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15 julio 2010

VIVIENDA URBANA Y POPULAR EN CUSCO - Libro del Arq. Wilfredo Carazas Aedo



El adobe, o bloque de tierra sin cocer moldeada en forma de ladrillo y secada al sol, es un material de construcción muy presente en la historia de las civilizaciones peruanas. Fue ampliamente utilizado para la realización de conjuntos urbanos que pusieron de manifiesto sus cualidades. Esas construcciones de adobe atravesaron los siglos, resistieron la época moderna y el impacto devastador de la industria de la construcción que generalizó el empleo del hormigón. También resistieron a los organismos gubernamentales que se niegan a reconocer las cualidades de este material milenario y quisieran darle un carácter ilegal.

Perú ha sido arrasado por sismos, en particular en las regiones andinas en que un porcentaje considerable de viviendas están construidas con tierra, adobe o tapial o quincha. El catastrófico seísmo de 1950  destruyó considerablemente la ciudad del Cusco, causando directa o indirectamente el derrumbe del patrimonio de antiguas casas coloniales. Éste, en su mayoría, se encontraba en mal  estado de conservación. Fue la oportunidad que aprovecharon algunos para desvalorizar el adobe.

Se habló entonces de modernizar la ciudad. Había que imponer normas que limitaran la utilización de la tierra y otros materiales tradicionales, a fin de legitimar mejor el empleo del hormigón, que aparecía entonces como un material más resistente frente a los problemas geotectónicos.

En comparación con otros materiales la tierra es un material que permite construir casas a bajo costo al tiempo que posee excelentes cualidades. Es más, la tierra permite realizar una arquitectura que responde a las necesidades actuales. Muchos profesionales pueden haberlo olvidado, tal vez por falta de conocimientos, o por deficiencia o deformación de la capacitación adquirida en las universidades y escuelas de formación técnica. Todo ello concurre a una reflexión discriminatoria que no toma en cuenta las necesidades y las posibilidades de la población. Ésta, por su parte, reflexiona con criterios falsos que deforman la realidad. Cualesquiera sean sus sueños y aspiraciones, deberá no obstante resolver su necesidad de vivienda aplicando su conocimiento de las técnicas de construcción. La mayoría de las veces, empero, olvida que la forma simple puede brindar posibilidades creativas en materia de concepción arquitectónica.

Cuando se estudian los problemas relacionados con una casa construida con tierra se tiende a aislar el material del contexto físico y a designarlo de modo simplista como material no adaptado a la construcción. Se olvida que en la construcción intervienen otros factores. En efecto, hay que tener en cuenta la calidad de los materiales y las técnicas de construcción, las modalidades de ejecución, las condiciones topográficas y climáticas y la economía de los habitantes. De hecho, cuando se plantea un problema, es necesario explicarlo determinando su origen.

Es evidente que no se puede comparar la tierra con el hormigón, así como sería una pérdida de tiempo buscar soluciones “mágicas”. En efecto, el adobe posee limitaciones estructurales pese a que su calidad para la construcción sea más bien satisfactoria.

La búsqueda de soluciones coherentes y racionales, sobre la base de las tradiciones de construcción locales, permitirá superar los desencuentros que puedan surgir entre los profesionales de la arquitectura y los habitantes. Sucede que cuando un profesional propone a los habitantes un nuevo material o una nueva técnica de construcción que les son ajenos, tropieza a menudo con su incomprensión.
Los rasgos característicos de la cultura andina, las formas de vida y de trabajo comunitario, siempre muy presentes en el proceso de urbanización de los sectores populares, merecen ser tomados en consideración en la planificación urbana y en los criterios de administración del Estado.
La capacidad creativa del trabajo comunitario y su organización difieren de las disposiciones jurídicas.
Pero, ¿por qué no podría esta forma de organización generar más interacciones entre la población y el Estado, con miras a propiciar un desarrollo urbano más coherente?


Wilfredo Carazas Aedo es un arquitecto nacido en el Cusco (Perú) y diplomado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Antonio Abad (UNSAAC) del Cusco. En la actualidad es investigador asociado en CRATerre (Centre International de la Construction en Terre) y participa en actividades de formación, investigación y Asesoramiento internacional en numerosos países.
Antes había ejecutado en el Cusco proyectos de casas individuales, en los que valorizaba el material tierra y había rehabilitado algunos barrios populares. En 1991 colaboró en el proyecto de conservación del centro histórico del Cusco y efectuó una evaluación del estado técnico y los bienes inmuebles del centro, por encargo del Ayuntamiento. Dentro del marco de desarrollo del “proyecto Terra”, que asocia el CRATerre al ICCROM (Centro Internacional de Estudios de Conservación y Restauración de los Bienes Culturales, Italia) y el GCI (Getty  Conservation Institute,  Estados Unidos), formó parte (1996 y 1999) del equipo de instructores de los cursos panamericanos sobre conservación y gestión del patrimonio arquitectónico de tierra que se celebraron en Chan Chan (Trujillo), en Perú.


AQUI EL TEXTO COMPLETO DEL LIBRO: ( Puede bajar una copia para Usted)



15 junio 2010

VIVIENDA URBANA POPULAR EN LIMA - Claudia Rodriguez y Brenda Rengifo



El Arq. Jorge Burga B. relata en su libro El ocaso de la barriada (2006) (1) que la vivienda urbana fue siempre sinónimo de tugurios pobres desde la fundación de Lima, pero luego surgió otra forma de asentamiento popular que se volvería hegemónica. Como resultado de estos procesos, conviven en las ciudades peruanas dos escenarios en los que la vivienda popular se desarrollo: Los tugurios céntricos, callejones, solares, rancherías y otros y las barriadas, que ocuparon a partir de 1950 los alrededores de las urbes, resultado de masivas migraciones del campo a la ciudad


A principios del s. XX, Lima se expandía hacia el Sur, siguiendo el eje de Chorrillos, Barranco y Miraflores, y hacia el Oeste, avanzando hacia el Callao y la
Punta, surgiendo así los primeros tugurios periféricos.
La estructura vial creaba un enorme triángulo que conectaba Lima con Chorrillos y
el Callao. Sobre ella se fueron desarrollando distritos populares como Lince, La Victoria y otros más que iniciaron la desaparición de las tierras agrícolas a manos
de los urbanizadores.
El patrón de retícula cuadra español no fue el más característico en este crecimiento radial que estaba influido por los diseños de Haussman en Paris. Por primera vez se vieron en Lima avenidas largas y amplias, arborizadas así como parques.



La casa patio con habitaciones alrededor de un espacio central dejo de ser el prototipo de vivienda dominante y fue reemplazado por el modelo “chalet” en el que los jardines rodean la casa compacta.







Dos chalets que sobrevivieron al paso del tiempo en Barranco.

En 1955 justo antes del surgimiento de la barriada Lima con 1 227.517 habitantes tuvo la mas alta presencia de tugurios en el casco antiguo, cerca del 45% de la población vivía en tugurios en condiciones de pobreza, el 20% vivía en modernos barrios insalubres una especie de edificios multifamiliares construidos por inversionistas privados.
Uno de los más famosos fue el conjunto “El Porvenir” en el distrito de La Victoria, construido por bloques de 4 pisos de altura, con tiendas en los primeros niveles.
Cada departamento contaba con 2 o 3 habitaciones y un baño. Las áreas de estas casas variaban entre 20 y 30 m2. Un proyecto de renovación urbana de Miguel Alvariño Guzmán en la década de 1980 reestructuró estos bloques.



En esta imagen podemos apreciar como los usuarios utilizan el espacio central del Conjunto Habitacional el Porvenir como una de las canchas mas famosas en el distrito, siendo el deporte una de las más importantes actividades que se realizan en algunas barriadas.
El perfil del poblador barrial se podría decir que prefiere gastar su dinero en construir su casa, sin pagar la tierra, por lo que toma el riesgo de invadir; y que, tiene une perspectiva de mejoramiento y sueña acerca de cómo será su casa y su barrio.
La barriada es un lugar social y económicamente heterogéneo hasta cierto límite pues si la familia se vuelve muy rica abandonará la barriada. La casa no solo es usada como lugar para criar a la familia sino como “bunker” para el mejoramiento económico y social. Significa que tendrá un destacado papel para producir o  vender productos, en este caso nos referimos a la vivienda taller y vivienda comercio.
La única manera de lograr relaciones positivas en una barriada es a través de un proceso participativo de autocontrol, pues la municipalidad es muy débil y tiene un personal muy reducido.

En conclusión, se debe establecer como necesario el fortalecimiento del gobierno local y sus capacidades para mejorar el distrito o provincia. Una suerte de asociación debería establecerse entre la población, el sector privado, el gobierno y las instituciones financieras externas.

(1) BURGA BARTRA, Jorge. Arq. EL OCASO DE LA BARRIADA. Ministerio de Vivienda,
Construcción y Saneamiento. Lima 2006.



Bach. Arq. Brenda Rengifo
Bach. Arq. Claudia Rodríguez
Universidad Ricardo Palma
Actualmente están preparando su Tésis sobre un Conjunto Habitacional el Pisco




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