición de macizos; volúmenes ciegos de color ocre, que definen las diversas partes de la casa, pero sin desvelar al exterior el uso a que están destinadas.




Centro Nacional de las Artes, 1994
Ciudad de México - Foto, Legorreta+Legorreta

En los edificios más grandes e importantes donde se desea monumentalidad, la geometría se convierte en un elemento crucial del vocabulario arquitectónico de Legorreta. En la “Biblioteca Central de Monterrey” (1994), un cubo se incrusta en un cilindro, que termina en dos triángulos descendentes. En la “Biblioteca Central de San Antonio” (1995), la geometría dominante son dos cubos girados; mientras que en la torre de la administración del “Centro Nacional de las Artes”, un cilindro acoge las oficinas de investigación, y un prisma triangular alberga circulaciones. Las bóvedas de cañón se emplean para articular o identificar un espacio destacado, como en la biblioteca del edificio central en el “Centro Nacional de las Artes”.

En el caso del “Hotel Camino Real Ixtapa”, donde expresó monumentalismo, articulando el edificio como si se tratara de una montaña, con habitaciones de invitados, que en forma de cascada llegan a la playa y océano. Una mayor escala que sin embargo es contrarrestada en las habitaciones de invitados, donde mínimos materiales, mobiliario sencillo, terrazas individuales privadas y un color especial, proporcionan una especial sensación de confort e intimidad.


Hotel Camino Real, 1981 Ixtapa, México
Foto, Legorreta+Legorreta
 
La característica orografía mexicana, sus elevadas altitudes y su vegetación tan variada, se mezclan creando esa síntesis que integra el paisaje mexicano, con esa intensidad y rara cualidad de su luz natural, que artistas y arquitectos han aprovechado tan ventajosamente. Como lo expresó Antonin Artaud en su texto titulado El país de los reyes magos : “… la vibración grandiosa de la naturaleza recuerda a la más obsesionante intensidad de toda una época, cuyos grandes hombres también estuvieron preocupados por los mismos signos, las mismas formas, las mismas luces y los mismos secretos”.



Hotel Camino Real, 1968 Ciudad de México
Foto, Legorreta+Legorreta

Bibliografía.

Legorreta Vilchis, Ricardo.  La arquitectura de Ricardo Legorreta, México: Limusa, 1991, 171 p
Slessor, Catherine. Concrete regionalism, New York: Thames and Hudson, 2000, 128 p.
Legorreta + Legorreta, Coordinación editorial: Miguel Cervantes; textos introductorios y fichas de proyectos, Felipe Leal; dibujos de planos Ernesto Betancourt, Armando Chávez; fotografía, Lourdes Legorreta, México: Antiguo Colegio de San Ildefonso, 2005, 1 v.
Legorreta + Legorreta, Fotografia, Lourdes Legorreta, Graciela Iturbide, México: Área, 2003, 301 p.
Legorreta Vilchis, Ricardo. Legorreta arquitectos, México: G. Gili, 1997, 240 p.
Mastretta, Angeles, 1949, Ricardo Legorreta: la pasión en la arquitectura, México, D. F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2001, 55 p.
Legorreta Vilchis, Ricardo. Ricardo Legorreta, Tokyo: ADA Edita Tokyo, 2000, 160 p.
Noelle, Louise, 1944, Ricardo Legorreta: Tradicion y Modernidad, México: UNAM, Coordinación de Humanidades, 1989, 188 p.
 
 
 

Marco Delgadillo Villanueva
Arquitecto, pintor y escritor.Vive en la ciudad de México. Egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, México.Maestro de Arquitectura por la UNAM, México.
Actualmente realiza trabajos de investigación en torno a la producción de arte contemporáneo en Latinoamérica, publicación de artículos y proyectos personales de arquitectura y arte visual.

1 comentario:

Sara dijo...

Hola, soy estudiante de Arq. y me gustaría alguna vez diseñar algun hotel en ixtapa distinto a los demás hoteles. Espero algun dia poder cumplir mi meta. Saludos

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