Una serie de acontecimientos de índole externo, así como los particulares de cada nación americana, confluirán en las primeras décadas del siglo XX para propiciar visiones introspectivas que buscaban responder a preguntas trascendentales curiosamente antes no planteadas: ¿Quiénes éramos? y ¿hacia dónde queríamos ir? Así, las diferentes manifestaciones artísticas como hechos culturales que son, empezarán a dar cabida a componentes locales hasta ese momento olvidados o incluso vergonzosamente ocultados.
Y es que la única visión plausible que durante todo el siglo XIX había sido cultivada y difundida por las élites políticas, económicas y culturales de nuestros países era el grado se semejanza con Europa como mejor medida de progreso y modernidad.
Sería faltar a la verdad si afirmáramos que ese fue un punto de inflexión a partir del cual nos liberamos de nuestros complejos y dependencias culturales, pues hasta el día de hoy no somos capaces de hacerlo, pero si podemos asegurar que se empezaron a abrir espacios en donde nuestra propia historia tenía también cabida y en que el mundo occidental no era la única referencia del cual nutrirnos.
Resulta interesante ver como estos afanes nacionalistas, van a ser temporalmente coincidentes en varios países latinoamericanos estando también emparentados con el despertar de movimientos regionales en algunos países de occidente, que antecedidos por una visión romántica empezarán a encontrar valores en donde antes era imposible.
Si bien estos movimientos americanos tendrán en la literatura y en las artes plásticas aproximaciones más tempranas para dejar plasmado su pensamiento, será en la arquitectura en donde progresivamente se harán más visibles estos pensamientos por un público masivo que inevitablemente, de manera consciente o no, percibirá y habitará estas ideas materializadas en espacios y en formas.
El presente trabajo se centra pues en la arquitectura y acota sus límites en la arequipeña, y en la influencia que ejerció en estos intentos por crear una expresión local. Pero lo que más puede llamar la atención es que ese concepto de local no tendrá los límites geográficos que hoy reconocemos por la demarcación política de nuestros países, sino que lo local será a veces entendido en función a una idealizada “Gran Patria Americana” en donde, por ejemplo, nutrirse de edificios arequipeños podía entenderse como un intento de lograr una arquitectura argentina propia.
Estos pensamientos y postulados obviamente no serán aceptados por todos, surgiendo intensos e interesantísimos debates que son recogidos en este libro, debates en donde sea la trinchera en donde se esté, el tema central será la arquitectura o en todo caso lo que se entiende de ella.
Este es pues uno de los intentos más esforzados del presente libro, el presentar obras o proyectos de arquitectura de la época pero deteniéndonos en las reflexiones y debates que hay detrás, mostrando, en la mayoría de los casos, a la arquitectura arequipeña de la época colonial como protagonista.
Para cumplir con este objetivo, el libro se divide en cinco capítulos: En el primero se aborda el siglo XIX y su producción arquitectónica como antecedente a los edificios en los que vamos a profundizar. Aquí demostraremos cómo a la vez que la arquitectura nacionalista de inicios del siglo XX es una reacción contra la visión eurocéntrica de la época pasada, no logrará desprenderse de sus técnicas y mecanismos proyectuales motivo por el cual hay más de una coincidencia que reconocer.
En el segundo capítulo, con el afán de contextualizar y de definir diversas posiciones desde las cuales se enarbolaron los pensamientos nacionalistas, estudiaremos cuáles fueron las generalidades y también las excepciones en el contexto americano para la concreción de los pensamientos nacionalistas en la arquitectura, deteniéndonos en países que de alguna manera tendrán posiciones más claras y reconocibles, como: México, Los Estados Unidos de América, Argentina y lógicamente el Perú, en donde intentando una posición descentralizada la intelectualidad provinciana se organizará y planteará también sus propios pensamientos.
En el tercer capítulo se abordará el caso de la arquitectura colonial arequipeña, analizándola desde la perspectiva que fue considerada por los teóricos y proyectistas de la época, pero también reconociendo y destacando lo que premeditadamente obviaron o no fueron capaces de reconocer. Para realizar este apartado de la investigación se realizó un trabajo sin precedentes de relevamiento de las edificaciones coloniales más estudiadas de la época hasta el más mínimo detalle, sobre todo en la parte compositiva y ornamental de las portadas que fue el aspecto más estudiado por los arquitectos de estas iniciales décadas del siglo XX.
El cuarto capítulo está dedicado íntegramente al denominado estilo arequipeñista en la Argentina, destacando los debates intelectuales de los nacionalistas que encontrarán en la arquitectura colonial arequipeña, la mejor expresión americana de la fusión hispano indígena. Obras emblemáticas como la casa del ideólogo del movimiento nacionalista argentino Ricardo Rojas, o la sede del diario “La Nación de Buenos Aires” concebidas con claras referencias a la arquitectura arequipeña son estudiadas en este apartado del libro, pero también arquitectura doméstica que en diferentes pesquisas en el país del Río de la Plata se pudieron detectar.
Finalmente el capítulo quinto se detiene en la producción tanto intelectual como arquitectónica en el Perú de los arquitectos e investigadores de la primera mitad del siglo XX, en donde la ciudad colonial arequipeña es vuelta a reconocer como paradigma de la producción arquitectó-nica nacional. Detectando edificios emblemáticos para analizarlos y estudiando también la teoría que los respalda, destacando que gran parte de estos fueron edificados durante las celebraciones del cuarto centenario de la ciudad y que fueron el detonante para una producción neocolonial muy difundida posteriormente en toda la ciudad.
Creemos que esta modesta contribución al estudio de la arquitectura neocolonial basada en las edificaciones históricas de Arequipa, es solo un primer paso para sugerir una nueva revisión de nuestro patrimonio, debiendo estar atentos a lo que de él podemos aprender, sobre todo en estos momentos en donde el mundo globalizado vuelve a intentar establecer parámetros valorativos desde las conveniencias de las élites que dominan las tecnologías, pudiendo así ser capaces de plantear alternativas para restablecer nuevamente parámetros de valoración desde nosotros mismos.
El autor
Gonzalo Ríos-Vizcarra
Universidad Católica de Santa María, Miembro de la Facultad
Doctor Arquitecto, docente e investigador en temas relacionados con la teoría y la historia de la arquitectura, interesado en el campo de la fenomenología y de la experiencia arquitectónica.
FUENTES DE INFORMACIÓN
https://www.academia.edu/42282266/Arequipa_como_paradigma
https://ucsm.academia.edu/GonzaloRiosVizcarra
https://www2.ucsm.edu.pe/arq-gonzalo-rios-vizcarra/

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