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17 noviembre 2011

ARQUITECTURA SOSTENIBLE Y EL FUTURO - Entrevista al Arq. Jorge Hernán Salazar (Colombia)




Por Verónica Echeverry
veronica.echeverry@rapp.com.co

Inundaciones, heladas y sequías extremas, cientos y millones de damnificados. En este panorama la arquitectura bioclimática y sostenible tiene un papel importante que jugar. La degradación de nuestro planeta está llegando al límite: las industrias se ven obligadas a reinventarse y los gobiernos a construir un nuevo modelo de economía baja en emisiones de carbón, eficiente en recursos y socialmente inclusiva.
En 1987, durante una sesión de las Naciones Unidas se plantea por primera vez el concepto de desarrollo sostenible ligado al desarrollo urbano y a la necesidad de encontrar soluciones que desde el diseño arquitectónico garanticen el bienestar humano y reduzcan el impacto ambiental. El documento que recoge estos principios es el informe Bruntland.
¿Qué es entonces la arquitectura sostenible y qué papel juega en la construcción de futuro? 
 Entrevistamos a Jorge Hernán Salazar, arquitecto docente con estudios de posgrado en Energías Renovables y Tecnologías Avanzadas en la Construcción Arquitectónica.
Jorge Hernán es un estudioso de la bioclimática, durante más de diez años ha asesorado un centenar de proyectos bioclimáticos en Colombia, Latinoamérica y Europa junto a sus colegas de la firma PVG Arquitectos.

Al hablar de arquitectura bioclimática, ¿hablamos de arquitectura sostenible?
La arquitectura bioclimática y la arquitectura sostenible son diferentes, aunque comparten principios y objetivos.
La primera trata en esencia de crear una relación armónica con el clima. Es un término con más de 30 años de acuñado, nace de la crisis que desató el embargo petrolero del año 73. En ese momento los altísimos costos del combustible fósil llevaron a buscar energías alternativas, entonces aparecieron granjas con paneles solares y otros proyectos que apuntaban a la autosuficiencia energética de las estructuras.
La segunda es un poco más reciente y engloba a la primera. El concepto es más amplio pues además de los aspectos climáticos implica que las edificaciones que se construyen deben tomar en cuenta el concepto de equidad intergeneracional, (que implica pensar cómo compartir la capacidad de bienestar entre la gente de hoy la del futuro), energía involucrada en el proceso de construcción, los costos de reposición, y una serie de valores que están relacionados no solo con la dimensión ecológica, sino con la económica, social, política y ética.
 
 



Algunos arquitectos consideran que el concepto de sostenibilidad está implícito en el concepto de arquitectura, ¿es redundante hablar de arquitectura sostenible? ¿Cuál es su opinión?
La sostenibilidad importa porque su ausencia pone en entredicho la supervivencia futura y lo que es cierto es que todos los buenos arquitectos de la historia han construido bajo parámetros de sostenibilidad. Lo que es peligroso es que el término arquitectura sostenible se convierta en una moda, en algo temporal que se hace porque es lo que se usa en el momento y no por convicción.
Sin embargo, hoy sabemos que el cambio climático es real y que diseñar con criterios de sostenibilidad no es un acto de buena voluntad sino una obligación con las generaciones futuras. En este sentido la arquitectura bioclimática y sostenible vinieron para quedarse.
Más que de arquitectura sostenible yo hablaría de una arquitectura coherente con la gente, con las costumbres y con el clima. No es coherente, por ejemplo, construir pensando que no va a nacer más gente, o diseñar una cocina con espacio para una mesa si no existe la costumbre de sentarse a comer allí, por ejemplo, en la arquitectura tradicional antioqueña se justifica un espacio para el comedor dentro de la cocina porque existe la costumbre de sentarse para estar pendiente de que la arepa no se queme. Entonces hay que ser coherentes a la hora de diseñar.

¿Cree que la arquitectura bioclimática, es de cierta manera, un regreso a la arquitectura vernácula?
Antes de la Revolución Industrial no había otra opción más que trabajar con lo que había a la mano. Entonces la arquitectura fue bioclimática hasta que la tecnología le permitió desprenderse del clima y valerse por ejemplo de la climatización artificial.
Lo cierto es que hoy la arquitectura está sometida a muchas exigencias y las tipologías arquitectónicas contemporáneas son complejas: te dicen que diseñes un edificio con cibercafé en un piso y en el otro piso un salón de videos y en otro una galería de arte… y tienes ahí la exigencia de que ese edificio que nunca antes se ha construido involucre los principios del diseño bioclimático.
Hoy estamos reconquistando las bases de la arquitectura vernácula y estudiando los principios científicos para adaptarlos a cada proyecto particular.


¿Hay materiales más sostenibles que otros?
No soy amigo de estigmatizar materiales. No pienso que haya un material menos sustentable que otro, lo que sí creo es que hay usos de materiales más sostenibles que otros, pero no creo que en sí mismos ellos sean menos o más sustentables.
Hoy en día la profusión de proyectos que dicen ser verdes o sostenibles es grande. 
 
¿Qué cosas pueden indicarnos que en realidad son edificaciones bioclimáticas?
Si el arquitecto ha consultado la realidad bioclimática del lugar al momento de tomar decisiones de diseño, con certeza la estructura es bioclimática y es sostenible. Hay señales como que el diseño involucre la gente, el clima, el medio ambiente y las exigencias o necesidades de las personas: lo cierto es que nuestros ojos reclaman luz, nuestros oídos admiten cierta presión sonora, nuestro cuerpo reclama cosas de los objetos y la verdadera arquitectura bioclimática responde a condiciones climáticas, a las costumbres de la gente y está hecha a la medida de los cuerpos y de los lugares. Esto es justamente lo que planteamos Ader García, Alexander González y yo en el libro Labor Cero.
 

¿Existen reglas de diseño que deban seguirse en la arquitectura bioclimática?
En la arquitectura bioclimática cada proyecto determina las reglas. Y estas reglas están definidas por el lugar donde se emplaza la obra. De manera que para crear arquitectura duradera y energéticamente eficiente, el análisis bioclimático exige valorar los hábitos culturales de la población, los recursos existentes en la zona (agua, mano de obra, bosques, etc.), condiciones climáticas (temperatura, humedad, viento, lluvia), condiciones de acceso y capacidad de producir energía, manejo de residuos, almacenamiento de aguas lluvias.  
En un lugar tropical como Santa Marta en Colombia, es posible crear una escuela con ventilación completamente natural y con ello lograr un buen ahorro energético, pero en otras latitudes quizá esta no será la solución bioclimática para la escuela. Así que todo depende.
Lo que sí mínimamente debe saber el arquitecto que pretenda diseñar un proyecto bioclimático es por dónde sale el sol, porque invariablemente siempre habrá que estudiar cómo se comporta el sol, cuántas horas de sol recibe una superficie determinada, etc.

¿Cómo se mide la sostenibilidad de un edificio?
Existen dos métodos: prescriptivo y por desempeño. Los primeros funcionan como una receta que se cumple tal y como viene. Por ejemplo, poner techo blanco, sanitario seco, usar vidrio de determinada especificación… tal y como lo dice la norma, pero entonces el peligro ahí es que se construye cualquier adefesio que a punta de “gadgets” se vuelve “sostenible”.
Esto, sin embargo, no quiere decir que no se puedan hacer buenas cosas con el método prescriptivo.
El otro método es por desempeño, que puede ser un poco más ambiguo pero más flexible y abre campo a la innovación. Aquí, el constructor le dice a usted: “diseñe lo que quiera pero tenga en cuenta que solo le voy a dar 20 kwh por metro cuadrado y por mes”.
La certificación LEED es un sistema que valora mucho el hecho de que un edificio sea energéticamente eficiente, pero hay valores no cuantitativos más difíciles de medir que también tienen que ver con la sostenibilidad y que hoy no los mide LEED. El trópico exige entender y evaluar de manera distinta nuestras realidades. Desarrollar nuestro propio sistema de certificación es el camino.

¿Le ve utilidad a la certificación LEED?
Desde el punto de vista técnico las certificaciones me parecen inútiles, es decir se puede hacer arquitectura bioclimática y sostenible con o sin certificación. Pero desde el punto de vista educativo sí me parecen útiles porque había quienes no sabían que se podían hacer mejores edificios y ahora ya lo saben.
Lo interesante sería que en una segunda etapa los certificadores comenzaran a preocuparse por empoderar a la gente: para una sociedad educada la norma no se necesita porque hay un consenso de lo que está bien y de lo que está mal aunque no esté escrito.
Una sociedad sostenible tiene que ser una sociedad educada en sostenibilidad.


¿Cómo hacer entonces que las ciudades sean más sostenibles?
Con educación. Cuando la sociedad entienda que la sostenibilidad no es negociable, que el confort no se negocia, que el aprovechamiento de la luz natural no se negocia. Cuando la sociedad reclame, obligue y exija la sostenibilidad como pilar no negociable los arquitectos no tendrán excusa para no hacerlo.
A nadie le interesa comprar hoy en día una casa con mazmorra, pero en el siglo XV era inútil comprar un castillo sin mazmorra. Entonces, es el consenso social el que hace posible que las cosas sucedan.
El asunto no es tanto decidir cuál es el mejor sistema de certificación ni cuál el código de construcciones para arquitectura sostenible, la pregunta es cómo nos preparamos para que la mayoría de la gente se sienta en derecho de tener una arquitectura mejor.
Hay que estar educando para que las personas sepan qué es calidad y que la arquitectura de calidad es obligatoriamente sustentable.

¿Cómo ve la construcción sostenible en Colombia?
La veo con muchas posibilidades. Actualmente hay un número importante de arquitectos dispuestos a cambiar patrones de conocimiento y ya lo están haciendo. Creo que el mercado y los usuarios también han madurado… cada vez hay más empresas constructoras que le están apostando a tomar decisiones que contribuyen con una transformación de la disciplina.
Del lado de la academia tenemos buenos indicios: la Universidad Nacional, por ejemplo, ya lleva diez años con cupo completo en la línea de profundización en arquitectura bioclimática. Entonces el interés en hacer proyectos de alta calidad es grande.
 
 Arq. Jorge Hernán Salazar
Colombia

http://www.360gradosblog.com/post/2011/09/22/Arquitectura-bioclimatica-y-sostenible-entrevista-con-Jorge-Hernan-Salazar.aspx

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